Charca de Pajarejos
Junto al castillo encontrarás las ruinas de la Iglesia de Sto. Domingo de Silos. La leyenda cuenta que se construyó sobre el lugar en que los árabes tenían prisioneros a los cristianos cautivos y allí estuvo Santo Domingo ejerciendo su labor. En el edificio se aprecian trazas de los discípulos de Vandelvira. Es una visita obligada para cualquier amante de la Historia.
La Iruela formó parte de Cazorla hasta el año 1370, cuando el arzobispo D. Gome Manrique le otorga independencia, fuero y escudo. Su posición política y territorial le ha permitido conservar un importante patrimonio: la Casa Consistorial –un soberbio edificio de estilo mudéjar toledano- y la iglesia de la Inmaculada Concepción forman parte de este legado.
La población tiene un núcleo digno de visitarse. Las calles son empinadas y estrechas, con casas encaladas y flores en los balcones. En el centro se levanta una bonita fuente de la que surgen varios caminos para rodear el pueblo. Desde aquí podrás subir hasta la calle del Temple por un precioso camino de piedra acompañado por higueras y cipreses.
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La carretera que sube a la sierra desde Cazorla bordea esta pequeña, pero asombrosa población. Su perfil más conocido lo debe al castillo, una fortaleza legendaria que llegó a ser propiedad de los Templarios y que domina el valle del Guadalquivir. La necesidad de defenderse ha dado lugar a esta fortificación que, por su vertiente más abrupta es inexpugnable. Pero La Iruela encierra más atractivos.
Es un área muy tranquila, rodeada de campos interminables de olivos, en la que hay fuentes con agua potable, barbacoas, mesas y asientos. En el río se puede practicar, en temporada, la pesca de la trucha común y del barbo, o practicar la natación.
Esta zona recreativa se sitúa en la zona conocida como puente Palomillas
Se trata de un merendero, perfectamente equipado, que dispone de un interesante mirador, de una fuente de agua y de un panel informativo sobre interpretación del paisaje.