Iglesia de San Juan Bautista
Su planta, basilical, presenta un espacio amplio y diáfano estructurado en tres naves cubiertas con techumbre plana. Separan las naves cinco arcos de medio punto que apean sobre pilares de desigual tamaño, siendo mayores los linderos con la nave central. A ambos lados se ubican capillas. El elemento arquitectónico que destaca volumétricamente sobre el conjunto es el presbiterio, cubierto por una bóveda de media naranja sobre pechinas ornamentada con elementos geométricos trapezoidales, y al que se accede a través de un gran arco toral de medio punto. A los pies del templo y levantado sobre pilares se encuentra el coro.
Desde el punto de vista artístico el elemento más valioso es el retablo, inspirado en el modelo italiano de Vignola, más en concreto en su obra maestra, “el Gesú” de Roma, de gran interés no solo por su estructura y el uso colosal de los órdenes clásicos, sino también por la riqueza y complejidad de las iconografías tanto escultóricas como pictóricas que alberga.
Exteriormente la fábrica, que alterna la sillería regular con la irregular, diferencia la planta basilical y la cabecera del presbiterio, y tanto la portada como los vanos de ventanas del primer cuerpo de fachada son apuntados y abocinados. El cuerpo central, de altura más elevada, presenta lateralmente tres vanos circulares para dar luz a su interior. La torre es un elemento singular por la calidad de la sillería, la amplitud de sus dimensiones, el primor de los pequeños vanos de medio punto dispuestos a eje con la ventana más amplia del campanario, las sucesivas cuidadas cornisas –una adornada con gárgolas, otra moldurada–, y los cuatro jarrones que coronan sus ángulos, obra de los hermanos Juan e Iñigo Mojica (1.553)
La iglesia parroquial de San Bartolomé se construyó entre los siglos XV y XVI con esquemas constructivos que responden tanto al Renacimiento como al Barroco.
Responde a un proyecto medieval, aún visible en la sacristía y altar mayor. La mayor parte de su actual configuración se realiza en el siglo XVI, participando los arquitectos, Francisco del Castillo “El Viejo” y Francisco Castillo “El Mozo”. En su torre campanario se localiza el escudo perteneciente al obispo de la Diócesis de Jaén. En el interior alberga el Cristo de la Vera Cruz (siglo XVI).
La iglesia de San Andrés de Villanueva del Arzobispo se ubica en el centro histórico de esta localidad de la provincia de Jaén. El actual templo, datado hacia el siglo XVI, fue levantado sobre otro anterior que hubo de ocupar el patio de armas de la fortaleza medieval, de la que aún hoy se conservan dos de las cuatro torres originarias, adosadas a la fábrica del templo. Este conjunto edilicio sintetiza a la perfección la arquitectura militar y religiosa.
Comienza a edificarse en 1898. De estilo historicista, con planta tardo gótica en su única nave central. Neo barroca en su portada de piedra, con azulejo para la imagen de su titular en frontón curvo. El presbiterio acoge en su retablo central una magnífica imagen de la Virgen del Carmen. Destaca su torre neo mudéjar, esbelta y elegante, con mampostería de ladrillo y azulejería.
Su construcción comenzó en el siglo XVI y se alza en la plaza del municipio. Su planta es rectangular y de una sola nave, dividida en cuatro tramos que cubren bóvedas de medio cañón con arcos pseudo fajones. La cabecera de base cuadrangular se le añadió en el siglo XVII. La torre, construida en el siglo XX, es lo menos valioso y no queda integrada en el conjunto.
Su interior consta de una sola planta de cajón -o de lo que también se conoce como contenedor-, dividida en tres naves que sostienen columnas de fuste liso con capiteles dóricos y arcos ojivales escasamente decorados.
Exteriormente, la iglesia presenta dos cuerpos separados por moldura con dos sobrias portadas enmarcadas por arcos de medio punto. La fachada lateral, la que mira a la Fuente de la Negra, es de mayores proporciones que la lateral que se sitúa en la perspectiva con la calle de acceso al centro del pueblo.
El elemento más singular de la fábrica de la iglesia lo constituye su torre, ubicada lateralmente en esquina entre las dos portadas. No está exenta, sino integrada en el edificio, al que supera y añade aún un tercer cuerpo para campanario, con huecos cubiertos por arcos de medio punto.
El bien cultural más valioso de este industrioso pueblo, desde el punto de vista estrictamente arquitectónico, es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Fuensanta. Su origen se remonta al siglo XVI y su lexicografía artística es renacentista, aunque sin alardes estilísticos ni grandes pretensiones en cuanto a sus proporciones o soluciones constructivas.
Esta iglesia fue levantada a mediados de la década de los sesenta del siglo XX sobre otro templo anterior, con la misma advocación, cuyo origen se remontaba al siglo XVII. Su portada presenta vano de acceso adintelado, cruz latina y hastial, y destaca por su volumen la torre, de base cuadrada, ornamentada con elementos geometrizantes.
El proyecto lo realiza D. Manuel Sancho Sánchez, maestro de cantería, encargando la construcción a un gran albañil llamado D. Benito el Santo. Se establecen las condiciones entre las que destacan la realización de dos danzas de arcos para separación de las tres naves del templo, teniendo cada danza tres arcos, resultando un total de nueve tramos. La portada principal y la torre campanario quedó a cargo del maestro de cantería D. Manuel Sancho Sánchez. La construcción de la iglesia debió terminarse de forma provisional para poder celebrar los Santos Oficios. En 1618 se construye el Retablo Mayor, es destruido en la Guerra Civil Española, ocupaba todo el testero del presbiterio levantado sobre pedestal con relieves en dos pisos muy elevados, estaba rematado con un ático terminado en frontón roto con tímpano donde estaba la figura del Padre Eterno sosteniendo en su diestra la esfera del mundo.
Ambos pisos y el ático marcaban tres calles, siendo la central más ancha que las laterales y separadas con columnas corintias pareadas y adelantadas sobre el plano general del retablo. En las calles laterales se enmarcaban relieves con escenas de la vida de Jesucristo y de la Virgen. La calle central la ocupaba un gran Sagrario-manifestador en el segundo piso, un relieve con el misterio de la Encarnación. El ático lo presidía un calvario con figuras de Cristo Crucificado, la Virgen Ruinas de un pasado glorioso en y San Juan. La figura del Padre Eterno, cerraba todo el conjunto que además contaba con esculturas de Santos sobre los capiteles y cornisas. Las calles laterales se remataban con escudos del Obispo D. Baltasar de Moscoso y Sandoval que rigió la Diócesis en 1618. Su estilo era renacentista de transición al Barroco, y estaba decorado con elementos propios de la época, pero sin demasiados adornos. El presbiterio se completaba en sus paredes laterales, con dos grandes cuadros pintados al óleo.
El órgano se colocó en el coro a mediados del XVIII. Las campanas se instalaron en 1858. En la fachada de la torre que da a la plaza principal y bajo la campana mayor, si instaló en 1906, un reloj de época con esfera en números romanos, costeado por la Junta de reparación del templo y cedido al Ayuntamiento para su conservación; es del denominado "sistema redondo" con péndulo compensador. Fue adquirido a D. Lorenzo Redondo, vecino de Cuenca.
Disponía de martillo que daba las horas en la campana. En la década de los 80, se anuló la maquinaria del reloj y se colocó un dispositivo electrónico en su lugar para seguir marcando las horas y las campanadas. En 1996, se retira la antigua maquinaria, se restaura y actualmente se encuentra en un expositor en el Salón de Plenos del Ayuntamiento.
Sobre el solar señalado al efecto, de 120 pies de largo y lo mismo de ancho, se procedió a construir la Iglesia Parroquial en el lugar que ocupaba una pequeña capilla dedicada al Santísimo Sacramento. El contrato de construcción tiene fecha de 24 de marzo de 1579.
Posee una sola nave y dos cuerpos adosados a ambos lados penetrando en los mismos a través de dos arcos de medio punto con molduras renacentistas; uno sirve para sacristía con cubrición adintelada mientras que el otro, al parecer antiguo baptisterio, se cubre con una bóveda gótica estrellada con sus diagonales y terceletes.
La nave queda cubierta toda ella con tres bóvedas góticas estrelladas simples con sus terceletes, destacando la del presbiterio por su mayor riqueza de composición, pues si todas tienen sus diagonales, terceletes y ligaduras, aquí aparecen unos combados rectos; las nervaduras recaen en unos arcos perpiaños de medio punto que tienen continuación en unas elevadas medias columnas adosadas a los muros que acaban en basamentos con molduras góticas; en la cabecera lo hacen en una especie de ménsula al igual que en los pies, en donde se abre en el grueso del muro un ventanal gótico de imitación a semejanza con el que existe en el lado derecho junto al presbiterio.
A ambos lados de la nave se abren dos capillas, cubiertas las cuatro con bóvedas góticas con sus terceletes y diagonales descansando en ménsulas; la segunda de la izquierda hace las veces de entrada al templo y es donde se encuentra el cancel que da salida a la portada plateresca en el lado norte de la plaza de la Rueda. La ubicación actual de la portada es distinta a la original que se situaba dos capillas a la izquierda.
El banco está muy modificado así como los paños frontales de la calle central entrecalle y calles laterales, que albergan santos modernos y decoraciones impropias(téngase en cuenta que la iglesia fue saqueada y ardió en parte durante los primeros días de la Guerra Civil). De finales del siglo XVI está compuesto en su primer piso por columnas con capiteles jónicos, el segundo por columnas de capiteles corintios, terminando las calles laterales con frontones triangulares con entablamento clásico. En el ático un Cristo moderno sustituye a lo que debió ser un Calvario; En él y a los pies del Cristo tenemos la siguiente inscripción que nos informa de sus constructores, materiales y del año.
Exteriormente posee buenas proporciones a las que contribuyen los cuerpos de la sacristía y antiguo baptisterio y las capillas. Recorre todo el templo un alero de gotas góticas (alero de la nave). Tiene dos contrafuertes que ejercen la función de sostener el empuje de la bóveda de la capilla mayor.
En su lado del techo tenemos la única portada de entrada a la parroquia, muy mutilada por los agentes físicos y humanos. Es una de las primeras muestras del plateresco en la provincia de Jaén conectado con el plateresco de la zona de Albacete. Está compuesta por un arco de medio punto cuyas dovelas se hallan decoradas con molduras renacentistas y como motivo central en cada una de ellas por querubines. Está enmarcada por unos pilares muy gastados en los cuales se conserva una hornacina. En las enjutas tenemos dos espléndidos y muy clásicos medallones renacentistas con relieves humanos de perfil.
La Villa de Hornos de Segura posee una parroquia bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción perteneciente al Arciprestazgo de Orcera. La iglesia parroquial se alza en la plaza del Ayuntamiento, encontrándose ahogada en cierta manera por algunas construcciones que impiden recorrerla por el exterior en todas sus dimensiones.