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Génave es un municipio situado al norte de la Sierra de Segura, en las primeras estribaciones de Sierra Morena. La mayoría de su término municipal está incluido en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Dos terceras partes de su territorio están ocupadas por monte, en el que predominan los aprovechamientos forestales y ganaderos. El resto son tierras labradas, que se las reparten el olivar, de secano mayoritariamente y los cultivos herbáceos.
Fue un enclave estratégico que servía de paso entre Andalucía y La Mancha. Y es también tierra fronteriza y de fortalezas que definen su fisonomía urbana en medio de un paisaje rural de extraordinaria belleza.
Con relación al patrimonio arquitectónico, destaca la Iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción, terminada de construir a finales del siglo XV al más puro estilo renacentista, salvo algunas partes primitivas que son de estilo gótico (siglo XIII). También destaca la Torre de la Tercia, situada en el centro de la localidad, que es la torre del homenaje de un antiguo castillo medieval.
En el término de Génave también se encuentran las aldeas de La Almohadilla, Las Parrillas, Las Atalayas y el Castillo de la Laguna o Zarrocotín.
Su economía está basada en la producción de aceite ecológico, bajo la denominación de origen Sierra de Segura y la marca Oro de Génave. Hay que destacar la apuesta por la agricultura ecológica, idea que partió de unos cuantos vecinos allá por el año 1989 y que ha seguido sumando nuevos socios y muchas hectáreas dedicadas a este cultivo.
Destacamos de su patrimonio arquitectónico:
Situado al norte de la comarca de la Sierra de Segura, a una altitud de 835 m., la mayor parte del territorio de Génave está incluido en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
Por su situación fue un enclave estratégico que servía de paso entre Andalucía y La Mancha. Una tierra fronteriza con un paisaje rural de una extraordinaria belleza. Su paisaje lo configura un amplio valle de laderas asimétricas y relieves alomados coronados por el Picarzo de 1296 m. de altura.
Al norte del término, se encuentra un monte, el Cuarto de Ardal, en el que predominan las encinas, junto con la retama, el espino albar, rosales silvestres, enebros, hiedra y madreselva. Un terreno ideal para las especies cinegéticas de caza mayor (jabalí, venado, corzo…), y también de pastizales, en especial para el ganado de lidia.
Hacia el sur, nos encontramos con el Cerro de los Palancares, con abundantes plantaciones de olivar además de otros cultivos herbáceos como los cereales. Destacar que la localidad de Génave es pionera en la elaboración del aceite ecológico. No se emplean insecticidas para combatir las plagas. La variedad dominante en el 97% de los olivares de la zona, es la picual, una variedad resistente a las enfermedades criptogámicas y a las bajas temperaturas. Otras especies vegetales que encontraremos también al sur serán los quejigos, encinas, pinares y romero.
Por lo que respecta a la fauna, predominan las aves; la más frecuente es el carbonero común; entre las aves rapaces destaca el cernícalo común y el ratonero común. Y en los prados y matorrales es frecuente la totovía y la cogujada común.
Además de las fiestas de Navidad, Carnavales y San Isidro, en la localidad se celebran también estas festividades:
De entre el rico patrimonio etnológico de este municipio destaca la denominada Jota de Génave, que pertenece al amplio grupo de jotas serranas de la comarca de Segura, aunque en esta localidad se denota un cierto aire manchego en su música y en la interpretación de su danza. Se ejecutaba en las fiestas en la plaza del pueblo, en la romería de la Virgen del Campo y en los bailes que se organizaban en los cortijos de la zona. Se compone de paseíllo, estribillo y coplas llenas de ingenio y picaresca. Su música se produce principalmente con guitarra, acompañando los platillos el ritmo de la danza.
La gastronomía de Génave sigue siendo la tradicional, destacando los platos elaborados con productos de sus matanzas.
En tiempos de matanza se elabora el “ajopringue” o “ajomarrano”. Se prepara con el hígado del cerdo cocido, molido y aderezado con abundante aceite de oliva y otros productos. Este plato y la “olla” o “cocido con cardos”, son las que se han utilizado tradicionalmente para invitar a los asistentes a la matanza.
La morcilla blanca, a pesar de llamarse morcilla, no está elaborada con sangre de cerdo, sino con carne magra de este, carne de gallina o pavo, miga de pan, huevos batidos y especias. La “gachamiga”, son las tradicionales migas en forma de torta.
Este municipio tiene platos propios para algunas fiestas, así para San Antón, es tradicional el “lebrillo de cuerva”, vino, azúcar, agua y fruta, bebida que se acompaña con patatas asadas.
Para San Marcos se prepara “caldereta de cordero” y para las fiestas patronales es costumbre matar un novillo, y una vez adobada su carne, frita o guisada en caldereta, se reparte entre vecinos y visitantes.
En la Fiesta de Todos los Santos no pueden faltar las “gachas dulces con tostones”.
También se elaboran otros platos que son típicos de la Sierra de Segura: Migas de pan, Ajopringue, o Pipirrana, entre otros.
En repostería se preparan hornazos, roscos fritos, tortas de garbanzos, panetes de Semana Santa y borrachuelos.
Por los restos encontrados, podemos considerar que los primeros asentamientos humanos son de la época ibérica, aunque no se dispone de datos más concretos.
Dada su ubicación ha sido un paso natural entre la alta Andalucía y el Levante peninsular, se conserva un tramo de la calzada romana de los siglos I y II, con una longitud de unos 100 metros y una anchura de 3 metros.
La posición estratégica del municipio determinó que entre los siglos XI y XII, ante el avance de las tropas cristianas, los musulmanes construyeron fortalezas en numerosos lugares para controlar los movimientos del ejército enemigo. Es el caso probablemente de la Torre de La Laguna. Génave no aparece en la relación de lugares conquistados por Fernando III El Santo, en ese momento sería un pequeño asentamiento rural, pero se considera que pasó a manos cristianas alrededor de 1235. Tras la conquista fue entregado a la Orden de Santiago, integrándose dentro de las posesiones de la Encomienda de Segura. Esta pertenencia a la Encomienda de Segura se prolongó hasta que Felipe II le concede el título de villa en 1551.
La fisonomía urbana de mediados del siglo XVI, permaneció sin cambios durante mucho tiempo. Sus habitantes se dedicaban a la agricultura, cultivaban cereales, garbanzos, viñas, olivos… Tenía también importancia las superficies de pastos y los de montes. Con la crisis agraria de finales del siglo XIX empieza la sustitución de los cultivos de cereales y a medida que avanza el siglo XX, el olivar va siendo más protagonista, ocupando la mayor parte de las tierras cultivadas.
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