Hútar
Manantial de agua ubicado en el término municipal de Albanchez de Mágina, justo donde nace el arroyo de Hútar. Se trata de una zona tradicional de merenderos, con barbacoas, piscina y juegos para niños entre otras instalaciones..
Manantial de agua ubicado en el término municipal de Albanchez de Mágina, justo donde nace el arroyo de Hútar. Se trata de una zona tradicional de merenderos, con barbacoas, piscina y juegos para niños entre otras instalaciones..
Desde 2013 la Asociación Eco cultural Huerto de la Cora, cuenta con el reconocimiento institucional y con la cesión de los terrenos por acuerdo unánime de todos los grupos políticos del Ayuntamiento de Jódar.
Todo en el Huerto de la Cora tiene un porqué, una historia que pasa desapercibida a ojos del visitante. Es preciso descifrar el significado de cada componente o habitante de este espacio para entender el verdadero valor de lo que encierran las paredes de este antiguo colegio, que pese no estar ocupado por las risas y juegos de los niños, sigue siendo sinónimo de vida y de futuro.
Gracias al trabajo de los miembros de la Asociación Eco cultural del Huerto de la Cora, aquí se mantiene una verdadera actividad de laboratorio; de recuperación y conservación de semillas locales –o de otras provincias– en riesgo de extinción así como el cultivo de ejemplares de otras zonas del planeta que se consideran especialmente interesantes basándonos en las condiciones climáticas de la zona.
Ubicado en el municipio de Jódar, en un antiguo colegio que fue ocupado a principios de los 90 del siglo pasado, el Huerto de la Cora es una realidad construida gracias a la solidaridad y al trabajo desinteresado de las personas que integran la asociación que lo gestiona.
En sus bancales alberga una compleja amalgama de especies y variedades vegetales promisorias de alto valor agroecológico, sumamente singulares y muchas de ellas casi desconocidas o en riesgo de desaparición, hecho que ha atraído visitas de expertos y estudiosos de innumerables puntos del planeta. A día de hoy el huerto mantiene –bien en cultivo directo a en a través de su banco de semillas– un contingente de unas 400 variedades distintas.
Carretera del Tranco A-319, en el entorno del embalse del Tranco.
Área amplia rodeada de frondosa vegetación, con fuente y comedor de madera, atravesada por un arroyo. Cuando no está ocupada por un campamento, es un lugar excelente para comer y descansar. Muy cerca está también el delicioso paraje donde estuvo la aldea de Bujaraiza, abandonada desde la construcción del embalse del Tranco.
Aquel histórico día jugará un importante papel, ya que el calor unido a la escasez del líquido elemento para las tropas francesas, sería un factor clave para derrotar al ejército galo, que en los últimos momentos de la contienda desesperarían por alcanzar el deseado lugar donde poder saciar la inaguantable sed. La tradición popular narra que muchos de estos soldados se lanzaran a la noria de la Huerta de San Lázaro, único lugar próximo con agua, con la siguiente frase "Morir aquí y resucitar en París".
La Huerta de San Lázaro, o comúnmente conocida como Huerta del Sordo, es un destacado símbolo de la batalla de 1808, donde confluyen ambos ejércitos durante la Batalla de Bailén de 1808. Declarada como Bien de Interés Cultural con categoría de “Sitio Histórico”, conserva en su interior la vieja noria que actuaba como línea divisoria entre el ejército francés y español durante la batalla.
Monumento declarado Bien de Interés Cultural el 3 de abril de 1917. Don Diego de los Cobos y Molina, hermano de Juan Vázquez de Molina y pariente del famoso secretario de Carlos V, don Francisco de los Cobos, prosiguiendo con la trayectoria edilicia familiar en la ciudad de Úbeda concibió la idea de fundar un gran hospital con la advocación de Santiago, Patrón de España. Fue don Diego de los Cobos uno de los personajes importantes del Jaén del siglo XVI. Destacó como teólogo y canonista, fue obispo de Ávila y de Jaén (1560-1565) y miembro del Consejo de Felipe II. Murió en Toledo, en 1565, mientras asistía a un concilio provincial para promulgar las disposiciones del Concilio de Trento.
El 17 de septiembre de 1562 redactó los estatutos fundacionales, precisándose de manera clara en la primera de las cláusulas la autoría por parte de Andrés de Vandelvira de la totalidad del proyecto: “Primeramente mandamos que la dicha casa y hospital se acabe según el orden y traza que tiene dada Andrés de Vandelvira, maestro de cantería, conforme a la cual la dicha obra está comenzada (...)”. Las funciones de este magno conjunto son varias y están relacionadas con la vida y obra de su fundador. En primer lugar, es hospital para enfermos de “bubas” (después se amplió la asistencia a otras enfermedades); en segundo lugar, capilla para el culto divino, que ha de levantarse “(...) conforme a la traza que tiene dada el dicho Andrés de Vandelvira, maestro de cantería (...)”. En tercer lugar, enterramiento “(...) Donde sea nuestro cuerpo sepultado y traído de donde quisiera que muriéramos (…)”; pero además se reservarían unas habitaciones para su residencia particular en el ala Este.
El edificio debía albergar a todo tipo de personal destinado al mantenimiento sanitario y espiritual. Edificado sobre un amplio solar fuera de las murallas, como era preceptivo para esta obras de carácter sanitario-asistenciales de gran envergadura, cercano a la ermita de San Lázaro y, por tanto, a la entrada de Úbeda desde Baeza. Este hospital, como otros tantos construidos en el siglo XVI en España, por su enorme monumentalidad estaba destinado a convertirse en indiscutible nudo urbano en la expansión extramuros de Úbeda. Efectivamente, en la actualidad es uno de los hitos arquitectónicos y culturales más importantes de la ciudad.
La construcción se inició antes de 1562, pero por causas desconocidas las obras se interrumpieron durante casi dos años, para continuar ya a finales de 1564 y no detenerse hasta su terminación en 1575, diez años después de la muerte de su fundador. Su gran fachada, articulada en dos plantas, es de traza apaisada y de extrema sobriedad; está precedida por una amplia lonja sobre elevada de la calzada adornada por cuatro gruesas columnas dóricas con leones asentados en ellas que sostienen el escudo del fundador. La portada de acceso, con un relieve en el que se representa a un Santiago Matamoros, y dos grandes torres a los extremos sin función aparente terminan monumentalmente el conjunto por este lado Sur, quedando el resto de los lados perfectamente aislados del exterior por altos muros y dependencias. El patio central, al modo de los palacios, se articula con dobles pandas en sus cuatro lados conformadas con cinco arcos de medio punto rebajados apeados en elegantes columnas de mármol blanco de orden corintio. La escalera, de grandes dimensiones, se cubre con una soberbia bóveda decorada con un amplio programa iconográfico en el que se representan, entre otras figuras, efigies de reyes hispanos, desde Alfonso VIII a Felipe II; en el frente de la misma luce un gran escudo de Don Diego de los Cobos. A los lados de este patio central, orientados a los espacios exteriores cercados, se alzan dos patios secundarios columnados, también de elegante traza.
La iglesia se abre al patio a través de tres grandes y bellísimas rejas, labradas entre 1573 y 1575 por el maestro ubetense Juan Álvarez de Molina, según proyecto de Vandelvira. Es la pieza más novedosa y se aleja de lo hecho hasta ahora en este tipo de espacios eclesiásticos. Aquí Andrés de Vandelvira diseña una forma poco habitual dentro de su producción. Un gran rectángulo, con dos torres en su centro, que internamente se convierten en tribunas y que dan lugar a su vez a otros dos rectángulos separados por estos cuerpos volumétricos. El resultado es una original planta en forma de “H” con la capilla mayor destacada, cubriéndose el espacio central con bóvedas baídas y las capillas laterales con bóvedas de medio cañón. Las bóvedas del tramo central se embellecen con frescos pintados a fines del XVI por Pedro de Raxis y Gabriel de Rosales, autores también de la decoración de la sacristía y antesacristía.
Con este conjunto monumental Andrés de Vandelvira finaliza de manera extraordinaria la serie de intervenciones llevadas a cabo en la ciudad de Úbeda, siendo en cualquier caso una de sus obras más sobresalientes y uno de los más soberbios ejemplos de la arquitectura hospitalaria española del siglo XVI.
OTRAS MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS NO ARQUITECTÓNICAS
El conjunto arquitectónico de este Hospital fue ornamentado con importantes obras de arte (pinturas, sillería, rejas, retablos, etc.), que a nuestros días han llegado parcialmente conservadas. Aún permanecen en su sitio las tres rejas que cierran las arquerías de acceso a la iglesia, a través de las cuales y desde el patio principal los fieles podían orar o visualizar su interior. En 1573 el rejero Juan Álvarez de Molina contrató la confección de las tres rejas con arreglo a la muestra y condiciones hechas por Andrés de Vandelvira, responsable de la obra arquitectónica, pero también de buena parte de la decorativa. Sabido es que Vandelvira fue un buen conocedor y diseñador de la técnica de la rejería. Domínguez Cubero opina que “(... la reja renacentista de Jaén nació por Úbeda y precisamente debida a diseños de Andrés de Vandelvira...)”.
De gran envergadura fue el programa pictórico al fresco desarrollado en el gran cajón de escalera, iglesia, antesacristía y sacristía a lo largo del último cuarto del siglo XVI, todo atribuido a los pintores Gabriel Rosales y Pedro de Raxis. En la escalera se representan obispos, vírgenes, reyes de España, el gran escudo del fundador Diego de los Cobos, etc.; en la antesacristía, profetas, atlantes y cariátides; en la sacristía dioses olímpicos, Padres de la Iglesia, fundadores de órdenes religiosas y escudos heráldicos; en la iglesia, el castigo de Adán y Eva, la muerte de Abel e imitación de mármoles y cartelas con epigrafía; en el sotocoro el pecado original y la expulsión del Paraíso. El gran retablo (destruido entre otros muebles en 1936) fue tallado por Blas Briñón y Luis de Zayas, corriendo el dorado y pintura a cargo de los pintores Rosales y Rajis. De Rajis es el lienzo de un Santiago Matamoros colgado en la capilla en el lado de la Epístola. Briñon labró también la sillería, cuyos restos recompuestos –a modo de retablo- se pueden admirar en la Capilla Mayor.
10:00 - 14:00 y 17:00 - 21:00.
En las décadas centrales del siglo XVI tenemos constancia documental que Andrés de Vandelvira intervino en dos importantes fundaciones asistenciales: en el Hospital de los Honrados Viejos de El Salvador y en el Hospital del Santísimo Sacramente o de Pedro Almíndez Chirino. De este último nada quedo de su arquitectura, pero sabemos que en agosto de 1552 el cantero Gonzalo Martínez de Alarcos se obligaba a labrar los sillares de las jambas de sus portadas, teniendo en cuenta las condiciones redactadas por Andrés de Vandelvira, según V. M. Ruiz Fuentes.
Los Honrados Viejos de El Salvador, hospital fundado a mediados del siglo XIV por una Hermandad de composición plural a instancias del obispo Narváez, para amparar a cristianos viejos desvalidos, remozaron radicalmente su inmueble de tal forma que básicamente lo que nos ha llegado pertenece al Renacimiento. El benefactor de la Institución fue el famoso secretario del emperador Carlos V, el ubetense Francisco de los Cobos, el cual les asignó una renta anual de 100 ducados por el solar que le habían cedido para la construcción de su Capilla funeraria de El Salvador.
Emplazado próximo a la cabecera de la Sacra Capilla, de su antigua configuración permanecen en pie dos arquerías de su patio, la capilla y la portada. En 1548 Andrés de Vandelvira dio las condiciones para hacer el “Cuarto de la iglesia del hospital”, dato publicado por D. Fernando Chueca Goitia. Una serie de documentos, dados a conocer por V. M. Ruiz Fuentes, nos permiten conocer algo más del proceso constructivo. La ejecución material corrió a cargo del cantero Antón Ruiz, fiado además por Vandelvira, quedando acabada de obra en 1551 y con una sencilla traza rectangular, que 1563 el carpintero Juan Navarro cubrió con un techo de madera con bellos canecillos de proa de barco con angelotes, según proyecto también de Andrés de Vandelvira.
De las dobles pandas del patio, la que se alza delante de la capilla se debe al cantero Diego de Escalona, que, en 1552, dio planos y condiciones, aunque suponemos que las obras debieron realizarse bajo la supervisión de Vandelvira. La otra, en línea con la fachada, se concluyó en 1581 siguiendo modelos de S. Serlio. La portada, fechada en 1567, fue labrada con arreglo a los planos y condiciones de Andrés de Vandelvira por los canteros Diego de Alcaraz, Martín López de Alcaraz y Pedro Hernández de Cantabrana. Alineada con la meridional de la Sacra Capilla, es de factura más sencilla y seria como corresponde a la Institución; se articula en dos cuerpos, el bajo con columnas dóricas sobre altos basamentos cobijan el arco de medio punto de entrada, tras el entablamento el segundo cuerpo se traza siguiendo una típica composición serliana, arco de medio punto a modo de hornacina para cobijar el Santo titular y a los lados ventanales adintelados, quedando todo enmarcado por columnas jónicas sobre las que apea un segundo entablamento. Sobre el tejado y -desplazada de la portada se alza una sencilla espadaña rematada en frontón triangular con un relieve de Dios Padre.
Declarado Monumento 03/06/1931. En el siglo XVI tanto la Corona como la iniciativa privada propiciaron la fundación y construcción de numerosos establecimientos hospitalarios o benéficos para afrontar, aunque insuficientemente, los graves problemas de pobreza y marginación social. En la ciudad de Úbeda llegaron a funcionar en el Renacimiento más de una docena de estas instituciones, de las que, solo de algunas de ellas, nos han llegado sus edificios.
Interesante ejemplo de arquitectura barroca en el medio rural, este edificio conserva la fachada de la segunda mitad del siglo XVIII.
Nuestra larga trayectoria en el campo de la educación nos permite poner a disposición de los usuarios todos nuestros años de experiencia; los resultados quedan manifestados en la confianza que depositan en nosotros multitud de centros educativos, el profesorado y familias que año tras año apoyan nuestro proyecto. Granja Escuela Sierra Mágina se ha especializado en la programación de actividades dirigidas a un alumnado de 3 a 16 años principalmente. Por otra parte, cada año, nos planteamos nuevos retos para adaptarnos a las nuevas necesidades apostando siempre por una educación de calidad como pilar de nuestro proyecto.
Desde nuestros comienzos, en el año 2000, nuestra misión ha sido la misma, acercar la naturaleza, el respeto al medio ambiente y los animales a todos los colectivos con los que colaboramos año tras año. Desde entonces, hemos progresado hasta poder disponer de las instalaciones más adecuadas para que los niños/as disfruten de una experiencia única en su vida.
Afloramiento de granitos paleozoicos rodeado de materiales prebéticos (triásicos) con los que guarda una relación de inconformidad. Parte del pueblo está edificada sobre los granitos, que fuerzan un meandro en el río Guadalimar.
Se trata de granitos de color rosado en afloramiento, en los que se distinguen grandes cristales de cuarzo y feldespato, en general poco meteorizados. Constituyen parte de un paleorelieve recientemente exhumado tras la erosión de las arcillas y areniscas triásicas que los recubren regionalmente. Se trata del afloramiento granítico de la Zona Centroibérica del Macizo Ibérico más meridional y más adentrado en las Zonas Externas Béticas.
Fuente: Inventario de Georrecursos de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.
Granitos de La Puerta de Segura
A medio kilómetro de Hornos, a la derecha, encontrarás el mirador de Las Celadillas. Más adelante, no dejes de visitar la encantadora aldea de La Capellanía, cuyo cruce está bien señalizado a la izquierda. Desde allí podrás caminar por el sendero señalizado PR-A 150, que se ciñe a las escarpadas laderas del Yelmo Chico y permite contemplar amplísimas panorámicas. La propia carretera A-317a se presta al paseo, ya que tiene muy poco tráfico desde que se construyó la nueva vía A-317 desde Hornos hacia Santiago de la Espada.
Es un largo y profundo valle recorrido en su totalidad por la sinuosa carretera A-317a, que asciende al principio entre olivares y después entre cerrados pinares, que son de pino carrasco en la zona baja, de pino negral en la franja de altitud intermedia y de pino laricio en las partes más altas. Mezclados con ellos, abundan las encinas y otras especies propias del bosque mediterráneo, conformando un paisaje de notable frondosidad.