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Camino de la frontera

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RUTA DE LOPERA A ALCALÁ LA REAL

EMBLEMAS MILITARES EN LA ÚLTIMA FRONTERA

Este itinerario, que incluye algunas de las manifestaciones constructivas más potentes, sigue el mismo orden de norte a sur que el proceso de avance territorial castellano: parte de Lopera, pasa por Porcuna, Martos y Alcaudete y termina en Alcalá la Real. La última frontera incluye varios castillos pertenecientes a la Orden de Calatrava, entre ellos su encomienda principal en Martos, y la fortaleza que desde la conquista castellana de Jaén se convirtió en el puesto más avanzado del nuevo reino: Alcalá la Real. 

El viajero se adentra así en la organización de las ordenes militares y en el proceso de conquista militar que posibilitaron el avance del Reino de Castilla dentro del territorio del Reino Nazarí, que culminaría en 1492 con la toma de la ciudad de Granada.

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Castillo de Lopera

Lopera

DEFENSA FUNDAMENTAL EN LA CAMPIÑA JIENENSE

Su germen está en una iglesia fortificada que tras varias intervenciones se transformó en un castillo-palacio. Tras la conquista castellana, Lopera fue entregada, en 1240–1241, a la Orden Militar de Calatrava, creando la Encomienda de Lopera. Su papel como fortaleza fronteriza en el avance de los ejércitos castellanos por la Campiña jienense fue fundamental durante los siglos XIII y XIV, recuperando protagonismo en la segunda mitad del siglo XV —en el marco de las luchas nobiliarias que se dirimieron durante el reinado de Enrique IV—. 

A esta nueva fortificación corresponde el recinto amurallado externo que se conserva hoy, con trazado pentagonal irregular y cinco torres esquineras macizas. Entre finales del siglo XV y la primera mitad del XVI se produce la adaptación de esta iglesia fortificada a castillo-palacio.

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Murallas y Torre de Boabdil

Porcuna

LA CÁRCEL QUE ALOJÓ A BOABDIL

El caserío de Porcuna salvaguarda los restos de los recintos amurallados que defendieron la antigua ciudad, siendo el vestigio más representativo de este conjunto fortificado la Torre Nueva, de planta ochavada, construida en 1335 por la Orden de Calatrava en estilo gótico-mudéjar y que alberga el Museo Arqueológico de Porcuna. 

Conocida popularmente como Torre de Boabdil, quien según las fuentes estuvo preso en el Castillo de Porcuna tras ser capturado en la batalla de Lucena, se trata de una torre de planta octogonal, de estilo gótico y mudéjar, que estuvo adosada a las murallas y estructura del castillo, alcanzando una envergadura de 28 metros.

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Castillos de la Villa y de la Peña de Martos

Martos

PODEROSOS ENCLAVES FRONTERIZOS PARA LA EXPANSIÓN CRISTIANA

La huella del poderoso pasado defensivo marteño tiene dos protagonistas: las torres del Homenaje y de Almedina del Castillo de la Villa (siglo XIII); y los restos del Castillo de la Peña de la Orden de Calatrava (un alcázar de planta irregular, de difícil acceso, rodeado por un recinto amurallado que se muestra sobre la actual población). 

Las fortalezas de Martos jugarían un importante papel, como baluarte fronterizo, en la expansión territorial emprendida por los ejércitos castellanos durante los siglos XIII y XIV. Posteriormente, en la segunda mitad del siglo XV, volvería a adquirir protagonismo, en el marco de las luchas nobiliarias del reinado de Enrique IV. 

Será tras su cesión a la Orden de Calatrava por Fernando III, en 1228, cuando se erija el conjunto defensivo visible en la actualidad.

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Castillo de Alcaudete

Alcaudete

REFUERZO CALATRAVO FRENTE AL REINO NAZARÍ DE GRANADA

Este castillo fue siempre una pieza clave, especialmente durante la segunda mitad del siglo XIII, cobrando gran importancia estratégica dentro de la frontera con el Reino Nazarí de Granada, lo que determinó que el monarca castellano Fernando III lo entregara en 1246 a la Orden Militar de Calatrava, institución que promovería el amplio refuerzo de sus defensas.

El alcázar almohade, de planta poligonal y jalonado por torres y bestorres de mampostería y tapial, fue reestructurado por la Orden de Calatrava al construir una nueva fortaleza en su interior. En época renacentista, perdida ya su función militar, se convirtió en una residencia palaciega, transformando las construcciones existentes.

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Fortaleza de La Mota

Alcalá la Real

DE CIUDAD ISLÁMICA A ABADÍA DE PATRONATO REAL

El Conjunto Monumental de la Fortaleza de la Mota se muestra imponente en el horizonte de Alcalá Real.

La Mota está estructurada en tres recintos fortificados: la madina, el alcázar y el arrabal. El conjunto surge desde un escarpado cerro amesetado de casi tres hectáreas de superficie y a más de mil metros de altitud, desde donde se controlaban los caminos de paso entre Granada y Almería con Córdoba y las tierras altas del Guadalquivir.

El alcázar, de forma triangular, está formado por tres torres: la del Homenaje, la de la Campana o de la Vela y la Torre Mocha. En torno a él se dispone la madina, ocupando la totalidad de la cumbre amesetada de la Mota. Entre las torres del recinto amurallado destaca la de la Cárcel, construida entre los siglos XIV y XV. El camino de acceso al interior de recinto se hacía a través de un complejo sistema fortificado en el que había que flanquear cinco puertas, de las cuales aún quedan en pie tres: la de las Lanzas, la de la Imagen y la del Peso de la Harina.

La Iglesia Mayor Abacial, que se yergue al sur del alcázar, fue construida entre los siglos XVI y XVII, sobre la primitiva iglesia mandada edificar por Alfonso XI, de la que sólo queda la capilla funeraria gótica del Deán Chirinos (siglo XV). Otros elementos destacados de la madina son las Casas del Cabildo Municipal o las Carnicerías, ambas edificadas en el siglo XVI. Se conservan también aljibes y un nevero.

Con la conquista de Granada, la función defensiva de la Mota desapareció, aunque se mantuvo como centro del poder civil y religioso.

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Castillos entre olivos

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RUTA DE ANDÚJAR A TORREDELCAMPO

LA VIDA COTIDIANA EN UN BOSQUE ÚNICO

El casi infinito y genuino paisaje el olivar jienense es el universo que conecta esta ruta que parte de Andújar y baja por Arjonilla, Arjona, Villardompardo, Torredonjimeno y que termina en Torredelcampo.

Las distintas fortificaciones que conforman este itinerario se adornan con un relato mucho más amplio que define el territorio: los aspectos de la vida cotidiana en la frontera, el bosque de olivos y la gastronomía vinculada estrechamente a la aceituna y al aceite de oliva. Cabe destacar, y supone un encanto añadido a la propuesta, que un tramo que recorre los municipios de Torredonjimeno y Torredelcampo coincide con el trazado de la Vía Verde del Aceite. En el caso de Torredelcampo, fue relevante el Castillo de El Berrueco que —por su situación estratégica, en lo alto de un cerro— fue uno de los principales baluartes que controlaban el acceso a Jaén, formando parte de un vasto sistema de torres y atalayas. 

Del mismo modo, el casco histórico de Andújar está salpicado con restos de lienzos y torres de la antigua Muralla que rodeaba la ciudad primitiva y que evolucionó desde la primera construcción fortificada romana. Tras la conquista por Fernando III el Santo, pasó a ser un enclave estratégico del nuevo territorio cristiano desde donde se organizó el asalto y la conquista del Alto Guadalquivir.

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Aljibe del castillo de Arjona

Arjona

CIUDAD NATAL DE MUHAMMAD IBN NASR

Arjona fue ciudad de nacimiento, en 1194, del fundador del Reino nazarí de Granada e impulsor de la Alhambra, Muhammad ibn Nasr. El núcleo urbano estuvo defendido por un sólido recinto amurallado de más de dos kilómetros de longitud que rodeaba la población y que estaba coronado en su parte más alta por una alcazaba, situada en la actual plaza de Santa María.

Junto a la iglesia, construida sobre la mezquita aljama, se conserva un extraordinario aljibe posiblemente almohade, con columnas de época romana, que puede visitarse junto a la iglesia. Parte del lienzo de muralla y de una torre anexa, ha permitido crear un pequeño espacio de interpretación de las murallas de Arjona.

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Castillo del Trovador Macías

Arjonilla

LA PRISIÓN DONDE EL ENAMORADO CANTÓ SU PENA

Singular escenario con una relevante trama, la de los amores del Trovador Macías, que sirvió de argumento a obras de autores tan relevantes como el ‘Porfiar hasta morir’ de Lope de Vega o ‘El doncel de Don Enrique el Doliente’, de Mariano José Larra.

El castillo de estructura y configuración cristiana, aunque posiblemente tuvo origen almohade, debió ser ampliado y reestructurado entre finales del siglo XIII y principios del XIV, principalmente a partir del momento en que Arjonilla se integró en los dominios de la Orden de Calatrava. Se constituye como un recinto amurallado, destacando una torre de planta cuadrangular de 17 metros de altura. En la actualidad, en su patio de armas, se celebran actividades culturales.

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Castillo de Villardompardo

Villardompardo

EL CASTILLO DE PEDRO AZNAR PARDO

Erigido entre los siglos XIII y XIV, destaca su gran Torre del Homenaje. En 1461 se celebró en este castillo la boda entre Miguel Lucas de Iranzo, condestable de Castilla en Jaén, y Teresa de Torres, señora del lugar, evento que dio prestigio al pueblo y al castillo.

El castillo recibió privilegios de manos de Enrique IV y de los Reyes Católicos, y en 1558 Felipe II creó el condado de Villardompardo, después de lo cual se reformó para ser la residencia-palacio de los Condes de Villardompardo. De la construcción resalta su portada monumental o el aljibe que ocupa la planta baja del torreón. Hay que destacar la presencia judía, pues su judería es de las pocas que se conserva en la provincia de Jaén.

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Castillo de Torredonjimeno

Torredonjimeno

EL CASTILLO Y EL TESORO VISIGODO

Tiene su origen en una pequeña alquería islámica que pudo fortificarse en época almohade, la cual evolucionaría tras la conquista cristiana y su integración en el señorío de la Orden de Calatrava, construyéndose un sólido castillo en mampostería irregular. Finalmente pasaría de fortaleza militar a castillo residencial en la segunda mitad del siglo XV. 

Durante la visita al castillo se puede ver una antigua almazara de aceite del siglo XVIII, el Centro de Interpretación del Tesoro Visigodo de Torredonjimeno o la exposición permanente de fósiles ‘Testigos de vida’; así como los restos de una Casa Señorial o Casa Maestral, del siglo XV (destacan el artesonado de estilo mudéjar del siglo XV y el Jardín de finales del XVIII).

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El corazón del Reino

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RUTA DE JÓDAR A JAÉN

BARRERA ENTRE DOS PODERES ENFRENTADOS

Esta ruta recorre la zona central de la provincia jienense y sirve de argumento para comprender cómo se produjo el paso del dominio musulmán al dominio cristiano, los cambios de estructura, etc.

Tras la conquista de Jaén se dibuja la estructuración de un Reino de Jaén como territorio fronterizo con el Reino de Granada. El origen de Jaén como capital territorial provincial deriva de su calidad como capital de la Chora de Yayyān en época musulmana, época de la que se conservan monumentos significativos como los Baños Árabes o el Castillo de Santa Catalina. Castillos como los de Jódar, La Guardia o el de Huelma, aunque actualmente presenten una estructura de época cristiana, tienen un importante pasado de época musulmana como lugares que protegían la capital de la Cora de Ŷayyān, nombre árabe del que procede el topónimo Jaén. Otros castillos que el viajero podrá contemplar a los largo del recorrido son los de Jimena, Bedmar o Albanchez de Mágina.

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Castillo de Santa Catalina de Jaén

Jaén

CERRO, CRUZ Y CAPITALIDAD

Por la cumbre y las laderas sur y norte del Cerro de Santa Catalina se derraman las estructuras defensivas de la ciudad de Jaén, que a lo largo de los siglos han experimentado una compleja evolución histórico-arquitectónica

La fortaleza original contaba con dos recintos —el castillo de Abrehuí y el Alcázar Viejo— pero tras la conquista cristiana en 1246 los castellanos edificarían un tercero, el Alcázar Nuevo, que mantiene hoy en día su estructura original. Su perímetro externo está delimitado por un recinto amurallado que incorpora seis torres (de planta cuadrada, excepto la más oriental, la torre de Vela o de Guardia, que tiene forma pentagonal). Al este de la puerta del castillo, en el lado norte del recinto, se suceden dos torres albarranas; la más occidental alberga la Capilla de Santa Catalina, patrona de la ciudad.

El Cerro de Santa Catalina fue testigo de diferentes pugnas pues, durante la conquista cristiana del valle del Guadalquivir Jaén resistió varios asedios hasta que en 1246 el rey de Granada, Inb al-Ahmar, entregó la ciudad a Fernando III ‘El Santo’. Unos siglos más tarde, durante la Guerra de Independencia (siglo XIX), Jaén y sus defensas volvieron a protagonizar un papel importante en el control del Alto Guadalquivir.

Los lienzos de muralla que aún se conservan descienden por las laderas del cerro hasta envolver la ciudad antigua.

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Castillo de La Guardia

La Guardia

DE EDIFICIO MEDIEVAL A RESIDENCIA NOBILIARIA

En 1244 La Guardia fue conquistada por Fernando III como paso previo a la conquista de la ciudad de Jaén. Desde ese momento, La Guardia se convirtió en un castillo clave desde el punto de vista estratégico del Reino de Castilla. Ya en manos cristianas, el primitivo alcázar se transformaría en una fortaleza de planta rectangular dotada de torres en sus esquinas, configurándose una de ellas como la Torre del Homenaje. Durante dos siglos y medio fue un enclave decisivo en la defensa del flanco de Jaén, expuesto a la penetración nazarí procedente de la cuenca del Guadalbullón.

Tras la Guerra Civil Castellana del siglo XIV, La Guardia pasaría a formar parte de las posesiones del linaje de los Mexía. El castillo se convertiría en residencia nobiliaria, lo que supuso una gran reforma del edificio medieval, que adquiere elementos y dependencias palaciegas, destacando su portada de estilo gótico y la Iglesia de Santa María.

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Castillo de Jódar

Jódar

VIGÍA DE TRES EXTENSOS VALLES

De origen musulmán y reformado por los cristianos, este castillo es uno de los más antiguos de Andalucía, mencionado en documentos del año 860. Se constituiría como una doble línea defensiva compuesta por un recinto externo y un alcazarejo con dos grandes torres del homenaje en los extremos, una de origen árabe y otra levantada por los cristianos. Jódar fue conquistada por los almorávides en el 1090 y en el 1161 pasó a integrarse en el imperio almohade, fase a la que es posible que pertenezcan las murallas de tapial conservadas en el castillo.

Tras pasar a manos castellanas desde 1127-1229 llegó a convertirse en uno de los núcleos más importantes en la frontera con Granada y cabeza de señorío, lo que ocasionó continuos enfrentamientos y cambios de titularidad. Posteriormente el castillo sería escenario de otros conflictos, como las guerras Carlistas o la de la Independencia.

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Centinelas de la sierra

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RUTA DE SEGURA DE LA SIERRA A CAZORLA

MIRADORES DE EXCEPCIÓN 

Este itinerario tan especial incluye algunos de los mejores ejemplos de arquitectura militar del catálogo jienense de fortificaciones, junto con un listado extraordinario de miradores sobre los paisajes más sorprendentes del antiguo Reino de Jaén. 

Los castillos de Segura de la Sierra, de Hornos, de la Iruela y de Cazorla dotan de interés esta ruta que revela cómo se adaptaron estas fortificaciones militares medievales al paisaje de la sierra del este de la provincia. Se abre así ante los ojos del viajero un paisaje entendido desde diferentes perspectivas: el natural, que puede avistarse desde estas atalayas; el cultural, relacionado con la arquitectura defensiva; el económico, a través de los diferentes usos del territorio entre la época musulmana y después de la repoblación castellana. Y finalmente, aparece un paisaje simbólico que habla de los imaginarios entre las dos culturas y de la gestación de un nuevo sistema de organización territorial.

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Castillo de Segura de la Sierra

Segura de la Sierra

BASTIÓN IMPRESCINDIBLE EN LA LUCHA CONTRA GRANADA

Tras la conquista castellana de la comarca, en 1242 Fernando III concedió Segura a la Orden de Santiago, que la convertiría en la Encomienda Mayor de Castilla. Desde ella arrancaron numerosos ataques al Reino Nazarí de Granada, y posteriormente serviría de bastión durante las luchas nobiliarias de los siglos XIV y XV, bajo la autoridad de la familia Manrique. En 1810 fue escenario del enfrentamiento con las tropas napoleónicas, que arrasaron y quemaron tanto la villa como el castillo. 

Numerosos elementos defensivos se extienden por la ladera del cerro sobre el que se levanta, mientras que en el interior del castillo se conservan una capilla erigida en el siglo XIII por la Orden de Santiago, en estilo mudéjar, sala capitular y otras estructuras procedentes de diferentes momentos cronológicos. 

El recinto conserva una capilla erigida en el siglo XIII por la Orden de Santiago, en estilo mudéjar. El castillo está declarado Conjunto Histórico Artístico y Paisaje Pintoresco; al igual que el municipio está incluido en la red de “Pueblos más bonitos de España”.

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Castillo de Hornos de Segura

Hornos de Segura

UNA VENTANA A LAS ESTRELLAS

Tras la conquista de Hornos en 1239 por don Pedro Pérez Pelayo Correa, maestre de la Orden de Santiago, Fernando III ‘El Santo’ concedería este territorio a la Orden, que levantaría un castillo cristiano formado por un recinto trapezoidal con una gran torre de homenaje. 

Hornos fue uno de los escenarios de proyección de la política de la familia Manrique en el siglo XV, enfrentada a los monarcas Juan II y Enrique IV. Los Manrique llegaron a controlar gran parte de los recursos de la Orden de Santiago, gracias a los cuales Rodrigo Manrique, comendador de Segura, se proclamó Gran Maestre de la Orden. 

Originariamente, la muralla del castillo se prolongaba formando un recinto que rodeaba el núcleo urbano; en la actualidad se conservan dos torreones y ha pervivido también la llamada Puerta de la Villa. 

Otro de los atractivos añadidos de esta fortificación es que alberga el Cosmolarium, un centro de interpretación de astronomía.

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Castillo de la Yedra

Cazorla

LA CUNA DE LA LEYENDA DE LA TRAGANTÍA

El castillo de la Yedra, también llamado el castillo de las Cuatro Esquinas, es un antiguo enclave de origen defensivo. Se encuentra situado en la parte inferior del cerro de Salvatierra, sobre el río Cerezuelo. Es una construcción que data de la época bereber, aunque fue terminado tal y como lo conocemos hoy en día por los castellanos. Desde su enclave, a 831 metros de altitud sobre el nivel del mar, se divisa la ciudad de Cazorla y sus alrededores. En la parte superior del cerro se puede contemplar también el castillo de Salvatierra o las Cinco Esquinas. Los orígenes del Castillo de la Yedra podrían ser musulmanes, posiblemente de época almohade (siglo XII), aunque a lo largo de los siglos XIII, XIV y XV los cristianos terminaron de darle su configuración definitiva, lo que explica que en una buena parte de sus estancias interiores predomine el estilo gótico. El castillo alberga el Museo de Artes y Costumbres Populares del Alto Guadalquivir.

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Castillo de La Iruela

La Iruela

MAJESTUOSO PERFIL SOBRE UN RISCO

La Fortaleza de La Iruela destaca por su impresionante presencia, sobre un escarpado saliente rocoso. Perteneció a don Rodrigo Ximénez de Rada, arzobispo toledano que organizó la cruzada que llevó a los reinos cristianos a la guerra contra el Imperio Almohade y que culminó en la batalla de las Navas de Tolosa.

Se trata de una formidable construcción, de origen almohade, edificada con el fin de reforzar la frontera de Al-Ándalus y a la que se accede por una torre puerta del siglo XV. Consta de tres recintos amurallados salpicados con torres y con disposición escalonada en dirección norte-sur, donde destaca sobremanera en su perfil su Torre del Homenaje, en la parte más alta del risco y visible desde una gran distancia.

Junto al castillo se pueden contemplar las ruinas de la iglesia renacentista de Santo Domingo, del siglo XVI.

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Campos de batalla

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RUTA DE SANTA ELENA (NAVAS DE TOLOSA) A LOPERA

HITOS BÉLICOS QUE LE DIERON UN VUELCO A LA HISTORIA

Esta aventura traslada al viajero a los escenarios de las tres batallas más relevantes acontecidas en tierras jienenses: la de las Navas de Tolosa (1212), la de Bailén (1808) y la de Lopera (1936)

Las dos primeras fueron especialmente trascendentes, pues marcaron el destino de los rivales a los que enfrentó: en el primer caso al Reino de Castilla frente al Califato Almohade; y en segundo lugar a España contra Francia. La tercera es recordada, además de por otros aspectos, por el trágico final de los brigadistas internacionales que participaron, entre ellos el poeta inglés John Cornford (biznieto de Charles Darwin) o el escritor Ralph Winston Fox. ‘Campos de Batalla’ incide en la posición geográfica de la provincia, que la ha posicionado históricamente como un enclave estratégico desde los tiempos de la conquista romana de Hispania con la Batalla de Baécula (actualmente en estudio) y hasta la Guerra de la Independencia española en el siglo XIX. Las tres batallas cuentan con un museo o espacio interpretativo donde el visitante puede conocer de primera mano las claves tanto históricas como militares y sus consecuencias.

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Batalla de las Navas de Tolosa

Navas de Tolosa

LA GRAN CRUZADA EN LA PENÍNSULA

La batalla de las Navas de Tolosa del 16 de julio de 1212 en la provincia de Jaén representa uno de los grandes acontecimientos de la historia medieval peninsular, por su trascendencia en el avance de los reinos cristianos sobre Al-Ándalus.

La contienda fue concebida como una cruzada —predicada por el Papa Inocencio III— y enfrentó a un ejército de hombres venidos de los reinos peninsulares y del otro lado de los Pirineos, comandados por los reyes cristianos Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra. Éstos batieron sus huestes contra las del califa almohade Muhammad al-Nasir, cuyo ejército reunió a combatientes procedentes del Magreb, de territorios subsaharianos y de contingentes turcos. La confrontación fue vital para el devenir territorial posterior, pues con la derrota almohade en las Navas de Tolosa arrancaría la conquista definitiva de Al-Ándalus por los reinos cristianos peninsulares. Precisamente en el Parque Natural de Despeñaperros, a poca distancia de donde ocurrió la contienda, se encuentra el Museo de la Batalla de las Navas de Tolosa, concretamente en la localidad de Santa Elena. Este espacio guía al visitante por la historia del episodio bélico, desde los prolegómenos y hasta el enfrentamiento definitivo. Para ello se sirve de audiovisuales y escenografías, talleres didácticos o visitas al campo de batalla y al Parque Natural de Despeñaperros. También es un punto de partida e información de la ruta de los Castillos y Batallas del Reino de Jaén.

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Batalla de Bailén

Bailén

EL PRIMER VARAPALO A NAPOLEÓN

Si hubo un momento clave en el posterior devenir de la Guerra de la Independencia ese fue la Batalla de Bailén, el 19 de julio de 1808, pues supuso la primera gran derrota del ejército imperial francés frente al bando español.

Aquel día, el general de División Pierre Dupont, tras un largo día de continuos ataques infructuosos —y con un ejército debilitado por el calor y por la falta de agua— se rindió ante las tropas organizadas por el capitán general de Andalucía: Francisco Javier Castaños. La victoria de Bailén tuvo consecuencias importantes para la marcha de la contienda contra los franceses, puesto que psicológicamente elevó la moral de los españoles y políticamente promovió el argumento de la necesidad de imponer un poder único que dirigiera la guerra. En el ámbito militar se abrió el camino hacia Madrid, provocando que José I se retirara a Vitoria. Se escribía así el primer capítulo de una guerra que duraría hasta 1814. El Museo de la Batalla de Bailén ofrece la posibilidad de conocer este episodio clave en la historia contemporánea de España y una aproximación histórica a la Guerra de la Independencia, a través de un recorrido por los seis años de contienda y sus consecuencias.

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Batalla de Lopera

Lopera

LA CRUENTA LÍNEA ENTRE DOS BANDOS

La provincia de Jaén se convirtió durante los primeros compases de la Guerra Civil Española en un territorio imprescindible para controlar la vía hacia el norte peninsular.

Lopera fue una de las localidades claves en esa realidad que mantuvo a Jaén en primera línea durante los más de tres años que duró el conflicto. A finales del año 1936, la progresión de las tropas franquistas del comandante Redondo obligó a que los ejércitos republicanos les cortaran el paso en la zona de Porcuna y Lopera. En esta última localidad se enfrentaron la XIV Brigada Internacional —comandada por el General Walter, por el bando republicano— y las tropas del comandante Redondo —por el bando de los sublevados—. Era la Navidad de 1936. Debido a que Lopera fue la línea divisoria entre ambos bandos hasta el final de la guerra, el visitante puede encontrar restos de trincheras, nidos de ametralladoras, búnkeres, fortines, cuevas, refugios, etc., distribuidos por su territorio. El castillo de Lopera alberga un museo que ofrece una exposición dedicada a la Guerra Civil y a esta Batalla.

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De Al-Ándalus al renacimiento

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RUTA DE SANTA ELENA A SABIOTE

 

EL PASO DE LA SOCIEDAD ANDALUSÍ A LA CASTELLANA

El viaje se adentra desde el norte en ‘Castillos y Batallas del Reino de Jaén’, en un periplo que parte del Museo de las Batalla de las Navas de Tolosa (Santa Elena) y en el que se visitan algunos de los castillos más espectaculares de la ruta, como el de Baños de la Encina, Canena y Sabiote

El visitante accede a una visión general del proceso histórico que llevó de la sociedad andalusí a la castellana-cristiana; la historia de una lucha por el control del territorio entre los reinos cristianos peninsulares y Al-Ándalus, con especial atención a la frontera del Reino Nazarí de Granada y el Reino de Castilla entre los siglos XII y XVI. Cada una de las paradas permite vislumbrar un aspecto concreto. Así el Museo de la Batalla de las Navas aporta una visión sintética del conflicto, mientras que Baños de la Encina ofrece la perspectiva musulmana y la organización del territorio Andalusí. Por su parte, Canena y Sabiote representan el momento posterior a la conquista y la instauración de un nuevo modelo social, económico y cultural surgido al amparo del feudalismo imperante en los territorios conquistados, conectando así con el Renacimiento.

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Castillo de Burgalimar

Baños de la Encina

CON EL ALMA DE LAS FORTALEZAS DE AL-ÁNDALUS

Recinto defensivo construido en el siglo XII y reformado tras la conquista cristiana en 1225, destacó por su envidiable posición estratégica que permitía el control de Sierra Morena por el norte y de toda la campiña jienense, por el sur.

Sin duda la fortaleza es uno de los grandes motivos para que Baños de la Encina se haya incluido en la red de ‘Pueblos más bonitos de España’. La edificación de este conjunto defensivo fue anterior a los acontecimientos bélicos que culminaron con la Batalla de las Navas de Tolosa (1212) y se realizó para servir de baluarte defensivo, junto a los castillos de Castro Ferral, las Navas de Tolosa o Vilches, ante el avance de las tropas cristianas guiadas por sus monarcas, entre los que destacarían Alfonso VII y Alfonso VIII.

Es una fortaleza musulmana amurallada construida en tabiyya con forma elíptica, con un alcázar y su recinto exterior jalonado por 14 torres cuadradas y una Torre de Homenaje. Tras la conquista por Fernando III de Castilla, en 1225, se produce un reordenamiento interno del castillo y de su sistema defensivo. Así, se construyó en la zona norte el Alcazarejo, con un torreón circular y dos murallas de sillarejos que se adosan a los lienzos musulmanes del castillo.

La honda huella de Francisco de los Cobos

Esa transformación de la vida de estos territorios hacia el Renacimiento, y que se plasmó a nivel constructivo en castillos como los de Sabiote y Canena, tiene como una de las figuras representativas a Francisco de los Cobos, secretario privado y secretario de Estado de Carlos I, y cuya alta condición burocrática le llevó a acompañar al emperador en sus expediciones a Alemania, Italia y Berbería. En el caso de la fortificación de Canena, De los Cobos encargó su construcción a Andrés de Vandelvira tas obtener la villa completa en el año 1539. En el caso de Sabiote, tras su adquisición a finales del siglo XVI y principios del XVI, contrató al arquitecto para la conversión de la fortaleza primigenia en majestuoso palacio renacentista. 

Otras visitas obligadas 

Otras visitas obligadas para el viajero paciente que viaja sin prisa es perderse en los castillos paisajísticos de Castro Ferral en Santa Elena, Las Navas de Tolosa en La Carolina, Vilches y Giribaile o Tobaruela y Santa Eufemia en Linares.

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Castillo de Canena

Canena

FASCINANTE EJEMPLO MILITAR-PALACIEGO

Elegante y soberbia manifestación en su género de la arquitectura propia del Renacimiento y con el sello de uno de los grandes maestros de este movimiento artístico en Andalucía: Andrés de Vandelvira.

El conjunto alterna elementos militares —como los torreones circulares, el foso o las troneras que defienden su acceso principal— con otros puramente decorativos, como la portada plateresca, la galería que se abre en el lado sur o el patio de estilo renacentista. En época islámica Canena fue un pequeño asentamiento fortificado (hisn), pero en torno a 1226 este territorio caería en manos de Castilla, produciéndose una situación extraordinaria: su reparto entre las órdenes militares de Santiago y Calatrava, dividiéndose la aldea en dos ‘barrios’ con distinta jurisdicción que coexistieron durante más de siglo y medio. En el siglo XVI Francisco de los Cobos, secretario de Carlos I, se hizo con la villa y encargó al renombrado Andrés de Vandelvira la construcción de un palacio fortificado. Se trata de un edificio rectangular, compacto y sobrio. El flanco sureste, en el que está la entrada, está protegido por dos torreones cilíndricos ubicados en sus ángulos, y por un foso.

Castillo de Sabiote

Sabiote

DE FORTALEZA A MAJESTUOSO PALACIO RENACENTISTA

En el corazón del encantador barrio del Albaicín —el más antiguo del pueblo y que conserva el entramado medieval de calles estrechas, pequeñas plazuelas y callejones sin salida—deslumbra la fortaleza sabioteña.

Está considerada como una de las construcciones militares más importantes de Andalucía. Este castillo tiene su origen en un pequeño asentamiento fortificado emiral califal que fue arrasado por la construcción de un sólido castillo de la Orden de Calatrava. Su posterior adquisición por Francisco de los Cobos, a finales del siglo XV y principios del XVI, motivaría la última transformación, al encargar a Andrés de Vandelvira la reforma del castillo para que lo convirtiese en un majestuoso palacio renacentista articulado alrededor de un patio porticado. Siete torres macizas conforman la estructura del Castillo de Sabiote, entre las que destaca la gran Torre del Homenaje. Vandelvira intervino en el espacio interior y en los sistemas defensivos, potenciando la función residencial con nuevos cuerpos palatinos que alcanzaron los cuatro pisos y cambiando los accesos al interior de la fortaleza. En el espacio interior se crearon nuevas dependencias en torno a un gran patio porticado, con arcos sobre columnas.

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Ruta de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad

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Breve descripción

Esta ruta une a las tres ciudades que concentran el mayor número de obras de Vandelvira dentro de amplios conjuntos monumentales, que han merecido la calificación de “Ciudades Patrimonio de la Humanidad” por parte de la UNESCO en 2005 para dos de ellas, Baeza y Úbeda, con previsión de ampliar a la catedral de Jaén.

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Jaén

El hito indiscutible es la Catedral, remodelada a partir de 1550 sobre un modelo anterior gótico y a cuyo frente estuvo desde el comienzo Andrés de Vandelvira hasta su muerte en 1575. Reconocido ejemplo de armonía y modelo para las catedrales americanas.

En el recorrido por el casco antiguo, siguiendo el eje de la Calle Maestra, que parte de la misma Plaza de la catedral (Santa María), el visitante deberá visitar la Iglesia de San Bartolomé, templo de traza gótica con artesonado mudéjar del siglo XVI y original pila bautismal de cerámica del siglo XV; retablo manierista de Sebastián de Solís y portada barroca. En una torre hoy desaparecida se documenta la intervención de Vandelvira.

La Fuente de los Caños, próxima a la anterior iglesia, muestra un temprano ejemplo del uso de cariátides y otras figuras del gusto clasicista italiano de mediados del XVI, aprendidos en Roma directamente por su autor, Francisco del castillo “El Mozo”.

En sus proximidades, el Convento de Santa Clara, ofrece su bello compás renacentista y en su interior un elegante claustro, igualmente clásico del citado Castillo “El Mozo”. La iglesia, del gótico tardío con artesonado mudéjar, pinturas murales y una antigua talla del “Cristo de Bambú” (primer cuarto del siglo XVI).

Avanzando por este eje de la calle Maestra, a la izquierda se levanta la Iglesia de San Juan, templo medieval reformado, uno de los más antiguos de la ciudad y en cuya torre estuvo el primitivo “Reloj” de Jaén. A la derecha en C/ San Andrés, el templo homónimo, también de traza medieval mudéjar con una excelente capilla a los pies, fundación del protonotario apostólico en Roma, Gutierre Doncel, dedicada a la Inmaculada, donde se aúna lo mudéjar y lo renacentista. Espléndida reja de Maestro Bartolomé; puerta de Sagrario mudéjar y retablo barroco.

Más adelante, el Palacio del conde de Villardompardo, obra renacentista tardía con fachada reformada, guarda en subterráneo unos antiguos Baños Árabes, rehabilitados, y la moderna instalación del Museo de Arte y Costumbres Populares y el singular Museo de Pintura Naif.

Próximo a estos Baños, que pertenecieron al palacio islámico del siglo XI, ahora excavado, se sitúa el Convento de Santo Domingo, sede del antiguo Estudio General fundado por la Orden Dominicana en el siglo XIII, cuya iglesia es de fines del XVI, levantada por el fiel colaborador de Vandelvira, Alonso Barba, y un elegante claustro del siglo XVII.

Cercano a él estaba el templo parroquial de San Miguel, hoy envuelto en viviendas modernas, pero cuya portada, traza de Vandelvira, puede verse en el Museo Provincial.

Por último, la Iglesia de la Magdalena, cierra este eje frente al manantial de su mismo nombre que alimentó la mayor parte de la ciudad en el pasado, ligadas ambas piezas por la leyenda del dragón o “lagarto” que guardaba sus aguas. Esta iglesia, que conserva parte de su viejo sahn o patio de mezquita, de estilo gótico tardío, conserva también la memoria de Vandelvira en intervenciones documentadas en su torre y en una tribuna, hoy inexistente. A destacar el soberbio grupo escultórico de la Crucifixión, obra temprana de la escultura renacentista en España, atribuido al italiano Jacopo Florentino y a Jerónimo Quijano. También en sus inmediaciones han aparecido restos de la ciudad romana.

A espaldas de la iglesia, el antiguo Convento y Hospital de San Juan de Dios, restaurado y habilitado como sede del actual Instituto de Estudios Giennenses, ofrece un interesante claustro del siglo XVIII y restos de una capilla gótica.

Fuera de lo que eran las murallas del casco histórico, el Arrabal de San Ildefonso, señala la expansión de la ciudad a partir de la Baja Edad Media y la época Moderna. La iglesia parroquial de San Ildefonso, es el hito indiscutible del mismo; templo gótico tardío con bella portada renacentista de 1556 en la que intervienen Vandelvira y Castillo “el Mozo”, que lo hace también en la torre, terminada en el XVII y con espléndida fachada neoclásica de Ventura Rodríguez. En su interior destacan los tres grandes retablos barrocos de Duque Cornejo y la Capilla de la Virgen, de advocación homónima (Virgen de la Capilla) patrona de la ciudad.

En el borde mismo del antiguo Arrabal, el Convento de las Bernardas, fundación de principios del siglo XVII a cargo del jiennense obispo auxiliar de Toledo, don Melchor de Soria, guarda en su iglesia tres magníficos retablos con lienzos del italiano Angelo Nardi.

A las puertas del convento y Puerta del Ángel, puerta de ciudad del siglo XVII, se extiende el Parque de la Alameda.

Desde donde puede contemplarse una espléndida vista de la Sierra Sur y la silueta de la catedral recortada sobre el caserío humilde que la rodea. 

De regreso al interior del barrio de San Ildefonso el visitante podrá disfrutar de un puñado de bares y restaurantes, en los que degustar las más típicas tapas y platos de la gastronomía de Jaén.

Otros hitos indispensables de la ciudad son el Museo Provincial, en Paseo de la Estación, en el Jaén construido en el siglo XX, y el Castillo de Santa Catalina, con los restos del viejo recinto amurallado, medieval

Baeza

Primera sede episcopal de Jaén, floreciente centro desde época visigoda, su viejo núcleo intramuros medieval se vio desbordado por un espectacular crecimiento de arrabales que configuran la ciudad histórica que hoy conocemos y merecedora por su conjunto arquitectónico, renacentista en grandes líneas, del título de Patrimonio de la Humanidad, compartido con Úbeda. A destacar dentro del conjunto declarado el eje que desde la catedral llega hasta el antiguo Colegio de Santiago, de la Compañía de Jesús, en la que se engarzan los grandes edificios de tipo educativo que le dieron fama a la ciudad entre los siglos XVI y XVII: Universidad, Seminario y el citado Colegio, junto con el Palacio de Jabalquinto y la iglesia protogótica de Santa Cruz.

Hito señalado es su Catedral, reedificada a partir de otra anterior gótica, cuyos restos son visibles a los pies. También aquí será Vandelvira, al menos en dos fases, el responsable de su espacio interior, de tres naves, si bien resuelto de forma más sencilla que en Jaén. En su terminación intervinieron los arquitectos, Castillo “El Mozo”, Alonso Barba y Juan Bautista Villalpando, autor de la portada exterior a la Plaza de Santa María. Contiene cuatro magníficas capillas renacentistas, una trazada por Vandelvira, la de Los Arcedianos o de San Miguel; dos rejas de Maestro Bartolomé y un interesante Museo en su claustro gótico.

En el centro de dicha Plaza, la Fuente, exenta con forma de “serliana” y muy ornamentada es un raro ejemplar de su especie, fechada en 1554, y debida a Ginés Martínez.

Frente a ella, la imponente masa del antiguo Seminario de San Felipe Neri, fundación del siglo XVII, hoy sede de la Universidad de Andalucía, que enlaza a sus espaldas con el Palacio de Jabalquinto, levantado por la aristocrática familia de Benavides a fines del siglo XV, como atestigua su fachada gótica flamígera, pero con elementos renacentistas, que lucen plenamente en el patio interior, de muy finales del siglo XVI, pero uno de los más bellos y perfectos ejemplares que pueden verse en
Jaén.

Inmediato al palacio, la Universidad, fundación del clérigo Pedro de Córdoba en 1538, aunque el edificio es posterior, en las postrimerías del siglo, con una fachada muy original por sus licencias de lenguaje, en cierto modo paralelo a la enseñanza que se impartía, cuando gozó de mayor prestigio.

Este eje principal que desciende de la catedral o que asciende desde la calle Compañía, según se mire, cierra su perfil educativo con el Colegio de Santiago, de la Compañía de Jesús, obra inacabada en su fachada, que lleva el sello de la austera arquitectura del clasicismo de Herrera por mano de su discípulo Juan Bautista Villalpando. 

Plaza singular por el conjunto renacentista de sus piezas, aunque alguna se haya trasladado recientemente, es la Plaza del Pópulo, presidida por el edificio de las Escribanías, junto a la Puerta de Jaén; las Carnecerías, movidas hasta allí desde un callejón próximo, y la Fuente de los Leones, en medio, utilizando restos arqueológicos iberos del yacimiento de Cástulo.

Fuera de estas piezas señaladas un paseo por las intrincadas calles de esta Baeza medieval depara infinitas sorpresas en sus muchas casas con portadas y detalles de un Renacimiento singular, trufado de tradicionalismos, junto a importantes restos de iglesias “tardorománicas” y “protogóticas”, como San Pedro o Santa Cruz, esta última en el citado eje viario, frente a Jabalquinto.

En la Baeza de arrabal, pasada la pintoresca y alegre Plaza del Mercado, que separa ambos espacios históricos, el Convento de San Francisco, constituye la gran referencia de Vandelvira en la ciudad por la monumental Capilla Mayor, panteón de los Benavides-Valencia, Señores de Jabalquinto; la “mejor capilla que hay en España”, como decía con orgullo Alonso de Vandelvira de su padre, pronto sin embargo convertida en ruina.

Próximo a ella, el actual Ayuntamiento, antigua Casa de Corregimiento y Cárcel, puede atribuírsele también al maestro Vandelvira con peculiares variantes ornamentales, propias por su condición de arquitectura pública.

En el recorrido por estos barrios de amplias calles el visitante no debe dejar de ver la iglesia parroquial de El Salvador, templo gótico que ofrece el interés de un nuevo templo renacentista a medio construir a su lado y destinado a envolverlo; el Convento de las Carmelitas Descalzas, con un importante patrimonio mueble en su interior, y en la calle de San Andrés, la iglesia parroquial del mismo nombre en la que se combina gótico y renacimiento y que guarda restos de los bienes muebles de la desparecida iglesia de Santa María de Alcázar, y en otro extremo la iglesia del
convento de los Trinitarios, barroca de planta oval al modo italiano.

La iglesia parroquial de San Pablo, en la calle de su nombre; el convento de La Magdalena o el de San Antonio y el de San Ignacio, en el Ejido, constituyen otros referentes dignos de mencionarse.

En el paseo por la ciudad el visitante puede reponer fuerzas degustando los finísimos pasteles de hojaldre, popularmente, “virolos”, o sus célebres “ochíos” con pimentón y la pastelería en general, sin olvidar la buena oferta de bares y restaurantes que tiene la ciudad, o cafés de la solera del Mercantil, junto a una excelente oferta hotelera de pequeños establecimientos en palacios y casas tradicionales, perfectamente rehabilitados.

La visita a Baeza debe complementarse con dos salidas a su entorno. Una en dirección a Jimena, hasta bajar al Guadalquivir donde se cruza por un soberbio puente, del que hoy sólo conserva sus extremos, conocido como Puente Mazuecos o Puente Nueva, pero del que se conserva el dibujo de su traza firmado por Andrés de Vandelvira, Francisco del Castillo “El Mozo” y Ginés Martínez de Aranda.

Hacia el oeste, el cercano pueblo de Begíjar, a 5 Km residencia de verano del obispo en la torre medieval que tiene y una interesante iglesia parroquial, de renacimiento tardío con un importante camarín barroco. A la misma distancia, pero en dirección noroeste, Ibros, es otra villa que ofrece unos célebres restos de muralla ciclópea, por sus grandes sillares, considerada ibera y un notable templo, también de finales del siglo XVI con capilla mayor barroca. 

Úbeda

Ciudad fuertemente amurallada, que transmite en cierta medida la importancia militar que tuvo en la Edad Media tanto del punto de vista estratégico, como de su propia estructura social, conoció también por su actividad comercial y artesanal una bonanza económica a la que vino a sumarse en el siglo XVI un importante relieve en lo políticorepresentativo y en lo cultural al ser cuna de grandes hombres de Estado, como fueron Francisco de los Cobos y Juan Vázquez de Molina, Secretarios respectivamente de Carlos V y Felipe II, y de otros preclaros miembros de esta familia, que con puntuales empresas constructivas (palacios, iglesias u hospitales) dieron una singular impronta renacentista a Úbeda.

La declaración de conjunto monumental tiene su núcleo en la Plaza del Salvador, presidida por el templo funerario de El Salvador, panteón de Francisco de los Cobos y María de Mendoza, su mujer, diseño de Diego de Siloé, siguiendo modelos clásicos de rotonda inspirada en el Panteón de Roma conectada a una nave, algo ya experimentado en la catedral de Granada. Andrés de Vandelvira, que fue maestro ejecutor, aportó de su cosecha la traza de la sacristía, con original portada abierta en ángulo, y las dos portadas laterales.

Dos palacios alineados en el lado norte de la plaza configuran el espacio junto a otro, en el lado opuesto, recientemente rescatado por la arqueología, el de los Orozco. Los dos primeros pertenecieron, el más próximo a la Capilla de El Salvador, al clérigo, Hernando Ortega, conocido como el Deán Ortega, por ostentar ese cargo en la catedral de Málaga, hombre de confianza de Cobos, hoy convertido en Parador Nacional de Turismo. El otro, el llamado “Palacio de las Cadenas”, fue encargo de Juan Vázquez de Molina (actual sede del Ayuntamiento). Ambos edificios son obra de Andrés de Vandelvira y suponen dos versiones del tema clásico de la casa romana, pero con originales interpretaciones del autor.

Frente al palacio de Vázquez de Molina, la medieval Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares, iglesia de mayor rango de la ciudad, construida entre los siglos XIII y XVII, si bien la mayor parte de su fábrica estructural de tres naves y claustro, se puede fechar en las postrimerías del siglo XV, dentro de un estilo gótico-mudéjar. Sólo las fachadas exteriores responden a comienzos del XVII, luego reformada en el siglo XIX. A destacar en su interior sus capillas por su arte mobiliar renacentista, en particular la serie de rejas del Maestro Bartolomé.

Al lado meridional de la plaza se eleva ligeramente el núcleo del antiguo Alcázar, hoy muy despoblado, pero donde pueden verse casas muy interesantes de tradición popular con curiosos elementos de signo hebraico en sus portadas, como correspondientes a lo que fue antigua judería.

A espaldas de la Capilla de El Salvador, el Hospital de Honrados Viejos, forma parte de las mejoras asistenciales que Cobos concibió para la ciudad, en este caso sobre una fundación hospitalaria ya existente desde fines del siglo XIV, también con trazas en la ampliación y reforma de Vandelvira, y que enlaza casi con el inacabado Palacio de Francisco de los Cobos, en la calle que lleva su nombre, iniciado con trazas del arquitecto real, Luis de Vega.

Continuando el recorrido al norte de la plaza del Salvador, otra importante plaza centra el corazón de la Úbeda gótica: Plaza de San Pablo o del Mercado, articulada en torno a la iglesia parroquial de San Pablo, templo gótico del siglo XIV y XV con una portada, la de “los carpinteros”, más antigua, del siglo XIII, a los pies, y el primitivo Ayuntamiento, que muestra una bella logia renacentista.

En el entorno de esta plaza se encuentra el convento carmelita de San Miguel, con el Oratorio de San Juan de la Cruz, donde muere el santo en 1591, aunque es obra del siglo XVIII, reedificado donde estaba su celda. Ahora aloja un Museo con objetos y recuerdos del santo. No lejos de éste convento, en la calle Montiel, está el convento femenino del Carmelo con el título de La Concepción, fundado a fines del siglo XVI y construido a lo largo del XVII. Tiene también Museo con importantes obras suntuarias. También se halla cerca el Museo Arqueológico, instalado en una casa mudéjar del siglo XV, y algunas casas palaciegas de los siglos XVI y XVII, entre un dédalo de callejas de trazado medieval.

Hacia el sector occidental del núcleo intramuros y a espaldas de la plaza de San Pablo, la Calle Real, es la principal arteria que une la plaza de El Salvador con la Puerta de Toledo. En ella se sitúa el Palacio de Vela de Cobos, obra de Andrés de Vandelvira, ya de sus últimos años, reformado interiormente, pero con elegante y original fachada. Metros más arriba el Palacio del Conde de Guadiana, de tipo turriforme, fechado a principios del XVII, resume bien las influencias vandelvirianas.

A espaldas de éste, la iglesia parroquial de San Pedro, de origen medieval con portadas tardorenacentistas, y el Convento de Santa Clara, fundación franciscana del siglo XIII, donde un día se alojó la reina Isabel la Católica, y próximo a él, otro palacio, traza de Vandelvira, el del Marqués de la Rambla.

Piezas interesantes de este sector, en su parte meridional, son la Casa de las Torres, obra renacentista temprana, mandada construir por el caballero don Andrés Dávalos, y cerca de ella las iglesias de San Lorenzo y la de Santo Domingo.

Fuera del recinto amurallado, en lo que eran los arrabales de la ciudad, destacan las iglesias parroquiales de San Nicolás y San Isidoro, ambas de origen gótico pero con importantes elementos renacentistas relacionados directa o indirectamente con Vandelvira. La primera de ellas debe a Vandelvira el diseño de su portada principal, una original capilla de bautismo, obra de su madurez, y quizás una de sus primeras intervenciones en Úbeda: la capilla del Deán Ortega, y con clara influencia vandelviriana su Sacristía. En San Isidoro, una amplia reforma iniciada poco después de la muerte de Vandelvira por su colaborador, Alonso Barba, siguiendo muy de cerca el esquema de la catedral de Jaén, pero interrumpido a la altura del crucero se continuó de forma sobria con una sola nave en el siglo XVII.

Igualmente es de resaltar la iglesia y convento de la Trinidad, estratégicamente situado frente a la Puerta de Toledo y a la muy interesante Torre del Reloj, cuyo airoso cuerpo superior es diseño de Vandelvira (1561). El convento es fundación medieval, que tiene un amplio y elegante claustro renacentista y una iglesia barroca del siglo XVIII.

Pero la pieza indiscutible de los arrabales es el Hospital de Santiago, fundado por el obispo de Jaén, Diego de los Cobos, en 1560, y la obra de más aliento de A. de Vandelvira en plena madurez, donde su arquitectura se hace más abstracta, desprendida de ornamentaciones superfluas. A destacar dentro de él, la escalera, el patio central y la capilla-panteón.

Úbeda posee una rica tradición artesanal, principalmente cerámica y de espartería. Dada asimismo su larga tradición comercial, el visitante encontrará una buena oferta de todos estos objetos en numerosas tiendas en sus paseos por la ciudad. No obstante es muy recomendable la visita al barrio de los alfareros, antigua parroquia o colación de San Millán, vertebrada por la calle Valencia, a la que llegamos saliendo por la histórica Puerta del Losal. Allí se pueden visitar los alfares de Titos o el de los Hermanos Alameda, de reconocido prestigio.

Al igual que en Baeza, Úbeda ofrece una magnífica serie de establecimientos hoteleros, ubicados en antiguos palacios.

Ruta de los Castillos del Renacimiento

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Esta ruta se centra en los dominios de Francisco de los Cobos en las inmediaciones de su ciudad natal, cuando adquiriera las villas de Canena y Sabiote, donde hizo de antiguas fortalezas militares sendos castillos residenciales, siempre con un papel activo por parte de Vandelvira.
La ruta está articulada por la carretera N-322.

 

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Sabiote

A 8 km de Úbeda por la carretera comarcal A-6103, encontramos la villa de Sabiote, comprada con todo su término y habitantes por Francisco de los Cobos en 1536 a la Orden Militar de Calatrava. La mano del héroe pronto se vería en la reconstrucción del antiguo castillo musulmán o en el impulso dado a la iglesia parroquial o en la fundación del convento de las Carmelitas Descalzas por parte de su viuda. El nombre de Andrés de Vandelvira aparece en algunas de esas obras e incluso poco antes, en una de las primeras citas que tenemos del arquitecto en Jaén, aparece en Sabiote haciendo valoraciones de obras. Su hijo Alonso también viviría aquí hasta su traslado a Sevilla.

La iglesia de San Pedro, la iglesia parroquial, iniciada en tiempos del obispo Suárez, a principios del siglo XVI, adopta la planta del salón con bóvedas abovedadas, tan típico del maestro, y utiliza el mismo tipo de soportes como el de Villacarrillo. Posteriormente, su colaborador, Alonso Barba, acabó asumiendo el proyecto, finalizando en el siglo XVII. Un detalle singular es el arco exterior como estribo por su dificultad técnica, elogiado por Alonso de Vandelvira como el virtuosismo del canteril del padre.

El Castillo, próximo a la iglesia, transformó la antigua fortaleza islámica en un moderno castillo-residencia con muros pensados para las exigencias defensivas de la artillería de la época siguiendo los modelos italianos. En la parte residencial, casi perdida, hay restos ornamentales de relieves y capiteles de extraordinarias formas clásicas.

El convento de las Carmelitas Descalzas fue fundado por Dª María de Mendoza en 1584. Con una iglesia y un claustro clásico y sobrio, en el que intervendrá Alonso de Vandelvira.

A las afueras del pueblo se encuentra la ermita de San Ginés de la Jara, patrón del pueblo, construida en el siglo XVIII. La mejor manera de explorar a pie es el centro histórico alrededor del castillo y la iglesia, con el pintoresco barrio de Albaizín. Las mejores vistas, desde el castillo sobre el valle del Guadalimar.

Sabiote tiene pequeños hoteles "con encanto" y su cocina ofrece platos tradicionales de pasta de la montaña y carnes de caza.

 

Rus

Es la primera villa que encontramos en el camino con huella y presencia de Vandelvira, a siete kilómetros de Úbeda, pero conviene detenerse dos kilómetros antes en el Santuario de La Yedra, donde se conserva el milagroso Cristo de igual nombre, y objeto de romería de la cercana Baeza. La ermita es clasicista, de principios del siglo XVII con camarín barroco de mediados del siglo XVIII.

En Rus hay que visitar la iglesia parroquial de La Asunción, construida en el último tercio del siglo XVI sobre traza de A. de Vandelvira, aunque casi con seguridad acabado por su colaborador y discípulo, Alonso Barba, dentro del esquema de templo basilical de naves separadas por columnas y cubierto con bóvedas vaídas.

A tres kilómetros de Rus, dirección norte, se encuentra El Mármol, lugar que fue una villa más dentro del territorio de la familia Cobos-Molina, ya que fue adquirida por Juan Vázquez en 1573, y cuyo escudo familiar campea en la Fuente del pueblo a tamaño monumental, por encargo del nuevo propietario. La iglesia de Nuestra Señora de la Paz, es la otra pieza a destacar. Levantada por las mismas fechas que la de Rus, es sin embargo más sencilla, de una nave, pero casi con seguridad traza también de Vandelvira. Tiene un interesante retablo en yeso, de comienzos del siglo XVII.

Dentro del término Municipal de Rus, pero pasado El Mármol, junto al antiguo camino de Toledo, se encuentra el original Oratorio rupestre de Valdecanales, construcción troglodita a modo de hipogeo, para el que se han barajado fechas entre el siglo VII y X de nuestra era, vinculado más con los mozárabes perseguidos por el Califato, que con los visigodos a los que en un principio se vinculaba. En cualquier caso, un monumento singular en su género de enorme interés histórico.

 

Canena

La villa comprada por Francisco de los Cobos en 1538 a la Orden de Calatrava, tiene en su Castillo, el elemento patrimonial de mayor relieve, transformado o adaptado su estructura típica bajo medieval a una residencia renacentista, articulada por un magnífico patio clasicista y con una galería en alto abierta en la galería sur, auténtico “belvedere” sobre el pueblo y los dominios señoriales de Cobos. Iniciadas las obras por los maestros Tolosa y Castillo “el Viejo”, al final será Vandelvira quien lo termine.

La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Concepción, construida a mediados del siglo XVI, responde a una variante de templo de tres naves separados por pilares y grandes arcos formeros y cubierta de armadura para la nave y acasetonada de cañón para el presbiterio.

Significativo para Canena es también el Balneario de San Andrés, aprovechamiento de unas viejas termas romanas, se piensa, hoy convertido en un moderno establecimiento de salud y recreo.

Podemos completar nuestra ruta continuando por la N-322 hasta el cruce con la carretera J-6101 y desde allí volver a Baeza, o bien continuar hasta la cercana Linares, donde encontramos una de las últimas intervenciones de Vandelvira en su servicio a la Iglesia de Jaén: el Templo parroquial de Santa María, cuya monumental cabecera y crucero señalan una interesante operación de transformación del antiguo templo gótico, que continúa en el cuerpo de la iglesia al quedar interrumpida con la muerte del arquitecto la continuidad de la obra.

Linares, villa minera, que se independizó de Baeza en el siglo XVI, adquiriría posteriormente rasgos capitalinos por su gran desarrollo a partir del siglo XIX, gracias a las minas y al ferrocarril, con una destacada arquitectura ecléctico-historicista, además de una fachada barroca del más puro estilo granadino-cordobés: la del antiguo Hospital de san Juan de Dios, de la mitad del siglo XVIII, y un importante Museo Arqueológico, abastecido sobre todo por el rico yacimiento de la antigua Cástulo romana. Posee además un buen comercio y excelentes bares de “tapas”

Si optamos por esta prolongación hacia Linares, la ruta podemos llevarla diez kilómetros más allá en dirección sur por la carretera A-302, hasta el vecino pueblo de Jabalquinto. Antes de llegar a este punto, en el punto kilométrico 1,9 encontramos el Castillo de Tobaruela, iniciado en el último cuarto del siglo XV por el Señor de Tobaruela, Alonso López de Carvajal, pero que debe encuadrarse dentro de este tipo de castillos residenciales.

En Jabalquinto, descuella el Palacio de los Benavente, señores de Jabalquinto, obra del siglo XVI, pero ampliada y transformada en los siglos XIX y XX, ahora restaurado, y la Iglesia parroquial de la Encarnación, cuya portada de riguroso clasicismo tiene todos los rasgos de Vandelvira.

 

Úbeda

Ciudad fuertemente amurallada, que transmite en cierta medida la importancia militar que tuvo en la Edad Media tanto del punto de vista estratégico, como de su propia estructura social, conoció también por su actividad comercial y artesanal una bonanza económica a la que vino a sumarse en el siglo XVI un importante relieve en lo político representativo y en lo cultural al ser cuna de grandes hombres de Estado, como fueron Francisco de los Cobos y Juan Vázquez de Molina, Secretarios respectivamente de Carlos V y Felipe II, y de otros preclaros miembros de esta familia, que con puntuales empresas constructivas (palacios, iglesias u hospitales) dieron una singular impronta renacentista a Úbeda.

La declaración de conjunto monumental tiene su núcleo en la Plaza del Salvador, presidida por el templo funerario de El Salvador, panteón de Francisco de los Cobos y María de Mendoza, su mujer, diseño de Diego de Siloé, siguiendo modelos clásicos de rotonda inspirada en el Panteón de Roma conectada a una nave, algo ya experimentado en la catedral de Granada. Andrés de Vandelvira, que fue maestro ejecutor, aportó de su cosecha la traza de la sacristía, con original portada abierta en ángulo, y las dos portadas laterales.

Dos palacios alineados en el lado norte de la plaza configuran el espacio junto a otro, en el lado opuesto, recientemente rescatado por la arqueología, el de los Orozco. Los dos primeros pertenecieron, el más próximo a la Capilla de El Salvador, al clérigo, Hernando Ortega, conocido como el Deán Ortega, por ostentar ese cargo en la catedral de Málaga, hombre de confianza de Cobos, hoy convertido en Parador Nacional de Turismo. El otro, el llamado “Palacio de las Cadenas”, fue encargo de Juan Vázquez de Molina (actual sede del Ayuntamiento). Ambos edificios son obra de Andrés de Vandelvira y suponen dos versiones del tema clásico de la casa romana, pero con originales interpretaciones del autor.

Frente al palacio de Vázquez de Molina, la medieval Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares, iglesia de mayor rango de la ciudad, construida entre los siglos XIII y XVII, si bien la mayor parte de su fábrica estructural de tres naves y claustro, se puede fechar en las postrimerías del siglo XV, dentro de un estilo gótico-mudéjar. Sólo las fachadas exteriores responden a comienzos del XVII, luego reformada en el siglo XIX. A destacar en su interior sus capillas por su arte mobiliar renacentista, en particular la serie de rejas del Maestro Bartolomé.

Al lado meridional de la plaza se eleva ligeramente el núcleo del antiguo Alcázar, hoy muy despoblado, pero donde pueden verse casas muy interesantes de tradición popular con curiosos elementos de signo hebraico en sus portadas, como correspondientes a lo que fue antigua judería.

A espaldas de la Capilla de El Salvador, el Hospital de Honrados Viejos, forma parte de las mejoras asistenciales que Cobos concibió para la ciudad, en este caso sobre una fundación hospitalaria ya existente desde fines del siglo XIV, también con trazas en la ampliación y reforma de Vandelvira, y que enlaza casi con el inacabado Palacio de Francisco de los Cobos, en la calle que lleva su nombre, iniciado con trazas del arquitecto real, Luis de Vega.

Continuando el recorrido al norte de la plaza del Salvador, otra importante plaza centra el corazón de la Úbeda gótica: Plaza de San Pablo o del Mercado, articulada en torno a la iglesia parroquial de San Pablo, templo gótico del siglo XIV y XV con una portada, la de “los carpinteros”, más antigua, del siglo XIII, a los pies, y el primitivo Ayuntamiento, que muestra una bella logia renacentista.

En el entorno de esta plaza se encuentra el convento carmelita de San Miguel, con el Oratorio de San Juan de la Cruz, donde muere el santo en 1591, aunque es obra del siglo XVIII, reedificado donde estaba su celda. Ahora aloja un Museo con objetos y recuerdos del santo. No lejos de éste convento, en la calle Montiel, está el convento femenino del Carmelo con el título de La Concepción, fundado a fines del siglo XVI y construido a lo largo del XVII. Tiene también Museo con importantes obras suntuarias. También se halla cerca el Museo Arqueológico, instalado en una casa mudéjar del siglo XV, y algunas casas palaciegas de los siglos XVI y XVII, entre un dédalo de callejas de trazado medieval.

Hacia el sector occidental del núcleo intramuros y a espaldas de la plaza de San Pablo, la Calle Real, es la principal arteria que une la plaza de El Salvador con la Puerta de Toledo. En ella se sitúa el Palacio de Vela de Cobos, obra de Andrés de Vandelvira, ya de sus últimos años, reformado interiormente, pero con elegante y original fachada. Metros más arriba el Palacio del Conde de Guadiana, de tipo turriforme, fechado a principios del XVII, resume bien las influencias vandelvirianas.

A espaldas de éste, la iglesia parroquial de San Pedro, de origen medieval con portadas tardorenacentistas, y el Convento de Santa Clara, fundación franciscana del siglo XIII, donde un día se alojó la reina Isabel la Católica, y próximo a él, otro palacio, traza de Vandelvira, el del Marqués de la Rambla.

Piezas interesantes de este sector, en su parte meridional, son la Casa de las Torres, obra renacentista temprana, mandada construir por el caballero don Andrés Dávalos, y cerca de ella las iglesias de San Lorenzo y la de Santo Domingo.

Fuera del recinto amurallado, en lo que eran los arrabales de la ciudad, destacan las iglesias parroquiales de San Nicolás y San Isidoro, ambas de origen gótico pero con importantes elementos renacentistas relacionados directa o indirectamente con Vandelvira. La primera de ellas debe a Vandelvira el diseño de su portada principal, una original capilla de bautismo, obra de su madurez, y quizás una de sus primeras intervenciones en Úbeda: la capilla del Deán Ortega, y con clara influencia vandelviriana su Sacristía. En San Isidoro, una amplia reforma iniciada poco después de la muerte de Vandelvira por su colaborador, Alonso Barba, siguiendo muy de cerca el esquema de la catedral de Jaén, pero interrumpido a la altura del crucero se continuó de forma sobria con una sola nave en el siglo XVII.

Igualmente es de resaltar la iglesia y convento de la Trinidad, estratégicamente situado frente a la Puerta de Toledo y a la muy interesante Torre del Reloj, cuyo airoso cuerpo superior es diseño de Vandelvira (1561). El convento es fundación medieval, que tiene un amplio y elegante claustro renacentista y una iglesia barroca del siglo XVIII.

Pero la pieza indiscutible de los arrabales es el Hospital de Santiago, fundado por el obispo de Jaén, Diego de los Cobos, en 1560, y la obra de más aliento de A. de Vandelvira en plena madurez, donde su arquitectura se hace más abstracta, desprendida de ornamentaciones superfluas. A destacar dentro de él, la escalera, el patio central y la capilla-panteón.

Úbeda posee una rica tradición artesanal, principalmente cerámica y de espartería. Dada asimismo su larga tradición comercial, el visitante encontrará una buena oferta de todos estos objetos en numerosas tiendas en sus paseos por la ciudad. No obstante es muy recomendable la visita al barrio de los alfareros, antigua parroquia o colación de San Millán, vertebrada por la calle Valencia, a la que llegamos saliendo por la histórica Puerta del Losal. Allí se pueden visitar los alfares de Titos o el de los Hermanos Alameda, de reconocido prestigio.

Al igual que en Baeza, Úbeda ofrece una magnífica serie de establecimientos hoteleros, ubicados en antiguos palacios.

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Ruta de El Condado

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El recorrido se inicia por dominios del poderoso Secretario, Francisco de los Cobos, para pasar a los de otra ilustre familia para la que también trabajó Vandelvira: los Benavides, condes de Santisteban, cuyo Condado limita con el Adelantamiento de Cazorla y con las estribaciones de Sierra Morena donde se llevó a cabo la colonización de Carlos III. Confluencia de épocas y estilos se dan la mano en este interesante territorio, también de extraordinaria belleza natural.

 

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Sabiote

A 8 Km de Úbeda por la carretera comarcal A-6103 encontramos la villa de Sabiote comprada con todo su término y habitantes por Francisco de los Cobos en 1536 a la Orden Militar de Calatrava. La mano del prócer pronto se vería en la reedificación del viejo castillo musulmán o el impulso dado a la iglesia parroquial o la fundación del Convento de Carmelitas Descalzas por parte de su viuda. El nombre de Andrés de Vandelvira se hace presente en algunas de esas obras e incluso poco antes, en una de las primeras citas que tenemos del arquitecto en Jaén, aparece en Sabiote haciendo tasaciones de obras. Aquí viviría además hasta su traslado a Sevilla, su hijo Alonso.

La iglesia de San Pedro, la parroquial, iniciada en tiempos del obispo Suárez, a comienzos del siglo XVI, adopta el esquema de planta de salón con bóvedas vaídas, tan propias del maestro, y utiliza el mismo tipo de soportes que la de Villacarrillo. Luego, acabó llevando el proyecto su colaborador, Alonso Barba, terminándose en el siglo XVII. Detalle singular es el arco exterior a modo de estribo por su dificultad técnica, alabado por Alonso de Vandelvira como virtuosismo canteril del padre.

El castillo, cercano a la iglesia, transformó la vieja fortaleza islámica en un moderno castillo-residencia con muros diseñados para las exigencias defensivas de la artillería de la época a tono con modelos italianos. En la parte residencial, casi perdida, subsisten restos ornamentales de relieves y capiteles de extraordinarias formas clásicas.

El Convento de Carmelitas Descalzas, fue fundado por Dª María de Mendoza en 1584. De iglesia y claustro clásicos y sobrios, en el intervendrá Alonso de Vandelvira.

En las afueras del pueblo se encuentra la Ermita de San Ginés de la Jara, santo patrón de la villa, obra del siglo XVIII. Lo mejor para recorrer a pie es el núcleo histórico en torno al Castillo e iglesia, con el pintoresco barrio del Albaizin. Las mejores vistas, desde el castillo sobre el valle del Guadalimar. Sabiote cuenta con pequeños hoteles “con encanto” y su cocina ofrece los platos tradicionales de pasta de la sierra y carnes de caza.

 

Santisteban del Puerto

A unos veinte Km de Navas, por la carretera A-312 (“Carretera del Condado”) se llega a la cabeza del Señorío que en 1371 obtuviera Mendo Rodríguez de Benavides de manos de Enrique II. La villa, que cuenta con un rico historial de asentamientos desde la antigüedad, incluso hasta con un pequeño “parque jurásico” con huellas fósiles de dinosaurios, no ha tenido sin embargo mucha fortuna con su patrimonio medieval y de los siglos modernos, pese a las importantes dotaciones que tuvo. Apenas nada queda del castillo que domina la población, de origen califal, y muy poco del convento del Ejido, tan sólo su armadura mudéjar.

La iglesia de Santa María del Collado, es la que conserva, aún con reformas sensibles, más restos de su pasado medieval en lo que es el cuerpo de la iglesia, precedido de una lonja renacentista de fines del siglo XVI y un camarín barroco fechado en torno a 1770. Renacentista es asimismo el cancel de madera que separa el coro de los pies, ocupado por una sillería sencilla, todo fechable por el escudo del obispo Delgado hacia 1575.

Guarda esta iglesia también restos de un retablo de principios del siglo XVII con un buen relieve de Dios Padre, obra de Sebastián de Solís, y tres tablas, pintadas al óleo, procedentes de la parroquia de San Estaban, fechables en el primer tercio del siglo XVI, perteneciente al círculo artístico de Úbeda.

De la iglesia parroquial de San Esteban, reformada a finales del siglo XIX, dentro del estilo historicista ecléctico dominante, sólo queda parte de la cabecera gótica original. La torre es no obstante digna de reseñarse.

En la Plaza Mayor puede visitarse el Museo Jacinto Higueras, museo de escultura, en honor del ilustre escultor del pasado siglo, hijo de la villa.

Entre las numerosas fiestas anuales que celebra Santisteban, destaca la de la “Mayordomía”, que tiene lugar la semana de Pascua de Resurrección en honor de la Virgen del Collado con el ritual de la “Toma del Cuadro” por parte del Mayordomo que ha de ejercer ese año los preparativos de la fiesta que consiste en hacer pan con el trigo ofrendado anteriormente en septiembre y ofrecer una gran comida a los asistentes. Se acompaña también con lidia de toros.

 

Castellar

A 13 Km de Santisteban por la misma carretera del Condado, se encuentra esta villa famosa por su célebre Santuario ibérico, situado en la cueva de la Lobera, que ha proporcionado gran cantidad de exvotos y otros materiales con los que en parte se ha montado un Museo de arte ibérico en la llamada Torre de Pallarés, torre medieval junto al actual Ayuntamiento.

La huella clasicista la proporciona la Colegiata de Santiago, fundación docente y religiosa realizada por Mendo de Benavides, natural de la villa, obispo de Cartagena-Murcia y Presidente de la Chancillería de Granada, en 1633, con proyecto y realización de Juan de Aranda Salazar, Maestro Mayor de la catedral de Jaén, y digno heredero de la mejor escuela de cantería del siglo XVI jiennense. A destacar en su Sacristía la serie de retratos de Pontífices y cuadros de paisajes.

La Iglesia parroquial de la Encarnación es de factura gótica pero con una sacristía muy al estilo de Juan de Aranda, fruto de las reformas llevadas a cabo en la cabecera en el siglo XVII. La portada principal es también de sobrio clasicismo de ese siglo. Como arte mueble destaca su retablo barroco.

Todo el entorno de la parroquia merece recorrerse por la buena conservación de su caserío en el que encontramos portadas renacentistas tan interesantes como la de la Casa de los Diez, en la calle Antonio Díez, de un estilo renacentista bastante licencioso en su ornamentación.

De mayor empaque es el antiguo Palacio ducal de Medinaceli, sede actual del Ayuntamiento, frente a la Colegiata, que perteneció a los Duques de Medinaceli, al absorber el título del Condado. Es sin embargo obra renacentista tardía, totalmente reformado en su interior para adaptarlo al nuevo uso.

A unos 3 Km del pueblo se halla la ermita de Consolación, junto a restos , de un antiguo castillo medieval, en un paraje natural bellísimo. La ermita de grandes dimensiones alberga la imagen de la patrona y es objeto de una festiva Romería el 3 de mayo cuando se traslada la imagen de la ermita al pueblo, donde permanece hasta septiembre.

El festivo mayo se redondea con un afamado Certamen de Pintura Rápida, la última semana del mes.

 

Sorihuela del Guadalimar

s límites originarios a esta villa, que formó parte de las Cuatro Villas del Adelantamiento de Cazorla, pero que por su situación geográfica y comunicaciones, se engloba ahora aquí. En Sorihuela vivió una hermana de Vandelvira casada con un cantero, Juan de Bedoya, y el mismo Vandelvira intervino en la torre de su iglesia parroquial. Este templo dedicado a Santa Águeda, es de planta muy sencilla, pero con un interesantísimo presbiterio, tallado en piedra, todo atribuible al seguidor de Vandelvira, Alonso Barba, con colaboración de Sebastián de Solís. A este maestro escultor se le atribuye el crucificado que preside el testero, magnífica talla manierista. 

Desde este punto iniciamos el regreso por la misma A-312 hasta Navas de San Juan, para desde allí tomar la local J-7103 que nos conduce a Úbeda. No obstante se puede continuar por la A-312 hasta la cercana Arquillos, localidad fruto de la colonización de Carlos III en Sierra Morena, y desde allí, enlazando con la carretera A-301, bien visitar si lo desea Vilches, donde es reseñable su iglesia parroquial, del siglo XVII, que conserva estandartes de la batalla de las Navas de Tolosa, en la Ermita de la Virgen del Castillo, en la fortaleza que domina al pueblo, con interesantes pinturas al fresco del siglo XVIII, o regresar por esa misma carretera a Úbeda.

Si se opta por el camino de Navas de San Juan, pasamos por el Santuario de la Virgen de las Estrella, antes de enlazar con la A-301, que viene de Vilches. Una vez en esta carretera si merece la pena desviarse a la altura del km. 36, por otra carretera local, la J.3217, para ver el Puente de Ariza, soberbia obra ingenieril de Andrés de Vandelvira, fechada en 1562, que atravesaba el Guadalimar en el camino de Úbeda a Toledo. Por ese mismo camino, poco más adelante se encuentra el Monasterio de Guadalupe, santuario donde se venera la Virgen del Gavellar, patrona de Úbeda, cuya romería se celebra a primeros de mayo.

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Ruta de Sierra Mágina

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Esta ruta recorre el sudeste de la provincia guiada por destacadas intervenciones de A. de Vandelvira en la arquitectura religiosa, ya fuera en encargos diocesanos o privados, a través de un espléndido paisaje natural como es el Parque Natural de Sierra Mágina. En ella visitaremos desde significativas villas señoriales a otras de nueva planta, fruto de la colonización llevada a cabo en el siglo XVI al sur de Jaén, con destacados hitos además en la arquitectura militar y civil.
Para realizarla en su integridad esta ruta se necesitan dos días o, al menos, día y medio. También podría dividirse en dos: una, que comprende el trayecto JaénHuelma, y otra, Jaén-Bedmar, que recorre en sentido inverso la secuencia aquí propuesta. Ambas de una sola jornada con salida y regreso a Jaén.

 

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La Guardia

A 5 Km de Jaén por la autovía E-902 se encuentra esta villa, que como su nombre indica se erige en defensa de la capital tras la conquista cristiana de Jaén en el siglo XIII. Anteriormente fue un importante centro visigodo, asentado sobre población ibera y romana (Mentesa) e incluso más antiguo aún, sobre yacimiento neolítico. También bajo la dominación musulmana, La Guardia tuvo rango de capitalidad dentro de la cora de Jaén. Convertida en señorío en 1331, en el siglo XVI en manos de la familia Messia alcanza su mayor esplendor con el matrimonio de don Rodrigo Messia y doña Mayor de Fonseca.

Elemento esencial, obviamente, de la villa es su castillo, que ocupa una gran extensión en la cota más alta y llana de la población. De origen árabe, el conjunto de torres, el recinto y la Iglesia de Santa María que alberga dentro son transformaciones cristianas góticas y renacentistas, de las que destaca el conjunto del alcázar en el extremo norte, ciudadela de planta regularizada con cuatro torres con la descollante Torre del Homenaje habilitada para residencia de los señores de la Guardia y en la que se dan la mano bóvedas de crucería gótica con ornamentaciones renacentistas. Del mismo modo ocurre con la iglesia, arrimada a la muralla, de la que sólo quedan los muros perimetrales y la torre con remate del último cuarto del siglo XVI, obra de Francisco del Castillo, “El Mozo”.

El Convento de Santa Catalina, de la orden de Santo Domingo, a los pies del castillo, es fundación del célebre predicador Fr. Domingo de Valtanás (1530). De él se ha perdido la mayor parte, subsistiendo sólo una parte del claustro y la iglesia, que bajo la advocación de la Asunción, ejerce de parroquia. Ésta es sin embargo lo más brillante y una de las obras señeras en la carrera de A. de Vandelvira, quien interviene en ella en 1542, sobre una traza anterior, que transforma en un espacio vandelviriano en el que vemos el tipo de pilar que luego se aplicará en la Catedral de Jaén y un derroche de virtuosismo canteril en la bóveda del presbiterio y en la del crucero. Dicha intervención se hace bajo el auspicio de Rodrigo Messia y Mayor Fonseca, aunque al final la iglesia (que no se llegó a terminar del todo) y el convento alargan su construcción en el tiempo, dando entrada al arquitecto Francisco del Castillo, “El Mozo”, a quien corresponde el tramo de los pies.

Próximo al convento se encuentra el antiguo lavadero, recientemente restaurado y rehabilitado como centro cultural, obra del pasado siglo de notable interés constructivo y antropológico.

No lejos del anterior, en la plaza de Isabel II, encontramos la otra huella relevante del Renacimiento en La Guardia, la Fuente pública, del tipo pilar-abrevadero, datada en 1566, si bien con reformas del siglo XIX. Su formato apaisado con cinco caños dentro de un paño enmarcado por columnitas de clara raigambre vandelviriana, la hace deudora del maestro.

Un recorrido por las empinadas calles hasta la plaza circular del Ayuntamiento y una ojeada a la Ermita de San Sebastián, completan la visita a La Guardia.

 

Pegalajar

A dos kilómetros de La Guardia, siguiendo la autovía E-902 dejamos ésta, para desviarnos a la izquierda por una comarcal que nos conduce a Pegalajar, avanzada cristiana en la frontera con Granada tras ser conquistada por Fernando III en 1244, perteneció al municipio de Jaén hasta su independencia como villa en 1559.

También aquí el castillo se erigía como la construcción más importante, pero a diferencia de La Guardia, apenas quedan restos de él: una puerta , cuyo arco de piedra apuntado (Arco de la Encarnación) se recorta en una de las calles principales del pueblo, y la torre del Homenaje, transformada en torre campanario de la Iglesia parroquial de Santa Cruz, iglesia de finales del siglo XVI, atribuida al seguidor de Vandelvira, Alonso Barba.

De los dos arrabales o barrios extramuros, situados en cotas más bajas, en uno de ellos se sitúa el Ayuntamiento, en la Plaza de la Laguna, que conserva una portada en piedra muy clasicista de tradición renacentista aunque retocada en el siglo XVIII. En el otro arrabal la gran protagonista es la “Charca” o gran alberca con un bello pretil de piedra fechado en 1605, acuífero natural hoy casi perdido, que regaba las Huertas, o bancales aterrazados en la ladera del monte, que constituyen un paisaje declarado y protegido como Bien de Interés Cultural.

En sus inmediaciones la Ermita de las Nieves, de construcción sencilla, pero amplia y con una importante pintura de la Inmaculada, copia o de escuela de Murillo.

 

Cambil

Regresando a la autovía, ocho kilómetros adelante, nos desviamos para tomar la N324, que nos conduce hasta esta pintoresca villa encajada entre dos peñas en un estrechamiento del río Oviedo, defendida por los Castillos de Cambil y Alhabar, de los que apenas quedan restos, tan efectivamente que estando tan próxima a Jaén resistió en manos nazaríes hasta 1485, en que fue conquistada por los Reyes Católicos.

A resaltar, aparte de las vistas que desde cualquiera de las dos orillas del río pueden verse del caserío, la Iglesia de La Encarnación, de finales del siglo XVI, obra encuadrada dentro de la escuela vandelviriana. En su interior destacamos el retablo mayor, obra de Sebastián de Solís, y algunas piezas de carpintería mudéjar.

Paseando por sus calles descubrimos algunas casas con portadas barrocas entre las que destacan dos: la del Hospital, fundado por el obispo Fr. Benito Marín (h. 1760) y la de la Casa del Condestable, ambas con planos alabeados y ampulosas ornamentaciones características del barroco cordobés y sevillano.

Dejamos el núcleo urbano y tomamos de nuevo la N-324 remontando el cauce del río para adentrarnos en el corazón del Parque Natural de Sierra Mágina, rumbo a Huelma. A 6 Km encontramos Mata Begid, un anejo de Cambil, que tuvo su origen en un castillo árabe, que conquistado por Fernando III fue entregado a la ciudad de Jaén hasta su venta a la familia Bosch en 1860. En este predio estuvo el Monasterio de Santa María de Oviedo, de la Orden de San Basilio y allí se instaló después un Cuartel de Remonta de Caballería antes de pasar a manos particulares. De este momento data la ermita neogótica y la creación de un llamativo jardín romántico, que enlaza la ermita con las viviendas. Posteriormente se añadiría una fábrica de luz y un molino de aceite.

En el mismo camino, pero ya cercano a Huelma, tenemos el Santuario de la Fuensanta, célebre por el agua de su pozo al que acuden a beber los fieles de la romería, que se celebra el primer domingo de septiembre, por los poderes curativos que se le atribuyen.

 

Huelma

La villa del marqués de Santillana, don Iñigo López de Mendoza, quien la conquistara en 1438, y cuyos bellos escenarios serranos sirvieran de inspiración al marqués para sus composiciones poéticas.

El castillo, que domina la población, responde a esa tipología de fortaleza residencial de planta cuadrada con cuatro torres circulares característica del siglo XV.

El monumento indiscutible que nos guía, sin embargo, es el Templo parroquial de La Asunción, gracias a la intervención de A. de Vandelvira a finales de 1550 sobre lo ya iniciado por Castillo “el viejo” y Domingo de Tolosa, completado después con la aportación de Castillo “El Mozo”. Una de las iglesias más bellas del renacimiento jienense.

A unos pocos kilómetros de Huelma siguiendo la N-324 en dirección a Úbeda se localiza el Yacimiento ibérico de El Pajarillo, que ha alumbrado excelentes piezas escultóricas guardadas en el Museo Provincial de Jaén.

Continuando la misma dirección, a mano derecha sale una carretera local que nos conduce a Castillo de Solera y a Cabra de Santo Cristo. Es un desvío opcional de nuestra ruta. La primera es un pequeño núcleo extendido al pie de la roca en la que se incrusta un castillo casi derruido. La segunda, en el extremo oriental de la provincia, se configuró entre los siglos XVI y XVII, sobre todo en este último, gracias a la milagrosa presencia del “Cristo de Burgos”, un lienzo con propiedades milagrosas por el cual se construye un buen templo, realizado por los arquitectos jiennenses, Juan de Aranda y Eufrasio López, y dotado con un gran retablo del siglo XVIII.

Si no abandonamos la N-324, bordeando el río Jandulilla, nuestra ruta principal, encontramos a mano izquierda el pueblo de Bélmez de la Moraleda, sin interés desde el punto de vista artístico y monumental, aunque se hizo célebre por las misteriosas “caras” aparecidas en el suelo de una casa particular.
Bedmar

Unos 20 Km más allá del cruce de Bélmez encontramos otro que nos conducirá por la C-328 hasta Bedmar. No obstante, opcionalmente, si continuamos 4 Km más llegaríamos a Jódar, villa de señorío, que jugó un importante papel bajo la dominación islámica. Posee un Castillo con fuerte Torre del Homenaje, recientemente restaurado y provisto de un interesante Centro de Interpretación. También posee una buena iglesia parroquial, bajo el título de La Asunción, iniciada en el siglo XVI, aunque configurada en su mayor parte durante el siglo XVIII, con excelente portada neoclásica; una Ermita del Santo Cristo, que posee una buena talla barroca de crucificado, el Cristo de la Misericordia, patrón de la villa, y un interesante Ayuntamiento, neohistoricista, del primer cuarto del siglo XX en la misma plaza de la iglesia parroquial.

La villa de Bedmar, que en principio fue de la Orden de Santiago, se convirtió en villa de señorío al adquirirla por compra don Alonso de la Cueva en 1562, luego transformado en marquesado con Felipe III. La importancia estratégica y militar, al igual que en Jódar, deriva en la construcción de un potente castillo en el siglo XV, hoy muy deteriorado, pero de gran belleza e interés en su sistema defensivo.

A la sombra del castillo, la Iglesia de La Asunción, de origen gótico, como puede verse en la cabecera, pero reformado ampliamente a raíz de la adquisición de la villa por Alonso de la Cueva, se inscribe en la línea de los templos vandelvirianos realizado en este caso por Castillo “El Mozo”, de bellas portadas manieristas.

En las cercanías del pueblo, en un bello paraje natural a orillas del río de Cuadros y al pie de una atalaya medieval está la ermita de la patrona de Bedmar, la Virgen de Cuadros, que conserva bien su fábrica y decoración pictórica de comienzos del siglo XVII.

 

Garcíez

Esta pequeña villa, hoy anexionada municipalmente a Bedmar, asentada en el valle, equidistante de Bedmar y de Jimena, fue el señorio del conde de Garcíez, que en tiempos recientes pasó a manos del marqués de Viana, sumiller de Alfonso XIII. Testimonio de ese pasado señorial es el Palacio del conde de Garcíez, muy deteriorado, pero con una sobria portada clásica de mármol, de orden dórico, y un patio con muy buenos relieves, ya de finales de siglo XVI. Actualmente está siendo rehabilitado por su actual propietario.
La Iglesia parroquial de La Asunción, aunque sencilla, responde igualmente al estilo de mediados del siglo XVI, realizada por un cantero baezano que trabajó en otras ocasiones a las órdenes de Vandelvira: Miguel Ruiz de la Peña. Esta iglesia tuvo una pieza de excepcional calidad, hoy en la catedral de Jaén, el Misal del cardenal Merino, realizado en talleres del norte de Italia.

 

Jimena

De nuevo en la C-328 encontramos a Jimena extendida sobre la ladera del monte, una villa de fuerte impronta medieval, árabe y cristiana, con un castillo en el centro de la población a cuya Plaza de la Constitución se asoma la Torre del Homenaje, cuadrada y fuerte con ventanas geminadas mudéjares y en su interior restos de una curiosa temática de escenas navales pintada en sus muros, fechables en torno al siglo XV.
La Iglesia parroquial de Santiago, es la pieza más destacada. Una gran fábrica iniciada en un estilo gótico tardío ya en pleno siglo XVI visible en su capilla mayor, que al exterior muestra ya motivos ornamentales clásicos, posiblemente cuando la villa pasó de manos de la Orden de Calatrava a la de doña María de Mendoza, viuda ya de Francisco de los Cobos. El templo ha sufrido una seria reforma en los años 60 del pasado siglo.
Más conocida sean quizás la pinturas rupestres de la Cueva de la Graja, en la Sierra del Lanchar, de tipo esquemático, consideradas del periodo Neolítitico.

 

Albanchez de Mágina

Desde Jimena retrocedemos dos kilómetros para tomar un desvío que nos introduce en el corazón de Sierra Mágina rodeando el núcleo montañoso más alto con los picos del Aznaitín (1740?m) y Monteagudo (1683?m), entre los que se encuentran los núcleos de Albanchez y Torres. Los ocho kilómetros hasta llegar a Albanchez transcurren junto al cauce del río Hutar en medio de un paisaje de montaña bellísimo y al fondo, el pueblo de Albanchez encaramado en una ladera, dominado por un castillo roquero, cuyo acceso constituye un estimulante ejercicio de senderismo.
El apretado caserío del pueblo invita a penetrar por sus empinadas calles hasta la placeta donde se halla la Iglesia parroquial de La Asunción, muy sencilla, pero con su estructura basilical de templo renacentista, que se cubre mediante bóveda acasetonada en combinación con armadura mudéjar. Posee además una interesante pila bautismal de piedra del siglo XIV.
Imprescindible probar los dulces tradicionales del horno de Contreras.
La oferta de turismo rural nos posibilita descansar en el Cortijo de Hutar, muy bien rehabilitado y con vistas excepcionales.

 

Torres

A 9 Km de Albanchez de Mágina, se sitúa esta villa que fue adquirida por Francisco de los Cobos a la Orden de Calatrava, en 1539. Esto dará pie a una presencia activa de A. de Vandelvira documentada en su iglesia, un puente y tal vez en las trazas de la Casa- Almacén. Todo ello dentro de una estructura urbana adaptada a su disposición en ladera de gran efecto pintoresco.

La Iglesia parroquial de Santo Domingo, sobre un espolón que se convierte en un mirador espléndido, está muy alterada para reconocer la mano de Vandelvira, que sin embargo consta fue su autor. A cambio si nos ofrece una singular pila bautismal de cerámica vidriada mudéjar del siglo XV.

La Casa- Almacén, para guardar las rentas de los marqueses de Camarasa, hoy rehabilitada para funciones sanitarias y culturales, tiene una interesante portada clasicista, fechada en 1565, que guarda relación con los diseños vandelvirianos.

Del mismo modo el puente o “La Puente”, como se le denomina popularmente, que salva el cauce del río Torres para subir al paraje de Fuenmayor, donde se localizaban los molinos de pan, es obra documentada de Vandelvira de la misma fecha.

El manantial de Fuenmayor, a unos 10 Km de Torres, es uno de los más bellos parajes naturales de la provincia. Especialmente recomendable es la visita durante la floración de los cerezos, cuyo fruto además es de excelente calidad.

Desde Torres alcanzamos Mancha Real, bien continuando por la misma carretera local que traíamos hasta enlazar con la C-328, o por otra local, de trayecto más corto.

 

Mancha Real

Es el núcleo más importante de toda la serie de poblados de colonización llevados a cabo en el entorno de Jaén durante el primer tercio del siglo XVI. Una experiencia, que reviste el mayor interés de cara al proceso paralelo de colonización a gran escala que se estaba iniciando en América. Asentada sobre una llanura, a 15 Km de Jaén, su trazado es rigurosamente ortogonal con calles de dos anchos diferentes, cruzada de este a oeste por una principal o calle Maestra, situándose en el centro la Plaza, rectangular, donde se sitúa la iglesia, el ayuntamiento y otras dependencias municipales, según el plano original, fechado en 1537.
La pieza monumental más importante es la iglesia de San Juan Bautista, en la que está presente la mano de Vandelvira en su portada lateral. También en lo que es la estructura del templo se atiene a los esquemas vandelvirianos, aunque no se realizara totalmente hasta bien entrado el siglo XVII.

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