Navalcán
Depresión de origen kárstico que pertenece al paisaje típico del monte mediterráneo. Allí mismo podremos contemplar tajos, cuevas, cursos fluviales, flora y fauna mediterránea.
Depresión de origen kárstico que pertenece al paisaje típico del monte mediterráneo. Allí mismo podremos contemplar tajos, cuevas, cursos fluviales, flora y fauna mediterránea.
De la Nava del Espino salen caminos que te conducen a los picos más altos de la Sierra de Cazorla, entre los que destacan los Poyos de la Mesa. Es una ruta muy recomendada por las vistas sobre el Guadalquivir que desde esta planicie puedes alcanzar.
Si detienes tu camino en este lugar puedes disfrutar del paisaje y si estás a la hora adecuada será fácil ver algunos gamos alimentándose en sus praderas.
A unos 2 km de la Nava siguiendo la pista que traías, y a mano izquierda hay un área recreativa junto a la Fuente de la Garganta. Un lugar ideal para descansar y reponer fuerzas.
En Cazorla coger la carretera de la Sierra (A-319) hasta el cruce conocido como el Empalme del Valle. Girar a la derecha por la carretera JF-7092 y tras pasar el puente sobre el río Guadalquivir (a 4 km del Empalme) seguir por la pista de la izquierda (JF-7091). En el Km 21 de la señalización del camino está la Nava del Espino.
Ascendiendo por el camino de las Navas llegamos a este paraje que sorprende por su amplitud. A 1430 m de altitud te encontrarás con pastizales de alta montaña, algunas zonas cubiertas de pinos y una antigua casa forestal abandonada que nos indican que hemos llegado al destino. A tu alrededor cerros altísimos que parece que casi podemos tocar con las manos como la Cabeza del Tejo, desde donde es posible contemplar las cumbres de Sierra Nevada.
El nacimiento del Río Segura es un sifón penetrable, con una longitud explorada de 354 metros y un desnivel de 17 metros. La exploración de esta cavidad, fue llevada a cabo por espeleobuceadores del Grupo Standard de Madrid, durante los años 1979 y 1980, realizando una importante labor de desobstrucción dentro del sifón. (G.E. STANDARD, 1980) La surgencia se localiza en el fondo de un valle ciego en las estribaciones de la Sierra de Segura próximo a la población de Pontones. Se trata de una galería inundada en la que se localizan tres burbujas de aire a unos 100, 160 y 255 m de la boca.
Fuente: Inventario de Georrecursos de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.
Se trata de una surgencia kárstica localizada en la entrada de una cavidad circular de varios metros de diámetro. Esta surgencia se asocia al acuífero de dolomías y calizas de edad Cretácico Superior. Se localiza en las proximidades del contacto por falla inversa entre los carbonatos del Cretácico Superior y las margas impermeables del Mioceno medio. Es una cavidad que en origen podría corresponder con una pequeña dolina, desarrollada sobre capas subhorizontales.
Paraje natural de gran belleza de agua y frondosas alamedas que invitan al relax, convertido en zona recreativa, enclave magnífico para pasar un placentero día de campo rodeado de naturaleza, disfrutar del entorno, descansar bajo la densa arboleda o realizar alguna ruta de senderismo. El espacio cuenta con un magnífico merendero dotado de bancos, mesas, papeleras, un pequeño bar, zona de juegos infantiles y un amplio aparcamiento. Esta zona atrae anualmente a miles de visitantes de muchos municipios, algunos muy lejanos.
De las mismas pozas del Nacimiento sale un canal conocido por los vecinos por “el Caz”, que permite regar las huertas de la ribera a lo largo de varios kilómetros, y que se une de nuevo al río en el pueblo, junto al puente romano de Triana, lugar donde se expedían los permisos para el coto de pesca “El Carrizal”, cuyo tramo superior es el mismo Nacimiento del Río San Juan. La alberca más próxima al río era utilizada para la suelta de truchas y la pesca de tanto por personas con movilidad reducida como por niños, aprendiendo los valores y técnicas necesarias para manejarse por sí mismos dentro de este deporte y conseguir sus propias capturas (se cuenta con una escuela de pesca infantil en la localidad en la época estival, aprovechando las vacaciones escolares).
El coto de pesca comprendía aproximadamente 4 km. en los que se han habilitado caminos, haciendo practicables muchas partes de las orillas y facilitando la formación de pozas, lugar donde los peces puedan encontrar mejor refugio y más cantidad de agua.
La pesca también podía practicarse en el Puente de Valdepeñas, donde se forma una de las pozas más destacables del coto de pesca, tanto por el número de truchas como por la calidad de las mismas. El entorno de Nacimiento del Río San Juan se caracteriza por un paisaje típicamente mediterráneo, con la encina y la coscoja como protagonistas. Otras plantas presentes son el lentisco, la jara blanca, el tomillo y el romero, pero, sin duda, es el álamo blanco la especie más abundante en el Nacimiento y en la ribera del río. En esta podemos contemplar fértiles huertas que configuran la “vega castillera”, que adquiere su máximo esplendor en primavera con la floración de los cerezos, muy abundantes en la zona, regados desde las mismas pozas del nacimiento mediante “el Caz” anteriormente citado.
Este paraje, propiedad del Ayuntamiento, alberga multitud de actividades físicas al aire libre.
El Nacimiento del Río San Juan se encuentra ubicado en el término municipal de Castillo de Locubín en la depresión existente entre los cerros de la Sierrezuela y la Nava. Este idílico paisaje, rodeado de vegetación, tiene en la abundancia agua que brota del interior de la montaña su principal característica. Es un paraje de gran belleza, donde se han formado de manera natural varias pozas de agua cristalina, desde las que brota el agua subterránea, formando bonitas e intermitentes columnas de burbujas hasta la superficie. Además, podemos observar pequeñas cascadas y canales. Se accede a él por la carretera C-3221, que une Castillo con la localidad vecina de Valdepeñas de Jaén.
Se trata de uno de los manantiales más caudalosos e importantes de Sierra Mágina, siendo el orgullo de los arbuñelenses. Aunque el agua brota a través de rocas calizas y dolomías liásicas de un acuífero, tiene un marcado carácter salino debido a que surge en el seno de margas con yesos triásicos.
Las aguas del nacimiento son recogidas en una balsa de construcción artificial que las almacena y conduce por un sistema de acequias que recorre todo el pueblo.
Junto al nacimiento está situada una de las cuatro centrales eléctricas que aprovechaban las aguas del río para la producción de electricidad.
Este hermoso paraje se encuentra acondicionado con una zona de merenderos que permiten a sus visitantes disfrutar de un picnic en un entorno natural único.
El curso del río está canalizado en multitud de acequias que dan riqueza a las tierras del municipio y riegan muchas hectáreas de tierra. Antiguamente daba impulso a molinos de harina y de aceite, mientras que actualmente se usa para el riego del olivar, verdadero motor económico de la zona.
El espacio cuenta con un magnífico merendero dotado de barbacoas, bancos, mesas, papeleras, un pequeño bar y zona de juegos infantiles, en el que se puede pasar un agradable día rodeado de naturaleza y en el que se puede aprovechar el frescor del lugar y las sombras de los árboles.
En el nacimiento del Arbuniel se pueden divisar patos y cangrejos de río, que habitan en su cauce gracias a la gran cantidad de cal de sus aguas, y abundantes truchas.
El Nacimiento del río Arbuniel, también conocido como El Nacimiento del Agua, está situado en las faldas del monte Torre de Gallarín, en los alrededores del casco urbano de Arbuniel (Cambil), dentro de la comarca de Sierra Mágina.
El nacimiento “oficial” del Río Guadalquivir se ha situado bajo una placa que reproduce un poema de los hermanos Álvarez Quintero. Pero, en sentido estricto, las fuentes del Guadalquivir se encuentran en la espaciosa hondonada de la Cañada de las Fuentes. En este lugar confluyen varios arroyos que descienden de las montañas cercanas: el de los Teatinos, el de la Juan Fría o el arroyo de la Luz entre otros.
El lugar ha superado momentos de intensa presión turística y hoy, con un ordenamiento más adecuado del uso público, se nos presenta limpio y sensible, por lo que nuestra visita debe ser en todo momento silenciosa y respetuosa.
Desde la Cañada de las Fuentes estás a un paso de disfrutar de algunas de las rutas más llamativas de la zona.
Te sugerimos…
Desde Cazorla se puede llegar siguiendo la carretera de la Sierra, A319. En el Empalme del Valle veremos una indicación del nacimiento a la derecha, y seguimos esa dirección durante 4 km hasta encontrar un puente sobre el Guadalquivir. Al pasar el puente nos desviamos a la derecha hacia el Puente de las Herrerías. Desde aquí, sin salirse del camino principal, hay 11 km hasta el Nacimiento.
El nacimiento del río más importante de Andalucía se produce en una zona de gran valor ecológico dentro Parque Natural. Es un lugar fresco y agradable, donde fresnos, arces y majuelos acompañan al “Río Grande”, como lo llamaban los árabes, en estos primeros pasos. A su alrededor encontramos curiosas formaciones geológicas con densos pinares de pino laricio y negral. Unos cien metros más arriba está la casa forestal de la Cañada de las Fuentes donde hay una zona recreativa a la que acuden con frecuencia gamos y ciervos en pequeños grupos.
Se trata de un conjunto de surgencias kársticas, entre las que destaca la localizada en una pared vertical de un cañón fluvial excavado en calizas jurásicas. Esta última es la que se considera históricamente como “Nacimiento del río Guadalquivir”. No obstante el río es alimentado por todos los arroyos y nacimientos que se ubican algo más arriba en la denominada "Cañada de las Fuentes".
Fuente: Inventario de Georrecursos de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.
Nacimiento del Guadalquivir
Bailén cuenta con un museo dedicado a la batalla librada en sus inmediaciones. Su visita permite al viajero conocer más acerca de este episodio, clave en la historia contemporánea de España.
La exposición permanente del museo se estructura en varios espacios temáticos a través de cuatro plantas. En ellos se propone una aproximación histórica a los hechos de la Guerra de la Independencia, a través de un recorrido por los seis años de contienda y sus consecuencias.
La aproximación a la evolución de la Batalla se desarrolla a partir de los puntos de vista de ambos bandos, español y francés. En relación con los contendientes se puede contemplar una colección de reproducciones de los uniformes de ambos ejércitos y diferentes objetos como botones de uniformes, armas, monedas o escritos inéditos. Se completan estas colecciones con audiovisuales donde se narran detalles biográficos de los protagonistas de la Batalla de Bailén: El General Castaños, el General Reding, el general Dupont o María Bellido.
Destaca en la exposición una maqueta-croquis del campo de batalla, con cerca de 1.000 soldados de plomo en miniatura pintados a mano, sobre la que se proyecta una audiovisual con las fases más destacadas de la misma. La maqueta es una cesión del Museo del Ejército.
El visitante puede conocer también Bailén en una sala arqueológica que muestra la narración secuenciada de su historia, su patrimonio natural, así como su potente industria alfarera.
La localidad conmemora en el mes de julio la batalla con un acto en el que participan autoridades civiles y militares, mientras que en octubre tiene lugar, cada dos años, una recreación histórica de la batalla por parte de diferentes grupos y asociaciones.
En base al Tratado de Fontainebleau, que permitía a Napoleón atravesar España, el 18 de octubre de 1807 el general francés Junot entra en España con cien mil hombres, al frente de los cuales situó Napoleón al general Murat. Sin embargo, sus intenciones eran ocupar el país, colocando en el trono de España a su hermano José I tras el Motín de Aranjuez, acontecido entre el 18 y el 19 de marzo de 1808. El posterior levantamiento en Madrid del 2 de mayo de 1808, reprimido con fuerza por el general Murat, iniciará la guerra de Independencia.
En la primavera de 1808 el ejército español puede considerarse totalmente desarticulado, habiéndose producido un colapso total de la estructura militar. En Andalucía, la Junta Suprema Provincial de Sevilla organizó un ejército, bajo el mando del General Castaños, con profesionales y voluntarios civiles, a los que se sumó el refuerzo procedente de Granada al mando de Teodoro Reding. Pese a ello, la caballería del ejército francés era muy superior a la española, sin embargo, la infantería lo era por parte del español, contando además con una mejor adaptación a las duras condiciones ambientales, que influyeron de manera trascendental en el enfrentamiento. A esta situación habría que añadir, la ventaja que obtuvo la artillería española se debió al posicionamiento estratégico de sus baterías, superioridad que resultaría fundamental en el desarrollo de la Batalla de Bailén.
El 23 de mayo, Napoleón ordenó a Murat que el segundo cuerpo de Observación de la Gironda, al mando de su general, Dupont, partiera de inmediato, para proteger y rescatar la escuadra del almirante Rosilly, bloqueada por los ingleses en Cádiz.
Las tropas bajo su mando estaban compuestas por la 1ª división de infantería del general Barbou, con las brigadas de los generales Chabert y Pannetier; la Brigada suiza a las órdenes del general Rouyer; la división de caballería del general Fressia con la brigada de cazadores del general Dupré y la brigada de dragones y coraceros del general Privé; artillería e ingenieros y finalmente una división al mando de Vedel.
El 2 de junio, una vez atravesado Despeñaperros, Dupont llega a Andújar, desde donde partirá hacia Córdoba, saqueándola tras vencer a un pequeño ejército de unos tres mil voluntarios que le salió al paso el día 6 en Alcolea. Ante la noticia de la rendición de Rosilly en la bahía de Cádiz, unido a las informaciones que le llegan de la concentración de un poderoso ejército al sur de Sevilla, decide volver nuevamente a Andújar donde se le une la división de Gobert, a la espera de la llegada de Vedel. El 11 de julio, las tropas del general Castaños llegaron a Porcuna, donde se le unieron las enviadas por la Junta de Granada. El plan de Castaños consistía en crear una maniobra envolvente para cortar la posibilidad de retirada del adversario.
El día 15, Castaños llegó a las inmediaciones de Andújar. Coupigni expulsó al destacamento galo de Villanueva de la Reina, mientras que Reding amenazaba a las tropas francesas de Vedel que guardaban los vados del Guadalquivir en Mengíbar, ante lo cual Vedel emprendió un ataque contra Mengíbar, siendo rechazado por Reding. Éste, a su vez, atravesó el Guadalquivir con su división, lanzando una ofensiva contra Vedel, a la vez que lograba rechazar una carga de la caballería francesa. Tras la victoria se replegó a Mengíbar, lo que confundió a Dufour, quien supuso que el objetivo de los españoles era cortar las comunicaciones francesas en Despeñaperros, tomando la decisión de dirigirse hacia el norte y dejando Bailén desguarnecido.
Por su parte, Dupont, que ignoraba esta decisión, ordenó a Vedel que se uniera a Dofour en Bailén, quien, al no encontrarlo allí prosiguió la marcha hacia el norte, acampando también en La Carolina y Santa Elena. La ausencia total de tropas francesas en Bailén que protegieran su retirada, obligó a Dupont a replegarse camino de Bailén, pero Reding y Coupigni ya habían acampado en las afueras de la localidad, con la idea de descender hacia Andújar en cuanto amaneciera y atacarle.
El 19 de julio de 1808, sobre las tres de la madrugada, se produce el primer enfrentamiento entre las tropas de vanguardia de Dupont, que subían hacia Bailén y las de Reding, que se disponían a bajar a Andújar, marcando el inicio de la batalla.
El general Chabert, al mando de la vanguardia de Dupont, lanzó una carga contra las líneas españolas sin aguardar la llegada del grueso del ejército, siendo rechazado por la artillería de Reding.
Dupont, presionado por la inminente llegada del ejército de Castaños, decidió romper las líneas españolas ante la posibilidad de verse atenazado por el enemigo, sin esperar la llegada de su propia retaguardia con sus mejores tropas (caballería, artillería y los efectivos suizos). Con este fin, lanzó su ataque alrededor de las 5 de la madrugada, interviniendo la brigada Chabert y la brigada de caballería de Privé, pero la artillería decantó la balanza en favor del bando español.
Al amanecer, respaldado por los regimientos suizos y las tropas de retaguardia, Dupont lanzó su tercer ataque, pero el apoyo de la caballería no fue suficiente para afrontar el fuego de la artillería enemiga, teniendo que replegarse nuevamente. En las horas siguientes se produjeron algunas refriegas que no alteraron la disposición del frente.
El ejército francés comenzó a acusar el desgaste por los continuos ataques y bajas, a lo que se sumaron las altas temperaturas y la falta de agua, produciéndose las primeras deserciones. En el bando español, el desgaste fue menor ya que se limitaron a defender sus posiciones, al tiempo que tuvieron asegurado el aprovisionamiento de agua para beber, así como para refrigerar las piezas de artillería, a través de un continuo abastecimiento, que se llevaba a cabo desde la localidad de Bailén, a donde se evacuaba también a los heridos.
Sobre las doce y media, Dupont lanzó su último ataque contra las líneas españolas fracasando nuevamente por la acción de la artillería de Reding. Una situación que obligó a Dupont a enviar parlamentarios para solicitar la suspensión de las hostilidades y ofrecer su rendición. En este escenario, Reding exigió que la capitulación incluyera a las fuerzas de Vedel y Dufour, a pesar de no haber intervenido en la batalla.
Hacia las tres de la tarde, llegó la división de reserva española, posicionándose a la retaguardia del enemigo, cerrando así la “tenaza” en torno al ejército francés. Dos horas más tarde, Vedel lograría alcanzar la retaguardia de las tropas de Reding, atacándola y capturando el Cerro del Ahorcado.
Finalmente, con el grueso de sus tropas atrapadas y sin recursos, Dupont ordenó a Vedel que suspendiera el ataque, reanudándose las conversaciones.
Las capitulaciones se firmaron finalmente el 22 de julio, en la casa de postas en que se había establecido Castaños entre Bailén y Andújar, en las proximidades de Villanueva de la Reina.
La victoria de Bailén tuvo importantes consecuencias, puesto que psicológicamente enalteció la moral y el entusiasmo de los españoles, que a nivel general se incrementaría con la resistencia mostrada por los habitantes de Zaragoza y Girona ante los ataques de las tropas francesas. En el plano político se impuso el argumento de la necesidad de instaurar un poder único, acatado por todos, que dirigiera la guerra, aunando y coordinando fuerzas, constituyéndose así la Junta Suprema Central y Gubernativa del Reino. En el ámbito militar se abrió el camino hacia Madrid, provocando que José I, por su seguridad, tuviera que retirarse a Vitoria. Sin embargo, estos episodios y logros, sólo fueron el capítulo inicial de una guerra que duraría 6 años, prolongándose hasta 1814.
El día 19 de julio de 1808 se produjo la primera derrota del ejército imperial francés. El general de división Pierre Dupont, al mando del segundo cuerpo de observación de la Gironda, tras un largo día de continuos ataques infructuosos, marcado por el calor y la falta de agua, se rindió ante el ejército organizado por el Capitán General de Andalucía, Francisco Javier Castaños. La capitulación, que se firmó en una casa de postas entre Bailén y Andújar, en las proximidades de Villanueva de la Reina, supuso un hecho decisivo en el posterior desarrollo de la Guerra de la Independencia, con repercusiones políticas, económicas y militares.
La localidad ofrece al visitante la posibilidad de conocer en profundidad este enfrentamiento a través de un museo dedicado a la batalla, en el marco de la Guerra de Independencia, a través de una interesante exposición permanente, exposiciones temporales, archivo, actividades culturales y publicaciones. Bailén, además, lleva a cabo actos conmemorativos de la batalla, así como una recreación histórica de la batalla, representada por diferentes grupos y asociaciones locales.
Invierno (oct - may): miércoles, viernes, sábados y domingos 10:00 - 14:00 y 17:00 - 20:30. Verano (jun - sept): miércoles, viernes, sábados y domingos 10:00 - 14:00 y 18:30 - 22:00.
El asentamiento romano de Obulco, aunque conserve su importancia, parece sufrir un significativo retroceso en época visigoda. La población que encuentran los musulmanes, de dimensiones más reducidas que la romana, necesitaría unas defensas ajustadas a su extensión real. El enclave de Hisn Bulkūna se dotó de una nueva muralla, mientras que se reforzaría el área más elevada que albergaba la mayoría de los edificios de carácter público, residencial y religioso, para lo que se reutilizan algunos elementos anteriores. Recientes investigaciones arqueológicas han aportado las primeras hipótesis del trazado de la muralla musulmana de la ciudad, que también contó con grandes arrabales extramuros. El recinto amurallado estaría jalonado por diecisiete torres, conservándose en la actualidad ocho de ellas. La población alcanzaría su máxima extensión en torno a los siglos XII y XIII, mientras que sus estructuras defensivas se mantuvieron hasta desaparecer entre los siglos XVII y XVIII.
Tras la llegada de los castellanos a Porcuna, probablemente en 1240, la Orden de Calatrava acentuaría su capacidad defensiva, conformando un enclave organizado en tres áreas claramente diferenciadas, por un lado incorporan un alcázar, convertido en fortaleza y residencia del comendador, junto a él, cabría identificar la villa, que ocuparía el antiguo espacio donde se desarrollaba la alcazaba islámica, y finalmente, las áreas residenciales amuralladas anexas al núcleo principal, cuyas barreras son conocidas como cercas bajas. Entre los siglos XIV y XV dentro del castillo se habilitó un complejo palacial, conocido a través de descripciones documentales. Por su parte, el recinto superior o castillo contaría con ocho torres, de las que se conservan restos de cinco, algunas de las cuales datarían de época musulmana, a las que hay que añadir la del Homenaje, actualmente desaparecida, que pudo emplazarse en el centro del mismo, y la imponente Torre Nueva.
Su interior se dividía en dos zonas, una militar al norte, en la que se elevaba la torre del Homenaje rodeada por dependencias de servicio (hornos, cocina, establos, etc.) y una noble al sur, con los edificios principales (la iglesia de Santa Catalina, sala de armas, y diversas salas con funciones residenciales y administrativas del Maestre de la Orden).
Se han identificado tres de las puertas de la ciudad, la antigua Puerta de la Villa, a la que posiblemente corresponda el Arco de los Remedios, junto al ayuntamiento, la Puerta de Martos, en el entorno de la Torre Nueva, y la puerta Meridional, emplazada en una casa de la calle General Aguilera, así como una torre albarrana, adelantada a la línea de muralla con la que enlazaba a través de un pasaje central cubierto por una bóveda de medio cañón en la parte delantera, y rebajada en la trasera.
El extremo sur del alcázar estaba protegido por la Torre Nueva, conocida popularmente como Torre de Boabdil, quien según las fuentes estuvo preso en el Castillo de Porcuna tras ser capturado en la batalla de Lucena. Se identifica como una torre de planta octogonal, de estilo gótico y mudéjar, que se adosa a las murallas y estructuras del castillo y alcanza los 28 metros de altura. La puerta de entrada está defendida por un matacán en la coronación y al igual que las interiores enmarcada por un arco apuntado. Los ventanales de la primera planta tienen un doble arco polilobulado, presente en otras fortalezas del señorío de la Orden en el Alto Guadalquivir, junto a ello, los pretiles de la terraza están volados sobre ménsulas simulando un matacán corrido. En la fachada sur se puede ver una cartela con la cruz de Calatrava flanqueado por dos escudos de la familia Guzmán y la inscripción: ESTA TORRE MANDO FAÇER EL MUI ESTRENUO E MUI NOBLE CAVALLERO DON LUIS DE GUZMAN POR LA DIVINA PROVIDENCIA MAESTRE DE CALATRAVA EL AÑO DEL SEÑOR DE MIL E CCCXXXV AÑOS.
Internamente se estructura en una planta baja maciza y dos salas superiores más terraza, que se comunican mediante escaleras embutidas en el muro norte de la torre. Las salas se cubren con bóvedas de nervios, sobre ménsulas con decoraciones vegetales y clave con heráldica de la Orden. Actualmente alberga el museo arqueológico municipal.
A partir del siglo XVII, la pérdida de función militar del Castillo inició un proceso de deterioro que culminó con el Terremoto de Lisboa de 1755, que alcanzó gran intensidad en la localidad, provocando graves desperfectos y derrumbes en murallas y torres. Los bombardeos de la Guerra Civil también infringieron también grandes daños a los restos de la fortificación. Los cambios en la configuración urbana acabaron por enmascarar los recintos, subsistiendo lienzos de muralla y de torres entre el caserío, al ser utilizados como medianeras de las casas, pero lamentablemente algunos de ellos fueron demolidos. Desde mediados del siglo XX el espacio de la Torre Nueva ha sufrido agresivas intervenciones que han alterado su aspecto original.
El cerro del Castillo forma parte de un conjunto de cerros amesetados en parte de los cuales se extiende la ciudad. Las primeras ocupaciones de Porcuna se producen entre el Neolítico y el Calcolítico, en el tercer milenio a.n.e., sobre los cerros de los Alcores y Albalate, y se mantendrán durante la Edad de Bronce, hasta convertirse en la polis de Ibolca en época Ibérica. En torno al siglo VII a.n.e. se produjo un desplazamiento del asentamiento hacia el cerro del castillo, de mayor altitud.
Las investigaciones arqueológicas parecen indicar que en época Romana Republicana se construye una potente muralla rodeando la ciudad de Obulco que se mantendrá hasta finales de época Alto Imperial, en la que se van abandonando algunos sectores de la ciudad. La localidad, aunque conserve su relevancia en la comarca, parece sufrir un fuerte retroceso en época visigoda.
En 1232 Muhammad ibn Yusuf ibn Nasr ibn al-Ahmar (Alhamar o Muhammad I), originario de Arjona, se proclama sultán en Jaén y un año más tarde extiende su autoridad a Porcuna y Córdoba. En 1234 Muhammad I se declara vasallo de Ibn-Hud, nombrado gobernador de Andalucía por el califa abbasí, a cambio de su vasallaje Ibn Hud lo reconocerá como rey de Jaén, Arjona y Porcuna. Entre 1240 y marzo de 1241 el rey Fernando III consigue hacerse con esta población, que inmediatamente la cedería a la Orden de Calatrava, institución que la convertirá en una de sus principales encomiendas en el señorío que ostenta en el Alto Guadalquivir.
Los siglos XIII y XIV estuvieron marcados por la inestabilidad causada por las continuas incursiones de los musulmanes en la zona. Tras la batalla en Lucena de 1483, que supuso la derrota y la captura del rey granadino, Boabdil es enviado a Porcuna donde quedó retenido un tiempo, de ahí el nombre por el que se conoce popularmente a la Torre Nueva.
A finales de siglo XVII la Corona retiró los presupuestos para el mantenimiento de las fortificaciones a la Orden de Calatrava, lo que inició un proceso de abandono y ruina. El Terremoto de Lisboa de 1755 afectó gravemente a Porcuna, causando graves desperfectos a las estructuras defensivas, ya muy deterioradas.
Desde época islámica Porcuna estuvo defendida por dos recintos amurallados, construidos en piedra arenisca. El primer recinto, más extenso, circundaba la ciudad, mientras que el segundo conformaba un espacio de poder político-militar situado en el extremo Este de la villa. El desarrollo que alcanzó en la Baja Edad Media desbordó sus murallas, surgiendo arrabales fortificados. Desaparecidos por el abandono, los efectos del terremoto de Lisboa de 1755 y la reestructuración urbana de los siglos XIX y XX. Los elementos defensivos medievales van resurgiendo entre el caserío de la ciudad actual, gracias a las investigaciones arqueológicas. El vestigio más representativo de este conjunto fortificado es la Torre Nueva, de planta ochavada, construida en 1335 por la Orden de Calatrava en estilo gótico-mudéjar,. Actualmente alberga el Museo Arqueológico de Porcuna.
El emplazamiento de Porcuna se caracteriza por su altitud, dominio visual y la abundancia de agua, lo que ha favorecido su ocupación desde el III Milenio a.n.e. hasta la actualidad. El asentamiento islámico de Hisn Bulkūna se construyó sobre la Obulco romana, que ha dejado numerosos vestigios (un anfiteatro, la cisterna de la Calderona, los recintos fortificados del Comendador y Jabonero y las casas nobles del sector de San Benito). Su posición estratégica en la Campiña del Alto Guadalquivir convirtió a Hisn Bulkūna en la cabecera de un distrito administrativo (Iqlim), donde se concentraba toda la recaudación fiscal de la comarca. Este enclave alcanzaría su máxima extensión en torno a los siglos XII y XIII. Fue conquistada por Fernando III en 1240, quien la cedería a la Orden de Calatrava, convirtiéndola en una importante encomienda dentro del amplio señorío que los calatravos conformaron en el sector suroccidental del reino de Jaén. A partir de estos momentos se incrementaron sus defensas dada su proximidad a la frontera con el reino nazarí de Granada. A finales del siglo XV el rey de Granada Boabdil estuvo retenido temporalmente en el alcázar de Porcuna tras ser derrotado y capturado en la batalla de Lucena (1483).
Martes a domingo: 10:00 - 13:00. Fuera de horario contactar con el teléfono indicado.
Para grupos fuera de estos horarios, contactar con los teléfonos: 953544004 / 666445513.
Tras la conquista cristiana, algunos de sus lienzos (los que habrían sufrido mayor destrucción en el asalto a la villa o estaban en peor estado de conservación) son reforzados a través de revestimientos hechos con muros de mampostería irregular enripiada, que en la mayoría de los casos se montan sobre los tapiales, alcanzando las defensas mayor altura. Para la defensa de los paramentos se construyen torres de nueva planta y se refuerzan las de tapial.
Al núcleo urbano se accedía a través de varias puertas, de las cuales hemos localizado dos: la de La Villa y la de Santa Ana. Estaban protegidas o flanqueadas por torres, o situadas en un quiebro de la muralla, lo que facilitaba su defensa y el control de los visitantes.
La cerca o murallas urbanas que rodeaban y protegían al núcleo de población, fueron construidas en época islámica, con tapial de tierra sobre un pequeño basamento de mampostería. Los lienzos estaban defendidos por torres de planta cuadrada, construidos con idéntico material, desconociendo si, a nivel de adarve tendría alguna estancia o nivel de hábitat, donde se cobijasen los centinelas, o estaban coronadas por niveles de terrazas.