Saltar al contenido principal
icon-intereses-eco-friendly

ETAPA 21: Refugio Era del Fustal – Área Recreativa Peña del Olivar

Enviado por brandcode_deweloper el
Id
2251486
Breve descripción

Recorriendo esta etapa nos adentraremos en uno de los más peculiares santuarios de la naturaleza en el sur de Europa: el bosque de acebos de Las Acebeas. La mayor parte de la ruta se hace por estrechas sendas tradicionales, y en buena parte de ellas nos deleitaremos con espléndidas vistas panorámicas.

La ruta pasa por el curioso Pozo de la Nieve, donde antiguamente se almacenaba la nieve para usarla durante el verano. Después, una deliciosa vereda llanea bajo la llamativa formación geomorfológica de la Piedra del Agujero mientras a lo lejos divisamos el Calar del Mundo. Hacia el final de la etapa, nos internaremos en otro soberbio bosque mediterráneo, el del Bucentaina, donde abunda el madroño. En el área recreativa Peña del Olivar, donde la etapa finaliza, podremos comer, descansar y hasta darnos un buen baño, además de visitar su interesante colección botánica.

Muy cerca del final de la etapa está Siles, un tranquilo pueblo serrano situado en la zona de transición entre el olivar y el pinar. Desde este pueblo, que es el que está situado más al norte en el parque natural, se pueden hacer numerosas excursiones, entre las que destacan las que van al Puntal de la Ajedrea, la Laguna de Siles, el Calar del Mundo y el Valle del Tus. Desde Siles está también cerca del popular Nacimiento del río Mundo y del Parque Natural Los Calares del Río Mundo y de la Sima, ya en la vecina provincia de Albacete, por donde transita el magnífico GR 66 Tres Calares.

La etapa 21 puede complementarse con la subida de 3,1 kilómetros al calar de Navalperal por la derivación 10, desde donde contemplaremos extensísimas panorámicas.

Latitud
37.8201
Longitud
-3.1604
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-3.1604 37.8201)
imagen
Imagen
1.jpg
Imagen principal
Activado
imagen
Imagen
2.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
3.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
4.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
5.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
6.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
7.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
8.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
9.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
10.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
11.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
12.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
13.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
14.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
15.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
16.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
17.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
18.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
19.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
20.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
21.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
22.jpg
Imagen principal
Desactivado
3 h 55 min

Naturaleza

icon-intereses-naturaleza

Amigos

icon-intereses-amigos

Aventura

icon-intereses-aventura

Cultura

icon-intereses-cultura

Deporte

icon-intereses-deporte

Eco-Friendly

icon-intereses-eco-friendly

En pareja

icon-intereses-en-pareja

Familia

icon-intereses-familia

Gastronomía

icon-intereses-gastronomia

Municipio

icon-intereses-municipio

Turismo Low cost

icon-intereses-turismo-low-cost

Viajar solo

icon-intereses-viajar-solo
Media
Refugio Era del Fustal – Área Recreativa Peña del Olivar
12,45 km
611m
186m
788m
2
1
2
3
A pie
Todo el año
Activado
La mayor parte de la Etapa se desarrolla por senda. Se ruega recorrer a pie los 800 metros que median entre el Barranco de Los Acebos y la Casa Forestal Las Acebeas (puntos 2 y 3) para minimizar en lo posible el impacto ambiental de nuestro paso y no molestar a los caminantes. Cortos repechos y piedra suelta en el entorno de la Piedra de los Agujeros. Tramos con fuertes pendientes en la cara norte del Bucentaina.
Casa Forestal de Las Acebeas, fuente del Pozo de la Nieve, fuente del Noguerón, Área Recreativa Peña del Olivar.

En el sendero: No hay
Cerca del sendero: Siles y su entorno, Segura de la Sierra, Orcera

En el inicio: Refugio Era del Fustal. En el final: no hay.

La Reserva de Acebeas-Nava del Espino

Barranco de los AcebosParte de esta Etapa discurre por el Área de Reserva de Acebeas-Nava del Espino. Las Áreas de Reserva son las zonas con mayor nivel de protección dentro del Parque Natural debido a su alto valor ecológico. El motivo de que estos dos montes estén especialmente protegidos es que albergan una elevada concentración de especies de extraordinaria relevancia ecológica, bien por ser endémicas, por estar en peligro de extinción o por ser especies norteñas cuya presencia en el sur de España es excepcional.
Concretamente, en el Área existen nada menos que 141 especies clasificadas como raras, endémicas y amenazadas, 22 de las cuales están protegidas por Ley. Desatacan entre ellas la violeta de Cazorla (Viola cazorlensis) y un narciso (Narcissus longispathus). La distribución mundial de esta última especie se limita casi exclusivamente al Parque Natural.

Las Acebeas, un islote del norte en pleno sur

Descubrir un bosque como el de Las Acebeas en el sur es todo un lujo. Estos bosques se extienden por el centro y norte de la Península, y los que aquí tenemos son una joya vegetal. Llegaron aquí hace miles de años, empujados hacia el sur por el frío y hielos de la última glaciación. Al retirarse estos, los acebos emprendieron una migración en sentido contrario, reconquistando hacia el norte el territorio perdido, con lo que podemos afirmar que los actuales acebos de Europa son descendientes de los nuestros. Este bosque sigue aquí gracias a una afortunada coincidencia de suelos adecuados y microclima oportuno.

Bucentaina, bosque mediterráneo en estado puro

Esta Etapa bien podría calificarse como la ruta de los dos bosques. El primero de ellos, el de Las Acebeas, tiene renombre por su excepcionalidad. El segundo no lo tiene, porque es una formación vegetal relativamente abundante, aunque no en muchos lugares está tan bien conservada como aquí. Se trata del bosque del monte Bucentaina, especialmente de su cara norte.

Refugio Era del Fustal

Área Recreativa Peña del Olivar

Coordenadas / Huso 30S
Según Proyección UTM Datum ETRS89
Tramo de asfalto o cemento
0
Tramo de pista o camino forestal
32.77%
Tramo de vía pecuaria
0
Tramo de senda
67.23%

Rutómetro

Km 0

Refugio Era del Fustal

Salimos del Refugio junto a la carretera hacia Siles por una pequeña senda a la izquierda. Estamos en un área de reserva (Zona de Protección Grado A, es decir, la máxima dentro del parque natural), lo cual hay que recordar en todo momento para extremar el respeto al medio. Vamos a internarnos en un bosquete de acebos, una formación vegetal absolutamente excepcional en el sur de España. Desde el principio, caminamos por un bosque frondoso y diverso, con pinos salgareños y negrales, quejigos, encinas, majuelos, e incluso arces y melojos. A los cinco minutos de marcha, aproximadamente, veremos el primer acebo.

Km 0,8

Barranco de Los Acebos

Llegamos a este lugar legendario de la flora andaluza. Bajo los pinos, la densidad de acebos es aquí máxima, y el tamaño de sus ejemplares, sorprendente. El ambiente es oscuro y nos sentimos totalmente envueltos por una atmósfera propia de un bosque del centro o norte de Europa. Es un lugar para detenerse, observar y sentir. Tras pasar el Barranco entra algo más de luz, y por tanto la diversidad de especies es mayor. La limpieza de este corto tramo del sendero Bosques del Sur ha sido somera para respetar al máximo el valor ecológico del entorno, por lo que en el camino hay helechos y ramas de avellanos, acebos, majuelos y rosales que pueden molestar. Hasta llegar a la casa forestal de Las Acebeas, caminamos por un tramo especial donde conviene ir despacio disfrutando con sosiego de todos los detalles de su flora. Pasaremos junto a una pequeña balsa redonda, que era donde se acumulaba el agua para regar la huerta de la familia del guarda forestal, cuando este vivía permanentemente en la casa forestal a la que vamos a llegar enseguida.

Km 1,6

Casa Forestal de Las Acebeas

Este punto es un cruce estratégico en esta etapa. La casa forestal de Las Acebeas se conserva en uso, y la valla que la rodea suele estar cerrada. Es una casa grande y hermosa, con varios acebos y un tejo plantados en su puerta. En la actualidad está previsto su uso como sede de un observatorio de seguimiento del cambio climático a través del análisis de la evolución de la vegetación del parque natural. El lugar no puede ser más adecuado, pues nos encontramos en un bosque cuya particularidad deriva precisamente de la relación entre vegetación y cambio climático. Cuando este era de origen exclusivamente natural, la vegetación del norte de Europa se refugió en estos parajes durante la última glaciación, para luego permanecer aquí buena parte de ella a pesar de la suavización de las condiciones climáticas del actual periodo postglaciar.

En este punto podemos optar por subir a Navalperal, a la izquierda, por el sendero señalizado PR-A 176, que forma parte del sendero Bosques del Sur como derivación 10 y cuya descripción se encuentra en esta misma guía. Es una ruta con unas vistas fantásticas y puede merecer la pena incluirla en nuestra jornada, dado que la etapa 21 tiene una longitud moderada.

Pero lo que es inexcusable es dar un paseo de ida y vuelta por la pista forestal que encontramos a nuestra derecha. Es la que une la casa forestal con la carretera, y es también el primer tramo del citado PR-A 176. Se trata de un ancho camino de unos 600 metros, casi sin desnivel, con una extraordinaria frondosidad y donde podremos disfrutar de la excepcional presencia de avellanos. Se trata del avellanar más meridional de Europa, acompañado por muchas otras especies norteñas.

Para continuar nuestra etapa, pasamos por detrás de la casa forestal. Seguimos viendo acebos, sobre todo por nuestra derecha. Es preciso saber que este tramo se encharca en algunos puntos, pero no se ha intervenido para evitarlo por la fragilidad ecológica de la zona.

Km 3,2

Cruce con pista forestal

Llegamos a una ancha pista forestal que, salvo en sus primeros metros, tiene muy poco desnivel. Aquí abandonamos el área de reserva y caminamos por un buen pinar de pino laricio o salgareño.

Km 4,8

Pozo de la Nieve

Llegamos a una fuente de caudal permanente y, a pocos metros de ella, vemos el Pozo de la Nieve, una robusta y escondida construcción de piedra donde antiguamente se almacenaba la nieve, que se convertía en hielo de manera artesanal para su transporte y uso durante el verano por parte de quienes se podían permitir ese lujo. El pozo donde se almacenaba y prensaba la nieve está actualmente tapiado por razones de seguridad, por lo que en el interior de la construcción solo queda una pequeña estancia a modo de pequeño refugio. Unos 150 metros más adelante abandonamos la pista y seguimos de frente por un camino que pronto se convertirá en una bellísima senda tradicional. De aquí en adelante nuestro GR coincide con varios senderos de pequeño recorrido (PR), por lo que muchas de las balizas del sendero Bosques del Sur llevan los colores blanco, rojo y amarillo.

Esta zona es más soleada, por lo que la vegetación se va haciendo más termófila. Abunda la encina y aparecen las jaras, mientras el pino laricio se mezcla con rodales de pino negral, de corteza rojiza. A nuestra derecha, abajo, veremos la escondida aldea de La Fresnedilla, y poco a poco se abren grandes vistas hacia el este, donde aparecen montañas como Los Calarejos y el Puntal de Rayuela (llamado también de La Ajedrea y de Siles). Más lejos, hacia el nordeste, divisamos las elevaciones de nuestra gran cadena montañosa en la provincia de Albacete, tales como La Sarga, El Padroncillo, La Almenara y el Calar del Mundo, algunas de ellas en el vecino Parque Natural Los Calares del Mundo y de La Sima. Cruzaremos también una pista forestal que, a la derecha, nos llevaría al cercano camping de La Canalica.

Km 5,8

Senda hacia la Piedra de los Agujeros

En este punto arranca a la izquierda una diminuta senda sin señalizar y con bastante pendiente que nos conduciría hacia el entorno de la Piedra de los Agujeros, un curioso hito geomorfológico a 1304 metros de altitud que es un ejemplo de relieve uniformé en dolomías. Si decidimos subir, contemplaremos hermosas vistas en todas las direcciones. Siguiendo nuestra ruta, más adelante, si giramos la vista hacia atrás podremos observar la Piedra, de la que habitualmente solo se ve un agujero, pero que desde determinados ángulos puede comprobarse que tiene una segunda abertura larga y muy estrecha, de ahí su nombre. Desde nuestra senda continuamos gozando de buenas vistas hacia el este, además del placer de recorrer un viejo camino con calzos de piedra seca, lo que hace volar nuestra imaginación hacia un pasado en el que construir estas vías de comunicación costaba un enorme esfuerzo. Al frente aparece la inconfundible Muela de Bucentaina.

Km 6,9

Collado de Mirahueta

La senda desemboca en un camino algo más ancho. Unos metros antes, a nuestra izquierda, conviene desviarse unos cuantos pasos a un magnífico mirador natural hacia la vertiente opuesta. Estamos en el Collado de Mirahueta, donde pasamos del monte Navalperal al monte Bucentaina, y desde el citado mirador nos sorprende una vastísima panorámica hacia el oeste, con grandes bosques, la pequeña aldea de La Hueta, los montes Peñalta y El Yelmo, Sierra Oruña y, a lo lejos, las Sierras de Las Villas y de Cazorla.

Siguiendo nuestra ruta, pronto comprendemos por qué el Bucentaina es uno de los montes con mejor vegetación mediterránea del parque natural. Bajo el pinar de negral crece un potente sotobosque de encinas, enebros, olivillas (Phyllirea angustifolia) y algunos madroños y cornicabras. Estas últimas aportan una bella pincelada cromática en otoño. Al frente vemos las montañas albaceteñas antes citadas y el pequeño pueblo de Cotillas.

Km 8,7

Cara norte del Bucentaina

Nuestra ruta desemboca en una pista forestal que rodea todo el Bucentaina. Caminamos por ella durante unos metros para llegar a un pequeño llano despejado, por el que pasa un cortafuegos y desde el que hay magníficas vistas. En él giramos a la izquierda por una pequeña senda y cambiamos de vertiente. La senda comienza enseguida a bajar vertiginosamente, internándose en la cara norte del Bucentaina. Si en la cara este, por la que venimos, había un buen sotobosque, la cara norte luce una vegetación espectacular que nos envuelve por completo. El ambiente se torna más umbrío y aparece una apretada cobertura de especies nobles, entre las que destacan el madroño y el durillo (Viburnum tinus). En el kilómetro 10,2 llegamos de nuevo a una pista forestal, que abandonamos de inmediato para seguir por nuestra extraordinaria senda. De cuando en cuando las vistas se van abriendo hacia el pueblo de Siles, el valle del Guadalimar y la Sierra del Calderón.

Km 11,1

Cruce con pista forestal

Llegamos a una nueva pista forestal y giramos a la derecha, recorriendo el último tramo de la etapa 21, que durante 1,4 km coincide con el primer tramo de la etapa 1, que viene subiendo en sentido contrario desde el Área Recreativa Peña del Olivar. Recorriendo esta pista forestal, a nuestra izquierda contemplamos ya un paisaje ameno y humanizado, de ambiente rural, con olivares, pequeñas huertas regadas por el arroyo de Los Molinos y el pueblo de Siles muy cercano. A lo lejos, la desnuda e inconfundible Piedra del Cambrón, y a su derecha las montañas albaceteñas que citamos anteriormente. El kilómetro 11,5 encontramos la fuente de El Noguerón, de mucho caudal, a donde los sileños acuden con frecuencia para aprovisionarse de agua de calidad.

Km 12,5

Área Recreativa Peña del Olivar

Un kilómetro más debajo de la fuente de El Noguerón finalizamos la etapa en el Área Recreativa Peña del Olivar, un lugar muy popular para los vecinos de Siles. Se sitúa a ambos lados del Arroyo de Los Molinos y dispone de fuente, bar, terraza, mesas, parque infantil y, en verano, una magnífica zona natural de baño, de aguas frías y limpias. Hay también un pequeño parque con una colección botánica en la que se pueden ver muchas de las especies más representativas de la flora del parque natural.

ETAPA 20: Prado Maguillo y Refugio Casa Forestal El Bodegón - Refugio Era del Fustal

Enviado por brandcode_deweloper el
Id
2248258
Breve descripción

Esta etapa, en la zona nororiental del parque, se desarrolla en su totalidad en terrenos boscosos dominados por el pino laricio de los que emergen los calares, que son las montañas aplanadas tan frecuentes en la zona norte del parque natural. Se inicia en el valle de Los Anchos, que es uno de los más fotogénicos del parque y tiene encantadoras aldeas que aún conservan la arquitectura popular.

Casi todo el trazado de esta etapa va por pistas forestales, cosa lógica teniendo en cuenta que transitamos por una zona cuya gran riqueza forestal ha sido explotada desde tiempo inmemorial. La Cañada del Saucar es la única aldea que encontraremos, y desde ella parte la derivación 8 del GR 247 que asciende al Puntal de la Misa, en el gran Calar del Cobo, que constituye uno de los mejores miradores de la Sierra de Segura.

La ruta pasa por varios puntos de privilegiada situación desde los que se contemplan imponentes panorámicas, como son el Collado de Góntar, el Collado del Ventano y el Poyo de la Víbora. Muy cerca del primero, aunque fuera del sendero, está La Raja, una grieta alta y muy estrecha que permite el paso.

También es destacable la importancia ecológica de buena parte del territorio recorrido por la ruta, que pasa por el monte El Espino, incluido en el Área de Reserva Acebeas-Nava del Espino, especialmente protegida por albergar especies de flora cuyo territorio de distribución es muy reducido, estando algunas incluso en peligro de extinción.

Arces y acebos nos acompañarán en algunos puntos de la ruta, que también pasa por plácidos lugares que estuvieron antaño habitados, como el encantador vallezuelo que forma en su cabecera el arroyo de la Fuente del Tejo, donde los gamos y ciervos son atraídos por los viejos frutales ya descuidados. En toda la zona que recorre esta etapa abunda la gran fauna silvestre, siendo frecuente observar el vuelo del águila real y escuchar la berrea de los venados en otoño.

La etapa permite también acceder a la derivación 9 una de las más atractivas del sendero Bosques del Sur, que asciende al calar del Espino, en plena área de reserva y desde el que se divisan extensísimos horizontes de las provincias de Jaén y Albacete. Aconsejamos vivamente recorrer esta derivación, porque en el pequeño bucle circular del sendero en lo alto del calar se vive la emocionante sensación de pasear por una enorme terraza abierta a los cuatro puntos cardinales del parque natural.

Los grandes protagonistas de la etapa que va a descubrir son los bosques de pino laricio y los calares, que son las montañas aplanadas tan frecuentes en la zona norte del parque natural. Apenas hay aldeas ni cortijos, pero sí un área de reserva de gran importancia botánica. Naturaleza en estado puro.

En toda la zona que recorre este Tramo abunda la gran fauna silvestre, siendo frecuente observar el vuelo del águila real y escuchar la berrea de los venados en otoño.

Latitud
37.8354
Longitud
-3.1402
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-3.1402 37.8354)
imagen
Imagen
1.jpg
Imagen principal
Activado
imagen
Imagen
2.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
3.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
4.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
5.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
6.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
7.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
8.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
9.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
10.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
11.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
12.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
13.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
14.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
15.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
16.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
17.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
18.jpg
Imagen principal
Desactivado
4 h 51 min

Naturaleza

icon-intereses-naturaleza

Amigos

icon-intereses-amigos

Aventura

icon-intereses-aventura

Cultura

icon-intereses-cultura

Deporte

icon-intereses-deporte

Eco-Friendly

icon-intereses-eco-friendly

En pareja

icon-intereses-en-pareja

Familia

icon-intereses-familia

Gastronomía

icon-intereses-gastronomia

Municipio

icon-intereses-municipio

Turismo Low cost

icon-intereses-turismo-low-cost

Viajar solo

icon-intereses-viajar-solo
Media
Prado Maguillo y Refugio Casa Forestal El Bodegón - Refugio Era del Fustal
17,35 km
290m
671m
656m
2
1
1
3
A pie
Todo el año
Activado
Sin dificultades
Prado Maguillo, cercanías de Cañada del Saucar, fuente en casa forestal km 8,8. En el final de la Etapa no hay fuente, aunque en la descripción de la misma se comentan varias alternativas de fuentes cercanas.

En el sendero: no hay
Cerca del sendero: Segura de la Sierra, Orcera

En el inicio: Refugio Casa Forestal El Bodegón (a 1,4 kilómetros del inicio de Etapa). En el final: Refugio Era del Fustal.

El pino laricio o salgareño, emblema del Parque Natural

No hay árbol más representativo del parque natural que el pino salgareño o laricio (Pinus nigra ssp. salzmanii). Y no solo por su importancia ecológica sino también porque, gracias a la buena calidad de su madera, ha protagonizado la historia económica y social de las comarcas que hoy están integradas en el parque, a lo largo de la cual ha sido a veces potenciado y mimado, y a veces destruido por la codicia y el ciego interés. El nombre con el que se ha conocido desde siempre en estas sierras a este pino es el de salgareño, lo que tiene su lógica, porque esta palabra proviene de sarga, que es como aquí se denomina a varios sauces, cuyas ramas son finas y gráciles. Salgareño, por tanto, alude a la esbeltez de este pino, cuyo porte es muy derecho y elegante.

Puede superar los 40 metros de altura y con frecuencia sobrepasa los 500 o 600 años de edad. Es famoso el Pino Galapán, en el término de Santiago-Pontones, por ser el más grande del parque, y que al parecer data de mediados del siglo XVII. Hay en el parque natural salgareños milenarios (existen tres ejemplares que tienen entre 1020 años y 1041 años), pero que no destacan por su tamaño porque viven en condiciones más difíciles de suelo y clima. La madera del pino salgareño es relativamente fácil de trabajar, pero es dura y muy resistente a la putrefacción, por lo que fue en otros tiempos muy valorada para la industria naval. De hecho, hasta tiempos recientes los serranos llamaban palo mayor a los ejemplares de pino salgareño de gran envergadura y tronco recto, pues eran destinados a ser el palo principal de la arboladura de los navíos.

En la actualidad, la Unión Europea certifica la calidad del pino salgareño a través de su correspondiente Marca Comunitaria, que supone un reconocimiento a la calidad de los productos elaborados con su madera.

Sus hermosos troncos de corteza gris cenicienta dominan el paisaje de grandes zonas boscosas a partir de los 1300 metros de altitud, donde están la mayor parte de los ecosistemas más valiosos del parque. Aparece solitario en las zonas más altas, de clima duro y suelo pobre, porque no hay allí otro árbol que aguante tales condiciones. Y compite en altitudes más bajas y con mejores suelos con el roble o quejigo (Quercus faginea), al arce (Acer granatense) y el melojo (Quercus pyrenaica), a costa de cuya tala ha ampliado su área de distribución a lo largo de la historia.

Como podremos comprobar en esta etapa, los bosques de pino salgareño impresionan por el porte recto de sus troncos, el contraste del verde intensamente oscuro de las copas con el gris claro de las rocas calcáreas y la especial luminosidad de las zonas altas en las que crecen. En España, el salgareño se da en los Pirineos y en el sur de la Cordillera Ibérica, sobre todo en la Serranía de Cuenca, pero las masas boscosas más amplias y mejor conservadas son las del parque natural, Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en cuyo logo ocupa un lugar destacado.

Es un árbol que prefiere los suelos calcáreos y resiste muy bien la sequía, pero necesita algo más de agua que las dos especies de pinos que dominan en zonas más bajas –el negral y el carrasco–. Sin embargo aguanta el frío mucho mejor que ellos. Aunque prefiere los suelos frescos y profundos, tiene gran facilidad para adherirse a las rocas, tan abundantes en las zonas altas, gracias a que sus raíces secundarias son largas y superficiales.

Prado Maguillo y Refugio Casa Forestal El Bodegón

Refugio Era del Fustal

Coordenadas / Huso 30S
Según Proyección UTM Datum ETRS89
Tramo de asfalto o cemento
3.11%
Tramo de pista o camino forestal
96.89%
Tramo de vía pecuaria
0
Tramo de senda
0

Rutómetro

Km 0

Prado Maguillo

La aldea de Prado Maguillo es uno de los lugares más estratégicos del sendero Bosques del Sur, ya que es principio o final de tres etapas: la 19, que viene desde La Toba; la 20, por la que llegamos hasta el refugio de la Era del Fustal, y la etapa 1 de la variante GR 247. 1, que se dirige al valle de río Madera. Prado Maguillo conserva bien la arquitectura popular y está enclavada en el bellísimo valle formado por el Arroyo de la Cañada del Saucar y los Anchos, situándose en un verdadero mirador natural frente al Morro de los Corzos, Los Picachos Coloraos y el Calarico. El valle se encuentra salpicado de aldeas y cortijos, y aunque hoy en día son muy pocas las personas que viven en ellos permanentemente, antaño fue una zona bastante poblada y productiva.

La ruta comienza en dirección noreste y se desarrolla en su mayor parte por pista forestal. Durante los primeros kilómetros transitamos en paralelo al Arroyo de la Cañada del Saucar, situado a la derecha. Al salir de la aldea, hay una panorámica grandiosa del valle, que impresiona sobre todo en otoño por el colorido de los chopos y nogales que existen en las huertas, en contraste con el verde de los bosques de las laderas y el ocre y gris de los potentes paredones calizos que nos acompañan. Hay que destacar los bosques de pino laricio que en este primer tramo vamos a encontrar, por el porte alto, recto y esbelto de sus ejemplares. La zona es también rica en pastizales, de ahí el interés ganadero de este valle desde tiempos pasados, en los que hubo una forma de vida muy ligada a la oveja segureña y al cultivo de las innumerables huertas que encontramos, hoy abandonadas en su mayor parte. Durante los primeros 2,8 kilómetros de esta etapa se coincide con el sendero de pequeño recorrido denominado PR-A 199 Circular Prado Maguillo, por lo que las balizas que indican continuidad llevan señalización en blanco, rojo y amarillo.

Km 2,6

Cortijos de la Cañada del Saucar

A la izquierda quedan varios cortijos aún habitados, alguno de ellos restaurado recientemente conservando la arquitectura tradicional. En este punto se inicia, hacia la derecha y cruzando el arroyo, la derivación 8 del sendero Bosques del Sur, concretamente la que lleva hasta el Puntal de la Misa, que con sus 1796 m de altitud tiene una de las mejores vistas del parque natural.

Para continuar nuestra etapa seguimos en paralelo al arroyo de la Cañada del Saucar, junto al que transitamos desde el inicio, sin cruzarlo. Este nace un poco más arriba y desciende entre pinares y huertos hasta desembocar en el río Madera muy cerca de la Venta de Rampias.

Km 2,8

Bifurcación Camino a La Tobilla

En este punto encontramos dos opciones: hacia la izquierda dejamos el PR-A 199, que nos ha acompañado desde el inicio, y que se encamina hacia cortijadas como el Cortijo de Prado Espinosilla y la Tobilla, para luego, desde el Arroyo de las Tres Aguas, regresar hacia Prado Maguillo por el Collado de Prado Puerco, cerrando así una ruta circular.

La opción de la derecha, por la que continúa nuestra etapa, nos lleva por la cabecera de la Cañada del Saucar. A 500 metros del cruce dejamos a la izquierda una vieja alberca, y justo en este punto, al otro lado del arroyo, hay unas junqueras donde se sitúa un nacimiento de agua.

La pista forestal sale de la cañada y empieza una subida más acusada por una de las laderas del Cerro de Góntar, que nos brinda unas grandes panorámicas. La zona tiene poco arbolado debido a un incendio ocurrido en 2005.

Km 5,8

Collado de Góntar

Culminamos la subida a 1560 metros de altitud en el Collado de Góntar, lugar muy conocido en esta parte del parque porque se visualiza desde muchos lugares, y desde el que, a su vez, se divisan grandes panorámicas en todas las direcciones. Existe un paredón rocoso a la derecha con formas muy llamativas. Hay que acercarse a él para entrar en la Grieta de Góntar, un pasillo que da a la otra vertiente del roquedo, que apenas tiene la anchura de una persona con los brazos en cruz, y que en meses de estío sirve de descansadero para el ganado gracias a la sombra que dan sus altas paredes y al frescor que proporcionan las corrientes de aire que se generan. Con un poco de suerte podremos observar en la zona algún fósil marino que nos habla del pasado geológico de estas sierras.

A pocos metros del collado encontramos un cruce de caminos con un pino laricio en medio. Debemos girar hacia la izquierda para ir en descenso durante varios kilómetros. La pista forestal de la derecha nos llevaría a las aldeas de La Peguera del Madroño y El Madroño en el valle del río Segura.

Km 6,8

Collado de Góntar

Culminamos la subida a 1560 metros de altitud en el Collado de Góntar, lugar muy conocido en esta parte del parque porque se visualiza desde muchos lugares, y desde el que, a su vez, se divisan grandes panorámicas en todas las direcciones. Existe un paredón rocoso a la derecha con formas muy llamativas. Hay que acercarse a él para entrar en la Grieta de Góntar, un pasillo que da a la otra vertiente del roquedo, que apenas tiene la anchura de una persona con los brazos en cruz, y que en meses de estío sirve de descansadero para el ganado gracias a la sombra que dan sus altas paredes y al frescor que proporcionan las corrientes de aire que se generan. Con un poco de suerte podremos observar en la zona algún fósil marino que nos habla del pasado geológico de estas sierras.

A pocos metros del collado encontramos un cruce de caminos con un pino laricio en medio. Debemos girar hacia la izquierda para ir en descenso durante varios kilómetros. La pista forestal de la derecha nos llevaría a las aldeas de La Peguera del Madroño y El Madroño en el valle del río Segura.

Km 8,1

Derivación al Calar del Espino

Encontramos en la pista un pequeño aparcamiento a la derecha, y hacia la izquierda, por una pista más estrecha, se inicia la derivación 9 del GR 247 Bosques del Sur. Se trata del ascenso al Calar del Espino, uno de los calares más grandes y espectaculares del parque con casi dos kilómetros de longitud (ver descripción en capítulo correspondiente). Nuestra etapa continúa plácidamente por la pista principal, al frente, flanqueada por un espeso bosque de pino laricio.

Km 8,85

Fuente

Salimos a una despejada cañada que rodeamos por la izquierda. Antiguamente fue zona de huerta y en la actualidad está vallada. A los pocos metros encontramos un solitario cortijo, en buen estado, justo en el borde de esta vaguada. Antes de llegar a él, bajo la pista que queda a un nivel más alto, a escasos metros en unas junqueras, se encuentra una fuente que raramente se seca.

En la siguiente curva de nuestro camino nos sorprenden los Cortijos de La Viuda, que fueron la morada de los habitantes de todo este paraje, de ahí estos claros dedicados a huertos. Los cortijos están semi derruidos, pero es bastante llamativo el antiguo horno de leña que utilizaban para el autoabastecimiento. En la zona de cultivo próximo a este cortijo y en otras cercanas del delicioso valle de cabecera del Arroyo de la Fuente del Tejo, abundan aquí y allá los ciruelos, nogales y otros frutales que llevan muchos años descuidados, pero que atraen a jabalíes, ciervos y gamos, a los que es posible sorprender, sobre todo durante las primeras y las últimas luces del día.

Km 9,8

Pista Forestal de los Huecos de Bañares JF-7014

Salimos a otra pista de tierra, bastante más ancha, y deberemos girar hacia la izquierda, ascendiendo nuevamente. Muy pronto comienzan a aparecer los primeros arces y a medida que subimos las vistas van ganando en profundidad.

Km 11,5

Collado del Ventano

Cuando alcanzamos los 1450 metros de altitud llegamos al Collado del Ventano. Hacia la derecha hay una senda que nos aproximaría a la roca que da nombre al lugar y que no se ve desde la pista. Se encuentra a unos 200 metros de la pista y es una gran piedra horadada que se asemeja a una ventana natural. Cuando proseguimos la marcha sí podremos apreciarla desde la pista.

A continuación la pista baja y vuelve a subir ligeramente hasta llegar, a los 600 metros del Collado del Ventano, a otro collado. A la derecha de este, a escasos metros, encontramos un suave promontorio que es el Poyo de la Víbora, desde el cual hay una gran vista de la Sierra del Agua, los calares del Mundo, del Mentiras y del Navalperal, y el valle del río Tus. El espacio por el que hemos transitado entre los dos collados es, además de un balcón paisajístico, una joya botánica, con numerosos arces y algunos acebos en medio de un magnífico bosque de pinos laricios o salgareños.

A partir de este punto, primero en ligero descenso y posteriormente en varias subidas y bajadas, nuestra ancha pista atraviesa durante más de cuatro kilómetros la finca de Navalespino, dejando su cortijo a la izquierda. En el primer tramo de descenso desde el Poyo de la Víbora hay varios robles melojos, bastante escasos en el parque.

Km 16,8

Era del Fustal

Salimos a la carretera JF-7016 que, a la izquierda, nos llevaría en menos de un kilómetro al paraje de Navalcaballo, donde hay una antigua y hermosa casa forestal que cuenta con fuente y que actualmente es utilizada como base del Centro de Defensa Forestal (CEDE FO).

Para seguir nuestra ruta, sin embargo, al salir a la vía asfaltada debemos girar hacia la derecha. Veremos una montaña al frente con una pequeña edificación en un promontorio rocoso, que es la caseta de vigilancia de Navalperal. A nuestra derecha encontraremos una fuente, pero suele estar seca.

Km 17,2

Refugio Era del Fustal

Está situado justo en el cruce de las carreteras JF-7016 y la JF-7012, ya junto al monte Navalperal. Se trata de una antigua casa de peones camineros que ha sido rehabilitada para la pernocta de senderistas. En este lugar no hay fuente, pero tenemos varias opciones. La más cercana es ir por la carretera hacia río Madera durante 0,8 kilómetros hasta la antes citada casa forestal de Navalcaballo, donde se ubica el Centro de Defensa Forestal y frente al cual hay una fuente. La segunda es la fuente que se ha construido junto a la casa forestal de Las Acebeas, a 1,6 kilómetros siguiendo la etapa 21 del GR 247. Y la tercera es tomar la carretera hacia Segura de la Sierra, donde encontraremos una fuente a 1,6 kilómetros, frente al Cortijo de Lope.

ETAPA 19: La Toba - Prado Maguillo y Refugio Casa Forestal El Bodegón

Enviado por brandcode_deweloper el
Id
2195509
Breve descripción

Esta etapa es corta, pero intensa por la cantidad y variedad de alicientes que tiene, de manera que los esfuerzos del caminante se verán sobradamente compensados. Recorriéndola se goza de grandes panorámicas desde los puntos más elevados, inmensos bosques de pinos laricios y pequeñas aldeas de casitas blancas, perdidas en la montaña, auténticos baluartes aún vivos de la vida tradicional de la alta montaña andaluza, como La Toba (con un potente nacimiento de agua en una cueva), la Fuente del Esparto, Los Anchos o Prado Maguillo, estas dos últimas en un delicioso valle mil veces fotografiado y con una arquitectura popular bastante bien conservada.

La ruta salta del valle del río Segura al del Arroyo de Los Anchos, este último aún más angosto y solitario que el primero. Tras cruzar el río Segura conoceremos minúsculas aldeas, algunas de ellas ya deshabitadas. Después ascenderemos por pinares –sobrevolados por el buitre común y el águila real– hasta el espectacular Paso de la Viga, un estrecho portillo en la roca tras el que se abre un inesperado balcón natural hacia el Valle de Los Anchos.

Desde allí bajamos para atravesar los plácidos campos de labor, muchos de ellos abandonados, pero punteados por pequeñas choperas que añaden unas cálidas pinceladas amarillas en otoño. La aldeas de Los Anchos y Prado Maguillo parecen suspendidas en el pasado, y en ellas nos podremos fijar en muchos detalles de la arquitectura tradicional serrana, además de recrearnos sin prisa en la vista de este recoleto valle encajado en la alta montaña. Es interesante visitar el sorprendente Colección Etnológica Alma Serrana, situado en un entorno de gran calidad paisajística y que atesora un sinfín de objetos pertenecientes a todos los oficios tradicionales.

Además en el inicio de esta etapa puedes disfrutar de la derivación 7 del GR 247, que pasea por las orillas del misterioso embalse de Las Anchuricas. El final de la etapa coincide con el principio de la variante GR 247.1 que conecta en dos jornadas con las etapas 1 y 2 en Segura de la Sierra.

Latitud
38.0801
Longitud
-2.6003
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-2.6003 38.0801)
imagen
Imagen
3.jpg
Imagen principal
Activado
imagen
Imagen
2.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
1.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
4.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
5.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
6.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
7.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
8.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
9.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
10.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
11.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
12.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
13.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
14.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
15.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
16.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
18.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
19.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
20.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
21.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
22.jpg
Imagen principal
Desactivado
3 h 30 min

Naturaleza

icon-intereses-naturaleza

Amigos

icon-intereses-amigos

Aventura

icon-intereses-aventura

Cultura

icon-intereses-cultura

Deporte

icon-intereses-deporte

Eco-Friendly

icon-intereses-eco-friendly

En pareja

icon-intereses-en-pareja

Familia

icon-intereses-familia

Gastronomía

icon-intereses-gastronomia

Municipio

icon-intereses-municipio

Turismo Low cost

icon-intereses-turismo-low-cost

Viajar solo

icon-intereses-viajar-solo
Media
La Toba - Prado Maguillo y Refugio Casa Forestal El Bodegón
9,6 km
562m
686m
335m
2
1
2
3
A pie
Todo el año
Activado
Casi la mitad de la Etapa se desarrolla por sendas, en las que hay cortos tramos con pendientes fuertes y suelo irregular. El Paso de la Viga no es ciclable, lo que supone unos 400 metros.
La Toba, La Peruela, Los Anchos, Prado Maguillo

En el sendero: La Toba
Cerca del sendero: no hay

En el final: Refugio Casa Forestal El Bodegón (a 1,4 kilómetros del final de Etapa).

Mariposa isabelina, la esmeralda voladora

Los pinares de pino laricio del parque natural, como los que vemos en esta etapa, son el hábitat de una mariposa que es considerada como la más bella de Europa. Se trata de la mariposa isabelina (Actias isabellae), llamada así porque su descubridor para la ciencia, el médico y naturalista Mariano de la Paz Graells, dedicó su hallazgo a la reina Isabel II en 1848. Impresiona por su tamaño, ya que puede alcanzar los 9 centímetros con las alas desplegadas, pero sobre todo por el espectacular diseño y colorido de sus alas. Estas son de un intenso verde esmeralda, con llamativos ocelos de varios colores y elegantes venas rojizas. Los machos lucen una especie de colaen las alas posteriores, así como unas llamativas antenas plumosas que les sirven para detectar la presencia de feromonas, sustancias químicas producidas por las hembras para atraerles sexualmente.

Es una especie nocturna cuyos adultos vuelan unos pocos días durante los meses de abril a junio. A veces se la encuentra posada e inmóvil a plena luz del día en pueblos y cortijos. Esto se debe a que resulta atraída por los focos de luz blanca, quedando desamparada si la luz del día le sorprende lejos de los pinos, lo que resulta peligroso para una especie que no es abundante. En tiempos pasados la especie sufrió en España el acoso de los coleccionistas, y más tarde las desastrosas consecuencias del uso indiscriminado de sustancias químicas para combatir la plaga de la procesionaria del pino.

En su fase de oruga se alimenta exclusivamente de acículas de pino, por lo que esta especie solo vive en pinares, concretamente en pinares de pino negro, silvestre y laricio de los Pirineos, el Sistema Ibérico, la Sierra de Guadarrama y el macizo formado por las sierras del parque natural y la vecina Sierra de Alcaraz.

La Toba

Prado Maguillo y Refugio Casa Forestal El Bodegón

Coordenadas / Huso 30S
Según Proyección UTM Datum ETRS89
Tramo de asfalto o cemento
8.33%
Tramo de pista o camino forestal
45.31%
Tramo de vía pecuaria
0
Tramo de senda
46.36%

Rutómetro

Km 0

La Toba

La etapa comienza junto al panel informativo de inicio que hay en las afueras de la aldea de La Toba, muy cerca del río Segura, cuyo puente cruzamos para llegar a los pocos metros a la carretera JF-7038. Giramos a la derecha, en dirección a Las Juntas de Miller, y caminamos unos 650 metros por la carretera, viendo a nuestra derecha y en la ladera de enfrente varias cascadas procedentes de La Toba, que vierten sus aguas al río Segura. Tomamos la senda que sale a la izquierda, en ascenso, muy cerca de la aldea de Casicas del río Segura, que queda a la derecha.

La senda desemboca en una bifurcación de pista forestal semiabandonada. Continuamos por la izquierda, prácticamente en la misma dirección en la que transitamos y seguimos subiendo. Esta pista, más arriba, en una pequeña colina, aparece ya en mejor estado de conservación y la continuamos sin desviarnos 100 metros para llegar a otra pista que sube hacia la izquierda y mantiene la altitud. Nosotros seguimos al frente.

Llegamos a otro cruce de pista, que está asfaltada; deberemos tomar hacia la izquierda. A escasos metros dejamos a la derecha una valla y varias casas habitadas, que constituyen la pequeña aldea de La Garganta. Estamos en medio de un pinar salpicado con algunos quejigos, pero es también un paisaje en el que quedan muchos testimonios de la intervención humana, como bancales y huertas ya abandonadas. Continuaremos por esta pista hasta donde se acaba, junto a la aldea de La Fuente del Esparto.

Km 2,4

Cortijo de La Peruela

Llegamos a los cortijos de La Peruela, prácticamente un barrio de la aldea de La Fuente del Esparto, que queda algo más abajo y a la derecha. En La Peruela encontramos huertas, un arroyo con vegetación de ribera bien conservada y un pequeño mirador. Antes del citado arroyo hay una senda a la derecha que baja a la aldea de La Fuente del Esparto. Conviene apartarse de la ruta e ir por ella para dar un tranquilo paseo por esta aldea, de casas algo dispersas, y donde se respira la tranquilidad y autenticidad del ambiente rural de montaña de la Sierra de Segura.

Volviendo a nuestra ruta, continuamos por la pista al frente, pasando enseguida un arroyo y llegando a la aldea de Los Galdones, donde la pista se convierte en senda. Vemos pequeños cortijos, algunos ya en ruinas, así como bancales, chopos, nogales, higueras y otros frutales, además de una tradicional fuente lavadero pintada de azulete. El camino se interna en el bosque, pero a los pocos metros encontramos a la izquierda la vieja era de Los Galdones. Las eras están siempre en lugares bien abiertos y ventilados, pues en ellas, después de trillar para separar el grano de la paja del cereal, era preciso aventar esta última. En la de Los Galdones debemos hacer una parada para contemplar con calma el extraordinario paisaje que se abre ante nosotros hacia el este y el sur. Los grandes bosques que se extienden bajo rotundos afloramientos rocosos presiden la panorámica. Vemos el valle del Segura hendiendo las montañas, entre las que destacan la Umbría de Los Anguijones y los Poyos de La Toba, coronados por el Puntal de las Buitreras, llamado así porque en los cantiles que hay bajo el mismo hay numerosos huecos utilizados por los buitres para anidar o descansar. Mientras nos movemos por la era, nuestros pasos levantan el aromático perfume de la mejorana.

Continuamos subiendo por el camino, observando la abundancia de encinas que se mezclan con los pinos, y en el kilómetro 3 salimos de nuevo a pista forestal, que tomamos a la derecha. Algunas paratas (muretes de piedra seca) testimonian que antiguamente se aprovechó cualquier pedazo de terreno medianamente plano para sembrar cereales. A la derecha vemos los altos riscales que coronan el Calar del Cobo, a cuya cumbre, el Puntal de la Misa, sube la derivación 8, una de las más espectaculares del sendero Bosques del Sur. Nuestra pista transita por un denso bosque de pinos laricios o salgareños con encinas y quejigos. De cuando en cuando vemos ejemplares de arce y de sabina mora. El vallado que vemos en algunos tramos corresponde a una zona donde se cultivan trufas.

Km 4,8

Cortijos de Los Paulinos

Nuestra ruta pasa a continuación junto a los cortijos de Los Paulinos, que quedan a la derecha, enclavados en uno de los parajes más espectaculares de la Sierra de Segura. Están ya abandonados, aunque aún podemos disfrutar de la presencia de los hermosos nogales plantados por sus antiguos habitantes. Dejamos la pista para tomar una vieja senda que arranca por la izquierda, unos 100 metros antes de una era (la «de abajo»), ganando maravillosas vistas sobre el valle del Segura y la gran mole rocosa del Puntal de la Misa, como podemos comprobar en la nueva era (la «de arriba») por la que pasamos. La senda zigzaguea por el bosque de pinos laricios, girando después hacia el oeste para encarar la muralla rocosa de la Cuerda del Mosco, que en principio parece difícil de franquear.

Km 6,1

Paso de la Viga

La senda se va encaramando por terreno cada vez más rocoso y llega a un punto donde no sería posible su continuidad de no ser por el hábil y duro trabajo de los antiguos habitantes de la zona que, en el Paso de la Viga, levantaron una horma o calzo de piedra seca (es decir, sin argamasa, como sería el caso de la mampostería) de varios metros de altura para apoyo del camino al tiempo que excavaron la pared rocosa a lo largo de varios metros para que hubiera el hueco suficiente para poder pasar. El esfuerzo de construir este paso merecía la pena, porque las relaciones entre el valle del Segura y el de Los Anchos era intenso cuando todas las aldeas y cortijos estaban poblados y resultaba imprescindible que hubiera al menos un lugar por donde poder pasar con las caballerías sin dar grandes rodeos. Gracias al Paso de la Viga los habitantes de ambos valles mantuvieron siempre unas fluidas relaciones, tanto comerciales como personales y familiares. Había, y sigue habiendo, otros pasos entre ambos valles, pero solo podían recorrerse a pie.

La ruta serpentea entre farallones por un firme poco consolidado, con bastantes piedras sueltas, por lo que hay que tener especial precaución. Además, durante parte del año baja un pequeño arroyo, que en ocasiones puede helarse. Si miramos hacia atrás, las vistas hacia el valle del Segura nos obligarán a detenernos con admiración. Finalmente salimos de la grieta y a escasos 200 metros finaliza la subida en el collado. El camino se suaviza a partir de aquí y llanea en medio de un espléndido balcón natural con vistas no menos asombrosas. A nuestra derecha, ya en la otra vertiente de la montaña, quedan los farallones de Poyo Gavilán y el paso de La Raja, parecido al de la Viga, pero aún más angosto, y por el que no va nuestra ruta.

Muy pronto gozaremos de la visión del espectacular valle de Los Anchos, con la aldea del mismo nombre y otras como Majada Oscura y Prado Maguillo, teniendo como telón de fondo la Loma del Mirandante y los calares de Peña Rubia y El Espino. Desde aquí hasta Los Anchos, aunque la ruta está perfectamente señalizada, hay que estar especialmente pendientes de las marcas y balizas.

Tras bajar por un tramo de terreno aún rocoso, el camino se interna en el pinar y se hace más ancho y cómodo, aunque depara menos emociones. Poco antes de llegar al fondo del valle, en un amplio claro del bosque y tras haber recorrido poco más de kilómetro y medio desde el Paso de la Viga, pasamos junto al pequeño cementerio de Los Anchos, que queda a nuestra izquierda. Es un lugar conmovedor cuyos bajos muros nos permiten asomarnos al recinto y ver las sencillas tumbas, sin nichos ni lápidas, donde descansan los restos de los serranos y serranas que durante tanto tiempo vivieron de los recursos de este valle de montaña, creando con ello el armónico paisaje que nosotros ahora disfrutamos.

Poco después salimos del bosque y llegamos a la deliciosa vega de Los Anchos, con bancales, huertos (la mayoría sin cultivar), manzanos y pequeñas choperas que en otoño dan las pinceladas amarillas que tanto embellecen este paraje. Pasamos el arroyo de Los Anchos por un puente y continuamos siguiendo las balizas, alcanzando la aldea cien metros después.

Km 8,1

Los Anchos

Esta aldea merece un detenido paseo para contemplar su bien conservada arquitectura popular, como la de las aldeas cercanas, además de sus hermosísimas vistas. Descubriremos el lavadero, la ermita y el viejo horno comunal restaurado.

Es imprescindible desviarse de la ruta para bajar por la carreterita del valle, hacia la izquierda, a la vecina aldea de Majada Oscura, a la que se llega en pocos minutos y donde está la Colección Etnográfica Alma Serrana. A pesar de su reducido espacio, alberga una gran colección de objetos antiguos de uso cotidiano en la vida tradicional serrana, y está en un lugar absolutamente sorprendente, en el que no se espera encontrar algo así. Transmite autenticidad, no solo por las piezas que expone, sino también por el cortijo tradicional que ocupa y por el extraordinario paisaje del que forma parte. La casa-museo nos propone un recorrido por diferentes aspectos de la vida tradicional, tales como las estancias de la casa serrana, la escuela rural, la barbería, el antiguo mesón, el establo y los oficios relacionados con el bosque.

Desde Los Anchos, el sendero Bosques del Sur continúa por la pista forestal asfaltada que sale de la parte de arriba de la aldea, a pocos metros de la ermita y el lavadero, hacia la aldea de Prado Maguillo. Lo que resta es un grato paseo suavemente ascendente entre pinos, encinas, chopos y pequeñas praderías, con trechos que tienen buenas vistas hacia el valle.

Km 9,6

Prado Maguillo

La etapa termina en esta deliciosa aldea, que es más pequeña que Los Anchos, pero que también conserva bien la arquitectura popular y tiene una posición algo más elevada, lo que la convierte en un inolvidable mirador sobre el valle. Prado Maguillo es además uno de los lugares más estratégicos del sendero Bosques del Sur, ya que es principio o final de tres etapas: la 19, que acabamos de describir; la 20, por la que llegamos hasta el refugio de la Era del Fustal, y la etapa 1 de la variante GR 247.1, que se dirige al valle de río Madera.

En Prado Maguillo y en Los Anchos hay oferta de turismo rural, si bien es reducida, lo que puede hacer recomendable que reservemos con cierta antelación porque se trata de aldeas muy pequeñas. Existe la posibilidad alternativa de pernoctar en el refugio de la Casa Forestal El Bodegón, situado a 1,4 kilómetros de Prado Maguillo. Para llegar a él hay que salir de la aldea por la pista forestal por la que discurre la etapa 1 de la Variante GR 247.1, que va hacia río Madera y está indicada con señales direccionales. Una vez recorridos 750 metros de toma un desvío a la izquierda, también señalizado, que nos conduce al refugio al cabo de otros 650 metros. Ocupa una de las construcciones auxiliares de la antigua casa forestal. Tanto esta como el almacén –al que se llamaba barraca– ya están en ruinas, pero el paraje, que es un amplio claro en pleno bosque, es encantador.

ETAPA 18: Pontones - La Toba

Enviado por brandcode_deweloper el
Id
2194542
Breve descripción

Esta es, sin duda, una de las etapas con más contraste de todo el sendero Bosques del Sur. Se trata de la tercera y última de las que recorren los sobrios paisajes netamente ganaderos del extenso término municipal de Santiago-Pontones, para terminar en una vertiginosa bajada al valle del río Segura, donde abunda el agua y el ambiente vuelve a ser forestal.

Los pontoneros, que así se llaman los habitantes del pueblo en el que se inicia la etapa, son de vieja estirpe ganadera, y por tanto excelentes conocedores de los secretos de su territorio, porque desde hace siglos tienen a la oveja segureña como base de su economía. Conservan, además, un hondo apego a sus costumbres y tradiciones.

La mayor parte de la etapa se desarrolla en un territorio de pastos, con poco arbolado y una elevada altitud media (1400-1600 metros), aunque la abundancia de vegetación arbustiva y la presencia de algunos cultivos le dan un aire menos severo que el de los Campos de Hernán Perea recorridos por las etapas anteriores. Son parajes solitarios, pero no dejará de percibirse la presencia humana: pastores, rebaños de ovejas, apriscos, pequeños cortijos...

La ruta termina bajando hacia el valle del Segura por un lugar de nombre tan significativo como la Cuesta de Despiernacaballos y, ya bajo los pinos laricios o salgareños, se goza de la visión de los escarpados Poyos de la Toba, formaciones rocosas de impactantes contornos, con el ruido de fondo del río Segura y una notable frondosidad al final del recorrido. La etapa acaba en la aldea de La Toba, donde el caminante podrá recrearse con sus vistas sobre el valle del Segura, su abundancia de manantiales y su plácido ambiente rural.

Latitud
38.0947
Longitud
-2.6583
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-2.6583 38.0947)
imagen
Imagen
11.jpg
Imagen principal
Activado
imagen
Imagen
2.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
3.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
4.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
5.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
6.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
7.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
8.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
9.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
10.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
1.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
12.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
13.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
14.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
15.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
16.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
17.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
18.jpg
Imagen principal
Desactivado
5 h 34 min

Naturaleza

icon-intereses-naturaleza

Amigos

icon-intereses-amigos

Aventura

icon-intereses-aventura

Cultura

icon-intereses-cultura

Deporte

icon-intereses-deporte

Eco-Friendly

icon-intereses-eco-friendly

En pareja

icon-intereses-en-pareja

Familia

icon-intereses-familia

Gastronomía

icon-intereses-gastronomia

Municipio

icon-intereses-municipio

Turismo Low cost

icon-intereses-turismo-low-cost

Viajar solo

icon-intereses-viajar-solo
Media
Pontones - La Toba
19,1 km
730m
448m
869m
2
1
2
3
A pie
Todo el año
Activado
Suelo muy irregular y fuertes pendientes entre los puntos 3 y 5. En Despiernacaballos, fuertes pendientes. Recorrido alternativo por la pista forestal asfaltada.
Pontones, fuentes-abrevaderos en La Hoya del Cerezo, Cañada Hermosa e inicio de la pista de Despiernacaballos; La Toba.

En el sendero: Pontones, La Toba
Cerca del sendero: Santiago de la Espada

Santiago de la Espada

Un cordero para gourmets

El municipio de Santiago-Pontones, por el que transita esta etapa, es uno de los más ganaderos de España. La oveja segureña, que debe su nombre a la Sierra de Segura y al río Segura, es una de las razas ibéricas oficialmente definidas, y una de las pocas que no se han visto afectadas por el proceso regresivo general de las razas ganaderas autóctonas.

Es una de las mejores razas españolas como productora de carne, tanto por su elevado rendimiento como por el excelente sabor del cordero, que es un manjar bien conocido y reclamado. La oveja segureña es insustituible por su perfecta adaptación al nuestro clima y las características montañosas del parque natural. Es fácil de pastorear por su marcado carácter gregario. Posee un fuerte instinto maternal y una alta fertilidad. Es muy resistente a las enfermedades, crece con rapidez y es muy andadora, virtud imprescindible en estas quebradas tierras. En la actualidad, una parte importante de la cabaña ganadera del parque es explotada según las normas de la ganadería ecológica y sometida a prácticas trashumantes.

Pontones

La Toba

Coordenadas / Huso 30S
Según Proyección UTM Datum ETRS89
Tramo de asfalto o cemento
36.66%
Tramo de pista o camino forestal
21.38%
Tramo de vía pecuaria
0
Tramo de senda
41.96%

Rutómetro

Km 0

Pontones

El punto de partida de esta etapa se sitúa en la carretera A-317 a la salida de Pontón Bajo hacia Santiago de la Espada, en un pequeño mirador con una valla de madera y una caseta blanca. Inicialmente se transita por carretera a lo largo de unos 500 metros en dirección a Santiago de la Espada. Después de ello nos desviamos hacia la izquierda por una estrecha pista forestal que da acceso a diversas tinadas utilizadas por los numerosos rebaños de oveja segureña, que se alimentan en estos frescos pastizales durante la mayor parte del año.

Los primeros 8,3 kilómetros de la etapa coinciden con el GR 7, que une nada menos que Tarifa (España) con Atenas (Grecia), y más adelante, durante los últimos 7,1 kilómetros, con otro de los grandes recorridos del parque natural, el GR 147, denominado sendero de la Sierra Profunda.

Km 1,5

Tiná de Enmedio

Caminando por la pista forestal dejamos a la izquierda una de las numerosas tinadas ganaderas de la zona de Los Palancares. Durante esta primera parte del recorrido andamos cerca de un tendido eléctrico. A escasos 500 metros, a pie de pista, dejaremos a la izquierda unos abrevaderos metálicos. El paisaje es característico de la alta montaña segureña, con pastos, espinos arros (Berberis hispanica) y algunos majuelos.

Km 2,2

Senda ganadera

En una colina, a la izquierda, se alza otra de las tinadas de Los Palancares. Sin llegar a ella, nuestro camino discurre por la derecha a esta. Es una zona repleta de estrechas veredas originadas por el tránsito del ganado, por lo que hay que ir muy atentos a la señalización. Además, para ayudarnos en la orientación, conviene saber que nuestro camino transita paralelamente a un tendido eléctrico, y a veces bajo él, durante algo más de un kilómetro.

Km 4,3

Tornajos en la Hoya del Cerezo

Tras dejar el tendido eléctrico, y en ligera bajada, encontramos un pequeño valle por el que subiremos poco a poco. Es el Barranco de la Fuente del Cerezo, en cuyo fondo se sitúa el citado abrevadero. Es un arroyo fundamentalmente primaveral en medio de un paisaje agreste y rocoso. En primavera se llena de colorido gracias a las flores amarillas de las abundantes retamas.

Km 5,7

Pista asfaltada a Poyotello

Subiendo por este angosto barranco llegamos a una pista asfaltada, que deberemos tomar hacia la derecha para continuar nuestro ascenso por este bravo paisaje.

En este punto se podría optar por otra posibilidad, muy atractiva, para llegar a nuestro destino en la aldea de La Toba. Si nos dirigimos hacia la izquierda, al cabo de 2,7 kilómetros llegamos a la aldea de Poyotello. A la entrada, en la era, arranca el espectacular sendero señalizado y acondicionado hacia la Cueva del Agua y la aldea de Huelga Utrera por el encajado valle del Segura. Se trata de un sendero que no forma parte del sendero Bosques del Sur, pero cuyo recorrido se recomienda porque es uno de los mejores del parque. A partir de Huelga Utrera quedarían 7 kilómetros por la estrecha y tranquila carretera que acompaña al río Segura. Esta opción nos llevaría a La Toba por un recorrido de 15,5 kilómetros desde aquí.

La opción que describimos a continuación, siguiendo nuestra etapa por el sendero Bosques del Sur, reduce en algo más de dos kilómetros el camino a realizar. Siguiendo la pista asfaltada hacia la derecha, continuamos brevemente la subida hasta pasar un collado junto a la tinada de la Hoya del Toro. A la derecha, el Almorchón (1914 metros) se asoma ante nosotros. A partir de aquí hay una ligera bajada hacia Cañada Hermosa.

Km 7,4

Cañada Hermosa

La pista asfaltada desemboca en la carretera A-317, ya en la Cañada Hermosa, un valle estrecho cuyo nombre lo dice todo, entre montes que no destacan mucho, ya que la Cañada se encuentra a casi 1600 m de altitud.

Debemos tomar la citada carretera hacia la izquierda, para desviarnos 100 metros después hacia la derecha abriendo una rudimentaria puerta ganadera que nos da acceso a un descansadero de ganado, que se ubica aquí porque nos encontramos en una vía pecuaria, como indica su nombre. Al cruzar la Cañada volvemos a encontrar otra puerta ganadera que igualmente deberemos abrir. Es importante cerrar ambas puertas después de pasar, ya que suele haber ganado y puede salirse de espacio acotado para él. Cuentan los más viejos del lugar que esta es una de las zonas más frías del parque natural, y prueba de ello fue el fallecimiento de un arriero con dos bestias, al que sorprendió la noche en este lugar y decidió descansar.

En la zona de Cañada Hermosa es frecuente encontrar alguna de las pocas ganaderías de vacuno existentes en el parque natural, tanto de reses bravas como mansas dedicadas a producción de carne.

Km 8,3

Collado

En una de las estribaciones del Almorchón llegamos a un cruce con una pista que sale a la derecha y crestea por una serie de colinas que se aproximan a este pico. Merece la pena desviarse un rato por ella para divisar magníficas y amplias panorámicas, a escasos 400 metros, de La Vega de Santiago y la propia Cañada Hermosa con sus choperas y grandes prados. Si continuamos algo más de un kilómetro por este desvío, llegamos al Cerro de la Morra, por encima de los 1700 metros de altitud, frente al Almorchón.

Para continuar nuestra ruta deberemos ir por la pista hacia la izquierda. Justo al frente, se alza una gran montaña a lo lejos. Se trata de La Sagra, que con sus 2380 m de altitud es una de las más relevantes cimas montañeras de la vecina provincia de Granada. En este punto abandonamos el GR 7, que nos ha acompañado desde el inicio de etapa y por el que podríamos desplazarnos hasta Santiago de la Espada, Almorchón cabecera municipal del extenso término municipal de Santiago-Pontones, el más grande del parque natural y el de mayor altitud media. No nos arrepentiremos si optamos por desviarnos a Santiago de la Espada, donde disfrutaremos entre otros atractivos de su vega, a una notable altitud, rodeada de grandes montañas y salpicada de pequeñas aldeas donde se conserva el más auténtico ambiente y modo de vida de la montaña segureña.

Continuando nuestra etapa, por la pista hacia la izquierda, iniciamos un descenso, suave al principio pero muy pronunciado después, que nos llevará desde los 1607 m de altitud a los que nos encontramos en el Collado hasta los 960 m en las proximidades de La Toba.

En el kilómetro 9,1 cruzamos la carretera A-317 de nuevo y entramos en una ancha pista, asfaltada recientemente y por la que discurrirá nuestro recorrido durante varios kilómetros.

Km 11

Collado de Los Ruejos

Al llegar a este Collado, sale hacia la derecha una pista forestal que nos lleva hacia Los Puestos, otro de los montes emblemáticos de la zona, que alberga varias antenas de telecomunicación. Aquí conectamos con el GR 147 por el que también transitaremos hasta el final de nuestra etapa (y por el que podríamos desviarnos a la derecha para llegar a Santiago de la Espada). Continuamos por el asfalto un kilómetro, comenzando un cambio drástico de paisaje, que empieza a ser mucho más frondoso. A la izquierda vemos una pequeña construcción blanca en lo alto de las rocas que nos habla del paisaje forestal en el que nos vamos a adentrar, ya que se trata de una de las numerosas casetas de vigilancia de incendios, conocida como La Campana.

Km 12

Despiernacaballos y Los Escalones

Nos desviamos de la pista asfaltada hacia la izquierda para internarnos en uno de los paisajes más abrupto del parque natural, con pendientes inverosímiles que iremos sorteando por un antiguo camino de herradura. El descenso es vertiginoso, con cortados y paredones verticales espectaculares que han dado nombre a estos parajes. La vegetación empieza a abundar, concretamente bosques de pino laricio o salgareño, con cantidad de matorral, que trepan desde lo más profundo del valle hasta las cimas.

Tras un kilómetro de senda, llegamos a un escalonamiento, por el que saldremos de nuevo a la pista asfaltada que habíamos dejado con anterioridad. Ahora la tomamos hacia la izquierda para seguir con nuestra trepidante bajada. Estamos en el valle del río Segura, el típico valle fluvial de montaña con su característica forma en «V», donde el verde de los bosques se mezcla con el gris y ocre de los roquedos.

A 2,1 kilómetros del escalonamiento (kilómetro 15,1 desde Pontones), volvemos a adentrarnos, hacia la izquierda, por una senda que rápidamente desemboca en el antiguo camino de herradura, por el que anteriormente hemos transitado y que en parte se perdió al coincidir con el trazado de la pista asfaltada. El bosque de laricios aquí es mucho más denso y pronto nos acompañará el ruido ininterrumpido de las aguas bravas del río Segura. Al otro lado del valle, el Calar del Pino y el Puntal de la Misa delimitan el horizonte.

Km 18,1

Pista forestal en zona de huertos

Ya muy cerca del río, pasamos junto a pequeños huertos, en su gran mayoría abandonados, que muestran lo que debió ser la economía de subsistencia de la zona en tiempos pasados. Cruzaremos sobre el arroyo de Agua del Buitre, que mantiene su cauce todo el año, y a escasos metros desembocamos en una pista forestal estrecha que sustituye de nuevo al camino de herradura. Llaman la atención el gran colorido y cantidad de nogales que hay en este último tramo, salpicando el paisaje con su frondosidad y, en otoño, con su colorido.

Km 19,1

Aldea de La Toba

En la aldea de La Toba el caminante encontrará un merecido descanso para esta larga etapa. Podrá disfrutar de unas extraordinarias vistas sobre el Valle del Segura, de la abundancia de manantiales –especialmente el conocido como El Nacimiento– y su tranquilo y encantador ambiente rural. Desde esta aldea, además, parte la derivación 7 del sendero que discurre cerca del hermoso embalse de Las Anchuricas y otro sendero bien señalizado, el PR-A 100, que lleva a la preciosa aldea de Miller. En La Toba existe alojamiento, siendo recomendable reservar con antelación porque la oferta es reducida.

Refugio Campo del Espino - Pontones

Enviado por brandcode_deweloper el
Id
2192965
Breve descripción

Esta es una de las etapas que recorren la sobrecogedora altiplanicie de Los Campos de Hernán Perea, a 1600 m de altitud media, un vasto territorio que históricamente ha sido deforestado para abrir pastos a la oveja de raza segureña. Su paisaje impresiona por la amplitud de sus panorámicas, siempre flanqueadas por grandes elevaciones, como el Calar de las Palomas por la derecha y el Pinar del Risco por la izquierda. En invierno es el territorio de la nieve. En primavera, de los verdes pastos de altura. Y siempre, el hogar de una ancestral cultura ganadera que merece el mayor reconocimiento. El buitre leonado y el cernícalo nos acompañarán con su vuelo.

En el tramo que discurre por Los Campos apenas hay algún árbol, pero a cambio de esta carencia disfrutamos de anchos horizontes y una profunda sensación de estar en uno de los enclaves más remotos, auténticos y desconocidos de las montañas andaluzas. En realidad, la sensación de soledad no deja de tener algo de engañosa, pues al ser una zona muy ganadera, es frecuente encontrar a los pastores que están al cuidado de sus ovejas de raza segureña.

Conoceremos uno de los enclaves que dan mayor identidad al parque natural: el nacimiento del río Segura, que mana en una espectacular poza cristalina. El agua surge de una cueva que forma parte del sistema subterráneo que recoge las abundantes precipitaciones caídas en los Campos de Hernán Perea. En su entorno, las pinturas rupestres del Abrigo de La Cañada de la Cruz dan testimonio de que el ser humano sintió como acogedoras estas montañas hace ya miles de años.

Esta etapa comienza junto al inicio de la variante GR 247.2. Cerca del nacimiento del río Segura comienza la derivación 6 del GR 247, hacia el mirador de Juan León, que en un corto paseo se asoma desde el valle del Segura al del Guadalquivir.

Latitud
38.0947
Longitud
-2.6583
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-2.6583 38.0947)
imagen
Imagen
9.jpg
Imagen principal
Activado
imagen
Imagen
2.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
3.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
4.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
5.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
6.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
7.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
8.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
1.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
10.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
11.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
12.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
13.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
14.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
15.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
16.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
17.jpg
Imagen principal
Desactivado
4 h

Naturaleza

icon-intereses-naturaleza

Amigos

icon-intereses-amigos

Aventura

icon-intereses-aventura

Cultura

icon-intereses-cultura

Deporte

icon-intereses-deporte

Eco-Friendly

icon-intereses-eco-friendly

En pareja

icon-intereses-en-pareja

Familia

icon-intereses-familia

Gastronomía

icon-intereses-gastronomia

Municipio

icon-intereses-municipio

Turismo Low cost

icon-intereses-turismo-low-cost

Viajar solo

icon-intereses-viajar-solo
Media
Refugio Campo del Espino - Pontones
14,15 km
366m
118m
488m
2
1
2
3
Desactivado
No hay dificultades especiales, excepto en algún punto del entorno de Fuente Segura.
Refugio Campo del Espino (aljibe), Pozo Turmas, fuente de Las Palomas, Nacimiento del Segura, Pontones.

En el sendero: Pontones
Cerca del sendero: No hay

En el inicio: Refugio Campo del Espino; En el final: no hay.

La vertiente mediterránea del Parque Natural

En el parque natural nacen dos de los ríos más importantes del sur de España: el Guadalquivir y el Segura, que desembocan en el Atlántico y el Mediterráneo respectivamente. Las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas reciben importantes precipitaciones en forma de agua y nieve, siendo uno de los islotes pluviométricos más importantes del sur de España, en contraste con las limitadas precipitaciones de los ámbitos meridional y oriental del parque natural, que conectan con las provincias de Granada, Almería y Murcia. Este gran macizo montañoso es, por tanto, un enorme reservorio de agua, tanto superficial como subterránea, y además conforma una divisoria de aguas entre las cuencas atlántica y mediterránea. La mayor parte del parque pertenece a la primera, pero parte de la zona norte, en la Sierra de Segura, por donde discurre esta etapa, corresponde a la segunda.

El nacimiento del Segura, en la bellísima poza de Fuente Segura, está precisamente en esta etapa del sendero GR 247 Bosques del Sur. Después el río corre profundamente encajado por el término de Santiago- Pontones, donde es embalsado en el pequeño embalse de Anchuricas. Recibe por su margen izquierda las aguas del río Madera, que discurre entre grandes pinares, y por la derecha las del Zumeta, que va marcando el límite con Albacete hasta unirse al Segura en Las Juntas de Miller, que en ese punto sale del parque natural. Otro de los afluentes del Segura en el parque es el Tus, que nace en el municipio de Siles y se une al Segura en tierras albaceteñas. Estos cuatro ríos y otros afluentes menores, recorren zonas de gran belleza y relevancia ecológica.

Coordenadas / Huso 30S
Según Proyección UTM Datum ETRS89
Tramo de asfalto o cemento
6.86%
Tramo de pista o camino forestal
88.89%
Tramo de vía pecuaria
0
Tramo de senda
4.25%

Rutómetro

Km 0

Refugio Campo del Espino

Salimos del refugio Campo del Espino, en medio de la sobrecogedora soledad de la altiplanicie de Los Campos de Hernán Perea. A nuestro alrededor un paisaje muy abierto y desarbolado, con amplias vistas, dominado por grandes pastizales, montículos ondulados, rocas muy fragmentadas y, probablemente, algún rebaño de ovejas segureñas observadas desde el cielo por el buitre leonado. Atención a las nevadas invernales, que son frecuentes y que no hacen nada recomendable aventurarse por un territorio en el que los caminos quedan borrados y con pocas referencias orientativas para quienes no los conocen bien. Echamos a andar por la pista forestal, bien balizada. No hay árboles a nuestro alrededor, excepto los que vemos a lo lejos cubriendo las laderas del Pinar del Risco, que cerrará el paisaje por nuestra izquierda a lo largo de varios kilómetros. Más allá de esas elevaciones, el terreno cae vertiginosamente hacia el valle del Guadalquivir, hoy cubierto por el embalse de El Tranco. Recorrido poco más de 1 kilómetro vemos a la izquierda el Cortijo de Serafín, uno de los pocos que hay por la zona.

Km 1,5

Pozo Turmas

A nuestra derecha vemos el pozo y los abrevaderos de Pozo Turmas. No siempre tiene agua, porque dada la elevación y la poca pendiente del terreno, las aguas que surgen en todo este entorno son muy superficiales, es decir, están a poca profundidad y no siempre se acumula agua suficiente como para que mane con continuidad. En medio de los pastizales aparecen también parcelas labradas, a veces en pequeñas depresiones con suelo más profundo donde el terreno es propicio para el aprovechamiento agrícola. Se dedican al cultivo de cereales de secano, normalmente avena o centeno, y en algunas ocasiones de unos exquisitos garbanzos. El paisaje comienza a tornarse más montuoso.

Km 3,3

Tinada y Fuente de Las Palomas

Pasamos junto a la hermosa tinada de Las Palomas, de uso ganadero, y un poco más adelante llegamos a la fuente del mismo nombre, junto a una pequeña chopera que es como un oasis en este paisaje desarbolado. El nombre de Las Palomas se debe a que es el del calar que tenemos a la derecha, cuya cumbre, que roza los 2000 metros de altitud, es una de las más elevadas del parque natural. Seguimos gozando de un cierto ambiente de Finisterre, de estar en un lugar del fin del mundo, perdido, elevado, solitario y conmovedor.

Km 5,1

Cañada de la Cruz

No son muchos los lugares de referencia en el uniforme y vasto paisaje de los Campos de Hernán Perea, pero este es uno de ellos. Es una larga y encajada franja de terreno llano y fértil, donde se cultivan cereales y se cruzan varios caminos importantes, como el GR 144, denominado Ruta de la Trashumancia, que proviene de la aldea de Don Domingo, y con el que coincide durante un tramo el sendero Bosques del Sur. En años generosos de lluvias, buena parte de la Cañada de la Cruz se convierte en una laguna temporal durante el invierno y la primavera. Esta circunstancia, además de aportar un inesperado elemento de diversidad paisajística, ha servido para que los científicos realicen un estudio palinológico usando el polen de los sedimentos depositados en la laguna, como resultado del cual se desprende una sorprendente película de la evolución del paisaje vegetal de estas montañas durante los últimos ocho milenios, y que comentamos en el recuadro destacado adjunto.

A partir de aquí el paisaje cambia. Si, al comienzo de la etapa 16, a partir de Rambla Seca, el sendero Bosques del Sur dejaba de hacer honor a su nombre para internarse en esa bellísima excepción desarbolada que son los Campos de Hernán Perea –denominados por la población local Los Campos, a secas– el último tramo de la etapa 17 recupera la normalidad en el paisaje cobijando de nuevo al caminante bajo el pinar de salgareño. Un pinar, todo hay que decirlo, que no impresiona demasiado, pues es de repoblación, pero en el que destacan algunos grandes ejemplares que por alguna razón nunca sucumbieron al hacha.

A nuestra derecha tenemos el monte Mariasnal, y a la izquierda la Reserva Andaluza de Caza, que es heredera directa del legendario Coto Nacional de Caza de Cazorla-Segura, creado en 1960 para favorecer la caza mayor y que dio un vuelco a la vida en la comarca, ya que, mientras se repoblaba el monte con ciervos y jabalíes para favorecer la caza mayor, se despoblaba de humanos obligados a abandonar sus viejos cortijos por las buenas o por las malas. Crueles paradojas de tiempos, por suerte, pasados, pero que han dejado una honda huella social.

Más adelante, en el km 8,7, encontraremos el cruce –a contramano, pero bien señalizado– que nos conduce al Mirador de Juan León, un lugar de soberbias panorámicas desde donde se pueden divisar, precisamente, algunas de las aldeas abandonadas en aquellos años amargos, como Los Centenares y Los Miravetes. A este mirador natural se llega también desde el nacimiento del Segura por la derivación 6 del sendero Bosques del Sur.

Km 9,6

Nacimiento del Segura

El sendero Bosques del Sur llega en este punto a uno de los enclaves de mayor identidad simbólica del parque natural: el nacimiento del río Segura, que toma su nombre del de la Sierra y comarca en la que se sitúa (y no al revés, como a veces se dice). En una espectacular poza cristalina de unos 7 metros de diámetro por 6 de profundidad, cuyo estado es muy variable según la climatología del año. El agua mana por la boca de una cueva que forma parte del sistema subterráneo que recoge las abundantes precipitaciones de agua y nieve caídas en la cercana altiplanicie de los Campos de Hernán Perea, que son una auténtica esponja.

Pero todo el entorno del nacimiento tiene, además, una singular importancia para el conocimiento de la prehistoria de estas montañas, habitadas desde tiempos muy remotos. Por ejemplo, en el Abrigo de La Cañada de la Cruz, que se ve unos 300 m antes de llegar al nacimiento, arriba a nuestra derecha según llegamos desde el sur, alberga pinturas rupestres que representan una figura femenina y escenas de caza con arco. Se consideran pertenecientes a los momentos medios o finales del desarrollo del arte levantino. Más allá, también en la ladera derecha según llegamos por nuestra ruta, casi sobre la poza donde el río Segura ve la luz, está la Cueva del Nacimiento. Se trata de una cavidad de poco fondo pero con más de 20 m de abertura, que en la actualidad se usa como cenajo (corraliza para el ganado). Está datada la presencia humana en la cueva desde el Paleolítico Superior, en torno al 9250 antes de nuestra era, hasta el Neolítico Final, alrededor del 2040 antes de nuestra era. Las investigaciones arqueológicas han demostrado que, en época prehistórica, no solo se cazaban ciervos, jabalíes y cabras monteses, sino especies ya extinguidas en la zona, como el corzo y el rebeco. Por otra parte, los estudios del polen depositado en la cueva durante miles de años muestran que en fases del Neolítico Medio fueron mucho más abundantes que hoy determinados árboles de hoja caduca, como el abedul, el avellano y el olmo, llegando a estar presente el haya, hoy extinguida. Fauna y flora que nos hablan, por tanto, de un clima más húmedo y frío que el actual.

La ruta pasa por la aldea de Fuente Segura y sigue por una senda tradicional con alguna breve salida a la carretera. Discurre flanqueada a la izquierda por una larga lastra (piedra lisa) oblicua, y a la derecha por la primerísima de las muchas vegas que ha de regar el río Segura en su largo camino hacia el Mediterráneo. Este es un vallecito familiar, casi íntimo, al que el Segura regala sus aguas más limpias. Algunas de sus huertas ya están abandonadas, pero hasta hace algunas décadas cumplieron un papel vital en la economía de subsistencia de estas aldeas. Hoy algunas siguen vivas y abundan los manzanos, los perales y las nogueras plenamente productivos.

Km 14

Pontones

La etapa finaliza en Pontones, o, para ser más exactos, en Pontón Bajo, pues más arriba está también Pontón Alto. Pontones es un pequeño pueblo íntimamente ligado al río Segura. En ambos Pontones encontrará el caminante acomodo para comer y dormir. Dormir, por cierto, en cama, lo que agradecerá infinitamente si viene de recorrer las largas etapas que vienen desde Cazorla, en la mayoría de las cuales habrá tenido que pernoctar en espartanos refugios de montaña.

Para salir de Pontones y empezar la etapa 18, basta con atravesar el pueblo hasta la carretera A-317. A la salida de Pontones hacia Santiago de la Espada encontraremos un pequeño mirador con una valla de madera y una caseta blanca, donde está el panel informativo de inicio de la siguiente etapa.

Refugio Rambla Seca - Refugio Campo del Espino

Enviado por brandcode_deweloper el
Id
2192481
Breve descripción

Esta etapa del sendero Bosques del Sur recorre la altiplanicie de Los Campos de Hernán Perea, que es uno de los paisajes más grandiosos y auténticos del parque natural. Es un terreno con muy pocos desniveles, pero repleto de dolinas y simas, muy representativas del paisaje kárstico, y flanqueado por las grandes alturas del parque, como Empanadas, Puerto Lézar y El Banderillas. Con sus más de cinco mil hectáreas, Los Campos han sido a veces caracterizados como un paisaje lunar, donde los cráteres serían las dolinas, con su forma de embudo invertido.

Es una ruta ganadera, ya que durante parte del recorrido discurre por vías pecuarias. Este es el hogar de la mayor parte de la cabaña ganadera del parque natural, cuya gran protagonista es la oveja segureña, una raza muy adaptada a estas montañas. Precisamente la particularidad de la zona que recorremos es que es la única zona del parque natural donde el principal recurso económico de sus habitantes no es el olivar, sino la ganadería ovina.

Según la estación del año en la que hagamos este recorrido, nos llevaremos una impresión diferente. En invierno es zona de nevadas intensas y en primavera abundan el agua y los verdes pastos. En verano y otoño el paisaje es más duro, más seco, pero es probablemente cuando más vida hay, con los miles de cabezas de ganado que aquí pastan. En cualquier estación del año, esta es una etapa imprescindible para quienes conocer de una forma integral el parque natural.

Al final de esta etapa encontramos dos alternativas. Un kilómetro antes del final empieza la derivación 5, hacia la cumbre de El Banderillas. Junto al refugio de Campos del Espino se inicia la variante GR 247.2 en un vertiginoso y apasionante descenso al valle del Guadalquivir.

Latitud
38.0202
Longitud
-2.6801
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-2.6801 38.0202)
imagen
Imagen
2.jpg
Imagen principal
Activado
imagen
Imagen
1.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
3.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
4.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
5.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
6.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
7.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
8.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
9.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
10.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
11.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
12.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
13.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
14.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
15.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
16.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
17.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
18.jpg
Imagen principal
Desactivado
3 h 6 min

Naturaleza

icon-intereses-naturaleza

Amigos

icon-intereses-amigos

Aventura

icon-intereses-aventura

Cultura

icon-intereses-cultura

Deporte

icon-intereses-deporte

Eco-Friendly

icon-intereses-eco-friendly

En pareja

icon-intereses-en-pareja

Familia

icon-intereses-familia

Gastronomía

icon-intereses-gastronomia

Municipio

icon-intereses-municipio

Turismo Low cost

icon-intereses-turismo-low-cost

Viajar solo

icon-intereses-viajar-solo
Media
Refugio Rambla Seca - Refugio Campo del Espino
13,65 km
199m
223m
116m
2
1
1
3
Desactivado
No hay dificultades
Inmediaciones del Refugio de Rambla Seca, Refugio de la Cañada del Rincón (aljibe), pozo a 1,3 kilómetros del punto anterior, Refugio Campo del Espino (aljibe).

En el sendero: No hay
Cerca del sendero: No hay

En el inicio: Refugio de Rambla Seca; En el final: Refugio Campo del Espino.

La trashumancia sigue viva

Esta etapa discurre por una zona netamente ganadera donde aún sigue viva la antiquísima práctica de la trashumancia, que algunos ganaderos de Santiago- Pontones –sobre todo de la aldea de La Matea– siguen llevando a cabo. Cada invierno, cuando los pastos de las zonas altas del parque natural no son aprovechables, emprenden el largo camino de bajada hacia los pastaderos de la Sierra Morena jiennense y manchega, donde las ovejas pasan varios meses alimentándose de los pastos propiciados por la benignidad del clima invernal de las tierras bajas. Cuando la primavera esté cumplida y agotados los pastizales de esas zonas, harán el camino de vuelta a sus agostaderos de origen en la Sierra de Segura, donde los pastos comienzan a estar crecidos y jugosos y donde se alimentarán durante la primavera y el verano.

Aprovechar de esa manera los herbajes naturales llevando el ganado al lugar adecuado en el momento oportuno es una manera muy ecológica de aprovechar los recursos, porque ahorra piensos artificiales y, por tanto, el agua y la energía necesarios para fabricarlos y transportarlos. Además, los pastos descansan durante unos meses, evitando su sobreexplotación. Pero la trashumancia es dura para los pastores, sujetos a todas las incomodidades e inclemencias del viaje, que dura entre una semana y diez días durante los que recorren de 150 a 300 kilómetros. Hoy en día, algunos pastores del parque han sabido añadir una perspectiva eco turística a la trashumancia, de manera que esta ancestral travesía es en cierto modo una verdadera aventura, que es vivida como una experiencia personal de unión con la naturaleza por parte de las personas que les acompañan.

Las vías pecuarias, que son los caminos por los que se desplazan los rebaños, suman en el parque 741 kilómetros y ocupan una superficie de 2242 hectáreas, constituyendo un patrimonio público de gran relevancia ecológica, social y cultural. En ellas no se puede construir ni se puede impedir el libre paso.

Coordenadas / Huso 30S
Según Proyección UTM Datum ETRS89
Tramo de asfalto o cemento
0
Tramo de pista o camino forestal
0
Tramo de vía pecuaria
0.01
Tramo de senda
0

Rutómetro

Km 0

Refugio Rambla Seca

La etapa parte del Refugio de Rambla Seca por pista forestal sobre vía pecuaria en dirección noreste. A 150 metros dejamos a la derecha la fuente y abrevadero de Rambla Seca y nos adentramos poco a poco en esta altiplanicie. Hacia la derecha tenemos el Puerto de Lézar y el Empanadas (2107 metros).

En la primera parte del recorrido, este tramo del sendero Bosques del Sur coincide con otro sendero de gran recorrido, el Sendero de la Trashumancia GR 144, de aproximadamente 80 kilómetros, que va desde Rambla Seca hasta Puente Mocho en Beas de Segura, siempre por vías pecuarias. En esta zona inicial, aunque no lo parezca, hay terrenos fértiles que hacen que aún se cultiven algunos cereales para alimentar al ganado, por lo que es frecuente encontrar alguna parcela arada o sembrada con variedades adaptadas a estas condiciones.

Km 2,8

Bifurcación

Encontramos una bifurcación de pistas forestales y en este punto abandonamos a la derecha el GR 144, que nos llevaría hasta la aldea de Don Domingo. Continuamos por la pista izquierda, que pronto empieza a serpentear, para salvar las numerosas dolinas del terreno. Una dolina es una depresión típica de los relieves kársticos, formados por la disolución de las rocas calizas. En estas dolinas, cuando abunda el agua y se satura su capacidad de recepción hacia el interior del macizo rocoso, se pueden formar lagunas que en invierno llegan a helarse. Otras formaciones kársticas de esta zona son las simas y las cuevas, a veces asociadas al centro de las dolinas. Caminamos siempre por encima de los 1600 metros, teniendo a nuestra izquierda una cresta montañosa en torno a los 1750 metros de altitud. La zona es más rocosa que el tramo inicial. A casi dos kilómetros del desvío, dejamos a la izquierda una tinada o aprisco de ganado y la pista continúa en ligero ascenso.

Km 7,6

El Alto

Siguiendo por la pista llegamos a este punto que, con una altitud de 1748 metros, un punto importante desde el que podemos contemplar la casi la totalidad del recorrido que hemos realizado y varios de los kilómetros que transitaremos más adelante. Si no fuera porque en los flancos de Los Campos siempre tenemos a varios centinelas montañosos de mayor altitud, sería muy difícil orientarnos, ya que el paisaje en el que estamos inmersos es muy homogéneo y tiene escasas referencias que destaquen claramente. Sin habernos dado cuenta, desde Rambla Seca, hemos ascendido 150 m de altitud en un paisaje de aspecto predominantemente plano. A partir de este momento hay un ligero descenso para volver a subir más tarde.

Km 8,6

Refugio de Cañada del Rincón

A nuestra izquierda queda este refugio, similar al resto de los que encontramos en la zona de Los Campos, que fueron construidos por el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) en los años 70 del pasado siglo, usados tradicionalmente por los pastores y restaurados recientemente. Tras él está el Calar del Pino, montaña predominantemente rocosa que se eleva sobre el altiplano. Son muy habituales los pozos superficiales para acumular agua para el ganado en los meses estivales. Encontraremos uno de ellos a 1,3 kilómetros del refugio, a pie de pista, a la derecha. Antiguamente se utilizaban troncos de madera, que se vaciaban para hacer los abrevaderos (tornajos), aunque en tiempos recientes se han sustituido muchos de ellos por piletas metálicas, lo que supone una lamentable pérdida en términos de estética.

Km 10,6

Cruce de pistas

Justo delante del Calar de Camarillas llegamos a un cruce de pistas donde debemos girar hacia la izquierda; la pista de la derecha nos llevaría hacia la aldea de Don Domingo por el Barranco del Borbotón.

Nuestro camino sigue en ascenso, hasta llegar a un collado a unos 400 metros del cruce citado. En este punto aparece una pista menos transitada hacia la izquierda que debemos obviar. Además, es imprescindible apartarnos momentáneamente apenas 100 metros a la izquierda de nuestra ruta para bajar a la parte más honda del gran cuenco –dolina– sobre el que nos encontramos. Podremos contemplar la Sima del Hundimiento, que es un embudo casi perfecto de unos 16 m de profundidad, con un primer tramo vertical y dos galerías descendentes paralelas entre sí.

Km 11,5

Mirador Natural Campo del Espino

A los 500 metros del anterior collado, habiendo dejado a la izquierda una plantación de pinos laricios, y antes de empezar a descender desde los 1776 metros de altitud que hemos alcanzado, encontramos a la izquierda una colina de forma cónica a cuya cima suben huellas de vehículos 4x4. Merece la pena subir a la misma porque es un excepcional mirador del Campo del Espino, Pinar Negro, Cordillera del Banderillas y el Calar de las Palomas, entre otros lugares. A lo lejos ya divisamos el refugio del Campo del Espino, más allá del solitario chopo que constituye el único vestigio de las arboledas que existieron en esta zona en tiempos pasados.

Km 12,8

Cruce de pistas en Campo del Espino

A la derecha, y cerrada al tráfico con barrera, hay una pista con señales del GR 247. Se trata de una de las más atractivas derivaciones (d-5) del sendero Bosques del Sur, la que asciende a la Cumbre de El Banderillas, que se describe también en esta guía y desde la que se disfruta de una de las mejores vistas montañeras de Andalucía.

Km 13,7

Refugio Campo del Espino

La etapa finaliza en este refugio de pastores, que cuenta con aljibe para recoger el agua de lluvia, con una bomba manual para su extracción. Hay que recordar que es un agua sin tratamiento sanitario alguno. Desde el refugio tenemos varias opciones. De un lado, la citada derivación a la Cumbre del Banderillas; por otro, una de la etapas que componen la variante 247.2 de este sendero Bosques de Sur y que nos llevaría hasta el poblado de Coto Ríos; y, finalmente, la etapa 17 del trazado principal que nos llevará a Pontones.

ETAPA 15: Refugio CF Fuente Acero - Refugio Rambla Seca

Enviado por brandcode_deweloper el
Id
2192059
Breve descripción

Esta corta etapa en la parte suroriental del parque recorre zonas gran relevancia ecológica, pues de hecho tiene siempre a su izquierda el Área de Reserva de Navahondona-Guadahornillos. Discurre a una notable altitud, concretamente entre 1500 y casi 1600 metros, yendo siempre por una pista forestal con muy poco desnivel.

Los territorios por los que caminaremos forman parte de pleno derecho del extenso reino del pino laricio o salgareño, del que aquí veremos notables ejemplares. Destaca entre ellos el llamado Pino Félix Rodríguez de la Fuente, bautizado así en homenaje al inolvidable divulgador de la naturaleza que en los años 70 del pasado siglo escogió estos parajes para grabar algunos de sus más famosos documentales de naturaleza.

La ruta tiene siempre a la derecha las grandes elevaciones de la Sierra de La Cabrilla, macizo que agrupa la mayor concentración de dosmiles del parque natural. Entre ellos, el Alto de La Cabrilla, el Pico de Las Covachas, el Cerro de Los Tornajos y el Empanadas, que con sus 2107 metros es el pico más alto del parque. Incluso, en días claros, podremos avistar Sierra Nevada. El camino también permite avistar en algunos tramos el espectacular valle del Guadalentín.

Un desvío de 4,5 kilómetros ofrece la oportunidad de conocer uno de los más bellos lugares del parque, la Laguna de Valdeazores, opción a tener muy en cuenta dada la poca longitud de la etapa.

La fauna es uno de los grandes atractivos de esta etapa, porque si vamos atentos es muy común ver jabalíes, gamos, muflones, ciervos o cabras monteses. La etapa finaliza en Rambla Seca, donde nos sorprenderá un radical cambio de paisaje: el mundo de los árboles da paso al de los pastos, y ante nuestros ojos se abren vastas panorámicas, desarboladas y rudas, pero de una emocionante belleza: empieza la altiplanicie de los Campos de Hernán Perea.

Latitud
37.8401
Longitud
-3.1203
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-3.1203 37.8401)
imagen
Imagen
1.jpg
Imagen principal
Activado
imagen
Imagen
2.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
3.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
4.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
5.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
6.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
8.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
9.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
10.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
11.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
12.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
13.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
14.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
15.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
16.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
17.jpg
Imagen principal
Desactivado
2 h 50 min

Naturaleza

icon-intereses-naturaleza

Amigos

icon-intereses-amigos

Aventura

icon-intereses-aventura

Cultura

icon-intereses-cultura

Deporte

icon-intereses-deporte

Eco-Friendly

icon-intereses-eco-friendly

En pareja

icon-intereses-en-pareja

Familia

icon-intereses-familia

Gastronomía

icon-intereses-gastronomia

Municipio

icon-intereses-municipio

Turismo Low cost

icon-intereses-turismo-low-cost

Viajar solo

icon-intereses-viajar-solo
Media
Refugio CF Fuente Acero - Refugio Rambla Seca
11,42 km
168m
254m
173m
2
1
1
2
A pie
Todo el año
Activado
No tiene dificultades.
Refugio Casa Forestal Fuente del Acero, Casa Forestal de la Nava de Paulo (en las inmediaciones del Sendero), Refugio de Rambla Seca (fuente-abrevadero a 150 metros).

En el sendero: No hay
Cerca del sendero: No hay

En el inicio: Refugio Casa Forestal Fuente del Acero; En el final: Refugio de Rambla Seca.

La fauna extinguida

Son varias las especies de fauna que, a lo largo de los últimos siglos, se han extinguido en los territorios que hoy conforman el parque natural. La toponimia de estas sierras evoca la presencia del oso (Ursus arctos) hasta mediados del siglo XVII, con nombres como La Osera, La Fuente del Oso o La Dehesa del Oso. En el Libro de la Montería, mandado escribir por el rey Alfonso XI alrededor de los años 1340 y 1350, se habla de la abundancia de osos en determinados montes del parque, así como en las relaciones de los pueblos de España mandadas realizar por Felipe II en el año 1575.

Otras especies extinguidas en las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas son el lobo (primer cuarto del siglo XX), el corzo (mediados del siglo XX) y el lince ibérico (últimas décadas del siglo XX). Por suerte, no todo son malas noticias: el quebrantahuesos, tras desaparecer durante la década de los 80 del siglo XX, sobrevuela de nuevo el parque gracias a un ambicioso proyecto de reintroducción puesto en marcha por la Fundación Gypaetus. ¿Volverán a ser estas Sierras la casa de alguna de las especies que siempre vivieron en ellas?

Refugio CF Fuente Acero

Refugio Rambla Seca

Coordenadas / Huso 30S
Según Proyección UTM Datum ETRS89
Tramo de asfalto o cemento
0
Tramo de pista o camino forestal
0.01
Tramo de vía pecuaria
0
Tramo de senda
0

Rutómetro

Km 0

Refugio Casa Forestal Fuente Acero

La casa forestal de Fuente Acero está en la pista forestal JF-7091, muy cerca de Caballo Acero y a 6,4 km de la Nava de San Pedro. Es punto de llegada o salida de tres etapas del sendero Bosques del Sur. Por un lado, una de las etapas de la variante GR 247.3, cuyo arranque encontraremos 300 m más adelante, nos llevaría hasta el refugio de la casa forestal del Sacejo en las cercanías del Parador de Turismo El Adelantado de Cazorla; por otro, la etapa 14 del sendero, que nos llevaría hasta el Aula de Naturaleza el Hornico, en las cercanías del embalse de La Bolera y Pozo Alcón; y finalmente la etapa que describimos a continuación, cuyo recorrido se desarrolla íntegramente por la pista forestal principal, inicialmente en dirección noreste, hacia Collado Bermejo y los Campos de Hernán Perea.

Km 0,3

Cruce con pista hacia el Valle del Guadalentín

Nada más iniciar la etapa encontramos hacia la derecha una pista forestal –con barrera para impedir paso a vehículos– por la que podríamos recorrer el valle del río Guadalentín hasta su llegada al embalse de La Bolera, y que se corresponde, como hemos citado en el punto anterior, con la etapa 14 del sendero. Nuestra ruta continúa al frente, siempre por pista forestal abierta y llevando a nuestra izquierda el límite del Área de Reserva de Navahondona-Guadahornillos. Iremos viendo marcado el límite de esta reserva con señales que indican que su grado de protección es el «A», que es el máximo en el parque natural debido a sus altos valores ecológicos.

A nuestra derecha queda la Sierra de la Cabrilla, que impresiona por su altitud a pesar de encontrarnos a 1500 m de altitud. En un segundo plano, en la Cabrilla aparece el pico Empanadas, que con sus 2107 m es el techo del parque natural.

Km 3,4

Collado Bermejo

A nuestra izquierda aparece una pista en ligera subida, que tiene en su parte más alta otra barrera para vehículos. Es Collado Bermejo, lugar de partida de una de las rutas senderistas más populares del parque natural, que llega hasta la Laguna de Valdeazores y se puede continuar por la famosa ruta del Borosa. Es muy usual encontrar vehículos estacionados en este punto. El recorrido hasta la laguna tiene una distancia de 4,5 km y forma parte de la red de rutas ornitológicas existentes en el parque. Dado que la longitud de la etapa 15 no es muy larga (11,4 km), es muy recomendable realizar esta ruta para volver luego a este punto y continuar nuestro camino por el sendero Bosques del Sur.

Siguiendo por la pista principal, el camino gira momentáneamente hacia el este, abriéndose aún más la panorámica sobre el valle del Guadalentín. En días claros, a lo lejos podremos divisar el macizo de Sierra Nevada.

Km 6,4

Pino Félix Rodríguez de la Fuente

Finaliza el ligero ascenso que hemos llevado desde el inicio, llegando al Collado de la Zarca, que es muy fácil de identificar, pues justo en este punto encontramos a la izquierda uno de los pinos laricios o salgareños más emblemáticos del parque, el Pino Félix Rodríguez de la Fuente, de extraordinarias dimensiones, 4,5 metros de perímetro y 24 de altura, incluido en el Catálogo de Árboles y Arboledas Singulares de Andalucía. Su nombre es un homenaje al genial comunicador y divulgador de la naturaleza que en los años 70 del pasado siglo grabó en estos parajes algunos de los capítulos de la popular serie documental televisiva El Hombre y la Tierra.

En este punto es aconsejable realizar dos pequeños paseos. A la izquierda podemos seguir una pista cerrada a vehículos, para en algo más de 600 metros llegar a las ruinas de la casa forestal de la Nava de Paulo, donde hay una fuente con abrevadero para animales. Es una zona propicia para la observación de fauna, por lo que conviene ir atentos y en silencio, siendo muy común avistar jabalíes, gamos, muflones, ciervos o cabras monteses. Si en el Collado de la Zarca nos vamos hacia la derecha, cresteando, llegamos al llamado Collado del Pluviómetro. Es, sin duda, el lugar con la mejor panorámica de todo el recorrido. El pluviómetro es metálico y está instalado sobre un roquedo a 1692 metros de altitud, siendo visible desde muchos puntos en esta zona por su gran tamaño.

Continuando nuestro recorrido por la pista principal, a partir del kilómetro 8 recorremos la Cañada Pajarera, a nuestra derecha, que finalmente nos llevará a Nava Noguera. Las navas son terrenos muy fértiles a cierta altitud, donde, si no han sido cultivados, pueden quedar vestigios de vegetación más norteña, restos de la última glaciación. En esta zona llama la atención el gigantesco tamaño de los pinos laricios centenarios que quedan a la derecha de la pista, de la que merece la pena separarse para contemplarlos más cerca.

El camino llanea desde el Collado de la Zarca. Pronto empiezan a abrirse grandes claros, preámbulo de lo que encontraremos más tarde. En el kilómetro 10,5 dejamos a nuestra izquierda unos tornajos de madera (abrevadero para ganado), al pie de un cerecino (Prunus mahaleb), árbol de hoja caduca que es precisamente uno de los representantes de esa peculiar flora de la nava.

Km 11

Rambla Seca

Llegamos al Control de Rambla Seca, una pequeña edificación junto a una puerta por la que debemos pasar, siempre teniendo la precaución de volver a cerrarla para evitar el tránsito de animales. Desde aquí se controla el acceso a la Reserva Andaluza de Caza de Cazorla-Segura, antiguo Coto Nacional. La barrera permanece cerrada a vehículos de 21.00 a 9.00 horas.

Al pasar la puerta se produce un impactante cambio en el paisaje. La vegetación arbórea desaparece y solo algunos espinos arros (Berberis hispanica) nos acompañan en nuestro camino. Estamos al comienzo de los Campos de Hernán Perea, sin duda los mejores pastizales del parque, pastos frescos criados a los 1600 metros de altitud, que es la altura media de las llanuras que se abren delante de nosotros. Aquí se inicia también otro de los senderos de Gran Recorrido del parque, el Sendero de la Trashumancia (GR 144), que transita por las vías pecuarias por las que los rebaños de oveja segureña bajan a zonas más cálidas para pasar el otoño y el invierno para volver a estas zonas frescas en primavera y verano.

Km 11,4

Refugio de Rambla Seca

Llegamos al final de la etapa, situado en el refugio de pastores de Rambla Seca. Este refugio, como otros que hay en los Campos de Hernán Perea, es una construcción muy singular, compuesta básicamente de una habitación con puerta, ventanas y aljibe que recoge el agua de lluvia, con una bomba manual para su extracción. Hay que recordar que es un agua sin tratamiento sanitario alguno. Son infraestructuras utilizadas tradicionalmente por los pastores que tienen aquí sus rebaños. Con ellos podremos compartir alguna que otra velada entrañable. Es especialmente importante ser respetuosos en el uso de estos refugios, cuyo mantenimiento y buen estado es básico para los pastores en una zona tan aislada como esta.

ETAPA 14: Aula de Naturaleza El Hornico - Refugio Casa Forestal Fuente Acero

Enviado por brandcode_deweloper el
Id
2191725
Breve descripción

Esta larga etapa discurre en su mayor parte por la Sierra del Pozo y tiene como eje al río Guadalentín, uniendo los parajes de El Hornico y Fuente Acero entre los que hay un desnivel de algo más de 500 metros, lo que nos brinda la oportunidad de conocer paisajes muy diversos, desde las templadas zonas adehesadas cercanas al inicio de la ruta hasta los ambientes puramente montañeros de su final.

Podremos pasear, si hacemos un corto desvío, junto a las Cascadas del Guazalamanco, y recorreremos después la famosa Senda de los Pescadores que remonta el río Guadalentín. En la Cerrada de la Herradura veremos cómo este río se encaja profundamente entre altos paredones rocosos, y después pasaremos junto a viejos cortijos ya en ruinas, como el cortijo de los Tontos o la casa forestal del puntal de Ana María, donde vemos testimonios de la vida tradicional de estas montañas, al tiempo que disfrutamos de extraordinarias vistas que se extienden hasta las cumbres de Sierra Nevada.

Más tarde divisaremos desde arriba el Barranco del Guadalentín, al que descenderemos por la histórica vía ganadera de la Cañada del Mesto para luego caminar junto al mismo río, en el más largo tramo del GR 247 que transita pegado a un cauce fluvial. Tras descansar en el relajante paraje del Vado de las Carretas alcanzaremos la antigua Casa Forestal del Barranco del Guadalentín, en un escenario espectacular presidido por los escarpados Poyos de la Carilarga.

A lo largo de la ruta pasaremos por pinares de pino carrasco, por uno de los mejores cornicabrales del parque, por hermosos encinares y por un excepcional robledal de quejigos centenarios, además de ver en distintos puntos bojedas, grandes y viejos pinos laricios y vegetación de ribera muy bien conservada. Los buitres, las rapaces y los típicos grandes ungulados del parque (ciervos, gamos, cabras monteses, etc.) son muy frecuentes de avistar a lo largo de todo el recorrido.

El final de esta etapa conecta con la variante GR 247.3. Si optas por ella podrás, en dos jornadas, enlazar directamente con las etapas 10 y 11.

Latitud
37.8604
Longitud
-3.0802
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-3.0802 37.8604)
imagen
Imagen
2.jpg
Imagen principal
Activado
imagen
Imagen
3.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
4.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
5.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
6.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
7.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
8.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
9.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
10.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
11.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
12.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
13.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
14.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
15.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
16.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
17.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
18.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
19.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
20.jpg
Imagen principal
Desactivado
5 h 24 min

Naturaleza

icon-intereses-naturaleza

Amigos

icon-intereses-amigos

Aventura

icon-intereses-aventura

Cultura

icon-intereses-cultura

Deporte

icon-intereses-deporte

Eco-Friendly

icon-intereses-eco-friendly

En pareja

icon-intereses-en-pareja

Familia

icon-intereses-familia

Gastronomía

icon-intereses-gastronomia

Municipio

icon-intereses-municipio

Turismo Low cost

icon-intereses-turismo-low-cost

Viajar solo

icon-intereses-viajar-solo
Media
Aula de Naturaleza El Hornico - Refugio Casa Forestal Fuente Acero
21,41 km
518m
839m
365m
2
1
2
3
A pie
Todo el año
Activado
No tiene especiales dificultades.
 
El Hornico, Manantial de las Siete Fuentes cerca del Vado de Las Carretas (fuera del Sendero), manantial en el kilómetro 15,4, Refugio Casa Forestal Fuente Acero.

En el sendero: No hay
Cerca del sendero: No hay

En el final: Refugio Casa Forestal de Fuente Acero

El resiego de los pinos, una ancestral técnica de supervivencia serrana

En esta etapa, y a lo largo de otras muchas del GR 247, el caminante se sorprenderá por la presencia de grandes pinos laricios en cuya base hay una oquedad artificial, generalmente negruzca, con restos de resina y muestras de viejos cortes. Son lo que los serranos llamaban pinos tocaos, en los que se resegaba el tronco buscando la resina como fuente de calor. La explicación a este hecho nos la da José Laso Flores, uno de los mejores conocedores de las tradiciones serranas.

Antiguamente se movía mucha gente de día y de noche por las montañas, el interior de los bosques, las riberas de los ríos y los caminos que comunicaban cortijos y aldeas. Había recoveros, arrieros, furtivos, pastores, truferos, maquis, trabajadores forestales, y casi todo el mundo llevaba su navaja y su hacha, entre otras cosas, como herramientas básicas de supervivencia. Por toda la sierra se pueden encontrar pinos tocaos en lugares más o menos estratégicos por donde tenían que pasar estas gentes, a veces en condiciones muy duras, con temperaturas muy bajas, nieve, o lluvia.

En previsión de verse necesitados de una fuente de calor, algunas de estas personas producían heridas con el hacha en pinos estratégicamente situados para que sangraran o lloraran, dejándolo preparado a propósito para utilizarlo en caso de necesidad, ya que de la herida fluía la resina, a la que se aplicaba la llama de una cerilla o de un mechero. De esa forma se obtenía una buena fuente de calor, porque la resina, que es un excelente combustible, ardía de manera lenta y duradera. Era un sistema seguro y eficaz, porque, una vez apagada la resina, el pino volvía a llorar, es decir, a generar más resina y enviarla hacia la superficie.

Probablemente el uso que se hacía de esta técnica era muy controlado para no matar el pino, apagando el fuego cuando se marchaban sin llegar a permitir que el fuego llegase a destruir el tronco, y buscando un nuevo árbol cuando ya se había apurado el anterior, ya que no hay evidencias de pinos muertos por este motivo.

En otras ocasiones se aprovechaban para esta práctica los pinos que habían sido anteriormente tocaos por un rayo. Era una técnica básica que evitaba pasar malos ratos, secar la ropa e incluso sobrevivir en casos extremos.

Otro aprovechamiento importante de esta técnica era la obtención de pequeños trozos de madera impregnada de resina (tea), que posteriormente se utilizaba para prender fuego en otro lugar donde fuera necesario, como una hoguera en el monte o la lumbre en la casa, así como para alumbrarse en la oscuridad. Las astillas de tea también se extraían de los tocones de árboles cortados o del nervio de los pinos caídos y en estado de putrefacción.

También se podía improvisar una peguera en miniatura quemando varias teas superpuestas, lo que permitía extraer una pequeña cantidad de pez. Impregnando con la pez un trozo de trapo liado en un palo se obtenía una antorcha que podía iluminar durante una o dos horas, según la cantidad de pez y el grosor del trapo. Para alguien que se pierde, esta fuente de luz y calor puede significar la supervivencia.

Aula de Naturaleza El Hornico

Refugio Casa Forestal Fuente Acero

Coordenadas / Huso 30S
Según Proyección UTM Datum ETRS89
Tramo de asfalto o cemento
0
Tramo de pista o camino forestal
65.44%
Tramo de vía pecuaria
0
Tramo de senda
34.56%

Rutómetro

Km 0

Aula de Naturaleza El Hornico

La etapa comienza en la pista que da acceso a este centro de educación ambiental. Para visitar el centro y su imprescindible jardín botánico de plantas autóctonas hay que desviarse 150 metros a la izquierda. El aula está situada junto al Arroyo del Vidrio, en un paraje con densa vegetación mediterránea dominada por pino carrasco, con gran cantidad de encina, enebro, romero y algunas sabinas. Comenzamos caminando por una ancha pista forestal, que atraviesa la Dehesa del Rincón, en terreno llano y disfrutando de la compañía de excelentes encinares.

En el kilómetro 2,5 dejamos a la derecha el Centro de Formación El Hornico, y en el 4,3 encontramos a la izquierda el arranque señalizado del sendero a las Cascadas de Guazalamanco. Aunque nuestra etapa es larga, el desvío de poco menos de un kilómetro es muy relajante, ya que gozaremos de una sucesión de cascadas y pozas formadas por el arroyo Guazalamanco, cuyas limpias aguas proceden de las laderas del pico Cabañas. Abundan los fósiles y hay también buitreras.

Siguiendo por nuestra ruta, el camino gira enseguida a la izquierda y observamos un cambio de paisaje, ya que entramos en el barranco labrado precisamente por el Guazalamanco, ya en su tramo final antes de desembocar en el Guadalentín. Es un paraje abrupto y salvaje, con cornicabras, sabinas y encinas agarrándose a las rocas. Cruzamos un puente y, poco antes del final de la pista que estamos recorriendo, atravesamos un excepcional cornicabral (Pistacia terebinthus), que se tinta de rojo en otoño.

Km 5,1

Senda de los Pescadores

Acaba la pista y empieza, entre hermosas cornicabras, la Senda de los Pescadores, teniendo a la izquierda la Casa del Molinillo y arriba el Picón del mismo nombre. Comenzamos la senda en suave descenso, viendo a la derecha el estrecho Valle del Río Guadalentín, que a esta altura forma ya una de las colas del embalse de La Bolera. A partir de ahora seguiremos el curso del Guadalentín en el sentido opuesto al de sus aguas por la Cañada del Mesto, histórica vía por la que los ganados de Pozo Alcón y Castril trashumaban en dirección a las zonas de invernada en Sierra Morena.

Km 5,9

Cerrada de La Herradura

En este punto pasamos por un puente sobre el Guadalentín, que forma la impresionante Cerrada de La Herradura, una gran curva en la que se encaja profundamente entre paredones verticales, a punto ya de embalsarse en La Bolera. Abandonamos –por poco tiempo– la cercanía del río y ascendemos, ensanchándose el valle y viendo algunos bancales abandonados así como mucha encina y cornicabra. Pronto cambia el paisaje vegetal, que pasa a estar dominado por el pinar de repoblación. El Guadalentín reaparece a nuestra izquierda, abriéndose el paisaje cada vez más hacia ese lado, con grandes bosques de pino negral y después con encinares. A la derecha vemos rotundos cantiles rocosos de tonos amarillos y rojizos. En el kilómetro 7 tomamos un pista a la izquierda, en medio de un pinar joven. Unos 350 metros después gira a la derecha y nosotros la abandonamos para seguir al frente por un camino algo difuso, aunque señalizado, y enseguida vemos a la izquierda las ruinas de un cortijo. Cruzamos el terreno despejado del cortijo, con buenas encinas, siguiendo las dos balizas que encontraremos, y luego veremos al frente, un poco a la derecha, un poste con señales direccionales. Antes, no hay que dejar de asomarse hacia el valle del Guadalentín desde las pequeñas praderas que hay a la izquierda.

En el citado poste (kilómetro 8) salimos de nuevo a la pista forestal y tomamos a la izquierda, en un pinar de repoblación de pino laricio. Poco después caminamos por un espeso encinar en salpicado de viejos y grandes ejemplares de pino laricio.

En el kilómetro 8,8 llegamos a los terrenos despejados de dos cortijos, situados arriba a la derecha y arriba al frente respectivamente. Subiendo a este último, en el Puntal de Ana María, apreciamos que es un lugar muy especial por su entorno –la era, los pastos, las grandes encinas– y por lo espectacular de las vistas: abruptos poyos a la derecha, el profundo valle del Guadalentín a la izquierda –al que nos podemos asomar desde la era–, y hacia atrás, es decir, hacia el sur, grandiosas panorámicas que llegan hasta las cumbres de Sierra Nevada.

Km 9,5

Raso del Peral

Dejamos a la derecha el cortijo del mismo nombre y el camino empieza a descender suavemente, en una bellísima cañada con amplios pastizales. Poco después, caminamos entre hermosas encinas viendo las laderas del otro lado del Valle del Guadalentín, presididas por el Calar de Juana, mientras al fondo divisamos el Barranco del Guadalentín bajo una plataforma de paredes muy verticales que caen sobre la Cerrada de la Canaliega. Las vistas son de nuevo impresionantes.

Nos internamos en un excelente encinar y en el kilómetro 10,2 pasamos junto a las ruinas de un cortijo a la derecha. Vemos junto al camino un gran pino laricio con una oquedad hecha en su base de casi dos metros de altura. Esto se hacía antiguamente para sacar las resinosas astillas de tea, que servían para iluminar o para encender la lumbre. Este aprovechamiento sabía hacerse sin secar los pinos, como aquí podemos comprobar. El encinar por el que transitamos es fresco, como denota la presencia de abundante musgo, hiedra y eléboro (Helleborus foetidus).

En el kilómetro 11,5 pasamos junto a la gran plataforma que antes vimos desde arriba. A nuestra derecha vemos algunos arces de Montpellier, mientras las laderas del otro lado del valle están cubiertas por cerrados encinares. A partir del kilómetro 12,6 el camino desciende de forma más acusada entre estupendas encinas, siendo un buen lugar para asomarse a la izquierda y ver el Guadalentín encajado entre paredones rojizos. Pronto empiezan a parecer los robles (quejigos), que serán una constante durante los próximos kilómetros, en un ambiente umbrío, con mucho musgo, mientras asciende hasta nosotros el poderoso sonido de las aguas del Guadalentín.

Km 13,5

Vado de las Carretas

Este es un relajante paraje con pequeñas praderías y buenos nogales donde podemos descansar y solazarnos junto al río. Hay también chopos, boj y algunos quejigos. Si siguiéramos el camino que sale hacia la izquierda subiríamos hasta la misma pista donde acaba nuestra etapa, pero más hacia el oeste, en el paraje de La Trinchera, no lejos de la Nava de San Pedro, con lo que atajaríamos para llegar a la etapa 2 de la variante GR 247.3. A unos 200 metros de iniciarse este camino en el Vado de las Carretas pasamos muy cerca del llamativo nacimiento de las Siete Fuentes, constituido por varios manantiales cuyo abundante caudal pasa a engrosar el del arroyo de San Pedro.

Nuestra ruta, sin embargo, sigue el curso del río Guadalentín, que hemos de cruzar. El camino se eleva sobre el río, que queda ahora a nuestra derecha, y pasa por un encinar cuyas ramas musgosas y retorcidas crean una cierta magia en el ambiente. Poco después encontramos un cable que impide el paso de vehículos, en un angosto paso entre rocas donde el río, ya a nuestro lado, baja con bravura entre sauces y bojes.

Salimos a un pinar de laricio y a partir de ahora caminaremos pegados al río, vadeándolo en un par de ocasiones por pasos cementados. Caminamos durante un buen trecho plácidamente, sin apenas desnivel, mientras el cauce se ensancha a veces entre junqueras y cada vez se hacen más presentes los quejigos, algunos de gran tamaño. De hecho, estamos entrando en uno de los mejores quejigares del parque natural, lo que confiere a la zona, no solo un gran valor paisajístico, sino también una notable importancia ecológica. Vemos también grandes pinos laricios, además de bojes, sabinas y arces, que en otoño se visten de amarillo. La frescura y la humedad propician incluso la presencia de algunos acebos.

En el kilómetro 15,4 pasamos junto a un delicioso manantial que nace de la roca misma junto al camino, en una pequeña y musgosa oquedad entre arces y bojes. El ambiente en este tramo no puede ser más seductor, pues nos recuerda a parajes de latitudes más septentrionales. El río baja en pequeños saltos a nuestra derecha, mientras huele a boj y a humedad y los viejos quejigos retuercen sus ramas añosas.

Km 17,9

Casa forestal del Barranco del Guadalentín

Este es un lugar emblemático que produce una mezcla de sentimientos, pues la grandeza y armonía del paraje contrastan con el aire melancólico que emana del estado ruinoso de lo que fue una potente casa forestal, amplia, que tuvo hasta un pequeño estanque con fuente, rodeada de majestuosos nogales, frutales y bancales que en su tiempo estuvieron cultivados. Abajo, en el río, hay chopos y una excelente sauceda, mientras la ladera de detrás de la casa está cuajada de quejigos. Al otro lado del Barranco del Guadalentín se alzan los impresionantes farallones de Los Poyos de la Carilarga.

Nuestro camino continúa junto al río, que cada vez es más pequeño, y se aparta definitivamente del mismo un kilómetro y medio más allá de la casa forestal, girando bruscamente a la izquierda y elevándose con bastante pendiente para rodear el monte Caballo de Acero. El quejigar adquiere un aspecto exuberante al tiempo que seguimos teniendo al otro lado la mole rocosa de La Carilarga. Poco antes de finalizar la pista por la que vamos subiendo encontraremos una barrera que cierra el paso a vehículos no autorizados.

En el kilómetro 21,1 alcanzamos la importante pista forestal de Las Navas, donde giramos a la izquierda para llegar al final de la etapa al cabo de 300 metros.

Km 21,4

Refugio Casa Forestal Fuente Acero

Nuestra ruta acaba en este bellísimo lugar, que tiene una fuente señalizada –aunque puede secarse– y que es estratégico porque, además de ser principio o final de las etapas 14 y 15 del sendero Bosques del Sur, lo es también de la variante GR 247.3 que se dirige por la Nava de San Pedro hacia El Sacejo, junto al Parador de Cazorla.

ETAPA 13: Belerda - Aula de Naturaleza El Hornico

Enviado por brandcode_deweloper el
Id
2178513
Breve descripción

Esta es la etapa del sendero Bosques del Sur que se desarrolla en la zona más meridional del parque natural, concretamente en la Sierra del Pozo. Caminaremos por las sierras en la que se refugiaron los últimos guerrilleros que resistieron en la provincia de Jaén contra la dictadura tras la Guerra Civil de 1936-39. Estos caminos, que protagonizan la Ruta de los Maquis de Quesada, son los mismos que ellos usaron hasta 1952, año en el que murió a manos de la Guardia Civil el guerrillero Manuel Calderón Jiménez, «El Ramiro», y se disolvió el último grupo de la resistencia jiennense.

La ruta discurre por un balcón natural entre mundos opuestos. A un lado tendremos la depresión del Guadiana Menor, uno de los afluentes más importantes del Guadalquivir con 152 kilómetros de longitud, que discurre por las provincias de Jaén y Granada. Esta depresión constituye una zona subdesértica, con pocas precipitaciones y un proceso de erosión natural acelerada que conforma paisajes acarcavados y muy degradados que reciben el nombre de badlands. Al otro lado de esta gran llanura son fácilmente reconocibles dos macizos con nombre propio: en primer plano, hacia el oeste, el macizo de Sierra Mágina, otro de los parques naturales de las sierras subbéticas de Jaén; y al fondo, bastante más lejos y hacia el sur, contemplamos el macizo de Sierra Nevada.

Los torcales y barrancos de las serranías por las que caminamos se desploman hacia la árida llanura, siendo montañas agrestes, con cimas por encima de los 2000 metros de altitud, donde se combinan el gris y ocre de la roca con las diferentes tonalidades verdes de una abundante vegetación.

El itinerario es un continuo ascenso hasta coronar a 1595 metros de altitud, cerca del Puntal del Gato, descendiendo desde allí hasta los Llanos de la Puerca, muy cerca ya del aula de naturaleza El Hornico. Además de buitres y otras rapaces, es bastante frecuente observar zorzales y pequeñas aves insectívoras, siendo también terreno propicio para sorprender en nuestro caminar a cabras monteses, muflones, gamos y jabalíes.

Para los poceños, que así es como se denomina a los naturales de Pozo Alcón, el embalse de La Bolera es emblemático, con sus 55 hectómetros cúbicos de capacidad y 240 hectáreas de superficie. Conforma un paisaje con aires norteños en el sur, disponiendo de lugares muy atractivos, como zonas recreativas –entre las que destaca la del Hoyo de los Pinos–, la presa, el embarcadero y sus áreas de baño. En El Hornico es imprescindible visitar su Colección Botánica, un jardín donde está representada buena parte de la gran diversidad botánica del parque natural.

Latitud
37.8467
Longitud
-3.1856
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-3.1856 37.8467)
imagen
Imagen
1.jpg
Imagen principal
Activado
imagen
Imagen
2.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
3.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
4.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
5.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
6.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
7.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
8.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
9.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
10.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
11.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
12.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
13.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
14.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
15.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
16.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
17.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
18.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
19.jpg
Imagen principal
Desactivado
6 h 48 min

Naturaleza

icon-intereses-naturaleza

Amigos

icon-intereses-amigos

Aventura

icon-intereses-aventura

Cultura

icon-intereses-cultura

Deporte

icon-intereses-deporte

Eco-Friendly

icon-intereses-eco-friendly

En pareja

icon-intereses-en-pareja

Familia

icon-intereses-familia

Gastronomía

icon-intereses-gastronomia

Municipio

icon-intereses-municipio

Turismo Low cost

icon-intereses-turismo-low-cost

Viajar solo

icon-intereses-viajar-solo
Baja
Belerda - Aula de Naturaleza El Hornico
20,26 km
944m
1115m
753m
2
1
2
4
A pie
Todo el año
Activado
A la salida de Belerda hay tramos de senda con fuertes pendientes. Entre la Casa Forestal de la Fuente del Pino y la fuente de La Ponderosa hay senda con cortos tramos dificultosos. Entre los puntos 6 y 7 la pista tiene tramos con fuerte pendiente.
Belerda, Casa Forestal Fuente del Pino, La Ponderosa, El Hornico

En el sendero: Belerda
Cerca del sendero: No hay

No hay

El pino carrasco, el más austero del Parque Natural

Los pinares de pino carrasco ocupan zonas bajas del parque natural llegando generalmente hasta los 1000- 1100 metros de altitud. Si bien forma parte de nuestro paisaje vegetal desde antiguo, la mayor parte de los terrenos que ocupan estuvieron antes dominados por encinares o formaciones vegetales mediterráneas que fueron deforestadas.

De entre los pinos ibéricos, el carrasco es el menos robusto. La mayoría de los que hay en el parque natural son fruto de propagación o repoblaciones en suelos pobres y pedregosos, por lo que no suelen tener gran tamaño y su porte es a menudo tortuoso. Pero cuando tienen la suerte de crecer en buen suelo llegan a alcanzar los 20 m de altura, y excepcionalmente los 30, teniendo un hermoso porte. Sus hojas son más pálidas, finas y flexibles que las de los otros pinos serranos, y sus piñas permanecen largo tiempo en las ramas antes de caer al suelo. La corteza, cuando el árbol es maduro, es muy resquebrajada y de color gris pardo.

Está muy ligado al clima cálido y suave del Mediterráneo, hasta el punto de difícilmente se aleja de sus costas si no es con ayuda directa o indirecta de la acción humana. Es el pino más resistente al calor y a la sequía, y el más apto para colonizar suelos esqueléticos, rocosos y pedregosos, por lo que juega un gran papel como fijador del suelo en áreas que tienden a la aridez. Sin embargo, es muy sensible al frío, necesita mucho sol, no tolera la sombra, y la que él produce es bastante tenue.

Es de crecimiento rápido y de vida más bien corta, pues no suele superar los 200 años. Su madera es dura, pero menos aprovechable que la de los otros pinos por ser su tronco más pequeño e irregular.

El sotobosque de este pinar suele ser bastante pobre, sobre todo cuando se trata de repoblaciones recientes en laderas secas y soleadas, siendo entonces frecuente el romero (Rosmarinus officinalis) y las jaras. Pero en situaciones más favorables se desarrolla un estrato arbustivo con especies propias de otras formaciones que antecedieron a los actuales pinares. Por ejemplo, encontramos el labiérnago (Phillyrea angustifolia), el durillo (Viburnum tinus) y en los lugares más rocosos la sabina negra (Juniperus phoenicia).

Belerda

Aula de Naturaleza El Hornico

Coordenadas / Huso 30S
Según Proyección UTM Datum ETRS89
Tramo de asfalto o cemento
2.47%
Tramo de pista o camino forestal
67.37%
Tramo de vía pecuaria
0
Tramo de senda
30.16%

Rutómetro

Km 0

Belerda

Nuestra etapa comienza en Belerda, una pedanía de Quesada ubicada en el mismo límite del parque natural. Su trama urbana de calles blancas se ajusta al contorno de los impresionantes paredones verticales a cuyos pies se sitúa. La ruta parte del extremo oriental de la aldea, muy cerca de una encantadora placita con fuente, junto a la que pasa la carretera JA-7200 de Tíscar a Huesa, y en la que vemos saltar con fuerza el agua del río Tíscar.

Arrancamos por unas callejuelas cortas y empinadas y salimos a un caminos entre olivos, higueras y granados, viendo a la izquierda las casas de Don Pedro y, más arriba, el Santuario de Tíscar y el cerro de Don Pedro. Enseguida pasamos por las casas de Los Cortijos, a la derecha, ganando altura con rapidez y ampliando las vistas hacia Tíscar y la propia Belerda. En el kilómetro 0,75 llegamos a la carretera JA- 7200, que abandonamos 100 metros más adelante por una senda que sale a la izquierda. Bajamos al fondo del Barranco del Cañaveral, en el que hay adelfas, y lo remontamos, penetrando en el interior del parque natural. El kilómetro 1,3 desde el inicio pasamos junto a los restos de una calera, que queda a nuestra izquierda. Las caleras eran hornos donde se sometía a altas temperaturas la piedra caliza de la zona para la fabricación de cal. Aún se aprecia perfectamente su estructura circular. Después caminamos por un pinar de pino carrasco poco denso con matorral de romero y esparto.

En el kilómetro 1,8 llegamos a la pista que conduce a la casa forestal del Realejo, que tomamos a la izquierda, subiendo, en un paisaje bastante pelado, pero amplio y con buenas vistas. Un kilómetro después encontramos una puerta metálica que hay que abrir, cuidando de cerrarla a nuestro paso. Unos 300 metros más adelante abandonamos la pista tomando una senda que sale a nuestra derecha. Disfrutamos de buenas vistas hacia el sur, viendo en primer plano paisajes subdesérticos. Muy pronto, en el kilómetro 3,4, llegamos a la carretera A-6206, que viene de Tíscar. La cogemos a la derecha para abandonarla tras recorrer 400 metros.

Km 3,8

Camino Barranco de La Canal

Tomamos una pista estrecha que sale hacia la izquierda, ascendiendo por una zona sin arbolado como consecuencia de antiguo incendio forestal. Pronto, a los 300 metros, llegamos a una puerta de control de la repoblación forestal, que debemos abrir y cerrar a nuestro paso, dejando a la izquierda el Peñón de los Barrenos.

El camino serpentea para salvar poco a poco el desnivel y pronto deja de ser pista para convertirse en una senda ancha y bien definida. El arbolado, una vez pasada la puerta, es denso, compuesto en su mayor parte por pinos carrascos, encinas, coscojas, cornicabras, enebros y alguna sabina.

Km 7,4

Cruce de pistas Casa Forestal Fuente del Pino

A la derecha está cada vez más presente el Barranco de la Canal. Cuando llegamos a un cruce con una pista forestal de poco tránsito deberemos ir hacia la derecha, para descender hasta cruzar el barranco. En el cruce encontramos señalización de otros senderos, y a pocos metros hacia la izquierda queda la casa forestal de la Fuente del Pino, que recibe su nombre del de una cercana fuente, señalizada y restaurada, y que tiene una ubicación excepcional, como casi todas las construcciones de este tipo.

Continuando nuestro recorrido por una senda restaurada, cruzamos a los 300 metros el Barranco de la Canal. Aunque durante la mayor parte del año está seco o lleva muy poca agua, en otros momentos puntuales puede ser necesario vadearlo. A partir de este punto retomamos el ascenso, llegando a la Pasá Barbero, que es uno de los rincones más bellos de todo el recorrido. La senda, con calzos y hormas de piedra seca en algún trozo, serpentea salvando el desnivel por el único paso posible. Arriba nos sorprende un pequeño arroyo, procedente de Las Palomas, un macizo rocoso que dejamos a la izquierda, y más a la izquierda, hacia el norte, contemplamos El Cabañas, que con sus 2026 metros de altitud es el techo de esta zona. Desde el punto en que hemos cruzado el Barranco de la Canal caminaremos durante varios kilómetros por el borde del Área de Reserva de Navahondona-Guadahornillos, una zona de especial valor ecológico que alberga muchos de las rarezas botánicas y de la diversidad ecológica del parque natural, y que cuenta con una superficie de 6.826 hectáreas, de especial protección.

Km 8,9

Cruce con pista JF-7092

Salimos a un pequeño claro donde existe un excepcional pino carrasco de porte achaparrado a la derecha, sobre una lancha de roca. Transversalmente cruza una pista forestal ancha, la JF-7092, que debemos tomar primero hacia la izquierda para desviarnos después hacia la derecha, a los 50 metros. Para refrescarnos y beber agua merece la pena seguir la pista ancha hacia el norte apenas 150 metros para llegar a la fuente La Ponderosa.

Continuamos nuestra etapa por una pista forestal mucho más estrecha, y a los pocos metros nos encontramos una barrera que impide el paso a vehículos a motor. La pista, en clara subida, zigzaguea un par de veces hasta pasar el Collado del Royo, y una vez coronado cruzará el arroyo de Las Palomas a 11,3 kilómetros del inicio, ya por encima de los 1500 metros de altitud. Al otro lado del arroyo tenemos excepcionales vistas de Las Palomas y del Cerro del Corralón.

Km 12,75

Balcón natural en Puntal del Gato

Una vez alcanzado el techo de esta etapa, a 1595 metros de altitud, muy cerca del Puntal del Gato, la amplitud de las vistas hacia nuestra izquierda impresiona, pues divisamos gran parte de las provincias de Jaén y Granada a nuestros pies. Es muy llamativo el contraste entre las zona de montaña dominadas por grandes moles rocosas y bosques de pino carrasco y laricio, y el paisaje desolado de las amplias llanuras bajo nosotros. A partir de aquí el recorrido del resto de la etapa es descendente.

Km 13

Bifurcación de pistas

Encontramos una bifurcación de pistas en la que debemos tomar la que hay más a la derecha. La de la izquierda nos llevaría hacia los Prados de Cuenca. A menos de un kilómetro encontraremos otra bifurcación en la que tomaremos otra vez hacia la derecha. Continuaremos por esta pista con fuerte pendiente en algunos tramos, por la izquierda del Cerro del Sabinal, hasta el Barranco del Toro a 15,5 kilómetros del inicio. En este tramo podremos contemplar el embalse de La Bolera, la Peña de Quesada y la Sierra de Castril, además de disfrutar de un magnífico bosque de encina y pino laricio o salgareño y algunas sabinas.

Km 17,5

Barrera para vehículos Arroyo de la Osa

El Barranco del Toro desemboca en un valle algo más amplio por el que discurre en época de lluvias y deshielo el arroyo de La Osa, por cuya margen derecha nos encontramos con otra barrera para evitar el acceso a vehículos no autorizados. Dejando a la izquierda Cerrillo Gallego, cruzamos al lado izquierdo del arroyo, y a los 600 metros de la barrera entra una pista por la izquierda. Debemos ir hacia la derecha, ya en un terreno mucho más llano que lo transitado hasta ahora.

Km 18,7

Llanos de la Puerca

En un paisaje propio de dehesa, prácticamente llano, encontramos otro cruce de pistas en el que debemos realizar un giro brusco hacia la izquierda, para transitar en dirección noreste unos 800 metros, dejando a la izquierda unas edificaciones en buen estado de conservación. Transcurridos esos metros salimos a la pista forestal JF-7191, que discurre por zonas adehesadas de la margen izquierda del Embalse de La Bolera. Proviene de la carretera A-316 y llega hasta la Casa del Molinillo, ya en las cercanías del río Guadalentín.

Km 20,1

Aula de Naturaleza el Hornico

Tras recorrer 600 metros por la pista forestal en dirección noroeste, llegamos al final de la etapa, justo a la entrada del aula de naturaleza El Hornico, donde no hay que dejar de ver la Colección Botánica allí existente. Allí y en los alrededores, existen diversos establecimientos turísticos de diferentes categorías que ofrecen servicios de alojamiento y restauración. Este mismo lugar es punto de inicio de la siguiente etapa del sendero Bosques del Sur.

ETAPA 12: Refugio Casa Forestal Collado Zamora - Belerda

Enviado por brandcode_deweloper el
Id
2177130
Breve descripción

Larga etapa de 18 kilómetros en la que descendemos más de 700 metros de altitud para desplazamos a la zona más meridional del parque natural. En la parte inicial contemplaremos grandiosas vistas hacia las zonas de campiña, tanto de la provincia de Jaén como de Granada, así como los macizos montañosos de Mágina y Sierra Nevada. El paisaje es abrupto y escarpado, con grandes roquedos y paredones calizos que condicionan nuestro rumbo en todo el recorrido, dominando los bosques de pinares hasta el Puerto de Tíscar, y a partir de ahí veremos paisajes más humanizados.

La mayor parte de la etapa discurre por la tranquila pista forestal del Barranco del Garbanzal, construida fundamentalmente para sacar madera de estos bosques en el siglo pasado. Además de los pasos sobre el arroyo de Béjar, el arroyo de la Cueva de Jaén o Barranco del Moro y el río Extremera, nos resultará asombroso cruzar por la Pasada de Bosques, bajo las paredes verticales de los Picones de Fique, pista tan estrecha que apenas deja pasar un vehículo, que se convirtió en carril forestal hace más de treinta años gracias a la perseverancia y tenacidad de un guarda forestal apellidado Bosques, que con imaginación y muchísimo trabajo de mampostería, consiguió ensanchar el antiguo camino de herradura para facilitar el acceso rápido en caso de incendio u otra necesidad y evitando así un importante rodeo.

En el Puerto de Tíscar podremos contemplar la Torre del Infante Don Enrique, atalaya cilíndrica del siglo XVI, con una puerta de entrada en alto para cumplir sus funciones de vigía sobre las tropas hacia el reino Nazarí de Granada. Más tarde, el Santuario de Tíscar con su atalaya, enclavados entre la Peña Negra y el Cerro del Caballo, nos trasladará, por un lado, a la tierra fronteriza que fue durante casi dos siglos a partir de la reconquista cristiana en 1319, y por otro, al fervor por la Virgen de Tíscar que sienten buena parte de los habitantes de Quesada y su entorno. Muy cerca encontraremos la impresionante Cueva del Agua, donde el agua del río Tíscar ha labrado la roca del monte Caballo, formando una gruta excepcional, de visita obligada.

Las aldeas de Don Pedro y Belerda, de tradiciones y costumbres muy arraigadas que perduran en el tiempo, están enclavadas entre riscas y peñas calizas y nos indican el final de una etapa llena de contrastes.

Latitud
37.8902
Longitud
-3.0201
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-3.0201 37.8902)
imagen
Imagen
1.jpg
Imagen principal
Activado
imagen
Imagen
2.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
3.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
4.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
5.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
6.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
7.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
8.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
9.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
10.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
11.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
12.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
13.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
14.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
15.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
16.jpg
Imagen principal
Desactivado
5 h 51 min

Naturaleza

icon-intereses-naturaleza

Amigos

icon-intereses-amigos

Aventura

icon-intereses-aventura

Cultura

icon-intereses-cultura

Deporte

icon-intereses-deporte

Eco-Friendly

icon-intereses-eco-friendly

En pareja

icon-intereses-en-pareja

Familia

icon-intereses-familia

Gastronomía

icon-intereses-gastronomia

Municipio

icon-intereses-municipio

Turismo Low cost

icon-intereses-turismo-low-cost

Viajar solo

icon-intereses-viajar-solo
Media
Refugio Casa Forestal Collado Zamora - Belerda
17,86 km
783m
630m
1410m
2
1
2
3
A pie
Todo el año
Activado
Desde el kilómetro 13,1 al 13,7 el camino no está muy definido y el terreno es bastante irregular.
Puerto de Tíscar, Arroyo Vadillo, Tícar, Belerda

En el sendero: Belerda
Cerca del sendero: Quesada, Huesa

En el inicio: Refugio Casa Forestal Collado Zamora

La cabra montés

La abundancia actual y la extraordinaria adaptación al medio de la cabra montés (Capra pyrenaica) dan a esta especie un aureola de animal imbatible, resistente a todo. En realidad, es resistente a casi todo. Aguanta el frío, la nieve, el viento, el hielo, el calor, los suelos rocosos, la escasez de alimento en invierno. Pero es frágil a una errónea gestión de su medio por parte del hombre. La prueba la tuvimos a finales de la década de los 80 del siglo XX, cuando el parque estuvo a punto de perder por completo a la especie que tantas veces ha sido calificada como reina de las cumbres.

En efecto, en aquellas fechas se desató una epidemia de sarna, causada por el ácaro Sarcoptes scabiei, que en algo más de un año acabó con el 90% de los ejemplares de cabra montés. Sus poblaciones se redujeron de unos 10.000-12.000 individuos que había en 1986, a unos 250- 300 a la que quedaron en 1991.

Varias fueron las causas que originaron este drástico declive. Entre ellas destaca la superpoblación de ciervos, gamos y muflones, habiendo sido las dos últimas especies artificialmente introducidas para fomentar la caza mayor, y cuyas poblaciones crecieron desmesuradamente en ausencia de su predador natural, el lobo, lo que, de alguna manera, arrinconó a la cabra en la lucha por el espacio, privándole de recursos alimenticios que la debilitaron, haciéndola más susceptible a contraer enfermedades.

Esta situación fue advertida en diversos estudios científicos de los años 1978 y 1985, empezando a verse los primeros cadáveres en 1987, sin que la Administración tomara medidas. Solo en 1989, cuando la sarna era ya un problema que afectaba a la mayor parte de la población de cabra montés, la Administración comenzó a tomar medidas de control, reduciendo mediante caza selectiva las poblaciones de gamos, muflones y ciervos, cuya superpoblación, por otra parte, había demostrado ser perjudicial para algunas especies de flora protegidas por su escasez.

La otra causa directa de esta epidemia de sarna se debió al ganado doméstico y sobre todo a las condiciones zoosanitarias de dicha cabaña, pues algunos investigadores apuntaron a que fue este ganado el que transmitió la enfermedad a la cabra montés. Por suerte, hoy en día la cabaña ganadera del parque está en perfectas condiciones sanitarias.

La cabra montés se salvó de la extinción, pero sigue siendo necesaria la regulación de las poblaciones de los grandes mamíferos para restablecer el equilibrio ecológico que se rompió con la introducción y fomento artificial de algunos de ellos.

Refugio Casa Forestal Collado Zamora

Belerda

Coordenadas / Huso 30S
Según Proyección UTM Datum ETRS89
Tramo de asfalto o cemento
16.94%
Tramo de pista o camino forestal
75.67%
Tramo de vía pecuaria
0
Tramo de senda
7.39%

Rutómetro

Km 0

Bifurcación de pistas Collado Zamora

Se inicia esta etapa dejando la pista principal por la que hemos llegado hasta aquí y descendiendo por otra pista forestal bastante más estrecha en dirección sur. A los 100 metros encontramos una barrera que limita el acceso a vehículos a motor, la cruzamos y nos dirigimos hacia un barranco bastante profundo que cruza perpendicularmente. El suelo de esta ladera es bastante pobre, con afloramientos de roca que condicionan en gran medida la colonización arbórea. Aquí el pino laricio no tiene competidor alguno, retorciendo sus raíces entre las rocas para aferrarse a la vida.

Km 0,9

Río Béjar

Cruzamos este río de alta montaña, viendo a la izquierda uno de tantos diques construidos en estos montes para frenar la acción erosiva del agua. Encontraremos diferencias notables en la vegetación entre distintas laderas, aun a la misma altitud, lo que se debe a los diversos microclimas que se generan en función de la clase de suelo y de la orientación, que determina la luz que reciben y las temperaturas.

1, 9

Zona interés botánico

En una de las curvas por las que desciende esta pista forestal encontramos un rincón singular que nos llamará la atención porque es diferente a lo visto hasta ahora. Hay una valla que rodea un área de especial protección, a la derecha de la pista. Tanto dentro como fuera de la misma se encuentran ejemplares de especies más propias del norte de España que del sur, que contrastan con la vegetación que nos rodea y forman una pequeña isla botánica, aisladas al no encontrarse condiciones similares en varios kilómetros a la redonda. Además de arces, robles, bojes y madreselvas observaremos varios ejemplares de tejo, el árbol más longevo de Europa, de madera muy resistente, que en tiempos pasados fue muy apreciado en la fabricación de arcos y en la construcción naval, y que curiosamente tuvo un papel más que importante en época romana, al utilizarse su mortal toxina como veneno, ya que todas las partes del árbol son venenosas salvo la pulpa rojiza del arilo que rodea la semilla.

Km 4,1

Arroyo de la Cueva de Jaén

Después de disfrutar de unas excepcionales vistas sobre el pueblo de Quesada, Sierra Mágina, el Barranco de Béjar y el propio Collado Zamora, lugar de partida, dejamos a la izquierda un pequeño promontorio redondeado y sin vegetación arbórea, a 3,6 km del inicio. Bajo nosotros un barranco nos anuncia la cercanía del Arroyo de la Cueva de Jaén. Este lugar es ideal para observar una colonia de buitre leonado, que al otro lado del barranco encuentra en los estratos de un pliegue sedimentario los huecos y cornisas ideales para descansar y nidificar. Además de halcones y otras rapaces que habitan en todo el parque, en esta zona podemos con un poco de suerte contemplar el vuelo ágil y majestuoso de la mayor de nuestras rapaces, el águila real. Para la observación de aves es conveniente pasar lo más desapercibidos posible, por lo que no es conveniente salir de la pista. Son aves protegidas y los paredones verticales tienen gran importancia porque en ellas están sus puntos de nidificación.

Continuando nuestra pista dejaremos dos carriles hacia la derecha antes de llegar al Arroyo de la Cueva de Jaén. A la izquierda impresionan los paredones verticales, detrás los cuales se ubica el Aguilón del Loco, a 1856 metros de altitud, cuyas aguas de deshielo nutren a este arroyo. Al otro lado de este arroyo la pista discurre bajo las buitreras que hemos visualizado anteriormente. Tras un buen trecho de caminar relajado llegamos, a 6,7 kilómetros del inicio, al Collado de la Hoya de los Corzos, donde descartaremos otra pista forestal que arranca hacia la derecha. A partir de aquí nuestro camino zigzaguea en descenso algo más acusado.

Km 8,25

Río Extremera

La vegetación ha cambiado drásticamente, apareciendo los pinos carrascos mezclados con encinas, coscojas, sabinas, enebros, y bojes. Llegamos al río Extremera, cuyas aguas cristalinas descienden desde el Barranco de los Arenales y el Barranco Extremera, situados ambos bajo el Picón del Guante, otra de las cimas de esta zona, para cruzar después por la Cerrada Extremera, situada a la izquierda de la pista donde nos encontramos. Deberemos vadear el río y descartar a los 100 metros otra pista en mal estado que sale a la derecha. A partir de aquí caminaremos paralelamente al cortado calizo que hay a la izquierda, mientras hacia la derecha los olivares nos marcan el límite del espacio protegido.

A 9,6 kilómetros del inicio, en un pequeño calvero del bosque, dejamos a la izquierda las ruinas de la casa forestal de El Garbanzal, de la que apenas queda algún pequeño murete. A escasos metros encontramos una bifurcación de pistas y debemos seguir la izquierda, para realizar uno de los tramos más espectaculares del sendero Bosques del Sur, la Pasada de Bosques, cruzando los Picones de Fique. Cuesta creer que por este camino puedan pasar vehículos, pues impresiona incluso caminando. Tras acercarnos progresivamente a la pared vertical caliza que mantenemos a la izquierda, el camino gana altura para cruzar por un portillo entre las piedras.

Km 11,5

Barrera

Al salir del portillo encontramos otra barrera que limita el acceso de vehículos. Estamos en la loma de Los Picones y a la izquierda llama nuestra atención El Rayal, de 1834 metros de altitud. Unos pocos olivos y almendros frente a nosotros nos indican que hemos llegado a paisajes más humanizados. Llegamos a una pista más ancha que la llevada hasta ahora, en cuyo cruce deberemos seguir hacia la derecha en descenso hasta el kilómetro 12,3 de nuestra ruta, donde llegaremos a la carretera A-6206. Esta nos acompañará hacia la derecha durante 500 metros, ahora en suave subida.

Km 12,8

Puerto de Tíscar

Coronamos el Puerto de Tíscar a 1183 metros de altitud. Además de saciar nuestra sed en la fuente que allí existe, es visita obligada el Torreón del Infante Enrique, con su llamativa escalera metálica exterior de caracol. Se dominan desde aquí una grandes extensiones tanto de campiña como de sierra, dominadas por cumbres como el Rayal y el Caballo.

Nuestra ruta continúa por una pista olivarera, que alterna en tramos con camino de herradura en dirección suroeste. Caminamos en descenso y en dirección hacia otra atalaya, situada sobre la cresta rocosa de las Peñas Negras, destacando en el valle. En este recorrido cruzaremos en dos ocasiones la carretera A-6206, hasta llegar a la fuente del Vadillo, situada junto a un bar-restaurante. Allí cruzamos el Arroyo Vadillo y nos incorporamos a la citada carretera a 15,3 km del inicio.

Km 15,6

Tíscar

Transitamos unos 300 metros por la carretera para desviarnos, hacia la izquierda, por la entrada a Tíscar, que significa paso entre montañas en lengua bereber. Un curioso túnel bajo una edificación da acceso a la pequeña plaza donde se ubica el santuario de Tíscar, donde también encontraremos varias fuentes. En el santuario destacan las puertas de acceso a la iglesia a través del atrio, la sacristía y pequeñas imágenes de terracota de la Virgen y los Evangelistas. Y justo arriba, por encima de la aldea, se ubica la atalaya, de difícil y peligroso acceso.

Después de la visita a Tíscar, saldremos por la otra entrada existente, y nos volvemos a incorporar a la carretera hacia la izquierda, justo donde se ubica un pequeño mirador sobre la cerrada que bajo nosotros ha formado el río Tíscar.

Acompañamos 200 metros la vía asfaltada para desviarnos posteriormente hacia la derecha, siguiendo una señal que indica «Monumento Natural Cueva del Agua». Dejamos la pista asfaltada de acceso a la cueva a escasos 100 metros, para continuar por pista olivarera de tierra hacia la izquierda. Una pequeña era circular bajo nosotros nos indica el camino a seguir.

En este punto debemos hacer un alto obligado y realizar un pequeño desvío para visitar la impresionante Cueva del Agua. Hay que continuar la pista asfaltada 100 metros más, y después un pequeño túnel peatonal de 10 metros de largo y un metro de altura da acceso a la gruta. En ella se observan caprichosas formas de piedra, entre saltos y pozas de agua, con una vegetación rupícola característica y exuberante. Cuenta la leyenda que, durante la época musulmana, los cristianos tenían gran interés en recuperar este paraje por haber sido escenario de una aparición de la Virgen. Por ello los moros arrojaban su imagen desde la torre a la cerrada del río, pero la imagen volvía a aparecer una y otra vez. Cansados de ello, su jefe, Mahomad Andón, la rompió en pedazos, pero cuando los cristianos conquistaron el castillo misteriosamente la Virgen volvió a aparecer.

Km 16,7

Don Pedro

Accedemos a esta aldea por su parte alta. Es muy pequeña y algo dispersa, en torno a una única calle principal cementada descendente. Recibe su nombre en honor al infante Don Pedro, tío de Alfonso XI, quien en 1319 conquistó la fortaleza hispanomusulmana de Tíscar. Con menos de cien habitantes y rodeada de olivares de montaña, sus vecinos parecen haber detenido el tiempo y mantienen un fuerte arraigo a sus costumbres y tradiciones. Por pista cementada descendemos entre olivares, dejando a la derecha el llamado Pilón Azul, lugar de seres mágicos y leyenda, que se ubica justo donde se abre el barranco, donde una encantadora cascada precipita las aguas del río Tiscar sobre una poza, originando un placentero frescor y una singular zona de baño durante el estío.

Km 18

Belerda

Más tarde, la pista cementada discurre muy cerca del río Tíscar y en paralelo al mismo. Dejamos hacia la derecha una entrada a La Mendoreja, pequeña cortijada a mitad de camino entre Don Pedro y nuestro final de etapa, que es Belerda. Está enclavada bajo el abrigo de grandes paredones rocosos y es una de las aldeas más pintorescas y acogedoras de toda la zona. Es también punto de partida de la siguiente etapa del sendero Bosques del Sur, que parte hacia la izquierda, a escasos 100 metros del final de esta.

Tanto en la zona de Tíscar, como en Don Pedro y Belerda existen alojamientos turísticos, fundamentalmente casas rurales, siendo recomendable concertar la reserva previamente.