Albanchez de Mágina – Cima del Aznaitín
La pista discurre por la cara noroeste del monte Bucentaina. Cuando llevemos unos 20 minutos andando llegaremos a la fuente del Noguerón, de la que mana abundante agua. En este lugar, el sendero PR-A 175 se aparta por una senda a la izquierda. Nosotros seguimos de frente por el camino principal.
Al principio iremos divisando los montes y olivares del entorno de Siles, para después internarnos en el bosque. Se trata de uno de los mejores pinares de pino carrasco el Parque Natural. Justo cuando aparece ante nuestra vista la aldea de Puentehonda, vemos a la izquierda, en el mismo camino, dos gigantescos y venerables ejemplares de pino carrasco, que están incluidos en el Inventario de Árboles Singulares de Andalucía con los nombres de Pino de los Barrancos de Puentehonda y Pino del Cerro Bucentaina y respectivamente. Este último tiene 32 m de altura y 4,5 m de diámetro en su base.
También encontraremos en nuestro camino una indicación para subir por una estrecha y empinada senda a los restos del castillo de Puentehonda, cuyas ruinas, correspondientes a dos torres, están medio ocultas en la espesura del bosque.
La aldea de Puentehonda, a los pies del Peñalta, tiene una pequeña área recreativa con fuente en la que merece la pena descansar. El camino de ida y vuelta, haciéndolo tranquilamente, nos llevará unas cuatro horas.
Esta ruta, de algo menos de 5 km, discurre por una estrecha pista forestal que recomendamos recorrer a pie. Su principal atractivo es el bosque de pino carrasco que atraviesa, bajo el cual crece un cerrado sotobosque de encinas, madroños y durillos. El primer kilómetro es bastante empinado, pero el resto apenas tiene desnivel. Para llegar a la aldea de Puentehonda basta con seguir la pista, sin coger ningún desvío, hasta que desemboca en otra de mayor anchura. Al otro lado de esta última está la aldea.
De vuelta al sendero principal nos dirigimos hacia el collado que forman El Cerro de las Mancebas y el Cerro Paño Pico por un recorrido transversal que ofrece una magnífica panorámica de este lugar rodeado de restos mineros donde destacan sus esbeltas chimeneas. En el cruce del collado conectamos con el sendero Cerro de las Mancebas, PR-A 261, que ascienden a la izquierda conjuntamente, para que podamos disfrutar de las vistas y del aroma del valle y respirar la historia al pasar junto al Pozo Zulueta, Pozo san Ignacio y el Lavadero de Mineral de Arrayanes, fin del tramo común. Al Lavadero se llega descendiendo a la izquierda, en un cruce, por un camino erosionado, desde donde una antigua línea desmantelada del ferrocarril minero lo conecta con la Cuesta del Mimbre, convertida en una amplia pista muy transitada por los camiones de la cantera. Este lugar a su vez confluye en un corto tramo común con el PR-A 263 que enlaza Linares, desde la Ermita de Linarejos, con la Mina del Mimbre.
Descendiendo por la pista hasta el mismo valle el sendero retorna sin dificultad al Complejo deportivo “La Garza”.
Partiendo del Complejo Deportivo “La Garza” situado al norte del término municipal de Linares, siguiendo el carril en dirección a Guarromán, nos vamos adentrando en el fértil valle de las Lagunas, donde cada día que pasa van apareciendo más invernaderos. Antes de las primeras casas tendremos la opción de tomar una derivación para visitar la Mina de San Andrés (3,2 Km ida y vuelta) en dirección al Embalse La Fernandina, una zona con abundante vegetación.
Esta ruta nos conduce desde las cercanías de la Casa Forestal del Pilarillo hasta la cumbre del Peñalta. Discurre en su mayor parte por pinar de pino negral, bajo el que crece un tupido sotobosque de encinas, coscojas, enebros, jaras y plantas aromáticas como el romero, el tomillo y el espliego. En las zonas donde aflora la roca aparece el piorno amarillo.
Caminaremos por una tranquila pista forestal en suave ascenso hacia el suroeste, para luego girar hacia el nordeste con mayor pendiente. El último tramo, ya por camino de herradura, se hace por un entorno rocoso y pelado típico de la alta montaña del Parque Natural.
En la cumbre, que es la coronación de una afilada lastra, hay una caseta de vigilancia de incendios. Desde ella se goza de una hermosísima panorámica de las sierras del Parque. Hacia el norte vemos Benatae, Siles, la Piedra del Cambrón y el pico Almenaras, ya en la sierra de Alcaraz, abriéndose las panorámicas por la inmensidad de las llanuras de La Mancha. Hacia el sur destaca la mole de El Yelmo, Segura de Sierra coronada por su castillo y, al fondo, las aguas del embalse del Tranco y las sierras de Cazorla y Las Villas. Y por el este, contemplamos los grandes calares segureños de Navalperal, El Espino y Cobos.
Son muy abundantes el zorro, la ardilla y el jabalí, y es posible contemplar cabras monteses en la cumbre. Entre las rapaces, destacan el halcón peregrino, el buitre leonado y el águila culebrera, que cada año llega desde África en primavera para anidar en la zona. Al caer la tarde, se escucha el ulular del cárabo en la profundidad del bosque.
Esta ruta nos conduce desde las cercanías de la Casa Forestal del Pilarillo hasta la cumbre del Peñalta. Discurre en su mayor parte por pinar de pino negral, bajo el que crece un tupido sotobosque de encinas, coscojas, enebros, jaras y plantas aromáticas como el romero, el tomillo y el espliego. En las zonas donde aflora la roca aparece el piorno amarillo.
Los Estrechos, cerca del inicio y La Fuente de San Miguel cerca de Benatae
Es preciso andar con precaución en las rocas próximas a la caseta de vigilancia.
El recorrido se encuentra señalizado como PR-A 180
Agua en la fuente del Pilarillo, en el inicio de la ruta.
Salimos de Orcera en dirección Benatae y a 1 km encontramos a la derecha un pequeño parque con una fuente. Desde ahí tomamos la estrecha carretera forestal que parte a la derecha.
Punto de partida
A los 6,1 km. de la citada carretera (JF-7016), encontramos lo que fue la casa forestal del Pilarillo, cuyos edificios han sido reconstruidos para convertirse en albergue de montaña. Unos metros más allá está el inicio de la ruta.
Caseta de Vigilancia Cumbre del Peñalta
La Ruta comienza desde la pista de las Navas a la altura de Collado Bermejo, hacia la izquierda por la pista forestal, que tiene una barrera. Es un cómodo descenso entre bosques de pinos laricio, helechos, fresnos, arces, quejigos, encinas, olmos, algunos tejos, acebos, y además podemos observar la fauna más característica de la zona. A 3 km del inicio encontramos el Arroyo de la Reina que debemos cruzar para continuar la pista, es un arroyo de alta montaña encajonado entre las montañas.
A 4,4 km llegamos a la Laguna de Valdeazores que es la única laguna natural permanente que hay en el Parque. Se formó por un gran deslizamiento de tierras que obturó el arroyo de la Reina, siendo más tarde construido el muro de contención actual. Desde el otro lado del muro se puede contemplar una bella panorámica de toda la laguna. Esta acoge una sorprendente flora y fauna lacustre, entre la que sobresalen las ánades reales, fochas y pollas de agua.
Aguas abajo, a 900 m. la pista, entramos en una gran bojeda, que desemboca en una explanada de la que parte, a la derecha, una vereda que irá bordeando el Embalse de Aguas Negras, dejando una pista a nuestra izquierda que comienza a subir. La presa fue creada para canalizar el río Borosa para su aprovechamiento hidroeléctrico. Pasamos sobre la presa y, justo al otro lado deberemos girar a la derecha para continuar bordeando el embalse por una vereda que nos llevará, a unos 300 m. al nacimiento de Aguas Negras, lugar donde mana el río Borosa, aunque en épocas de mucha abundancia de agua este se nutre del Arroyo del Infierno que desemboca es este paraje. Es uno de los nacimientos más caudalosos de todo el Parque.
Si al cruzar la presa giramos a la izquierda podríamos continuar un sendero, atravesando unos túneles que nos llevarían al Salto de los Órganos, a la Central Hidroeléctrica, a varias cerradas espectaculares y finalmente a la Piscifactoría del Borosa, cerca del Centro de Interpretación de la Torre del Vinagre y de la aldea de la Loma de Mariángela.
La Ruta comienza desde la pista de las Navas a la altura de Collado Bermejo, hacia la izquierda por la pista forestal, que tiene una barrera. Es un cómodo descenso entre bosques de pinos laricio, helechos, fresnos, arces, quejigos, encinas, olmos, algunos tejos, acebos, y además podemos observar la fauna más característica de la zona. A 3 km del inicio encontramos el Arroyo de la Reina que debemos cruzar para continuar la pista, es un arroyo de alta montaña encajonado entre las montañas.
Túneles hacia Salto de los Órganos- Piscifactoría Del Borosa
La mayor parte del Recorrido discurre por el borde de una de las áreas de Reserva del Parque, una zona con nivel de protección máxima (Grado A) debido a los valores ecológicos que alberga.
Collado Bermejo.
Por la pista de las Navas, en dirección Rambla Seca desde el puente de la cerrada de utrero en Vadillo-Castril. Subimos por una pista asfaltada al principio, pasando la Nava de San Pedro, más adelante el Estrecho de los Perales, la casa forestal de Fuente Acero (que dejamos a la derecha) y subimos desde allí hasta el Collado Bermejo (hay una cancela que cierra una pista en un altillo a la izquierda), suele haber unos contenedores de basura en la curva de la pista. Hasta Collado Bermejo no hay opciones de desvío, ya que todas las pistas se encuentran cerradas al tráfico de vehículos particulares.
Nacimiento de Aguas Negras
Es una preciosa ruta que, además, ha sido muy bien acondicionada y está señalizada. Si se aborda de abajo a arriba, la ruta comienza en el desvío por la carreterita que lleva a Huelga Utrera desde la JF-7038, por pista asfaltada en apenas 900 metros. La ruta está descrita comenzando desde aquí. Desde arriba comienza en Poyotello. A la entrada a esta aldea, a la izquierda, existe una era (plataforma empedrada), desde la cual arranca nuestro sendero.
Desde abajo, se inicia cerca de la tranquila aldea de Huelga Utrera y remonta el río Segura junto a huertas y grandes nogueras, en medio de un hermoso paisaje de pino laricio, de los que emergen poderosos cantiles calizos. Junto a la senda abundan el avellano, el rosal silvestre y el agracejo, siendo frecuentes el arce, la sabina y el quejigo, así como terrazas de huertos ya abandonados con grandes nogueras,
El camino se estrecha convirtiéndose en camino de herradura que sigue ascendiendo por el margen izquierdo del Río Segura. El valle se estrecha y caminamos flanqueados por impresionantes paredones verticales, horadados con numerosas cuevas y abruptas laderas cubiertas por encinares. A partir del kilómetro 2,4 nos encontramos una fuerte pendiente ascendente durante 300-400 metros para luego descender otros 300 metros y volvemos a subir hasta llegar al km 4, donde encontramos el desvío señalizado al Charco del Humo, hacia la derecha, donde el río se despeña con fuerza en pozas transparentes en medio de una densa vegetación de avellanos, sauces y olmos montanos. En primavera podremos observar especies endémicas en flor como la violeta de Cazola (Viola cazorlensis) y la grasilla o atrapamoscas (Pinguicola valisneriifolia)
Desvío al Charco del Humo: la ruta va encajada por el valle y de vez en cuando atravesamos A nuestra derecha el valle se empieza a abrir, pues el Arroyo Patas trae sus aguas al Segura, y en este punto podemos desviarnos a la derecha apenas 100 m, pasar un viejo puente y, bajo él, contemplar el impresionante Charco del Humo, donde el río se despeña con fuerza en pozas transparentes en medio de una densa vegetación de avellanos, sauces y olmos montanos.
Volvemos por nuestros pasos a nuestra ruta para continuar subiendo el valle del Segura y llegar tras 4,7 km a la Cueva del Agua, uno de los máximos atractivos de este recorrido, que es un destacado exponente del paisaje kárstico segureño. Desde esta amplia cavidad, por la que suele circular el agua, se disfruta de buenas vistas sobre el cañón del Segura.
Si continuamos el recorrido ascendente, dejando atrás el valle, y recorriendo ahora una senda más exigente en esfuerzo, podremos llegar a la aldea de Poyotello, al final del recorrido, a 6,056 km del inicio, esta se encuentra situada en un balcón natural en lo alto del cañón del Segura a 1.440 m de altitud. Desde aquí, ya en un paisaje típicamente ganadero, se pueden contemplar unas amplísimas panorámicas de la zona.
Es una preciosa ruta que, además, ha sido muy bien acondicionada y está señalizada. Si se aborda de abajo a arriba, la ruta comienza en el desvío por la carretería que lleva a Huelga Utrera desde la JF-7038, por pista asfaltada en apenas 900 metros. La ruta está descrita comenzando desde aquí. Desde arriba comienza en Poyotello. A la entrada a esta aldea, a la izquierda, existe una era (plataforma empedrada), desde la cual arranca nuestro sendero.
Nacimiento del Segura, La toba y La Morringa
El recorrido se encuentra señalizado con balizas y con flechas direccionales como PR-A 195.
A lo largo del mismo encontramos numerosos arroyos, que son lugares apropiados para el descanso. Especial mención merecen el Charco del Humo y la Cueva del Agua, a mitad del recorrido, lugares con especial encanto, que bien merecen una parada más prolongada.
Este Sendero se puede realizar desde dos aldeas diferentes: Huelga Utrera (desde donde está descrita aquí) y Poyotello. Para llegar a Huelga Utrera, para ello debemos recorrer la JF-7038 que recorre el valle del Río Segura, y justo donde desemboca el Río Madera en el Segura, encontramos un desvío que nos lleva hasta la aldea de Huelga Utrera.
Para llegar a Poyotello, hay que tomar la A-317, entre Pontones y Santiago de la Espada. Tomaremos un desvío a la izquierda, por una carretera estrecha y asfaltada(5 km.) para llegar a la aldea.
Se describe desde Huelga Utrera.
Poyotello
Esta es una de las rutas de senderismo más impresionantes de la sierra de Segura. A medida que ganamos altura, la vegetación va escaseando hasta reducirse a un austero piornal. Una vez en lo alto del calar, descubrimos el grandioso y sobrecogedor ambiente de la alta montaña segureña: una enorme plataforma kárstica, de 5 kilómetros de longitud, con praderas donde pastan los rebaños de oveja segureña, rota por dolinas (hundimientos llamados “sorbeores” en la comarca), recónditas vaguadillas y afilados roquedales.
Quedan en el calar restos de paredes de piedra de antiguas terrazas agrícolas, testigos de la dureza de la antigua vida rural, en la que los serranos subían desde las aldeas próximas para sembrar cereales aprovechando la humedad que el suelo conserva en unas pocas vaguadas. Realizar tan duros desplazamientos de forma cotidiana para arrancar rendimientos tan escasos resulta hoy impensable.
Desde la caseta de vigilancia forestal del Puntal de la Misa, y a lo largo de la cara Este del calar, dominaremos inolvidables panorámicas sobre una infinita sucesión de telones montañosos al otro lado del profundo valle labrado por el río Segura.
El calar es frecuentado por rebaños de cabras monteses y sobrevolado por el buitre leonado. En los cortados hay también halcones peregrinos. En toda la zona abunda el jabalí. Es fácil ver la chova piquiroja y el acentor alpino.
Esta es una de las rutas de senderismo más impresionantes de la sierra de Segura. A medida que ganamos altura, la vegetación va escaseando hasta reducirse a un austero piornal. Una vez en lo alto del calar, descubrimos el grandioso y sobrecogedor ambiente de la alta montaña segureña: una enorme plataforma kárstica, de 5 kilómetros de longitud, con praderas donde pastan los rebaños de oveja segureña, rota por dolinas (hundimientos llamados “sorbeores” en la comarca), recónditas vaguadillas y afilados roquedales.
El recorrido se encuentra señalizado como PR-A 1196
Agua en la fuente de la Cañada del Saucar, en el inicio de la ruta.
Por la carretera que une Río Madera y La Toba (JF-7038), tomar en La Venta Rampias el desvío que lleva a las aldeas de Los Anchos y Prado Maguillo, para continuar por pista forestal en buen estado hasta los cortijos de La Cañada del Saucar, donde se encuentra el inicio.
Caseta de Vigilancia Cumbre del Puntal de la Misa
La ruta comienza en pleno corazón de los Campos de Henán Perea, altiplanicie situada entre los 1600- 1700 m de altitud, casi desprovista de arbolado, muy rocosa y con infinidad de formaciones a modo de embudo (dolinas y simas) que nos indican, las difíciles condiciones invernales y la naturaleza de su composición. Estamos en la mayor “esponja” existente en el parque, la roca caliza absorbe el agua, disolviéndose con el paso de los años y formando este paisaje tan característico que muchos asemejan al un paisaje lunar. Aunque en determinadas ocasiones del año, pueda parecer incluso un terreno desértico y seco, nada más lejos de la realidad, debajo de nosotros se encuentra el mayor acuífero subterráneo del parque.
Fuente Segura
La ruta comienza en pleno corazón de los Campos de Henán Perea, altiplanicie situada entre los 1600- 1700 m de altitud, casi desprovista de arbolado, muy rocosa y con infinidad de formaciones a modo de embudo (dolinas y simas) que nos indican, las difíciles condiciones invernales y la naturaleza de su composición. Estamos en la mayor “esponja” existente en el parque, la roca caliza absorbe el agua, disolviéndose con el paso de los años y formando este paisaje tan característico que muchos asemejan al un paisaje lunar. Aunque en determinadas ocasiones del año, pueda parecer incluso un terreno desértico y seco, nada más lejos de la realidad, debajo de nosotros se encuentra el mayor acuífero subterráneo del parque.
La zona con pastos frescos más abundantes en los meses de más calor y por ello miles de ovejas de raza “segureña” recorren esta altiplanicie durante el estío. Nuestro recorrido tiene su inicio en un refugio de pastores que se sitúa en el campo del Espino, desde allí divisamos el Banderillas, objetivo final del mismo. Arrancamos en dirección Suroeste por la pista forestal existente, que en un primer momento aparenta cierta linealidad. Esta pista es la más transitada, sobre todo por los pastores en sus desplazamientos con los rebaños.
A 900 m del inicio cogemos un desvío hacia la derecha, dejando la pista principal hacia la izquierda, en esta zona son innumerables las huellas de vehículos que atraviesan la cañada, debido a las difíciles condiciones de paso en invierno con nieve, y en el periodo de deshielo, Aunque encontramos varias alternativas de trazo, no hay que preocuparse pues al final casi todas, conducen al mismo sitio. Debemos mantener la orientación ahora más hacia el Oeste. Cruzamos la Cañá Carabina y a 1,7 km del inicio dejamos a nuestra izquierda unas ruinas, que se corresponden con el Cortijo del Campo del Espino, a la izquierda del mismo, suelen los pastores poner piedras de sal a los rebaños de ovino (como complemento alimentario) por lo que es muy frecuente observar fauna salvaje (ciervos, gamos, muflones o cabras monteses ) en esa zona.
Dejamos las ruinas a unos 500 m de distancia, a nuestra izquierda, y justo delante aparece un bosque de pino laricio, hacia la derecha un cerro pelado destaca en el paisaje, es el Majal de la Carrasca (1812 m), la pista pasa entre el pinar y por la base del citado cerro, manteniendo la dirección oeste.
A 3,9 km llegamos a una bifurcación, al frente el camino de Pinar Negro, más transitado, continuamos hacia la derecha por una pista que serpentea suavemente entre colinas sin árboles. A escasos 250 m llegamos a un balcón natural sobre el valle del Aguamulas, el Guadalquivir y otros muchos lugares del Parque. Nuestra ruta se dimensiona en el espacio y en la altitud, aunque desde el comienzo nos encontrábamos a más 1700 m, es ahora cuando adquirimos la sensación de altura. Y justo en este momento, comienza la ascensión al Banderillas (techo de la Comarca de Segura). Continuamos nuestra pista, sin opciones para el despiste, ahora de nuevo en dirección Suroeste.
Pronto entramos en la ladera del Banderillas, a la que se agarran centenarios pinos laricios que soportan condiciones climáticas extremas y un arbusto predominante el boj. De nuevo nos encontramos en una zona muy propicia para la observación de fauna, sobre todo si es el amanecer o atardecer. Además es muy frecuente encontrarse con buitres leonados encaramados en lo alto de los laricios de la ladera, o sobrevolándonos.
Vistas espectaculares, nos acompañan hacia la izquierda, altiplano de los Campos de Hernán Perea, Sierra Nevada, La Sagra etc. A 8,8 km del inicio, finaliza la pista para continuar por una estrecha senda, que continúa ascendiendo, no hay otras opciones, en algo más de 800 m nos llevará a la cumbre del Banderillas, donde encontraremos dos casetas de vigilancia de incendios y probablemente una de las panorámicas más amplia del Parque Natural, pues hemos de tener en cuenta que es la mayor altitud que encontramos sobre el Valle del Guadalquivir.
Al Campo del Espino se llega por pista desde Pontones y desde Ramblaseca.
Casetas de Vigilancia de la Cumbre del Banderillas
Esta ruta une el Área Recreativa de la Dehesa del Oso con la cumbre del Cambrón, una mole pétrea cuyas paredes se levantan casi verticales sobre un mar de pinos. En la Dehesa del Oso disponemos de una fuente con abundante caudal, mesas de piedra, pequeñas praderas y hermosos nogales.
El camino asciende suavemente por una estrecha pista forestal, en medio de un cerrado bosque de pino negral con abundantes encinas y algunos quejigos, desde el que se disfruta de vistas que van del valle del Onsares al Calar del Mundo, valle de la cabecera del Guadalimar y sierra de Alcaraz, en Albacete. Al final trepa por una senda de pastores que se abre paso entre las rocas, para alcanzar la impresionante plataforma de piedra del calar, típico paisaje cárstico de lapiaz con algunas colinas, en el que solo se atreven a crecer escasos pinos negrales aislados.
Desde la caseta de vigilancia de incendios se divisa una soberbia panorámica que abarca desde las llanuras manchegas de Ciudad Real y Albacete hasta Sierra Nevada. Cruzando al otro extremo del calar hay otra caseta perteneciente a Castilla-La Mancha. En la zona abundan el avión roquero y la chova piquirroja, y podemos contemplar el vuelo del buitre leonado y del halcón peregrino. También pueden verse rebaños de muflones.
En el Collado de Las Lagunillas, de frente seguiríamos hacia la aldea de El Bellotar, en la provincia de Albacete. En vez de ello, giramos por la pista que sale a la derecha. Desde aquí, la pista sigue sin pérdida posible hasta que finaliza al pie del calar, que habrá que subir por una vereda.
Al finalizar la pista, tomamos una senda de pastores a la izquierda que sube en zig-zag. Según nos adentramos en la plataforma del calar, la senda pierde algo de definición. Debemos seguir las marcas que encontraremos en hitos de piedra, pinos y soportes de las placas que marcan los límites del Parque Natural.
Finalmente llegamos a la caseta de los fogueros de Jaén (vigilantes de incendios). Es muy recomendable cruzar el calar hasta la caseta que hay en su parte oriental, perteneciente a Castilla-La Mancha, adonde tardaremos unos 15’ en llegar.
Esta ruta une el Área Recreativa de la Dehesa del Oso con la cumbre del Cambrón, una mole pétrea cuyas paredes se levantan casi verticales sobre un mar de pinos. En la Dehesa del Oso disponemos de una fuente con abundante caudal, mesas de piedra, pequeñas praderas y hermosos nogales. El camino asciende suavemente por una estrecha pista forestal, en medio de un cerrado bosque de pino negral con abundantes encinas y algunos quejigos, desde el que se disfruta de vistas que van del valle del Onsares al Calar del Mundo, valle de la cabecera del Guadalimar y sierra de Alcaraz, en Albacete.
Dehesa del Oso
La pista forestal de acceso a la Dehesa del Oso coincide con parte del trazado del PR-A 151 Siles-Villarrodrigo.
Área Recreativa de la Dehesa del Oso. Su acceso Por la carretera A-310, de La Puerta de Segura a Siles, dirección Siles, pasado el km 12 tomamos a la izquierda un carril en buen estado que pasa por la aldea de La Pendolera. Al cabo de 14,8 km, sin apartarnos por ningún desvío, llegamos a la Dehesa del Oso.
Caseta de Vigilancia Cumbre de Navalperal
Esta ruta permite admirar uno de los enclaves de mayor singularidad botánica de la Península Ibérica y disfrutar de maravillosas panorámicas. En el paraje de Las Acebeas se da un microclima especialmente húmedo y fresco. Gracias a él, bajo el dosel de pino laricio crece un sorprendente avellanar -el más meridional de España- con abundancia de acebos de gran tamaño. Abundan plantas trepadoras como la hiedra y el clemátide, y hay especies muy escasas en Andalucía, como la fresa silvestre y la hepática noble. El conjunto transmite una sensación de frescura y abundancia vegetal propia de los bosques norteños.
Según ascendemos aparecen encinas, arces y robles mezclados con los pinos, y finalmente la vegetación clarea dando paso al piornal y al lastonar. La ruta finaliza en la caseta de vigilancia, aéreo promontorio desde el que se dominan amplísimas vistas. Antes de bajar, se recomienda un paseo por el calar de Navalperal para disfrutar de sus praderías y su típico paisaje kárstico.
La excepcionalidad en el sur de España del bosque de avellanos y acebos, junto con la presencia de numerosas especies vegetales endémicas o en peligro de extinción, han hecho que esta zona sea declarada como Área de Reserva de Las Acebeas-Nava del Espino. Goza, por tanto, del mayor nivel de protección dentro del Parque Natural.
A 600 m del inicio encontramos la Casa Forestal de las Acebeas Se trata de dos hermosas casas, la primera de ellas para uso de los agentes de medio ambiente y la segunda, recientemente restaurada, estuvo antiguamente al servicio de los ingenieros forestales. Hay varios tejos plantados. En este punto la pista forestal se estrecha y gira a la izquierda.
A 2700 m Dejamos la pista forestal y giramos a la izquierda por una senda bien señalizada. (Si lo preferimos, también podemos seguir por la pista, que hace un amplio y suave bucle dando un rodeo por la zona central del calar, para unirse de nuevo con la senda). La senda pasa por una navilla y se dirige hacia unos mojones de piedras.
Y finalmente en el km 3,2 llegamos a la caseta de vigilancia de incendios. Impresionantes panorámicas de territorios de las provincias de Jaén, Ciudad Real, Albacete y Granada. Hacia el norte se divisan las llanuras manchegas, las montañas de la sierra de Alcaraz y el Calar del Mundo. Hacia el oeste, los acantilados de Segura La Vieja, el valle alto del Trujala, Orcera y la torre del homenaje del castillo de Segura de la Sierra. Hacia el Sur vemos el Yelmo y al fondo el Banderillas, la gran mole de La Sagra y la sierra de Cazorla. Y al este contemplamos el Cerrico de Las Mentiras y los cercanos calares de Navalespino y Morillas.
Esta ruta permite admirar uno de los enclaves de mayor singularidad botánica de la Península Ibérica y disfrutar de maravillosas panorámicas. En el paraje de Las Acebeas se da un microclima especialmente húmedo y fresco. Gracias a él, bajo el dosel de pino laricio crece un sorprendente avellanar -el más meridional de España- con abundancia de acebos de gran tamaño. Abundan plantas trepadoras como la hiedra y el clemátide, y hay especies muy escasas en Andalucía, como la fresa silvestre y la hepática noble. El conjunto transmite una sensación de frescura y abundancia vegetal propia de los bosques norteños.
Las Acebeas, La Peña del Olivar, Los Negros
Época idónea de visita desde octubre a final de abril. Aprovisionarse para 4 horas mínimo.
Todo el recorrido discurre por el borde de una de las áreas de Reserva del Parque, una zona con nivel de protección máxima (Grado A) debido a los valores ecológicos que alberga. Sendero señalizado como PR.
Desde Siles: en el km 12 de la citada carretera encontramos una pista forestal a la derecha, a contramano, con una barrera que impide el paso de vehículos (por la carretera JF-7012, señalizada como “Camino de Las Acebeas”).
Desde Segura de la Sierra: a los 8,4 km de la carretera citada, girar a la izquierda en dirección Siles. La pista forestal está a unos 1,5 km a la izquierda (por la carretera JF-7032 hacia la sierra).
Caseta de Vigilancia Cumbre de Navalperal