Palacio de la Encomienda
La primera constancia fiable de fuentes documentales data de 1.371, año de creación del señorío de Santisteban por Enrique II a favor de Men Rodríguez Biedma, después apellidado Benavides. El señorío comprendía la Villa de Santisteban del Puerto, junto con los lugares de Castellar y las Navas. Posteriormente en 1.473, Enrique IV hizo merced a Sánchez de Benavides y Dávila del título de conde con la misma denominación. Es en esta época cuando se inicia la construcción del recinto amurallado que aún se conserva.
Finalizada la Reconquista Cristiana, el Castillo pierde su función militar. Los Duques de Medinaceli, últimos señores feudales del lugar, conservando en su interior la torre del homenaje del siglo XIV, denominada de Pallarés, y el patio de armas de la antigua fortaleza, levantaron un palacio de buena sillería. En línea con la moda estilística castellana, la portada presenta un robusto arco de medio punto y escudos blasones en la clave saliente y en las enjutas, enmarcado por estilizadas columnillas y flameros.
Su denominación como Palacio de Medinaceli se debe a la segunda mitad del siglo XVIII, cuando Luis María, Duque de Medinaceli, hijo de Pedro Alcántara y María Javiera de Gonzaga, consiguió el título de Duque de Santisteban por su matrimonio con Joaquina de Benavides, hija de Antonio Benavides y Ana María, hermana de Pedro Alcántara.
A finales del siglo pasado el Palacio se convirtió en Casino Liberal, tras la guerra civil fue sede del Círculo de Labradores y actualmente es la Casa Consistorial de Castellar, restaurada siguiendo las directrices originarias.
En cuanto a la torre homenaje, denominada de Pallarés, de planta cuadrada, consta de dos plantas con diez metros de anchura y quince de altura. De su primera planta cabe destacar su bello arco apuntado, y de su segunda planta, es digna de admirar su cúpula sobre pechinas así como sus infranqueables aspilleras o saeteras. En 1996 fue inscrita en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz y desde el año 1998 viene albergando en su interior el Museo Ibérico de Castellar, donde se pueden contemplar algunas de las importantes piezas arqueológicas halladas en la localidad, en su mayoría exvotos de bronce, así como puntas de flecha, hachas o recipientes de cerámica.
Salta a la vista la doble personalidad del conjunto, Castillo y Palacio, Palacio y Castillo, apareciendo superpuestos en uno y otro los conceptos refinado y tosco, civil y militar, rústico y urbano, ingenuo y sofisticado, disputándose ambos, el protagonismo de este singular conglomerado.
El Palacio de la Casa Ducal de Medinaceli y el Castillo de Don Men Rodríguez, conocido por Castillo de Pallarés se superpone formando un único conjunto monumental.
Esta diversidad está condicionada por su topografía irregular desde los 400 m de Fuente Álamo a los 1.553 m del pico de La Martina, así como por la acusada climatología dominante, con temperaturas que ascienden hasta los 35° C durante los meses de verano y descienden hasta los -6° C en invierno.
Cabe destacar formaciones como Los Tajos, impresionantes cortados y rocosos, bajo los que la vegetación natural se conserva, como muestra de lo que en un tiempo eran los bosques mediterráneos del sur de la Península Ibérica, especies como la encina (Quercus rotundifolia) y el quejigo (Quercus faginea) dominan el estrato arbóreo y otras como las peonías (Poeoni broteroi), madreselvas (Lonicera implexa), majuelos (Crataegus mono-gyno), etc. ocupan el matorral o soto-bosque.
En estos enclaves, y desarrollándose sobre los paredones calizos, podemos encontrar un ende-mismo vegetal del sur de la Península Ibérica de la que sólo se ha encontrado en 22 poblaciones de Andalucía y está catalogada como en peligro de extinción, la Sarcocapnos baetica subsp. baetica.
En cuanto a la fauna que podemos encontrar en este ecosistema, desde aves como el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), grajillas (Corvus mone-du/o), chovas piquirrojas (Pymhocorax pyrrohocorax), cuervos (Corvus corax), roquero rojo (Montícola saxatilis), etc. También podemos observar el paso ocasional de alguna pareja de águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), la migración de los buitres leonados (Gyps fulvus) y otras aves encontradas en la zona boscosa como el buho chico (As/o otus), el colirrojo real (Phoen/curus phoen/curus), la oropéndola (On'o/us or/o/us), etc.
Tambien se encuentra en esta zona gran diversidad de mamíferos silvestres que buscan refugio en este enclave, aunque son especies difíciles de observar, podemos detectar su presencia con base en huellas y otros registros, especies como la garduña (Martes foina), gineta (Genettagenetta), tejón (Meles meles) y gran multitud de micromamíferos que actúan como base de la cadena trófica.
También es interesante descubrir la zona de Los Llanos, amplia meseta donde la vegetación arbórea está ausente y donde destacan las numerosas acumulaciones de piedras o majanos que le otorgan al territorio un aspecto lunar.
Pese a su apariencia yerma, los Llanos presentan una elevada biodiversidad y posibilidades de observación de la flora y fauna silvestre. La flora se caracteriza por la abundancia de especies aromáticas como lavandas (Lavandula), romeros (Rosamrinus officinalis), tomillos (Thymus) etc y de fauna, encontramos un gran número de aves ligadas a este tipo de ecosistemas amplios y desprovistos de vegetación arbórea como la cogujada común (Calerida cristata), la cogujada montesina (Calenda íeck/oe), la totovía (Lullula arbórea), la calandria (Melanocorypha calandra), la tarabilla común (Saxícola torcuata), la tarabilla norteña (Saxícola rubetra), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), pardillo común (Carduelis cannabina), jilguero (Carduelis cardue-lis), triguero (Miliaria calandra), perdiz roja (Alectoris rufa) además de una población de reptiles muy abundantes como el lagarto ocelado (Lacerta lepida), la lagartija ibérica (Podareis hispánica), lagartija colilarga (Psammodromus algirus), lagartija cenicienta (Psammodromus hispánicas), culebra bastarda (Malpolon monspessu-lanus), culebra de herradura (Coluber hippocrepis) y la culebra de escalera (Elaphe scalaris).
Alcalá la Real se engloba dentro de los territorios béticos andaluces, caracterizándose por presentar una gran diversidad de paisajes y ecosistemas.
Es un hipogeo que consta de tres cuevas excavadas en la roca, de las que la mayor tiene una fachada monumental simulando un porche en forma de arcadas ciegas, con arcos de herradura y tímpanos decorados con palmetas de tradición clásica, todo labrado en el talud del terreno. En el interior existe una capilla de tres naves con bóvedas de cañón sobre pilastras cuadradas. Las otras dos cuevas, de resolución más sencilla, debieron servir una como residencia de los monjes que habitaron en el oratorio, y la otra posiblemente como baptisterio.
Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1970.
Otro lugar de culto o cenobio visigodo existente en el término municipal de Rus, a 12 km del pueblo, es la denominada «Cueva de la Veguilla», localizada recientemente.
El oratorio rupestre de Valdecanales, situado a 6 km de la población, data de la época visigoda (siglo VII) y es el único ejemplo conocido en su género en el sur peninsular. Fue descubierto por Rafael Vañó Silvestre en 1968. Está situado en el cerro de la Alcobilla, entre Zagahón y próximo al pantano de Giribaile, en un entorno natural propicio para disfrutar tanto del monumento como del paisaje. Es un hipogeo formado por tres cuevas excavadas en la roca.
En esta ciudad fortificada ibérica se puede conocer como vivían los íberos del alto Guadalquivir, contemplar una de las más potentes fortificaciones con más de 300 metros conservados y una potencia de más de 5 metros de altura. El visitante puede entrar a la ciudad caminando por donde en su día lo hicieron los antiguos pobladores del oppidum y atravesar la conocida Puerta del Sol.
Una vez que se accede al yacimiento, primeramente se puede visitar el Centro de Interpretación ubicado junto al parking. En este moderno centro se explica al visitante como se desarrolló la vida en una ciudad ibérica a lo largo de todo un año, pasando por las distintas estaciones del año, las distintas actividades que se desarrollaban en el seno de la una familia y como se articulaba una ciudad en al que se conocen como eran sus casas, el palacio de los príncipes, los espacios religiosos, etc.
Las recientes investigaciones llevadas a cabo en Puente Tablas por la Universidad de Jaén, han puesto de manifiesto la gran importancia que adquirió la ciudad en el siglo IV a.C. Lo más destacado es la conocida Puerta del Sol, junto a la cual se ha descubierto un interesante santuario dedicado a una divinidad femenina. Es una puerta monumental, construida a principios del siglo IV a.C., está orientada hacia el este, hacia la salida del sol. Durante los equinoccios de otoño y primavera (entre los días 20 al 25 de septiembre y entre los días 20 y 25 de marzo) la luz del amanecer atraviesa la puerta e ilumina con los primeros rayos la figura de la diosa que se localizó junto a la puerta. Se trata de un ritual ancestral relacionado con la fecundidad de la naturaleza, la vida y la muerte, la riqueza y quizás el amor.
Junto a la puerta, también se localizó un santuario construido en varias terrazas donde destacan varias cuevas que seguramente formaban parte de un oráculo.
En el centro del poblado se puede visitar una manzana de casas completamente excavada. Se trata de varias viviendas en las cuales se conservan el patio y varias habitaciones e incluso el inicio de una segunda planta a la que se accedería por escaleras; almacenes comunales, etc. El urbanismo de la ciudad se configura en una retícula cuadrangular entre calles paralelas que discurren a todo lo largo de la meseta del oppidum. En uno de los extremos encontramos el palacio del príncipe íbero, con grandes habitaciones de recepción, patios porticados, grandes cuadras, almacenes, hornos, e incluso una bodega y almazara.
Juan Eslava Galán no pierde la oportunidad de introducir la cultura ibera cada vez que tiene ocasión. Por tal motivo, Juan de Olid, protagonista principal de su obra En busca del unicornio, entra a la ciudad de Jaén por Puente Tablas.
(…) Y como un heraldo hubiera salido el día de antes avisando nuestra llegada, él salió a buscarnos al sitio que dicen el Puente de Tabla, cabe al Guadalbullón, con mucho y muy lucido acompañamiento de músicas y corredores. (…)
En busca del unicornio. Capítulo IV.
La ciudad fortificada de Puente Tablas se localiza a 4 kilómetros de Jaén. A lo largo de sus treinta años de investigación, el yacimiento ha evidenciado su gran valor patrimonial a través de una amplia ocupación humana del lugar, desde la Edad del Bronce hasta época Islámica, pero la fase más importante es el periodo ibérico, principalmente el siglo IV a.C.
Martes a domingo y festivos: 09:00 - 15:00. Lunes cerrado.
La Sierra Sur de Jaén, que obtuvo el certificado Reserva Starligth en 2014, conserva intactas las condiciones de iluminación natural y nitidez del cielo nocturno. Asimismo, es un espacio en donde se ha establecido un compromiso por la defensa de la calidad del cielo nocturno, el acceso a la luz de las estrellas y los diferentes valores asociados.
El edificio principal, de unos 70 metros cuadrados, alberga la sala de usos múltiples y biblioteca, sala de control del observatorio, pequeña cocina, aseo y archivo.
Al norte del edificio principal y totalmente independiente, se encuentra el observatorio propiamente dicho. La planta inferior sirve de sala de almacenaje para la diversa instrumentación y accesorios de los telescopios y cuenta con un pequeño taller para las reparaciones.
La cúpula Scope Dome, de 4 metros de diámetro e instalada en la parte superior, alberga un telescopio Meade S/C LX200-ACF GPS de 0,30 metros de abertura a f/10, en montura ecuatorial de horquilla, soportado por una columna rígida independiente.
Todo el conjunto del Observatorio Andaluz de Astronomía: Cúpula, telescopio así como su batería de accesorios e instrumentación, puede ser operado remotamente desde cualquier sitio.
En la terraza de la sala de control hay instalada una estación meteorológica especialmente diseñada para su uso en un observatorio astronómico y una cámara automática AllSky para la detección de meteoritos.
En la aldea de La Pedriza, a 8 km de Alcalá la Real con un cielo oscuro impresionante, la Sociedad Einstein de Astronomía, con la colaboración del Ayuntamiento de Alcalá la Real, dispone de unas instalaciones de primer orden para la observación y divulgación astronómica: el Observatorio Andaluz de Astronomía.
En esta necrópolis fue enterrado en el siglo V a.C. el impresionante conjunto escultórico más importante de toda la cultura ibérica y que hoy en día se puede contemplar en el Museo de Jaén.
En el sitio arqueológico y en su Centro de Visitantes encontrarás las claves para comprender este grupo escultórico y el significado de la muerte en el mundo ibérico. Cerrillo Blanco es un túmulo funerario de época tartésica (s. VII a.C.) con 24 sepulturas individuales en fosa y 1 megalítica en la que se enterraron dos individuos. Hacia el s. V a.C., se enterró en zanjas cubiertas con grandes losas, un conjunto escultórico ibérico destruido de forma intencionada. Tanto por la cantidad de piezas (1400 fragmentos aproximadamente), como por su calidad artística es el más importante de la escultura ibérica. Este conjunto nos cuenta y nos narra la historia de cómo un grupo de aristócratas se hicieron poderosos y llegaron a gobernar la importante ciudad de Obulco en Porcuna.
La visita al yacimiento se completa con el Museo de Porcuna que está ubicado en la Torre de Boabdil del siglo XV, en pleno centro histórico de la localidad. Este museo cuenta con una importante colección de esculturas ibero-romanas. Desde el museo se ofrecen visitas guiadas con cita previa y programación de actividades durante todo el año que puedes encontrar en su web: www.museodeporcuna.com
Cerrillo Blanco es uno de los lugares más emblemáticos de la cultura ibérica. Paseando por este yacimiento conocerás una necrópolis de inhumación datada en el siglo VII a.C.
Yacimiento: martes a domingo 10:00 - 13:00 (previa reserva). Museo de Porcuna: martes a domingo 10:00 - 13:00.
Según las investigaciones se trata de una necrópolis cuya extensión rodearía todo el pueblo, lo que la convierte en una de las más importantes a nivel nacional.
En el año 1954 se realizó la primera excavación arqueológica, inspeccionándose 22 tumbas de las que tan solo 7 permanecían intactas. Las tumbas inspeccionadas presentaban una forma ovoide y exageradamente alargada, no guardando una orientación determinada.
Junto a esta necrópolis visigoda –apenas a 30 metros– se encuentra otra de época musulmana.
Situada en el municipio de La Guardia, a escasos 500 metros del núcleo urbano, se encuentra este yacimiento de época visigoda cuyas tumbas están excavadas en la roca.
Emplazamiento: Al oeste de la localidad, en las estribaciones del conjunto montañoso de la Sierra Sur.
Distancia: 7 km.
Medio: Vehículo turismo.
Vía de acceso: Tomando la carretera que conduce a la Hoya del Salobral.
Se trata de valles adehesados rodeados de encinar y pinar, que se encuentran junto a la carretera que conduce a Navalcán. Son unos parajes muy visitados en otoño por buscadores de setas de cardo. La explotación ganadera (ovina y caprina) está muy presente en esta zona, encontrándonos varios cortijos en los alrededores dedicados a esta labor.