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Campos de batalla

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RUTA DE SANTA ELENA (NAVAS DE TOLOSA) A LOPERA

HITOS BÉLICOS QUE LE DIERON UN VUELCO A LA HISTORIA

Esta aventura traslada al viajero a los escenarios de las tres batallas más relevantes acontecidas en tierras jienenses: la de las Navas de Tolosa (1212), la de Bailén (1808) y la de Lopera (1936)

Las dos primeras fueron especialmente trascendentes, pues marcaron el destino de los rivales a los que enfrentó: en el primer caso al Reino de Castilla frente al Califato Almohade; y en segundo lugar a España contra Francia. La tercera es recordada, además de por otros aspectos, por el trágico final de los brigadistas internacionales que participaron, entre ellos el poeta inglés John Cornford (biznieto de Charles Darwin) o el escritor Ralph Winston Fox. ‘Campos de Batalla’ incide en la posición geográfica de la provincia, que la ha posicionado históricamente como un enclave estratégico desde los tiempos de la conquista romana de Hispania con la Batalla de Baécula (actualmente en estudio) y hasta la Guerra de la Independencia española en el siglo XIX. Las tres batallas cuentan con un museo o espacio interpretativo donde el visitante puede conocer de primera mano las claves tanto históricas como militares y sus consecuencias.

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Batalla de las Navas de Tolosa

Navas de Tolosa

LA GRAN CRUZADA EN LA PENÍNSULA

La batalla de las Navas de Tolosa del 16 de julio de 1212 en la provincia de Jaén representa uno de los grandes acontecimientos de la historia medieval peninsular, por su trascendencia en el avance de los reinos cristianos sobre Al-Ándalus.

La contienda fue concebida como una cruzada —predicada por el Papa Inocencio III— y enfrentó a un ejército de hombres venidos de los reinos peninsulares y del otro lado de los Pirineos, comandados por los reyes cristianos Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra. Éstos batieron sus huestes contra las del califa almohade Muhammad al-Nasir, cuyo ejército reunió a combatientes procedentes del Magreb, de territorios subsaharianos y de contingentes turcos. La confrontación fue vital para el devenir territorial posterior, pues con la derrota almohade en las Navas de Tolosa arrancaría la conquista definitiva de Al-Ándalus por los reinos cristianos peninsulares. Precisamente en el Parque Natural de Despeñaperros, a poca distancia de donde ocurrió la contienda, se encuentra el Museo de la Batalla de las Navas de Tolosa, concretamente en la localidad de Santa Elena. Este espacio guía al visitante por la historia del episodio bélico, desde los prolegómenos y hasta el enfrentamiento definitivo. Para ello se sirve de audiovisuales y escenografías, talleres didácticos o visitas al campo de batalla y al Parque Natural de Despeñaperros. También es un punto de partida e información de la ruta de los Castillos y Batallas del Reino de Jaén.

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Batalla de Bailén

Bailén

EL PRIMER VARAPALO A NAPOLEÓN

Si hubo un momento clave en el posterior devenir de la Guerra de la Independencia ese fue la Batalla de Bailén, el 19 de julio de 1808, pues supuso la primera gran derrota del ejército imperial francés frente al bando español.

Aquel día, el general de División Pierre Dupont, tras un largo día de continuos ataques infructuosos —y con un ejército debilitado por el calor y por la falta de agua— se rindió ante las tropas organizadas por el capitán general de Andalucía: Francisco Javier Castaños. La victoria de Bailén tuvo consecuencias importantes para la marcha de la contienda contra los franceses, puesto que psicológicamente elevó la moral de los españoles y políticamente promovió el argumento de la necesidad de imponer un poder único que dirigiera la guerra. En el ámbito militar se abrió el camino hacia Madrid, provocando que José I se retirara a Vitoria. Se escribía así el primer capítulo de una guerra que duraría hasta 1814. El Museo de la Batalla de Bailén ofrece la posibilidad de conocer este episodio clave en la historia contemporánea de España y una aproximación histórica a la Guerra de la Independencia, a través de un recorrido por los seis años de contienda y sus consecuencias.

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Batalla de Lopera

Lopera

LA CRUENTA LÍNEA ENTRE DOS BANDOS

La provincia de Jaén se convirtió durante los primeros compases de la Guerra Civil Española en un territorio imprescindible para controlar la vía hacia el norte peninsular.

Lopera fue una de las localidades claves en esa realidad que mantuvo a Jaén en primera línea durante los más de tres años que duró el conflicto. A finales del año 1936, la progresión de las tropas franquistas del comandante Redondo obligó a que los ejércitos republicanos les cortaran el paso en la zona de Porcuna y Lopera. En esta última localidad se enfrentaron la XIV Brigada Internacional —comandada por el General Walter, por el bando republicano— y las tropas del comandante Redondo —por el bando de los sublevados—. Era la Navidad de 1936. Debido a que Lopera fue la línea divisoria entre ambos bandos hasta el final de la guerra, el visitante puede encontrar restos de trincheras, nidos de ametralladoras, búnkeres, fortines, cuevas, refugios, etc., distribuidos por su territorio. El castillo de Lopera alberga un museo que ofrece una exposición dedicada a la Guerra Civil y a esta Batalla.

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De Al-Ándalus al renacimiento

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RUTA DE SANTA ELENA A SABIOTE

 

EL PASO DE LA SOCIEDAD ANDALUSÍ A LA CASTELLANA

El viaje se adentra desde el norte en ‘Castillos y Batallas del Reino de Jaén’, en un periplo que parte del Museo de las Batalla de las Navas de Tolosa (Santa Elena) y en el que se visitan algunos de los castillos más espectaculares de la ruta, como el de Baños de la Encina, Canena y Sabiote

El visitante accede a una visión general del proceso histórico que llevó de la sociedad andalusí a la castellana-cristiana; la historia de una lucha por el control del territorio entre los reinos cristianos peninsulares y Al-Ándalus, con especial atención a la frontera del Reino Nazarí de Granada y el Reino de Castilla entre los siglos XII y XVI. Cada una de las paradas permite vislumbrar un aspecto concreto. Así el Museo de la Batalla de las Navas aporta una visión sintética del conflicto, mientras que Baños de la Encina ofrece la perspectiva musulmana y la organización del territorio Andalusí. Por su parte, Canena y Sabiote representan el momento posterior a la conquista y la instauración de un nuevo modelo social, económico y cultural surgido al amparo del feudalismo imperante en los territorios conquistados, conectando así con el Renacimiento.

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Castillo de Burgalimar

Baños de la Encina

CON EL ALMA DE LAS FORTALEZAS DE AL-ÁNDALUS

Recinto defensivo construido en el siglo XII y reformado tras la conquista cristiana en 1225, destacó por su envidiable posición estratégica que permitía el control de Sierra Morena por el norte y de toda la campiña jienense, por el sur.

Sin duda la fortaleza es uno de los grandes motivos para que Baños de la Encina se haya incluido en la red de ‘Pueblos más bonitos de España’. La edificación de este conjunto defensivo fue anterior a los acontecimientos bélicos que culminaron con la Batalla de las Navas de Tolosa (1212) y se realizó para servir de baluarte defensivo, junto a los castillos de Castro Ferral, las Navas de Tolosa o Vilches, ante el avance de las tropas cristianas guiadas por sus monarcas, entre los que destacarían Alfonso VII y Alfonso VIII.

Es una fortaleza musulmana amurallada construida en tabiyya con forma elíptica, con un alcázar y su recinto exterior jalonado por 14 torres cuadradas y una Torre de Homenaje. Tras la conquista por Fernando III de Castilla, en 1225, se produce un reordenamiento interno del castillo y de su sistema defensivo. Así, se construyó en la zona norte el Alcazarejo, con un torreón circular y dos murallas de sillarejos que se adosan a los lienzos musulmanes del castillo.

La honda huella de Francisco de los Cobos

Esa transformación de la vida de estos territorios hacia el Renacimiento, y que se plasmó a nivel constructivo en castillos como los de Sabiote y Canena, tiene como una de las figuras representativas a Francisco de los Cobos, secretario privado y secretario de Estado de Carlos I, y cuya alta condición burocrática le llevó a acompañar al emperador en sus expediciones a Alemania, Italia y Berbería. En el caso de la fortificación de Canena, De los Cobos encargó su construcción a Andrés de Vandelvira tas obtener la villa completa en el año 1539. En el caso de Sabiote, tras su adquisición a finales del siglo XVI y principios del XVI, contrató al arquitecto para la conversión de la fortaleza primigenia en majestuoso palacio renacentista. 

Otras visitas obligadas 

Otras visitas obligadas para el viajero paciente que viaja sin prisa es perderse en los castillos paisajísticos de Castro Ferral en Santa Elena, Las Navas de Tolosa en La Carolina, Vilches y Giribaile o Tobaruela y Santa Eufemia en Linares.

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Castillo de Canena

Canena

FASCINANTE EJEMPLO MILITAR-PALACIEGO

Elegante y soberbia manifestación en su género de la arquitectura propia del Renacimiento y con el sello de uno de los grandes maestros de este movimiento artístico en Andalucía: Andrés de Vandelvira.

El conjunto alterna elementos militares —como los torreones circulares, el foso o las troneras que defienden su acceso principal— con otros puramente decorativos, como la portada plateresca, la galería que se abre en el lado sur o el patio de estilo renacentista. En época islámica Canena fue un pequeño asentamiento fortificado (hisn), pero en torno a 1226 este territorio caería en manos de Castilla, produciéndose una situación extraordinaria: su reparto entre las órdenes militares de Santiago y Calatrava, dividiéndose la aldea en dos ‘barrios’ con distinta jurisdicción que coexistieron durante más de siglo y medio. En el siglo XVI Francisco de los Cobos, secretario de Carlos I, se hizo con la villa y encargó al renombrado Andrés de Vandelvira la construcción de un palacio fortificado. Se trata de un edificio rectangular, compacto y sobrio. El flanco sureste, en el que está la entrada, está protegido por dos torreones cilíndricos ubicados en sus ángulos, y por un foso.

Castillo de Sabiote

Sabiote

DE FORTALEZA A MAJESTUOSO PALACIO RENACENTISTA

En el corazón del encantador barrio del Albaicín —el más antiguo del pueblo y que conserva el entramado medieval de calles estrechas, pequeñas plazuelas y callejones sin salida—deslumbra la fortaleza sabioteña.

Está considerada como una de las construcciones militares más importantes de Andalucía. Este castillo tiene su origen en un pequeño asentamiento fortificado emiral califal que fue arrasado por la construcción de un sólido castillo de la Orden de Calatrava. Su posterior adquisición por Francisco de los Cobos, a finales del siglo XV y principios del XVI, motivaría la última transformación, al encargar a Andrés de Vandelvira la reforma del castillo para que lo convirtiese en un majestuoso palacio renacentista articulado alrededor de un patio porticado. Siete torres macizas conforman la estructura del Castillo de Sabiote, entre las que destaca la gran Torre del Homenaje. Vandelvira intervino en el espacio interior y en los sistemas defensivos, potenciando la función residencial con nuevos cuerpos palatinos que alcanzaron los cuatro pisos y cambiando los accesos al interior de la fortaleza. En el espacio interior se crearon nuevas dependencias en torno a un gran patio porticado, con arcos sobre columnas.

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