Saltar al contenido principal

Basílica de Santa María la Mayor

Enviado por brandcode_deweloper el
Id
912796
Descripción
Descripción larga

La vieja fábrica gótica de Santa María resultaba insuficiente para el culto, proyectándose un nuevo templo parroquial. Sin embargo, la falta de medios económicos determinó la paralización de las obras y tan solo se fabricó la Capilla Mayor, que quedó unida con el resto de la fábrica gótica en ochavo, y buena parte de la torre de campanas. Tal circunstancia ha generado un perfil del templo ciertamente singular al quedar unidas ambas arquitecturas tan dispares en altura, parcialmente contrarrestado gracias a la esbelta torre de campanas que se yergue a los pies. Documentalmente conocemos la intervención de varios maestros canteros, destacando entre ellos Andrés de Salamanca y Andrés de Vandelvira, director y tracista del nuevo templo renacentista.

El inicio del proceso constructivo de sustitución de la antigua iglesia gótica (siglos XIV-XV), tradicionalmente fijado en torno al año 1573, hay que retrotraerlo a los años 60 del mismo siglo. La primera noticia que conocemos sobre el desarrollo de las obras la aporta el padrón de vecinos de 1564, pues se cita entre los moradores de la calle del Pilar a un maestro de cantería llamado Andrés de Salamanca, del que se dice: en la actualidad trabaja en la obra de la iglesia mayor junto con sus oficiales, todos ellos solteros. Las primeras tareas se centraron en el derribo progresivo de la fábrica gótica, que comenzaron por la cabecera, según se desprende de la carta suscrita por Andrés de Salamanca el 27 de agosto de 1566 por la que se obligó a mudar el retablo viejo de la iglesia para que la obra siga adelante.

En 1568 se dio comienzo a la nueva Capilla Mayor, ya que en este año (16 de octubre) el cantero Fernán Cobo y su fiador Gabriel Jordán se obligan a sacar piedra para la obra de la iglesia mientras durase esta. De 1568 a 1571 las obras se desarrollaron a buen ritmo. El 24 de septiembre de 1571 se publican las condiciones para cubrir la Capilla Mayor, lo que evidencia que esta ya estaba construida; la obra, que consistía en enmaderar el conjunto de la Capilla, fue rematada en el carpintero Ginés de Zamora.

Tradicionalmente se ha especulado con una más que probable intervención en la obra del nuevo templo del arquitecto Andrés de Vandelvira. No ha de extrañarnos tal intervención, ya que por los años en que dio comienzo el arquitecto alcaraceño ya figuraba como maestro mayor de la Catedral de Jaén, cargo que conllevaba el de maestro de obras del Obispado. En buena lógica es fácilmente deducible que un proyecto de la envergadura de Santa María tendría que pasar por las manos de Vandelvira. Nuestras conjeturas pueden quedar avaladas, al margen del propio análisis de la pieza, a través de dos documentos. El primero, publicado por el cronista Sánchez Caballero, deja bien claro que Vandelvira viajó en 1573 a Linares para inspeccionar el nivel de la construcción, ver el modo de tirar pilares viejos y apuntar como ha de seguirse la obra nueva. Con arreglo a este planteamiento, el 2 de octubre de 1574 el cantero Andrés de Salamanca se obligó a llevar a cabo lo dictaminado y trazado por Vandelvira, es decir, a seguir con el derribo de elementos góticos para avanzar con el proyecto renacentista del crucero. En 1579 el visitador del Obispado, Francisco de Huete dispuso sin embargo, que “no pudiéndose continuar el proyecto que había sobre el resto de la iglesia, se liquidase dicha obra”. El proyecto vandelviriano, que entendemos contemplaba la sustitución completa de la estructura gótica, se interrumpió definitivamente. A finales del siglo XVI se remató la torre y en la centuria siguiente se labró la portada con arreglo al diseño del arquitecto catedralicio Juan de Aranda Salazar. La portada gótica, orientada al sur, procede

La Capilla Mayor de Santa María, se muestra al espectador como un organismo independiente, produciéndonos la sensación de un gran espacio centralizado, al estilo de S. Francisco de Baeza o de la iglesia de La Guardia, común según F. Marías a las capillas mayores renacentistas. En Linares este efecto se refuerza al quedar la cubierta gótica muy por debajo de la obra renacentista y además por la ausencia de la proyectada nave única de planta cruciforme con capillas-hornacinas que Vandelvira creemos planteó para esta nueva parroquia.

Como recuerdo del plan vandelviriano quedan los vestigios de las dos primeras capillas que debían abrirse a ambos lados de esta nave, cuyos arranques dan la idea que aquellas serían cubiertas con bóvedas de medio cañón por cruceros. Años atrás Vandelvira ya había ensayado el plan de la iglesia de Linares en la iglesia dominica de La Guardia, aunque en una escala menor. Este espacio centralizado de Santa María está conformado por cuatro arcos torales de medio punto que abren al presbiterio acasetonado, a dos capillas laterales igualmente acasetonadas y en el lado de las naves conecta con el “ochavo”; estos arcos apoyan en pilares de esquina de tradición siloesca con columnas adosadas y traspilastras en las que se alternan el orden dórico y corintio. El crucero se cubría con una bóveda vaída. El ochavo que enlaza el crucero con las naves góticas se materializó haciendo recaer el peso de los tres paños del mismo sobre el arco central apuntado del primer tramo gótico y sobre dos arcos escarzanos en diagonal sustentados entre los primeros pilares góticos y los semipilares de esquina. Las portadas, de haberse llevado a término el proyecto de Andrés de Vandelvira, tendríamos en Linares una importante muestra, ya casi final, de su trayectoria como arquitecto, pero en cualquier caso el conjunto gótico-renacentista es de gran interés.

OTRAS MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS NO ARQUITECTÓNICAS

El patrimonio mueble conservado en esta parroquia es especialmente valioso. Sustituyendo al desaparecido retablo barroco de la capilla mayor, destruido en 1936, se alza en ella un hermoso retablo renacentista con pinturas sobre tabla, obra del Maestro de Ávila, en opinión de la profesora Luz de Ulierte. Procede este retablo del pueblo leonés de Villarrabines, y fue adquirido por D. José Yanguas Messía y su esposa Dª. Rosario Pérez de Herrasti. Antes de ser colocado fue recompuesto por el granadino José Navas Parejo e hijos. A este artista se deben otras piezas: tabernáculo y sagrario (labrados con plata procedente de las minas de Linares), mármoles de la capilla mayor y retablo de la capilla Yanguas, retablos en madera tallada y dorada dedicados a la Virgen del Carmen, San Isidro y la Inmaculada de la Medalla Milagrosa.

Sobresaliente es el conjunto de su imaginería, toda ella posterior a 1939. Destaca el impresionante conjunto de la Santa Cena, obra del escultor Víctor de los Ríos, a quien se deben también el Cristo de las Misericordias (venerado en la capilla enterramiento de Lolo, linarense en proceso de santificación) y un hermoso Ángel. La custodia de asiento del Corpus, aunque recompuesta, es una bella muestra del taller de los Morales (siglo XVI).

Breve descripción

Monumento declarado 02/07/1974 Linares, aldea perteneciente al término de Baeza desde el siglo XIII, experimentó a lo largo del siglo XVI un extraordinario desarrollo económico y demográfico que propició su emancipación bajo el reinado de Felipe II. Los trámites, iniciados en 1564, dieron su fruto el 15 de agosto del año siguiente, quedando obligado el Concejo y vecinos a pagar a la Corona la no despreciable suma de 20.000 ducados. El incremento demográfico de Linares, que pasó de 657 vecinos en 1528 a 1.059 en 1586, motivó un aumento de la feligresía.

Telecomunicaciones
Sitio web
www.basilicasantamarialinares.es/
Teléfono de contacto
953 691 759
Correo electrónico
santamariadelinares@gmail.com
Ubicación
Código Postal
23700
Latitud
38.092450
Longitud
-3.634760
Dirección
C/ Iglesia
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-3.63476 38.09245)
Tipos de punto de interés
Imágenes carrusel
imagen
Imagen
Mon251.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
IglesiaSantaMaria3.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
Mon520.jpg
Imagen principal
Desactivado
imagen
Imagen
IglesiaSantaMaria.jpg
Imagen principal
Desactivado
Imágenes cabecera
imagen
Imagen
Iglesia_SamtaMaria_Exterior%20%281%29.jpg
Imagen principal
Activado
Microsite al que pertenece
Cargando mapa
Preparando puntos de interés y rutas...

Antiguo Convento de Santo Domingo

Enviado por brandcode_deweloper el
Id
910634
Descripción
Descripción larga

El proyecto debió de retrasarse algunos años, pues será a partir de 1537 cuando don Rodrigo de Messia y Mayor de Fonseca llegan a un acuerdo con fray Alonso de Oropesa, superior del convento de Santo Domingo de Baeza, por el cual, y tras la pertinente escritura notarial, hacían donación a la orden de Santo Domingo de varias propiedades en la villa de La Guardia, más ciertas partidas de dinero para poder levantar las dependencias del futuro convento; los fundadores se reservaban la capilla mayor para enterramiento de ellos y sucesores. En 1538 dieron comienzo las obras, estando el frente de ellas el maestro Juan Rodríguez de Requena, pero este primer emplazamiento fue abandonado.

En 1542 se inició en un hermoso paraje de nuevo el proyecto, otorgándose una escritura entre fray Bartolomé de Santo Domingo, vicario del monasterio, y maestre Domingo de Tolosa, importante maestro cantero de origen vizcaíno. Domingo de Tolosa se comprometió a levantar en la iglesia conventual la capilla mayor, el crucero y dos capillas colaterales con arreglo a una traza firmada de su nombre. Con él trabajarían a pie de obra Juan Rodríguez de Requena y Francisco del Castillo “El Viejo”.

La posible muerte de Domingo de Tolosa quizás determinó la entrada en el proceso constructivo de Andrés de Vandelvira, maestro cantero ya suficientemente conocido y a la sazón inmerso en las obras de El Salvador de Úbeda y San Francisco de Baeza. A finales de 1542 Andrés de Vandelvira está al frente de la fábrica del templo, en la que se introdujeron “ciertas mejoras”, según confesión del arquitecto en un pleito mantenido con la orden dominica en 1564 por el retraso de la obra. Vandelvira, por diversas circunstancias aún no aclaradas suficientemente, abandonó la construcción, la cual sería retomada a partir de 1570 por Francisco del Castillo “El Joven”, que acabó las capillas hacia los pies y completó el claustro iniciado por Vandelvira. En La Guardia se desarrolló una típica iglesia conventual de cruz latina, pero su tramo de nave, acortado y ensanchado, desdibuja ese plano para convertirlo en otro más cercano a un organismo centralizado.

Sin duda, en esta iglesia Andrés de Vandelvira imprime su sello personal, introduciendo alteraciones sustanciales al diseño original. Estos cambios se aprecian en la capilla mayor u ochavo de La Guardia, tal y como la inmortalizó su hijo Alonso de Vandelvira en su famoso Libro de las Traças, inspirada en la solución de la capilla de los Junterones de la catedral de Murcia, en el crucero con su bóveda nervada de media naranja con linterna, así como en el orden arquitectónico que articula toda el alzado a partir de los cuatro machones en esquina, de inspiración siloesca y bellísima factura canteril. Dentro de su escuela pueden inscribirse la bóveda de los pies y el coro en alto. El plan introducido en La Guardia, en opinión del profesor Galera Andreu, es ajeno al círculo andaluz, siendo muy probable su procedencia del ámbito castellano, y más concretamente salmantino, si tenemos en cuenta el origen de los fundadores, los cuales parecen tomar como referencia la iglesia conventual de las Bernardas de su ciudad, obra del gran arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón, templo de una nave con crucero y cabecera cubierta con gran venera sobre trompas también veneradas.

En La Guardia se aprovecha esta estructura ochavada de la capilla mayor para colocar lar armas, de los fundadores, sustentadas en las trompas por las virtudes (Justicia, Fortaleza, Fe y Caridad), las de la orden y un amplio programa iconográfico en los casetones, cuya finalidad no es otra que la exaltación de la orden dominicana y los misterios del rosario: la Virgen con el niño Jesús, Santo Domingo de Guzmán, el rey David, Santa Catalina de Siena, profetas, santas vírgenes, los doctores de la Iglesia, santos mártires, santos dominicos y apóstoles. Los relieves insertos en la bóveda del crucero, labrados por el escultor Juan de Reolid, representan la agonía, muerte y resurrección de Jesucristo. De las dependencias anejas al templo hay que destacar la escalera, que une el claustro en sus dos alturas y las cubiertas de la iglesia, dando paso a la sacristía, en la que se conserva un alfarje renacentista decorado con interesantes zapatas talladas, fechado en el año 1547.

El convento, desamortizado en el siglo XIX, se encuentra en la actualidad -tras haberse utilizado para vivienda y fábrica de aceite- parcialmente derruido y expoliado. No obstante, aún se pueden apreciar importantes restos por las diversas estancias: artesonados con sus zapatas serradas, portadas con bellos blasones de los fundadores y restos de pinturas al fresco. De su claustro solo se conserva parte de la doble panda apegada al muro de la iglesia, con arcos de medio y rebajados apeados en columnas jónicas. Su hermosa fuente renacentista se encuentra desde mediados del siglo XX en el claustro bajo de la Diputación Provincial de Jaén.

OTRAS MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS NO ARQUITECTÓNICAS.

El extraordinario programa escultórico inserto en la arquitectura se completó con otro pictórico, tanto en la iglesia como en las estancias conventuales, aunque a nuestros días ha llegado muy diezmado y en regular estado de conservación. El mensaje de estas pinturas, como el desarrollado en las esculturas, es claramente contrarreformista, y, por tanto, la intención es contrarrestar la herejía protestante. Son tres murales del siglo XVI (dos de ellos situados en hornacinas del crucero, el otro en una capilla de la Epístola), en los que se muestran iconografías referentes a la Orden de Santo Domingo, San Antonio Abad y San Jerónimo. En la escalera del convento se conserva una pintura en la que se representa un Cristo de la Expiración; otras manifestaciones pictóricas se reparten por las antiguas habitaciones conventuales y en el coro, en el que cuelga un Bautismo de Cristo (S. XVIII). En la sacristía son dignos de mención el rico artesonado (1547), decorado con artísticos canes, y el aguamanil y mesa labrados en el siglo XVIII en jaspe negro.

Breve descripción

Declarado Monumento 20/02/1975. La fundación del antiguo convento de Santa María Magdalena, estudiado por Soledad Lázaro, fue fijada por Ximena Jurado en 1530 y se debió a los señores de La Guardia, don Rodrigo Messía Carrillo y su esposa doña Mayor de Fonseca, avecindados en Salamanca, en donde levantarían el hermoso. De aquel monasterio de monjes dominicos queda en pie la iglesia (reconvertida en parroquia dedicada la Asunción), una de las galerías del claustro y, en estado de total ruina, gran parte de las dependencias conventuales del palacio de la Salina.

Telecomunicaciones
Teléfono de contacto
953 327 100
Ubicación
Código Postal
23170
Latitud
37.744720
Longitud
-3.693890
Dirección
C/ Escuelas, 11
Distrito
Ubicación en el mapa
POINT (-3.69389 37.74472)
Tipos de punto de interés
Imágenes carrusel
imagen
Imagen
thumb%20%281%29.png
Imagen principal
Desactivado
Imágenes cabecera
imagen
Imagen
Convento_Santo_Domingo_La_Guardia.jpg
Imagen principal
Activado
Cargando mapa
Preparando puntos de interés y rutas...