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El corazón del Reino

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RUTA DE JÓDAR A JAÉN

BARRERA ENTRE DOS PODERES ENFRENTADOS

Esta ruta recorre la zona central de la provincia jienense y sirve de argumento para comprender cómo se produjo el paso del dominio musulmán al dominio cristiano, los cambios de estructura, etc.

Tras la conquista de Jaén se dibuja la estructuración de un Reino de Jaén como territorio fronterizo con el Reino de Granada. El origen de Jaén como capital territorial provincial deriva de su calidad como capital de la Chora de Yayyān en época musulmana, época de la que se conservan monumentos significativos como los Baños Árabes o el Castillo de Santa Catalina. Castillos como los de Jódar, La Guardia o el de Huelma, aunque actualmente presenten una estructura de época cristiana, tienen un importante pasado de época musulmana como lugares que protegían la capital de la Cora de Ŷayyān, nombre árabe del que procede el topónimo Jaén. Otros castillos que el viajero podrá contemplar a los largo del recorrido son los de Jimena, Bedmar o Albanchez de Mágina.

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Castillo de Santa Catalina de Jaén

Jaén

CERRO, CRUZ Y CAPITALIDAD

Por la cumbre y las laderas sur y norte del Cerro de Santa Catalina se derraman las estructuras defensivas de la ciudad de Jaén, que a lo largo de los siglos han experimentado una compleja evolución histórico-arquitectónica

La fortaleza original contaba con dos recintos —el castillo de Abrehuí y el Alcázar Viejo— pero tras la conquista cristiana en 1246 los castellanos edificarían un tercero, el Alcázar Nuevo, que mantiene hoy en día su estructura original. Su perímetro externo está delimitado por un recinto amurallado que incorpora seis torres (de planta cuadrada, excepto la más oriental, la torre de Vela o de Guardia, que tiene forma pentagonal). Al este de la puerta del castillo, en el lado norte del recinto, se suceden dos torres albarranas; la más occidental alberga la Capilla de Santa Catalina, patrona de la ciudad.

El Cerro de Santa Catalina fue testigo de diferentes pugnas pues, durante la conquista cristiana del valle del Guadalquivir Jaén resistió varios asedios hasta que en 1246 el rey de Granada, Inb al-Ahmar, entregó la ciudad a Fernando III ‘El Santo’. Unos siglos más tarde, durante la Guerra de Independencia (siglo XIX), Jaén y sus defensas volvieron a protagonizar un papel importante en el control del Alto Guadalquivir.

Los lienzos de muralla que aún se conservan descienden por las laderas del cerro hasta envolver la ciudad antigua.

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Castillo de La Guardia

La Guardia

DE EDIFICIO MEDIEVAL A RESIDENCIA NOBILIARIA

En 1244 La Guardia fue conquistada por Fernando III como paso previo a la conquista de la ciudad de Jaén. Desde ese momento, La Guardia se convirtió en un castillo clave desde el punto de vista estratégico del Reino de Castilla. Ya en manos cristianas, el primitivo alcázar se transformaría en una fortaleza de planta rectangular dotada de torres en sus esquinas, configurándose una de ellas como la Torre del Homenaje. Durante dos siglos y medio fue un enclave decisivo en la defensa del flanco de Jaén, expuesto a la penetración nazarí procedente de la cuenca del Guadalbullón.

Tras la Guerra Civil Castellana del siglo XIV, La Guardia pasaría a formar parte de las posesiones del linaje de los Mexía. El castillo se convertiría en residencia nobiliaria, lo que supuso una gran reforma del edificio medieval, que adquiere elementos y dependencias palaciegas, destacando su portada de estilo gótico y la Iglesia de Santa María.

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Castillo de Jódar

Jódar

VIGÍA DE TRES EXTENSOS VALLES

De origen musulmán y reformado por los cristianos, este castillo es uno de los más antiguos de Andalucía, mencionado en documentos del año 860. Se constituiría como una doble línea defensiva compuesta por un recinto externo y un alcazarejo con dos grandes torres del homenaje en los extremos, una de origen árabe y otra levantada por los cristianos. Jódar fue conquistada por los almorávides en el 1090 y en el 1161 pasó a integrarse en el imperio almohade, fase a la que es posible que pertenezcan las murallas de tapial conservadas en el castillo.

Tras pasar a manos castellanas desde 1127-1229 llegó a convertirse en uno de los núcleos más importantes en la frontera con Granada y cabeza de señorío, lo que ocasionó continuos enfrentamientos y cambios de titularidad. Posteriormente el castillo sería escenario de otros conflictos, como las guerras Carlistas o la de la Independencia.

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Ruta de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad

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Esta ruta une a las tres ciudades que concentran el mayor número de obras de Vandelvira dentro de amplios conjuntos monumentales, que han merecido la calificación de “Ciudades Patrimonio de la Humanidad” por parte de la UNESCO en 2005 para dos de ellas, Baeza y Úbeda, con previsión de ampliar a la catedral de Jaén.

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Jaén

El hito indiscutible es la Catedral, remodelada a partir de 1550 sobre un modelo anterior gótico y a cuyo frente estuvo desde el comienzo Andrés de Vandelvira hasta su muerte en 1575. Reconocido ejemplo de armonía y modelo para las catedrales americanas.

En el recorrido por el casco antiguo, siguiendo el eje de la Calle Maestra, que parte de la misma Plaza de la catedral (Santa María), el visitante deberá visitar la Iglesia de San Bartolomé, templo de traza gótica con artesonado mudéjar del siglo XVI y original pila bautismal de cerámica del siglo XV; retablo manierista de Sebastián de Solís y portada barroca. En una torre hoy desaparecida se documenta la intervención de Vandelvira.

La Fuente de los Caños, próxima a la anterior iglesia, muestra un temprano ejemplo del uso de cariátides y otras figuras del gusto clasicista italiano de mediados del XVI, aprendidos en Roma directamente por su autor, Francisco del castillo “El Mozo”.

En sus proximidades, el Convento de Santa Clara, ofrece su bello compás renacentista y en su interior un elegante claustro, igualmente clásico del citado Castillo “El Mozo”. La iglesia, del gótico tardío con artesonado mudéjar, pinturas murales y una antigua talla del “Cristo de Bambú” (primer cuarto del siglo XVI).

Avanzando por este eje de la calle Maestra, a la izquierda se levanta la Iglesia de San Juan, templo medieval reformado, uno de los más antiguos de la ciudad y en cuya torre estuvo el primitivo “Reloj” de Jaén. A la derecha en C/ San Andrés, el templo homónimo, también de traza medieval mudéjar con una excelente capilla a los pies, fundación del protonotario apostólico en Roma, Gutierre Doncel, dedicada a la Inmaculada, donde se aúna lo mudéjar y lo renacentista. Espléndida reja de Maestro Bartolomé; puerta de Sagrario mudéjar y retablo barroco.

Más adelante, el Palacio del conde de Villardompardo, obra renacentista tardía con fachada reformada, guarda en subterráneo unos antiguos Baños Árabes, rehabilitados, y la moderna instalación del Museo de Arte y Costumbres Populares y el singular Museo de Pintura Naif.

Próximo a estos Baños, que pertenecieron al palacio islámico del siglo XI, ahora excavado, se sitúa el Convento de Santo Domingo, sede del antiguo Estudio General fundado por la Orden Dominicana en el siglo XIII, cuya iglesia es de fines del XVI, levantada por el fiel colaborador de Vandelvira, Alonso Barba, y un elegante claustro del siglo XVII.

Cercano a él estaba el templo parroquial de San Miguel, hoy envuelto en viviendas modernas, pero cuya portada, traza de Vandelvira, puede verse en el Museo Provincial.

Por último, la Iglesia de la Magdalena, cierra este eje frente al manantial de su mismo nombre que alimentó la mayor parte de la ciudad en el pasado, ligadas ambas piezas por la leyenda del dragón o “lagarto” que guardaba sus aguas. Esta iglesia, que conserva parte de su viejo sahn o patio de mezquita, de estilo gótico tardío, conserva también la memoria de Vandelvira en intervenciones documentadas en su torre y en una tribuna, hoy inexistente. A destacar el soberbio grupo escultórico de la Crucifixión, obra temprana de la escultura renacentista en España, atribuido al italiano Jacopo Florentino y a Jerónimo Quijano. También en sus inmediaciones han aparecido restos de la ciudad romana.

A espaldas de la iglesia, el antiguo Convento y Hospital de San Juan de Dios, restaurado y habilitado como sede del actual Instituto de Estudios Giennenses, ofrece un interesante claustro del siglo XVIII y restos de una capilla gótica.

Fuera de lo que eran las murallas del casco histórico, el Arrabal de San Ildefonso, señala la expansión de la ciudad a partir de la Baja Edad Media y la época Moderna. La iglesia parroquial de San Ildefonso, es el hito indiscutible del mismo; templo gótico tardío con bella portada renacentista de 1556 en la que intervienen Vandelvira y Castillo “el Mozo”, que lo hace también en la torre, terminada en el XVII y con espléndida fachada neoclásica de Ventura Rodríguez. En su interior destacan los tres grandes retablos barrocos de Duque Cornejo y la Capilla de la Virgen, de advocación homónima (Virgen de la Capilla) patrona de la ciudad.

En el borde mismo del antiguo Arrabal, el Convento de las Bernardas, fundación de principios del siglo XVII a cargo del jiennense obispo auxiliar de Toledo, don Melchor de Soria, guarda en su iglesia tres magníficos retablos con lienzos del italiano Angelo Nardi.

A las puertas del convento y Puerta del Ángel, puerta de ciudad del siglo XVII, se extiende el Parque de la Alameda.

Desde donde puede contemplarse una espléndida vista de la Sierra Sur y la silueta de la catedral recortada sobre el caserío humilde que la rodea. 

De regreso al interior del barrio de San Ildefonso el visitante podrá disfrutar de un puñado de bares y restaurantes, en los que degustar las más típicas tapas y platos de la gastronomía de Jaén.

Otros hitos indispensables de la ciudad son el Museo Provincial, en Paseo de la Estación, en el Jaén construido en el siglo XX, y el Castillo de Santa Catalina, con los restos del viejo recinto amurallado, medieval

Baeza

Primera sede episcopal de Jaén, floreciente centro desde época visigoda, su viejo núcleo intramuros medieval se vio desbordado por un espectacular crecimiento de arrabales que configuran la ciudad histórica que hoy conocemos y merecedora por su conjunto arquitectónico, renacentista en grandes líneas, del título de Patrimonio de la Humanidad, compartido con Úbeda. A destacar dentro del conjunto declarado el eje que desde la catedral llega hasta el antiguo Colegio de Santiago, de la Compañía de Jesús, en la que se engarzan los grandes edificios de tipo educativo que le dieron fama a la ciudad entre los siglos XVI y XVII: Universidad, Seminario y el citado Colegio, junto con el Palacio de Jabalquinto y la iglesia protogótica de Santa Cruz.

Hito señalado es su Catedral, reedificada a partir de otra anterior gótica, cuyos restos son visibles a los pies. También aquí será Vandelvira, al menos en dos fases, el responsable de su espacio interior, de tres naves, si bien resuelto de forma más sencilla que en Jaén. En su terminación intervinieron los arquitectos, Castillo “El Mozo”, Alonso Barba y Juan Bautista Villalpando, autor de la portada exterior a la Plaza de Santa María. Contiene cuatro magníficas capillas renacentistas, una trazada por Vandelvira, la de Los Arcedianos o de San Miguel; dos rejas de Maestro Bartolomé y un interesante Museo en su claustro gótico.

En el centro de dicha Plaza, la Fuente, exenta con forma de “serliana” y muy ornamentada es un raro ejemplar de su especie, fechada en 1554, y debida a Ginés Martínez.

Frente a ella, la imponente masa del antiguo Seminario de San Felipe Neri, fundación del siglo XVII, hoy sede de la Universidad de Andalucía, que enlaza a sus espaldas con el Palacio de Jabalquinto, levantado por la aristocrática familia de Benavides a fines del siglo XV, como atestigua su fachada gótica flamígera, pero con elementos renacentistas, que lucen plenamente en el patio interior, de muy finales del siglo XVI, pero uno de los más bellos y perfectos ejemplares que pueden verse en
Jaén.

Inmediato al palacio, la Universidad, fundación del clérigo Pedro de Córdoba en 1538, aunque el edificio es posterior, en las postrimerías del siglo, con una fachada muy original por sus licencias de lenguaje, en cierto modo paralelo a la enseñanza que se impartía, cuando gozó de mayor prestigio.

Este eje principal que desciende de la catedral o que asciende desde la calle Compañía, según se mire, cierra su perfil educativo con el Colegio de Santiago, de la Compañía de Jesús, obra inacabada en su fachada, que lleva el sello de la austera arquitectura del clasicismo de Herrera por mano de su discípulo Juan Bautista Villalpando. 

Plaza singular por el conjunto renacentista de sus piezas, aunque alguna se haya trasladado recientemente, es la Plaza del Pópulo, presidida por el edificio de las Escribanías, junto a la Puerta de Jaén; las Carnecerías, movidas hasta allí desde un callejón próximo, y la Fuente de los Leones, en medio, utilizando restos arqueológicos iberos del yacimiento de Cástulo.

Fuera de estas piezas señaladas un paseo por las intrincadas calles de esta Baeza medieval depara infinitas sorpresas en sus muchas casas con portadas y detalles de un Renacimiento singular, trufado de tradicionalismos, junto a importantes restos de iglesias “tardorománicas” y “protogóticas”, como San Pedro o Santa Cruz, esta última en el citado eje viario, frente a Jabalquinto.

En la Baeza de arrabal, pasada la pintoresca y alegre Plaza del Mercado, que separa ambos espacios históricos, el Convento de San Francisco, constituye la gran referencia de Vandelvira en la ciudad por la monumental Capilla Mayor, panteón de los Benavides-Valencia, Señores de Jabalquinto; la “mejor capilla que hay en España”, como decía con orgullo Alonso de Vandelvira de su padre, pronto sin embargo convertida en ruina.

Próximo a ella, el actual Ayuntamiento, antigua Casa de Corregimiento y Cárcel, puede atribuírsele también al maestro Vandelvira con peculiares variantes ornamentales, propias por su condición de arquitectura pública.

En el recorrido por estos barrios de amplias calles el visitante no debe dejar de ver la iglesia parroquial de El Salvador, templo gótico que ofrece el interés de un nuevo templo renacentista a medio construir a su lado y destinado a envolverlo; el Convento de las Carmelitas Descalzas, con un importante patrimonio mueble en su interior, y en la calle de San Andrés, la iglesia parroquial del mismo nombre en la que se combina gótico y renacimiento y que guarda restos de los bienes muebles de la desparecida iglesia de Santa María de Alcázar, y en otro extremo la iglesia del
convento de los Trinitarios, barroca de planta oval al modo italiano.

La iglesia parroquial de San Pablo, en la calle de su nombre; el convento de La Magdalena o el de San Antonio y el de San Ignacio, en el Ejido, constituyen otros referentes dignos de mencionarse.

En el paseo por la ciudad el visitante puede reponer fuerzas degustando los finísimos pasteles de hojaldre, popularmente, “virolos”, o sus célebres “ochíos” con pimentón y la pastelería en general, sin olvidar la buena oferta de bares y restaurantes que tiene la ciudad, o cafés de la solera del Mercantil, junto a una excelente oferta hotelera de pequeños establecimientos en palacios y casas tradicionales, perfectamente rehabilitados.

La visita a Baeza debe complementarse con dos salidas a su entorno. Una en dirección a Jimena, hasta bajar al Guadalquivir donde se cruza por un soberbio puente, del que hoy sólo conserva sus extremos, conocido como Puente Mazuecos o Puente Nueva, pero del que se conserva el dibujo de su traza firmado por Andrés de Vandelvira, Francisco del Castillo “El Mozo” y Ginés Martínez de Aranda.

Hacia el oeste, el cercano pueblo de Begíjar, a 5 Km residencia de verano del obispo en la torre medieval que tiene y una interesante iglesia parroquial, de renacimiento tardío con un importante camarín barroco. A la misma distancia, pero en dirección noroeste, Ibros, es otra villa que ofrece unos célebres restos de muralla ciclópea, por sus grandes sillares, considerada ibera y un notable templo, también de finales del siglo XVI con capilla mayor barroca. 

Úbeda

Ciudad fuertemente amurallada, que transmite en cierta medida la importancia militar que tuvo en la Edad Media tanto del punto de vista estratégico, como de su propia estructura social, conoció también por su actividad comercial y artesanal una bonanza económica a la que vino a sumarse en el siglo XVI un importante relieve en lo políticorepresentativo y en lo cultural al ser cuna de grandes hombres de Estado, como fueron Francisco de los Cobos y Juan Vázquez de Molina, Secretarios respectivamente de Carlos V y Felipe II, y de otros preclaros miembros de esta familia, que con puntuales empresas constructivas (palacios, iglesias u hospitales) dieron una singular impronta renacentista a Úbeda.

La declaración de conjunto monumental tiene su núcleo en la Plaza del Salvador, presidida por el templo funerario de El Salvador, panteón de Francisco de los Cobos y María de Mendoza, su mujer, diseño de Diego de Siloé, siguiendo modelos clásicos de rotonda inspirada en el Panteón de Roma conectada a una nave, algo ya experimentado en la catedral de Granada. Andrés de Vandelvira, que fue maestro ejecutor, aportó de su cosecha la traza de la sacristía, con original portada abierta en ángulo, y las dos portadas laterales.

Dos palacios alineados en el lado norte de la plaza configuran el espacio junto a otro, en el lado opuesto, recientemente rescatado por la arqueología, el de los Orozco. Los dos primeros pertenecieron, el más próximo a la Capilla de El Salvador, al clérigo, Hernando Ortega, conocido como el Deán Ortega, por ostentar ese cargo en la catedral de Málaga, hombre de confianza de Cobos, hoy convertido en Parador Nacional de Turismo. El otro, el llamado “Palacio de las Cadenas”, fue encargo de Juan Vázquez de Molina (actual sede del Ayuntamiento). Ambos edificios son obra de Andrés de Vandelvira y suponen dos versiones del tema clásico de la casa romana, pero con originales interpretaciones del autor.

Frente al palacio de Vázquez de Molina, la medieval Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares, iglesia de mayor rango de la ciudad, construida entre los siglos XIII y XVII, si bien la mayor parte de su fábrica estructural de tres naves y claustro, se puede fechar en las postrimerías del siglo XV, dentro de un estilo gótico-mudéjar. Sólo las fachadas exteriores responden a comienzos del XVII, luego reformada en el siglo XIX. A destacar en su interior sus capillas por su arte mobiliar renacentista, en particular la serie de rejas del Maestro Bartolomé.

Al lado meridional de la plaza se eleva ligeramente el núcleo del antiguo Alcázar, hoy muy despoblado, pero donde pueden verse casas muy interesantes de tradición popular con curiosos elementos de signo hebraico en sus portadas, como correspondientes a lo que fue antigua judería.

A espaldas de la Capilla de El Salvador, el Hospital de Honrados Viejos, forma parte de las mejoras asistenciales que Cobos concibió para la ciudad, en este caso sobre una fundación hospitalaria ya existente desde fines del siglo XIV, también con trazas en la ampliación y reforma de Vandelvira, y que enlaza casi con el inacabado Palacio de Francisco de los Cobos, en la calle que lleva su nombre, iniciado con trazas del arquitecto real, Luis de Vega.

Continuando el recorrido al norte de la plaza del Salvador, otra importante plaza centra el corazón de la Úbeda gótica: Plaza de San Pablo o del Mercado, articulada en torno a la iglesia parroquial de San Pablo, templo gótico del siglo XIV y XV con una portada, la de “los carpinteros”, más antigua, del siglo XIII, a los pies, y el primitivo Ayuntamiento, que muestra una bella logia renacentista.

En el entorno de esta plaza se encuentra el convento carmelita de San Miguel, con el Oratorio de San Juan de la Cruz, donde muere el santo en 1591, aunque es obra del siglo XVIII, reedificado donde estaba su celda. Ahora aloja un Museo con objetos y recuerdos del santo. No lejos de éste convento, en la calle Montiel, está el convento femenino del Carmelo con el título de La Concepción, fundado a fines del siglo XVI y construido a lo largo del XVII. Tiene también Museo con importantes obras suntuarias. También se halla cerca el Museo Arqueológico, instalado en una casa mudéjar del siglo XV, y algunas casas palaciegas de los siglos XVI y XVII, entre un dédalo de callejas de trazado medieval.

Hacia el sector occidental del núcleo intramuros y a espaldas de la plaza de San Pablo, la Calle Real, es la principal arteria que une la plaza de El Salvador con la Puerta de Toledo. En ella se sitúa el Palacio de Vela de Cobos, obra de Andrés de Vandelvira, ya de sus últimos años, reformado interiormente, pero con elegante y original fachada. Metros más arriba el Palacio del Conde de Guadiana, de tipo turriforme, fechado a principios del XVII, resume bien las influencias vandelvirianas.

A espaldas de éste, la iglesia parroquial de San Pedro, de origen medieval con portadas tardorenacentistas, y el Convento de Santa Clara, fundación franciscana del siglo XIII, donde un día se alojó la reina Isabel la Católica, y próximo a él, otro palacio, traza de Vandelvira, el del Marqués de la Rambla.

Piezas interesantes de este sector, en su parte meridional, son la Casa de las Torres, obra renacentista temprana, mandada construir por el caballero don Andrés Dávalos, y cerca de ella las iglesias de San Lorenzo y la de Santo Domingo.

Fuera del recinto amurallado, en lo que eran los arrabales de la ciudad, destacan las iglesias parroquiales de San Nicolás y San Isidoro, ambas de origen gótico pero con importantes elementos renacentistas relacionados directa o indirectamente con Vandelvira. La primera de ellas debe a Vandelvira el diseño de su portada principal, una original capilla de bautismo, obra de su madurez, y quizás una de sus primeras intervenciones en Úbeda: la capilla del Deán Ortega, y con clara influencia vandelviriana su Sacristía. En San Isidoro, una amplia reforma iniciada poco después de la muerte de Vandelvira por su colaborador, Alonso Barba, siguiendo muy de cerca el esquema de la catedral de Jaén, pero interrumpido a la altura del crucero se continuó de forma sobria con una sola nave en el siglo XVII.

Igualmente es de resaltar la iglesia y convento de la Trinidad, estratégicamente situado frente a la Puerta de Toledo y a la muy interesante Torre del Reloj, cuyo airoso cuerpo superior es diseño de Vandelvira (1561). El convento es fundación medieval, que tiene un amplio y elegante claustro renacentista y una iglesia barroca del siglo XVIII.

Pero la pieza indiscutible de los arrabales es el Hospital de Santiago, fundado por el obispo de Jaén, Diego de los Cobos, en 1560, y la obra de más aliento de A. de Vandelvira en plena madurez, donde su arquitectura se hace más abstracta, desprendida de ornamentaciones superfluas. A destacar dentro de él, la escalera, el patio central y la capilla-panteón.

Úbeda posee una rica tradición artesanal, principalmente cerámica y de espartería. Dada asimismo su larga tradición comercial, el visitante encontrará una buena oferta de todos estos objetos en numerosas tiendas en sus paseos por la ciudad. No obstante es muy recomendable la visita al barrio de los alfareros, antigua parroquia o colación de San Millán, vertebrada por la calle Valencia, a la que llegamos saliendo por la histórica Puerta del Losal. Allí se pueden visitar los alfares de Titos o el de los Hermanos Alameda, de reconocido prestigio.

Al igual que en Baeza, Úbeda ofrece una magnífica serie de establecimientos hoteleros, ubicados en antiguos palacios.

Ruta literaria de Federico García Lorca

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Federico García Lorca, poeta y dramaturgo adscrito a la Generación del 27 es uno de los poetas españoles más universales del siglo XX. Jaén se ha demostrado trascendental para la producción literaria de Lorca, tanto por el rumbo que toma potenciando su vocación como escritor, como por la propia obra que desarrolla hacia una estética cerrada y furiosa

El vínculo de Federico García Lorca con la provincia de Jaén se inicia con los viajes de estudios por distintas regiones de España que realiza en compañía del Profesor de la Universidad de Granada, Martín Domínguez Berrueta y sus compañeros de la Facultad de Filosofía y Letras, que los llevó en 1916 a Úbeda y a Baeza y otra vez a Baeza en 1917. El viaje de estudios a la localidad baezana, donde conoce a Antonio Machado -ya catedrático de lengua francesa en el Instituto General y Técnico-, es crucial para despertar su vocación como escritor, puesto que en su adolescencia el joven Lorca siente más afinidad por la música que por la escritura.

De estas visitas nacerán los textos Impresiones del viaje II. Baeza: La ciudad, publicado en 1917 en la revista granadina Letras. Textos posteriormente reelaborados en su primer libro Impresiones y paisajes (1918) con el título de Ciudad perdida. Una interesante descripción de la Baeza de principios de siglo que responde a las “impresiones” que le causa su visita a la ciudad y que te invitamos a que conozcas a través de su ruta literaria.

Estos traslados estudiantiles no serán los únicos que realiza Federico García Lorca a la provincia, sino que en el año 1925 visita varias veces la ciudad de Jaén en compañía de algunos amigos. Las estancias en la capital no fueron anecdóticas, sino que dejaron una huella trascendental tanto en su giro hacia la literatura en detrimento de la música, como en la profundización de su teoría de Andalucía.

¡Visita la capital giennense y descubre los lugares en los que transitó Federico García Lorca junto a sus amigos!

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Jaén

Longitud del recorrido: 2km.

Duración estimada: 3h.

Tipo de ruta: A pie.

Lugares que componen la ruta:

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Ruta literaria de Juan Eslava Galán

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Juan Eslava Galán, Premio Planeta 1987, es un prolífico autor giennense que ha publicado cientos de artículos en revistas, diversas colaboraciones en obras colectivas y numerosas novelas y ensayos.

Su vínculo con Jaén no es solo por su nacimiento en Arjona, sino por una continuada labor investigadora de la provincia que lo convierten en un gran embajador de Arjona y de Jaén.

Esto le permite que, en su dilatada obra, pueda hacer continuas referencias a la historia, lugares, edificios, paisajes, mitos y leyendas de gran parte de la provincia de Jaén.

Así lo hace por ejemplo en su Premio Planeta (1987), En busca del unicornio, que es un apasionante recorrido por la geografía conocida de finales del siglo XV. Una divertida y emocionante aventura, escrita en castellano antiguo, que comienza en Jaén y lleva al protagonista hasta el África negra. En los Templarios y la Mesa de Salomón, nos desgrana secretos que oculta el Coro de la Catedral de Jaén o el barrio de la Magdalena.

Lo mismo ocurre con La Lápida Templaria, que firma bajo el pseudónimo de Nicholas Wilcox. La novela la inicia en Espeluy y lo lleva hasta Arjona, pero antes, los personajes recorren una gran cantidad de lugares en distintos municipios giennenses: Martos, Baeza, Jaén, Torredonjimeno, Alcaudete, Alcalá la Real, Chiclana de Segura, Vilches, Baños de la Encina, Bailén, Arjona, Porcuna, Lopera, Higuera de Calatrava, Úbeda y Santiesteban del Puerto.

Numerosos enigmas, lugares y paisajes que disfrutarás de manera especial haciendo esta ruta literaria.

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Jaén

Longitud del recorrido: 18,5km.

Duración Estimada: 8h.

Tipo de ruta: A pie y en coche.

Lugares que componen la ruta:

  • Basílica de San Ildefonso
  • Iglesia de la Magdalena
  • Instituto de estudios Giennenses
  • Castillo de Santa Catalina
  • El Lagarto de la Malena
  • Centro cultural Baños Árabes
  • Taberna del Arrabalejo
  • Arco de San Lorenzo
  • Palacio del Condestable Iranzo
  • Plaza de San Francisco
  • La taberna «El Gorrión»
  • Calle Maestra
  • Calle Bernabé Soriano (La Carrera)
  • Puente Tablas
  • Plaza de Santa María (Catedral de Jaén)

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Ruta literaria de Miguel Hernández

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Miguel Hernández falleció muy joven, tan solo a los a los 31 años de edad, debido a las lamentables penurias que padece en la cárcel y que lo hacen enfermar gravemente de bronquitis y después tifus.

El prematuro fallecimiento del poeta del pueblo truncó una de las trayectorias más brillantes de la literatura española.

La provincia de Jaén tiene mucha incidencia en su literatura, puesto que a pesar de la efímera presencia de Miguel Hernández en estas tierras, apenas 72 días -llegó a Jaén el 2 de marzo de 1937 y la abandonó el 12 de mayo-, el poeta oriolano ha dejado una trascendental impronta, no solo en la provincia, sino en la propia literatura universal.

Esta breve estancia en Jaén es una de las más prolíficas de su trayectoria literaria. Su poema “Aceituneros”, ha llegado a ser himno provincial en Jaén.

Destinado a Jaén como comisario en el organismo de propaganda “Altavoz del Frente Sur”, tiene una misión muy clara: colaborar en la redacción de prosa y poesía de guerra para su publicación en los periódicos y octavillas del frente.

El periódico cuenta con redactores anónimos, entre los que llegó a escribir Antonio Machado y donde el propio Miguel Hernández firmaba a veces con el seudónimo de Antonio López.

Una labor como comisario en el Altavoz del Frente Sur que llevará a Miguel Hernández, además de su estancia en la propia capital, a cubrir la crónica del asedio al Santuario de la Virgen de la Cabeza en Andújar y a tener conocimiento directo de la Batalla de Lopera.

Lugares hernandianos que descubrirás en esta ruta literaria.

Lugares hernandianos que descubrirás en esta ruta literaria.

Portal Web del Legado de Miguel Hernández

https://www.dipujaen.es/miguelhernandez

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Quesada

Longitud del recorrido: 1km.

Duración estimada: 4h.

Tipo de ruta: A pie.

Lugares que componen la ruta:

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Lopera

Longitud del recorrido: 3km.

Duración estimada: 4h.

Tipo de ruta: A pie y en coche.

Lugares que componen la ruta:

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Andújar

Longitud del recorrido: 2km.

Duración estimada: 4h.

Tipo de ruta: En coche.

Lugares que componen la ruta:

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Ruta literaria de San Juan de la Cruz

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Seguimos el itinerario literario por Jaén con otro escritor místico, San Juan de la Cruz, considerado por muchos como la cima de la poesía mística, destacando entre sus obras líricas el Cántico Espiritual y Noche Oscura.

San Juan llega a Villanueva del Arzobispo en 1578, auspiciado por Santa Teresa y la reforma de la Orden del Carmelo. Es nombrado Prior del Convento El Calvario, donde llega muy enfermo y desmejorado por las penurias de su cautiverio, por lo que permanece unos meses en el Monasterio de Carmelitas Descalzas. Tiempo que aprovecha confesando y dirigiendo espiritualmente a las monjas, a la vez que encuentra un ambiente idóneo para escribir y trazar los grandes esquemas de su pensamiento.

Además, visitó la Plaza Mayor del pueblo y el nuevo convento carmelita que se construyó en el Santuario de la Fuensanta. El Convento del Calvario forma parte de la primera etapa del Camino de San Juan de la Cruz , que se inicia en Villanueva del Arzobispo y enlaza con Beas de Segura hasta Caravaca de la Cruz.

Tiempo después viaja a Baeza, donde fundará el Colegio descalzo del Carmelo, del que será su primer rector. Posteriormente, debido a las disputas carmelitanas y tras ser cesado en todos sus cargos, llega como simple súbdito al Convento de La Peñuela (La Carolina), donde enferma “de unas calenturillas” y lo trasladan a Úbeda, donde morirá a la edad de 49 años.

Son muchos los lugares para hallar a San Juan de la Cruz en Jaén. El Monasterio de Carmelitas Descalzas y el Centro de Interpretación de la Mística en Beas de Segura; el Museo de San Juan de la Cruz, único existente en el mundo, en Úbeda; o encontrarte con importantísimos manuscritos autógrafos de San Juan de la Cruz, como ocurre en Andújar (Códice de Andújar) y en Jaén (Códice de Jaén).

¡Ven y descubre esta y otras muchas curiosidades!

Portal Web del Museo San Juan de la Cruz (Úbeda)

http://sanjuandelacruzubeda.com

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Rutómetro

Baeza

Longitud del recorrido: 300m.

Duración estimada: 1h.

Tipo de ruta: A pie.

Lugares que componen la ruta:

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Beas de Segura

Longitud del recorrido: 800m.

Duración estimada: 3h.

Tipo de ruta: A pie.

Lugares que componen la ruta:

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Jaén

Longitud del recorrido: 0m.

Duración estimada: 1h.

Tipo de ruta: A pie.

Lugares que componen la ruta:

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Andújar

Longitud del recorrido: 0m.

Duración estimada: 1h.

Tipo de ruta: A pie.

Lugares que componen la ruta:

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Villanueva del Arzobispo

Longitud del recorrido: 29,63km.

Ruta: SANJUANISTA VILLANUEVA DEL ARZOBISPO A BEAS POR CALVARIO Y PRIMITIVO

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