Iglesia de Santa María del Alcázar
Exteriormente, el templo ofrece un volumen escalonado debido a las diferentes alturas de las naves, los contrafuertes de las fachadas y la presencia de la torre-campanario. La fachada principal destaca del conjunto por el cuerpo de la torre adosada al muro y por la portada, compuesta de un arco conopial abocinado con arquivoltas y columnas con capiteles de hojarascas.
En la fachada norte se abre la portada del siglo XVIII, formada por un arco de medio punto enmarcado por pilastras, mientras que en la lateral, obra de 1529, se ubica la puerta procedente del antiguo palacio de Villalta o Casa de la Torre.
La Iglesia fue construida por la Orden de Calatrava durante el primer cuarto del siglo XVI y ampliada en el XVIII. Conjuga los estilos arquitectónicos gótico y barroco tardío. La iglesia ocupa parte del solar de la antigua fortaleza islámica, cuyos materiales se reutilizaron para su construcción. El edificio destaca por su volumen y por la verticalidad de la torre. Los añadidos del siglo XVIII se centraron en la construcción de una nueva nave con la capilla y el camarín de la Virgen de los Dolores.
En el siglo de las grandes reformas (XVIII), la iglesia frailera se convirtió en ayuda de parroquia de Santa María la Mayor, de Alcalá la Real (1778). Se hicieron nuevas obras a cargo del maestro Jacinto Pérez, que consistieron en alargar la nave y construir una capilla mayor que no había.
Iglesia de Santa Lucía | Vistas
En la segunda mitad del siglo XIX, la iglesia estaba dedicada a la Virgen de los Dolores y las dimensiones del edificio no eran suficientes para el número de vecinos. Tenía un retablo compuesto por varios cuadros y presidido por una imagen de talla de la Dolorosa, atribuida a José de Mora. En la nave existían únicamente tres altares. De esta época era la puerta de madera con clavería, fechada en 1852.
A finales del siglo XX y de la mano del párroco Alberto Jaime Martínez Pulido, se realizó la reforma que hoy podemos contemplar, manteniendo los elementos antiguos, pero con proyección al nuevo milenio. De esta etapa es el magnífico artesonado que se hizo en Atarfe (Granada) en el taller de 'Los Tres Juanes'.
Entre los elementos más antiguos todavía destaca la torre-campanario, con tres campanas que llevan los sonoros nombres de Nuestra Señora de los Dolores, San Rafael y Virgen de las Mercedes.
Debe su origen, como tantas otras iglesias, a una ermita. En 1550, Pedro de Valencia, construyó a sus expensas esta, en un solar que adquirió a Bartolomé Fernández de Montemolín y costeó la imagen de Santa Lucía. El maestro, Manuel García del Álamo, construyó el retablo del Rosario, hoy desaparecido. En 1778, poco antes de que se erigiera en parroquia, se trajo la pila bautismal de la iglesia alcalaína de la Mota. Tres años más tarde se consolidó la devoción a Nuestra Señora de los Dolores.
Su construcción parece que comienza en torno a 1576, y así los detalles y estilo la sitúan a finales del siglo XVI y comienzos del XVII. La planta es de una sola nave (de salón) con un coro alto al final y las bóvedas de la cubierta son de medio cañón. Las pechinas de esta cúpula poseen frescos atribuidos al villacarrillense Escudero de la Torre. El retablo, dorado, posee columnas salomónicas del siglo XVIII. La fachada es de piedra con sillares irregulares con una sencilla espadaña de tres cuerpos que se levanta en el ángulo noroeste de la misma. La portada, atribuida al arquitecto Juan de Aranda y Salazar (Maestro Mayor de la Catedral de Jaén y continuador de Vandelvira), rebosa un elegante clasicismo con una hornacina en la que se encuentra la imagen de piedra de Santa Isabel, titular de la iglesia. En esta iglesia, el 25 de agosto de 1812, se llevó a cabo el solemne acto de jura de la nueva Constitución de Cádiz, "La Pepa".
En la empinada "Cuesta de las Monjas", calle Ramón y Cajal, de Villacarrillo se localiza la iglesia de Santa Isabel de los Ángeles. El edificio anexo al templo fue convento de clausura hasta 1737, cárcel pública durante la ocupación francesa y, a partir de 1884, hospital al que se trasladaron los servicios del antiguo Hospital de San Lorenzo. Hoy alberga varias dependencias municipales.
Entre ambos cerros se constituyó la plaza, que sería en lo sucesivo el centro religioso y político del pueblo. Allí se levantó, entre finales del siglo XVI y primer tercio del XVII, la iglesia parroquial de San Pedro, en una explanada enclavada en un peñasco, en el solar de un antiguo templo medieval. Su única planta es rectangular con cuatro capillas hornacinas y presbiterio de testero plano. Como ornamentación autónoma de la arquitectónica se pueden reseñar la pila de agua bendita, renacentista, de piedra tallada; la imagen en talla de la Virgen, del siglo XVIII; y, algo posterior, el óleo de San Pedro.
La visión exterior de la parroquial es impresionante: magnífica sillería, contrafuertes, y escalinata para acceder a la portada sur, que presenta arco de medio punto flanqueado por pilastras cajeadas, frontón partido con bolas, hornacina en el tímpano y otro frontón, esta vez curvo, para acoger la imagen del santo titular. El elemento más destacado tal vez sea la torre, levantada en el lado de la epístola, de planta cuadrada y dos cuerpos, el bajo con dos ventanas, bóveda y arco y cubierta rebajados, y, separado por una cornisa, el segundo cuerpo, con bóveda de cañón y escalera de caracol y, al exterior, vanos de medio punto para campanas y esquinas achaflanadas con flameros; remata el conjunto una cornisa con tres gárgolas con figuras antropomórficas.
El núcleo poblacional que se formó en torno al peñasco, bordeando el castillo, se fue expandiendo paulatinamente a los pies del cerro cercano, el de la Atalaya.
De estilo renacentista, diseñada por Francisco del Castillo “El Mozo” y se construye en 1592. Está dividida en tres naves por sobrias columnas de orden toscano que soportan un artesonado mudéjar: la de la derecha dedicada a la Virgen de las Angustias, la de la izquierda está ocupada por el Cristo del Amor y al fondo la Capilla de la Virgen del Carmen. Sobre el presbiterio se encuentra la bóveda de cuarto de esfera, sobre pechinas, recubiertas con frescos de la Gloria Celestial. El retablo, del primer tercio del siglo XVII, es originario de un convento de Valladolid. Destaca también el gran número de obras de imaginería de Semana Santa.
El edificio, con marcadas influencias de Vandelvira, Francisco del Castillo "El Viejo", y Alonso Barba, pese a las reformas que ha sufrido a lo largo de los siglos, conserva el gusto de finales del siglo XVI.
La Iglesia de San Pedro, joya arquitectónica del Renacimiento, está situada en el centro del casco antiguo, y junto con la Torre y la Casa Palacio, conforman las construcciones más emblemáticas y significativas de la ciudad.
Cegada su puerta de poniente, entre 1605 y 1615, estando en la Sede Episcopal de Jaén Don Sancho Dávila, se erige su actual portada sur, de cuyas trazas debe ocuparse Alonso de Barba, aparejador y principal discípulo de Andrés de Vandelvira.
Esta portada está compuesta, en su primer cuerpo, por columnas exentas de orden corintio antepuestas a retropilastras, arco de medio punto con clave vegetal y relieve de virtudes en las enjutas.
El segundo, tras el entablamento, se compone de columnas-retropilastras jónicas (siguiendo el esquema ortodoxo del clasicismo), que abrazan un idealizado tema de serliana o hueco palladiano, en cuyo hueco central se instala la imagen exenta del titular. A ambos lados las armas episcopales de su promotor.
También, en la primera década de este siglo, son firmadas las condiciones para hacer la torre campanario -luego arruinada e inexplicablemente desplazada en la actualidad tras su desventurada restauración-, por el maestro Pedro de Ortiz, siendo ejecutada la obra por diversos maestros de albañilería, entre los que figuraba Juan de Bayona.
El interior de su fábrica, remodelada en múltiples ocasiones, presenta en la actualidad una única nave de salón, cubierta por bóveda de cañón y cúpula rebajada en su presbiterio.
Es una de las parroquias más antiguas de la ciudad. Fue reedificada en el último tercio del siglo XIV (tras la destrucción de Pero Gil), quedando escasos restos de la anterior fábrica del siglo XIII, tales como el ábside semicircular.
Ha sufrido después varias intervenciones, destacando la de la fachada renacentista de 1605, construida por el discípulo de Vandelvira Alonso de Barba, bajo el obispo de Jaén Sancho Dávila (1605-1615).
Probablemente fue una mezquita convertida al culto cristiano después de la Reconquista, siendo parroquia -dependiente de la jurisdicción del arzobispado de Toledo en el siglo XIII- hasta que a mediados del siglo XIX queda agregada a la iglesia de Santa María.
Exterior: La portada principal consta de dos cuerpos, el inferior centrado por arco de medio punto con columnas corintias a los lados y retropilastras; en las enjutas vemos los relieves de dos virtudes, la fe y la caridad. Sobre el entablamento se encuentra un segundo piso de orden jónico, cuyo hueco central cobija la imagen sedente del santo titular. A ambos lados aparecen dos grandes escudos del obispo promotor, todo rematado por pináculos piramidales. Se trata de una portada que repite esquemas renacentistas.
La portada de poniente, con arco de medio punto, fue cegada cuando se construyó el coro -es recto, de construcciones antiguas protogóticas-.
La torre campanario, de la misma época que la portada principal, es sencilla y consta de un cuerpo cúbico con cuatro vanos para el cuerpo de campanas. Actualmente no ocupa su original emplazamiento.
El ábside exteriormente presenta pilares escalonados y arcos polilobulados, restos protogóticos de la antigua fábrica del siglo XIII.
Interior: Su interior ha sido reconstruido en varias ocasiones. Presenta en la actualidad una única nave de salón cubierta por bóveda de cañón con capillas laterales, la mayoría góticas.
El ábside es poligonal con vanos ojivales.
Presenta un gran valor histórico, pues fue una de las parroquias en que se dividía la ciudad medieval, en la que se aprecia el interés renacentista de siglos posteriores por transformar el aspecto externo, mediante la construcción de fachadas sobre los templos medievales.
Levantada posiblemente sobre una antigua mezquita, fue una de las primitivas (la tercera en antigüedad) Parroquias de la Ciudad, tal como lo pone de manifiesto el pleito mantenido tras la Reconquista de Úbeda, entre el Obispo de Baeza, Fray Domingo, y Don Rodrigo Jiménez de Rada, Arzobispo de Toledo, por la posesión jurídica de la misma.
Fue declarada Monumento Nacional por Decreto 3.764 de 23 de diciembre de 1972. La iglesia de San Pedro se construyó sobre otro templo de reducidas dimensiones posiblemente gótico, que fue derribado. La iglesia parroquial se comenzó sobre el año 1500. La fachada norte posee tintes de gótico flamígero. En la parte superior se alzan los escudos de armas que pertenecen al obispo en aquel entonces de Jaén, don Alonso Suárez de la Fuente del Sauce (1500-1520). La fachada sur llamada del Sol de Mediodía, es de estilo plateresco y se atribuye a Diego de Alcaraz. El interior es sobrio, de armoniosas proporciones, tiene tres naves y bóveda de casetones sobre el presbiterio. En el año 1577 Alonso Barba se hace cargo de las obras ya iniciadas. La edificación duró largos años, pues se trataba de una obra ambiciosa para un pueblo de dos mil personas. Más adelante, en el año 1584, Alonso de Vandelvira se hace cargo de la obra siendo “Arquitecto Mayor” de esta Villa. La torre es una de las más bellas y esbeltas de España. Su construcción comienza sobre 1619, es decir, es del siglo XVII, y es obra de Aranda y Salazar.
Construida hacia 1580, se efectuaron diversas reformas y ampliaciones. La portada principal es atribuida a Juan de Aranda Salazar, con columnas dóricas que culminan en una hornacina con un San Pedro Apóstol; el lateral es atribuido a Ginés de Martínez de Aranda. Fue restaurada tras la Guerra Civil. Incoado como Bien de Interés Cultural.