VISITA GUIADA Y ACTUACIÓN DE EL NIDO, EN MENGÍBAR EL 9 DE OCTUBRE
VISITA GUIADA Y ACTUACIÓN DE EL NIDO, EN MENGÍBAR EL 9 DE OCTUBRE
VISITA GUIADA Y ACTUACIÓN DE EL NIDO, EN MENGÍBAR EL 9 DE OCTUBRE
CONCIERTO DE LELA SOTO EN EL CINE- TEATRO DE PORCUNA (SIN VISITA GUIADA Y SIN BUS).SÁBADO, 3 DE OCTUBRE DE 2026, A LAS 21:00H
El programa Viaje al Tiempo de los Íberos en su itinerario por los grandes enclaves arqueológicos de la provincia recala el sábado 26 de septiembre en la Muralla Ciclópea de Ibros, donde actuará el grupo Elfos del Rocío, conocido por su sensibilidad acústica y su capacidad para dialogar con el entorno natural.
El Hotel Infanta Cristina, de cuatro estrellas, es la opción de preferencia entre los viajeros más exigentes. Un espacio exquisitamente decorado caracterizado por la calidad de los servicios y la excelente atención de su personal como notas principales, reconocido recientemente con la “Q” de Calidad.
Todas nuestras amplias habitaciones dobles están insonorizadas y equipadas con baño privado completo, disdponiendo de 3 suites, 58 habitaciones dobles y 10 individuales.
Espacios con una cuidada decoración, pensados para una estancia inolvidable, atendiendo con mimo hasta el último detalle. Hay disponible aparcamiento privado en el establecimiento por un suplemento. El mostrador de información turística puede ofrecerle información sobre Jaén. El Infanta Cristina cuenta, además, con un restaurante tradicional, un bar cafetería y una recepción abierta 24 horas. También hay una sala de televisión y amplias salas multiusos.
Vilches es un municipio situado al norte de Jaén, perteneciente a la comarca de El Condado, situado en las estribaciones de Sierra Morena. Las pedanías de Guadalén y Miraelrío forman parte también de él.
Su término municipal está atravesado por los ríos Guadalén, Guarrizas y Guadalimar, que vierten sus aguas en los embalses de Guadalén, La Fernandina y Giribaile, respectivamente.
Su paisaje, muy variado, posee un gran potencial turístico, destacando sus parajes de interés ambiental, embalses, dehesas de encinares, extensos olivares, tierras de cultivo, sin olvidar sus recursos cinegéticos y piscícolas.
El patrimonio histórico-artístico es relevante. Destacan la iglesia de San Miguel, la ermita de la Virgen del Castillo, los restos de los castillos de Vilches y Giribaile, pertenecientes a la Ruta de los Castillos y las Batallas de Jaén, y yacimientos arqueológicos como Giribaile, de época ibérica.
Zona turística: Sierra Morena/Sierras de Andújar y Despeñaperros
Distancia a la capital (km): 80
Altitud sobre el nivel del mar (m): 543
Extensión (Km2): 273
N° de Habitantes: 5086
Gentilicio: Vilcheños
Código postal: 23220
De su patrimonio artístico hay que destacar:
La zona norte del término de Vilches se extiende por Sierra Morena, con altitudes que alcanzan los 800 m. La vegetación en esta parte más elevada es muy variada y está asociada al bosque mediterráneo: encinares, alcornocales, quejigares. Existen también matorrales y zonas de plantaciones de pinos maderables.
Más al sur, en las estribaciones de Sierra Morena, con altitudes que se sitúan entre los 400 y 500 m., predominan las superficies adehesadas y los pastizales. Con una orografía suave de constantes ondulaciones, donde predomina el olivar y también encontramos monte bajo con acebuchales y madroños.
Aquí viven numerosas especies animales, como aves, mamíferos y artrópodos, fácilmente observables en su hábitat natural.
Las zonas húmedas están alrededor de los embalses existentes (Guadalén, Girirbaile y Fernandina), en las riberas de los ríos Guadalén, Guadalimar y Guarrizas. Las orillas de los ríos y arroyos acogen mimbreras, tarays, adelfas y otras especies arbóreas como el chopo blanco o el álamo negro.
Abundan los reptiles, destacando las poblaciones del galápago leproso en los ríos Guadalén y Guarrizas, así como la víbora de Lataste en la Sierra. También serán fácilmente observables águilas pescadoras y reales, buitres comunes y negros, búhos reales, linces, ginetas, tejones, etc.
Vilches es un municipio de arraigadas tradiciones, con festejos populares, tanto religiosos como profanos, que se desarrollan a lo largo del año y con actividades para todas las edades.
Vilches es un municipio muy amante de sus tradiciones y esto se refleja también en su gastronomía. Con frecuencia se utiliza la carne obtenida de la caza para elaborar sus platos.
Destacamos entre los más conocidos:
De la repostería queremos destacar:
En el término municipal de Vilches se han inventariado cerca de un centenar de yacimientos arqueológicos. De la Edad del Cobre se ha encontrado el yacimiento de Santagón. La ocupación de este asentamiento debió finalizar a comienzos de la Edad de Bronce, cuando la consolidación de la actividad metalúrgica y la fertilidad de las tierras del entorno supusieron la aparición de pequeños poblados en la zona, algunos de ellos fortificados, como la Cañada de Malabrigo, Giribaile o Cerro Santo. Este asentamiento tiene la novedad de contar con una gran torre defensiva.
En la etapa ibérica, Giribaile alcanzó relevancia, se controlaban desde aquí los centros metalúrgicos. El poblado presenta un trazado urbanístico definido por calles, casas y áreas públicas, delimitado por una gran muralla. De este periodo ibérico se han inventariado gran cantidad de asentamientos y pequeñas fortificaciones, entre ellos la primera ocupación del cerro del castillo.
En la época romana se identifica a Vilches como Baesucci, según una lápida localizada en el cerro del castillo. El emperador Vespasiano le concedió el título de municipio. En Santagón se han encontrado restos de antiguas villas con mosaicos en las zonas nobles.
También el pueblo visigodo se asentó en Vilches. Se ha encontrado un arquitrabe visigodo que se conserva en el Museo provincial de Jaén.
Es en la época islámica cuando se consolida el actual emplazamiento de Vilches, siendo ocupado a partir del 711. Formó parte de al-Andalus durante cinco siglos, desde los primeros años del siglo VIII hasta el siglo XIII. Este largo periodo hace que Vilches sea una típica ciudad musulmana, de la que hoy podemos adivinar vestigios. A medida que avanza el siglo XII el castillo de Vilches se hizo muy vulnerable por la proximidad con Despeñaperros, por donde las tropas castellano-leonesas practicaban acciones de hostigamiento sobre las posesiones de al-Andalus.
En 1212, los reyes cristianos de Castilla, Aragón y Navarra, vencen a los musulmanes en la batalla de las Navas de Tolosa. Tres días después, es conquistado el castillo y exterminada la población, lo que obligará a repoblar esta zona con habitantes de más allá de Sierra Morena. Los cristianos se quedarán en el castillo de Vilches y los musulmanes se replegarán a Giribaile.
Será el rey Fernando III quien ceda el territorio de Vilches al Concejo de Baeza, hasta que Felipe IV, en 1627, lo libere y le conceda el título de Villa.
Muy posteriormente, es reseñable la dotación de Vilches con estación ferroviaria, ya en 1900.
Entre extensas llanuras de olivos verdes se vislumbra una noble atalaya en la que se encuentra Porcuna, un universo en piedra labrado a través de sus seis mil años de historia.
Canteros de todas las épocas grabaron en sus muros la huella de un pasado ilustre, dejando para la eternidad el eco de su maestría. En ella se modeló el conjunto escultórico de Cerrillo Blanco; se alzaron los sólidos cimientos de la romana Obulco; sirvió de custodia de un baluarte andalusí y fue emplazamiento de maestres y comendadores calatravos.
Su dorada piedra esculpida a mano luce con majestuosidad en monumentos y plazas que se abren al asombro de quienes la contemplan
Nuestra tierra, cambiante en apariencia, pero inalterable espíritu, ha viajado a través del tiempo envuelta en nombres que narran una misma esencia: Ipolca, Obulco, Bulkuna… Porcuna.
Hoy, Porcuna te invita a adentrarte en sus encantos, a perderte por sus calles serenas, a sentir la cercanía de su gente y a saborear, sin prisas, la verdad de su gastronomía. Porque aquí, cada piedra cuenta una historia y cada historia te espera.
Oficina de Información Turística
Plaza de Andalucía, 3
Tlf.: 953 545 130
oficinaturismo@porcuna.es
Zona turística: Sierra Sur y Campiña de Jaén
Distancia a la capital (km): 42
Altitud sobre el nivel del mar (m): 427
Extensión (Km²): 174,5
N° de Habitantes: 7.055
Gentilicio: Porcunenses
Código postal: 23790
La pálida tonalidad de sus rocas da sentido al nombre de este pequeño cerro situado a dos kilómetros y medio del núcleo urbano de Porcuna: Cerrillo Blanco.
Intervenido arqueológicamente durante los años 70 del pasado siglo, se delimita el proceso de utilización humana del yacimiento en tres momentos.
En primer lugar, durante el período tartésico, se distingue una necrópolis de inhumación fechada en torno al siglo VII a.C. En ella aparecen veinticuatro tumbas individuales y una sepultura de cámara doble.
De una segunda época, alrededor del siglo V a.C., es el mayor conjunto escultórico íbero del territorio nacional. Mil trescientos fragmentos entre los que se encuentran más de una treintena de esculturas. Destaca el guerrero de la doble armadura, símbolo por antonomasia del mundo íbero en general.
Por último, la necrópolis siguió utilizándose para tales fines desde el siglo V a.C. hasta el siglo I a.C., cambiando el primigenio rito de inhumación por el rito de incineración.
El Anfiteatro Romano de Obulco fue uno de los mayores edificios de espectáculos de la Hispania Romana, ejemplo de la enorme magnitud que alcanzó la antigua polis de Ibolca-Obulco. Fue la mayor de las ciudades de la Iberia protohistórica y romana en época de Julio César.
Este anfiteatro muestra la imponente realidad arqueológica del Municipium Pontificiensis Obulconensis en el siglo I a.C., momento en el que fue levantado a unos quinientos metros de las murallas.
Tras la última gran intervención de este anfiteatro colosal, sus monumentales restos, de más de una hectárea de superficie, se han conseguido dimensionar e integrar en armonía con el barrio existente, permitiendo a sus visitantes pasear por un gran tramo de la fachada sur con sus imponentes contrafuertes de sillares almohadillados al estilo helenístico, ver las puertas y vomitorios, las vías de acceso exteriores y los grandes derrumbes de bloques ciclópeos, para después poder entrar a las cáveas o gradas, y bajar desde el muro del podio al espacio de la arena y carcer, donde apreciar las dimensiones y panorama que vieron los antiguos gladiadores que combatieron en los munera o juegos.
La Cisterna Romana de La Calderona es un colosal complejo hidráulico subterráneo del Municipio Pontificiense de Obulco, destinado a almacenar agua, que lleva más de dos milenios en uso y que ha llegado hasta nuestros días en excepcional estado de conservación.
Fue redescubierta accidentalmente por uno de los vecinos de las tres viviendas contemporáneas que se disponen sobre ella y destinada a refugio antiaéreo en la Guerra de España de 1936. En origen fue un gran depósito de agua público con varios caños de recogida de aguas pluviales y tres pozos de captación.
El proyecto se ha completado construyéndose un edificio contemporáneo de acceso mediante rampas al complejo y con la excavación de aproximadamente 500 m² del extenso barrio romano de poniente, donde se han exhumado parte de una calle enlosada transversal, tres casas organizadas en torno a patios, una tienda y un matadero-carnicería, que permiten calificar esta manzana del barrio, como un sector artesanal y comercial de la ciudad.
En una época de invasiones y conquistas, durante el Medioevo, dos nombres expresan una misma realidad. La musulmana Bulkūna y la cristiana Porcuna conviven y comparten un mismo territorio.
Sobre los restos de un baluarte andalusí, que a su vez se erigía sobre vestigios romanos, se fortifica el Castillo de Porcuna con nuevas defensas para ser convertido en alcázar cristiano.
Diez son las torres que componen el recinto amurallado del castillo y una de ellas, la última en construirse, la que se mantiene hasta nuestros días. La Torre Nueva fue levantada durante la primera mitad del siglo XV por precepto del caballero calatravo don Luis de Guzmán.
Es llamada, también, Torre de Boabdil por lo acaecido en 1483 cuando el último sultándel Reino Nazarí de Granada, Boabdil, es trasladado como prisionero a dicha torre tras ser apresado en la Batalla de Lucena.
La torre es de base octogonal, alcanza los 28 metros de altura y tiene forma ochavada. Su interior, de dos plantas y una terraza, albergará las salas de época medieval del Museo Arqueológico Municipal Obulco.
Los primeros datos que se poseen de la ermita de Santa Ana son de finales del siglo XV aunque se desconoce su origen exacto, pudiéndose remontar a finales del siglo XIII.
Santa Ana se traza como una ermita de una nave, con varias dependencias anejas como la casa de la santera y algunos corrales. Durante los siglos posteriores seamplia y consolida el conjunto hasta que en el siglo XIX se cierra al culto. En el siglo XX, el inmueble es vendido a la familia Juárez para su uso como horno de pan.
La reciente intervención llevada a cabo por el Ayuntamiento de Porcuna ha supuesto la restauración y recuperación volumétrica del edificio original. Estos trabajos han sacado a la luz importantes hallazgos: unos pavimentos singulares, numerosos enterramientos o pinturas murales en la zona del altar.
Actualmente, la antigua iglesia de Santa Ana se ha convertido en Centro de Recepción de Visitantes.
Se trata de uno de los edificios, el más modesto, que aparece mencionado ya en el siglo XV junto a la organización de la plaza: las carnicerías de la villa, la Iglesia Mayor y el Cabildo.
Las Carnicerías Reales, denominadas así por el control que tenía la Corona sobre la carne, abastecieron de vacuno y ovino a la población durante más de quinientos años, desde la Edad Media hasta la Segunda República.
A partir de este momento se ubica en el edificio la biblioteca de la ciudad y, además, se realizan allí las funciones de bolsa de trabajo, para ser, antes de su restauración, Juzgado Comarcal.
En 2015 fue inaugurado este espacio tras la rehabilitación y puesta en valor que el Ayuntamiento de Porcuna llevó a cabo, albergándose, allí, los servicios municipales de Archivo Histórico y Oficina de Información Turística.
Pozos íberos, atarjeas romanas, pavimentos de las carnicerías o una de las torres del Castillo de Porcuna, son algunos de los vestigios que pueden apreciarse en el interior del edificio. Merece, además, la atención detenerse a observar su fachada inclinada testimonio del terremoto de Lisboa de 1755.
En la plaza de Andalucía fue construido en plena Ilustración por orden del rey Carlos IV en 1798 el Pósito Real, es decir, un almacén público de grano para el consumo y la siembra. Se trata de un edificio funcional de fachada de sillería con hermosa portada clasicista, el cual consta de tres naves, una central principal y dos laterales, separadas por arcadas de piedra sobre las que descansa la cubierta. Al edificio se accede tras ascender por una escalinata, elemento que permite poder generar un nivel inferior o galería de ventilación.
Tras la contienda de la Guerra Civil el edificio quedó arruinado por lo que hubo que realizar una importante reforma. Si bien las obras fueron dirigidas por Ramón Pajares Pardo, el proyecto se debe al arquitecto y Premio Nacional de Arquitectura José Luis Fernández del Amo, siendo este el primer proyecto que firmó.
En la actualidad, el edificio acoge la sede del Ayuntamiento de Porcuna. Destaca especialmente el amplio “patio de cristales”, un espacio luminoso que actúa como distribuidor de toda la planta baja y funciona, además, como sala principal de atención al público.
Se trata de un espacio ubicado bajo el edificio del Pósito Real, actual Ayuntamiento. En su día fueron las galerías de ventilación y evitaban que la humedad alcanzase la cota del almacén de grano. En origen no tenían acceso directo desde el exterior, únicamente una trampilla de registro. Con el tiempo se abrieron varias puertas de entrada, lo que permitió que este lugar adoptara distintos usos, desde almacén de materiales de construcción hasta calabozo o taller de herrería.
Tras la importante reforma llevada a cabo en 2017, el espacio fue restaurado y abierto al público. Durante la intervención salieron a la luz restos arqueológicos de época romana y medieval, hoy integrados en el recorrido. Destaca especialmente el sistema de bóvedas empleado en su construcción.
En 2023 se incorporaron al conjunto dos salas museísticas que enriquecen notablemente la comprensión del pasado de Porcuna: una dedicada al mundo túrdulo y otra al periodo romano. Ambas ofrecen un recorrido claro y accesible por las culturas que dejaron una huella profunda en la antigua Obulco.
La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Porcuna, concluida a comienzos del siglo XX gracias a una suscripción popular, se levanta sobre el solar de la antigua Iglesia de Santa María la Mayor. El edificio, amplio y luminoso, presenta un estilo neorrománico-bizantino y se articula en tres naves cubiertas con bóvedas de crucería. La sacristía, adosada a la cabecera, pertenece al templo del siglo XVII y se conecta con la casa rectoral, que alberga la residencia del párroco, el archivo, el despacho y el salón parroquial.
Tras terminar la construcción del nuevo templo, se encargó a Julio Romero de Torres la pintura de la bóveda del ábside, donde el artista representó la Asunción de la Virgen, rodeada de un coro de ángeles. La obra impresionó tanto que se le solicitaron dos nuevos murales para las capillas del crucero. En una de ellas plasmó La Santa Cena, mostrando a los apóstoles atentos al momento en que Jesús instituye la Eucaristía. En la otra, representó a La Sagrada Familia en un sereno atardecer, con el Niño Jesús en brazos de María y la presencia silenciosa de San José. Además, el templo conserva cinco obras más del pintor: un óleo de San Juan Bautista en oración y cuatro lienzos de los evangelistas situados en las pechinas del crucero.
Resumen de la artesanía milenaria de la piedra en Porcuna. El cantero y marmolista Antonio Aguilera Ruedas (1896-1980) la construyó a mitad del siglo XX durante 30 años con considerable esfuerzo personal y firme maestría.
Su extravagante y ecléctica combinación de soluciones, técnicas y decoraciones exaltan el trabajo de la piedra. Llaman la atención sus personales e inusuales explicaciones que retratan de manera insólita la compleja trayectoria paralela entre edificio y autor.
En agosto de 2018 fue reinaugurada tras las reformas que el Ayuntamiento de Porcuna realizó. Después de un importante trabajo de limpieza y restauración de la piedra se elige un sofisticado sistema de iluminación para sacar toda la belleza a la artesanía de la piedra. Paralelamente, un extenso juego de rampas, construidas en hormigón de mármol, da acceso a un ascensor de cristal, único elemento disonante pero que permitirá la accesibilidad a la totalidad del inmueble.
El entorno natural de Porcuna conforma un patrimonio medioambiental singular, modelado por miles de años de historia, por un clima mediterráneo marcado y por la presencia constante del olivar como elemento identitario del paisaje.
El municipio se asienta sobre amplias formaciones margosas del Mioceno Medio-Superior, configurando un relieve homogéneo y suavemente ondulado, caracterizado por lomas y colinas redondeadas. De manera puntual afloran espolones y salientes rocosos de litología areno-calcárea, más resistentes a la erosión.
Los suelos del término municipal son, en su mayoría, calizos y poco o medianamente evolucionados. Predominan las margas claras, con perfiles poco profundos pero fértiles, y un pH ligeramente básico que favorece el desarrollo de cultivos característicos de la Campiña.
El clima de Porcuna es mediterráneo continental-templado. La temperatura media anual ronda los 17°C y la precipitación alcanza los 563 mm, con marcadas irregularidades interanuales y prolongados periodos de sequía. Los inviernos son templados, con máximas diurnas cercanas a los 13 °C, mientras que en verano se alcanzan fácilmente los 40 °C, con lluvias escasas.
El municipio se asienta sobre dos acuíferos: el acuífero de Porcuna, que ocupa casi toda la extensión municipal, y el acuífero Aluvial del Guadalquivir, localizado al norte. El término se integra en la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, y sus cauces principales son el arroyo Salado, que cruza el municipio de suroeste a noroeste hasta desembocar en el Guadalquivir, y el arroyo del Saladillo, su principal afluente.
Porcuna se integra en la región Mediterránea, y presenta un clima seco con temperaturas suaves en invierno y veranos calurosos.
El olivar constituye hoy el agrosistema dominante y un verdadero monocultivo que ocupa prácticamente todo el territorio, aunque también persisten áreas con especies herbáceas de carácter natural. Porcuna alberga, además, cuatro especies endémicas de gran valor biológico: Hispalense, Bético, Mediterráneo Iberoatlántico-Magrebí y Bético-Magrebí.
La actividad agrícola condiciona la disponibilidad de hábitats, pero el olivar ofrece una cubierta vegetal que permite la presencia de una fauna diversa. Aves, pequeños mamíferos, reptiles e invertebrados encuentran en este ecosistema un espacio propicio para su alimentación y refugio.
En él podemos observar especies como: el verdecillo y el verderón; y en invierno la curruca capirota, el petirrojo y el zorzal común.
La biodiversidad del olivar aumenta mucho cuando junto a él aparecen arroyos con bosques de ribera o linderos de matorral mediterráneo, constituidos por carrizos, adelfas y tarajes. Y así nos encontramos con: gorriones, pinzones, jilgueros, ruiseñores, cogujadas, codornices y cornejas. Anfibios: sapo común, rana verde, salamandra; reptiles: culebra bastarda, lagarto y lagartijas; mamíferos: liebres, conejos, zorros, tejones, jinetas…
Muy recomendables algunos parajes en los que contemplar la naturaleza que hemos descrito en ese apartado:
Cabalgata de Reyes (5 enero). La noche del 5 de enero, las calles de Porcuna se llenan de magia e ilusión por la venida de Sus Majestades los Reyes de Oriente. Una diversa variedad de carrozas, desfiles y música hacen brillar, aún más si cabe, esta noche tan especial.
Día de Andalucía (28 febrero). El Día de Andalucía, fiesta autonómica, se celebra en Porcuna un acto institucional en el que el Ayuntamiento realiza la Concesión de Honores y Distinciones a distintas personalidades relacionadas con esta ciudad.
Carnaval (febrero). Su tradición en esta localidad se remonta a los albores del siglo XX, aunque ha sido más recientemente cuando ha cobrado especial relevancia. Por un lado, en el Cine-Teatro “María Bellido” tiene lugar una Gala de Carnaval en la que las letras y acordes de diferentes agrupaciones carnavaleras se entremezclan con los ritmos de tres por cuatro de las murgas locales. Por otro, durante la tarde del sábado de carnaval, se realiza un espectacular pasacalle en el que cientos de personas se dan cita para mostrar el elaborado trabajo llevado a cabo durante meses. El color, la música y el baile lo inundan todo, y la diversión se apodera de todos aquellos que se animan a contemplarlo.
San Benito, Patrón de Porcuna (21 marzo). La devoción a San Benito en Porcuna se remonta al siglo XIII y tenemos constancia de que tal día se realizaban funciones religiosas desde el siglo XVI. Por tanto, no es de extrañar, que la veneración al Santo Patrón esté tan arraigada entre sus vecinos. El 21 de marzo de cada año, se lleva a cabo una solemne celebración de la eucaristía en su honor y posterior procesión de la imagen, la cual está acompañada por las bandas de música locales.
Semana Santa. Durante la cuaresma, Porcuna se llena de tradición y solemnidad. Las calles de Porcuna conforman un marco excepcional para el procesionar de sus cofradías que, con su saber estar, nos trasladan a un ambiente único de sobriedad, devoción y belleza. Diez son las cofradías y hermandades que procesionan en Porcuna desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección.
San Marcos (25 abril). En honor a este evangelista, se celebra una fiesta religiosa y posterior procesión para finalizar con una verbena popular del mismo barrio al que da nombre. Cabe destacar la curiosa tradición de los “Chiscos de San Marcos”. Se trata de la realización de hogueras que tradicionalmente se encendían en plazas y altozanos, con maderas y enseres viejos que se desechaban y que los más jóvenes apilaban para su posterior quema. Esta tradición se realizaba con la finalidad de invocar a San Marcos Evangelista para que trajera lluvias beneficiosas para la agricultura. En la actualidad, junto a la ermita se sigue realizando una de estas hogueras.
Cruces de Mayo (primer fin de semana de mayo). En diversas plazas, calles y barrios del pueblo, engalanados con esmero para la ocasión, se alzan las tradicionales Cruces de Mayo, una festividad que inunda cada rincón con un aire festivo y lleno de color. Las calles se visten de motivos florales y detalles costumbristas, auténticos reflejos de la vida y las tradiciones del lugar, mientras los vecinos, con dedicación y orgullo, compiten por crear la cruz más hermosa y llamativa.
Romería de Alharilla. Fiesta de Interés Turístico de Andalucía. El segundo domingo de mayo tiene lugar en Porcuna una de las romerías más importantes de Andalucía, la que se celebra en honor a la Santísima Virgen de Alharilla, Patrona y Alcaldesa Perpetua de la localidad. La semana previa, el municipio se engalana y sus calles se llenan de gente para festejar la festividad en honor de su patrona. Destacan, entre otros, el espectacular paseo de caballos, en la tarde del sábado, con jinetes y carruajes que desfilan por las calles principales. El domingo, día grande, miles de devotos y romeros se congregan para vivir un día de profunda fe, culminado con la ansiada procesión de la Virgen, llevada en andas entre pétalos y plegarias.
Bervena de San Benito (11 julio). San Benito de Nursia, patrón de Porcuna y de Europa, cuenta con una segunda festividad en julio en la cual, tras la fiesta religiosa, tiene lugar una verbena popular en el barrio con su mismo nombre.
MiaqueFest (primer fin de semana de agosto). Se trata de uno de los mayores festivales musicales de la provincia de Jaén. Con un espíritu abierto y diverso, el festival no se centra en un estilo musical concreto, sino que da cabida a un amplio abanico de géneros en el que se conjugan figuras consolidadas del panorama musical nacional con otras que empiezan a despuntar.
San Lorenzo (10 agosto). Tras la celebración de la Santa Misa tiene lugar la procesión de San Lorenzo por las principales calles de la localidad. Posteriormente se celebra una de las verbenas populares con más raigambre de Porcuna.
Feria Real (septiembre). La llamada "Feria Real" unió la devoción por San Benito y la Virgen de la Soledad, intercesores milagrosos ante una gran tormenta, con la tradición de celebrar una feria de ganado anual otorgada por la reina Isabel II al Ayuntamiento de Porcuna. En la actualidad, se celebran estas fiestas en los primeros días del mes de septiembre y cabe destacar su Besana Flamenca, Porcuna Electronic Night, la noche joven con actuaciones musicales o el desfile de gigantes y cabezudos.
Feria del Aceite (último fin de semana de octubre). Se trata de una festividad celebrada en torno al aceite de oliva, principal motor económico de la localidad, que tuvo su orien en el año 2007. En la Feria del Aceite de Porcuna se encuentra una amplia exposición de maquinaria agrícola, numerosos puestos donde degustar la gastronomía típica, puestos de artesanía, conferencias, catas de aceite... Todo ello clausurado el domingo con la degustación del tradicional hoyo de pan con aceite de oliva virgen extra y aceituna cosechadas en nuestra tierra.
A caballo entre Jaén y Córdoba, Porcuna reúne en su cocina lo mejor de cada una de estas provincias, siempre con su ingrediente estrella: el aceite de oliva virgen extra. Este oro líquido, fruto de los extensos olivares que rodean el municipio, no solo impregna sus recetas de un sabor inconfundible, sino que también se convierte en el símbolo de una tradición que define su esencia culinaria.
En la mesa de Porcuna conviven las pipirranas y los cardillos esparragados jiennenses con los flamenquines y el salmorejo cordobeses, en un perfecto equilibrio que enriquece su patrimonio gastronómico. Sin embargo, es en sus recetas autóctonas donde se encuentra la verdadera esencia de esta tierra.
Entre sus platos más peculiares destacan los violetes, un pequeño pastel cuadrado que se forma doblando una oblea sobre un relleno de carne picada especiada. Este plato, de elaboración artesanal, se convierte en un imprescindible para quienes buscan degustar algo único y auténtico.
Por otro lado, la gallina en leche sorprende tanto por su nombre como por su historia. Este dulce típico, de sabor semejante al mazapán y al alfajor, evoca con su aroma a almendra un pasado andalusí que ha quedado grabado en la memoria gastronómica de Porcuna.
Para los amantes de la buena mesa, la visita a Porcuna no estaría completa sin probar estas especialidades, que representan un puente entre el pasado y el presente, entre la tradición y la innovación. Además, los restaurantes y bares locales ofrecen la oportunidad de disfrutar de estas delicias en un ambiente acogedor, rodeado de la hospitalidad que caracteriza a los porcunenses.
Los orígenes de Porcuna se remontan a un grupo de aldeas del Neolítico Final localizadas en su entorno. En la Edad del Cobre (III milenio a.C.) la zona se convierte en un centro nuclear de la Campiña. Las investigaciones arqueológicas han descubierto en el cerro de los Alcores una de las fortificaciones más antiguas documentadas en el Alto Guadalquivir, con doble cerco amurallado rodeado cabañas circulares. Otro poblado similar se encuentra en el cerro de Albalate y ambos se mantuvieron durante la Edad del Bronce (II milenio a.C.).
En los siglos VII y VI a.C. se conformó la cultura ibérica en estas tierras y así, en el cerro de los Alcores, aparece una nueva ordenación urbana, de trazado geométrico, con casas rectangulares de paredes de adobe que se alzan sobre zócalos de piedra, a veces estucados con barro. La zona mantuvo su condición de gran centro de la campiña y en esta época ibérica emergió una aristocracia con modelos políticos heroicos, al igual que otras regiones mediterráneas. Esta élite, para perpetuar su estirpe, representó sus hazañas y sus orígenes, legándonos de paso el maravilloso conjunto escultórico de los guerreros de Cerrillo Blanco, que ya son emblema de esta cultura. Estas esculturas estaban en un recinto sacro del cerro de los Alcores, pero poco después de su erección fueron enterradas en la necrópolis de Cerrillo Blanco.
La Obulco romana fue el origen de la actual Porcuna, confirmado por los hallazgos epigráficos y los textos de Plinio, Ptolomeo y Estrabón. Durante la república y el primer Imperio la ciudad tuvo gran importancia y disfrutó de cierta autonomía, ya que acuñaba su moneda.
Cuando la segunda guerra civil entre César y Pompeyo estaba a punto de concluir, estalló en la Península una sublevación encabezada por los hijos de Pompeyo. Ante esta situación, César se vio obligado a movilizar con rapidez a sus legiones hacia las zonas rebeldes. Las crónicas relatan que tardó tan solo 27 días en recorrer la distancia entre Roma y Obulco, un ejemplo de la impresionante capacidad logística del general.
Una vez en Obulco, César reorganizó y concentró allí a sus tropas antes de marchar hacia Córdoba, donde tendría lugar la célebre batalla de Munda. El triunfo en este enfrentamiento consolidó definitivamente su poder.
La Huella del Agua es una ruta senderista por Porcuna y sus inmediaciones cuyo hilo conductor es el agua, es decir, el sistema hídrico en Porcuna desde tiempos pretéritos hasta la actualidad. Se propone, por tanto, un recorrido por el desaparecido depósito de agua de San Cristóbal y el actual de la calle Cabeza; las diferentes fuentes que aún se conservan (a las cuales se acudía para llenar los cántaros de agua) situadas en la Carrera de Jesús, en San Juan, en el llamado llanete Cerrajeros o en la plaza de la Cruz; la denominada calle El Albercón; María Bellido y su papel en la Batalla de Bailén (1808); la Cisterna Romana de la Calderona, así como los distintos pilares y aljibes ubicados, estos ya, fuera del casco urbano: la Fuencaliente, el Pilar del Tío Pavo, Fuente Chica y Fuente Grande, Lavaderos, el Pilar de María Cotilla, el Pilar de la Galga, el Pilar de los Camineros, el Vélez y el Pilar y arcón del Comendador.
La Ruta de la Piedra propone un recorrido por uno de los elementos más singulares y definitorios de Porcuna: su piedra arenisca dorada. Esta roca, extraída de las canteras locales desde hace más de 6.000 años, ha sido el hilo conductor de la historia del municipio, pues con ella se han levantado los monumentos más emblemáticos desde época íbera hasta la actualidad.
La cantería en Porcuna es un oficio milenario que nunca se ha interrumpido. Ya los íberos de la antigua Ipolca–Obulco utilizaron esta piedra para sus esculturas, como las conocidas piezas del conjunto de Cerrillo Blanco, que muestran un dominio técnico extraordinario. En época romana, la arenisca local volvió a ser protagonista en edificios públicos, cimentaciones, elementos decorativos y conducciones hidráulicas. Más tarde, durante la Edad Media y la Modernidad, siguió empleándose en murallas, iglesias, casas nobles, espacios civiles y obras hidráulicas, convirtiéndose en la identidad material de la ciudad.
La ruta invita a conocer las canteras históricas, donde todavía hoy se extrae la piedra de manera artesanal, manteniendo técnicas que han pasado de generación en generación. Allí se puede observar cómo se corta, se talla y se prepara este material que ha dado forma a Porcuna durante milenios.
Municipio situado al este de la provincia, en la comarca Sierra de Cazorla.
Posee un enclave en plena zona montañosa. El territorio principal del término municipal se encuentra al oeste de la comarca en terrenos de campiña olivarera. En la división administrativa original se permitía así que este municipio contase con recursos forestales, pastos en zonas comunales de montaña.
Forma parte de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, río que atraviesa el territorio municipal, así como su afluente el Guadiana Menor, el Guadalentín y el Toya.
En su paisaje predominan los extensos olivares y campos de cereales. Además del núcleo principal de población, Peal de Becerro, forman parte del municipio las aldeas de Toya, Hornos de Peal y el enclave de El Almicerán, integrado dentro de la zona de montaña de la Sierra de Cazorla.
En Toya existe una cámara sepulcral de origen íbero, declarada Monumento Histórico Nacional en 1918. En su interior se encontró “La Bicha de Toya” que es una escultura y que actualmente está en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
La economía local se basa en el cultivo del olivar, transformados metálicos, la construcción, la industria oleícola y derivados de la carne.
Dentro del Patrimonio Histórico destacamos: La Cámara de Toya, la Torre del Reloj, la Torre Mocha, el Castillo de Toya y el Acueducto de Hornos de Peal.
Zona turística: Sierras de Cazorla, Segura y las Villas
Distancia a la capital (km): 87
Altitud sobre el nivel del mar (m): 550
Extensión (Km²): 147
N° de Habitantes: 5.277
Gentilicio: Pealeños
Código postal: 23460
Peal de Becerro con una superficie de 147 km2, pertenece a la comarca de Sierra de Cazorla. Posee dos pedanías, Toya y Hornos de Peal, y un enclave, El Almicerán, integrado en la Sierra de Cazorla, a 55 km. del municipio.
Forma parte de la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, río que atraviesa el municipio, así como su afluente el Guadiana Menor, el Guadalentín y otras corrientes de agua menores.
En su territorio predominan los terrenos de campiña olivarera y de manera más secundaria, al este de la comarca, una zona montañosa, incluida en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
Las tierras de cultivo se reparten entre cultivos herbáceos (trigo, cebada) y olivar en extensiones parecidas.
El enclave de El Almicerán, forma parte del límite con la provincia de Granada. En estas sierras existe una variedad grande de especies arbóreas. Hasta los 900 m. de altitud se encuentran los bosques de pino carrasco, acompañados de madroños y lentiscos. Subiendo en altitud, encontramos encinas, quejigos y zonas de pino rodeno.
En zonas más húmedas podemos encontrar milenarios tejos y ejemplares de acebos, ambos escasísimos en Andalucía. En las márgenes de los ríos aparecen fresnos, sauces, chopos… así como juncos y eneas donde se cobijan aves acuáticas y pequeños mamíferos.
El Parque Natural encierra una de las floras más ricas de toda la cuenca mediterránea.
Con la declaración del Coto Nacional de Cazorla y Segura en 1960, se introdujeron algunas nuevas especies, tales como: el muflón, jabalí o el gamo. En la actualidad hay 51 especies de mamíferos en el Parque. Entre las restantes destacan: cabra montés, ciervo, gamo, zorro, garduña y el tejón. En la fauna piscícola destaca la trucha común, trucha arco iris y el barbo. Proliferan también varios tipos de reptiles y de anfibios.
Entre los parajes de mayor interés del municipio citaremos:
Dentro de la repostería:
Desde la Edad del Bronce se han documentado asentamientos en el término municipal de Peal de Becerro, con un intenso poblamiento en los cursos de los ríos Toya y Guadiana Menor.
La vinculación de la provincia de Jaén con la arqueología Ibérica es importante, pero sin duda, el municipio de Peal de Becerro ocupa un lugar excepcional. Desde el siglo V a. de C., Tugia era un centro importante en el control de las rutas que a través del Guadiana Menor ponían la Alta Andalucía en contacto con la costa levantina. Entre el siglo V y el II a. de C. la ciudad estuvo vinculada al desarrollo de la aristocracia íbera como lo demuestra entre otros muchos restos hallados en la zona, la localización de una necrópolis de incineración presidida por una extraordinaria cámara sepulcral, la más monumental y mejor conservada que ha proporcionado la Arqueología Ibérica, la Cámara de Toya.
De la etapa romana y visigoda se han hallado varios elementos, como una estela funeraria con relieve de togado, una estela sepulcral, un cancel, una columna visigoda y en el Cerro de la Horca una necrópolis visigoda con ocho tumbas.
En época medieval Peal no se menciona por lo que en ese periodo debió de ser una pequeña población dependiente del centro fortificado de Toya. Su castillo, según las crónicas fue arrasado en 1224 por Fernando III. Unos años después el rey otorga al arzobispo de Toledo, Quesada y Toya, que este incorporó al adelantamiento de Cazorla, pasando en 1.310 a la jurisdicción de Úbeda.
Después de la conquista castellana Peal de Becerro tomó entidad como población independiente. Los castellanos reforzaron sus defensas y levantaron las torres que actualmente conocemos como la del Reloj y Mocha. Ha pertenecido al Adelantamiento de Cazorla hasta la disolución del mismo por las Cortes de Cádiz en 1812.
Posteriormente por Real Orden del rey Fernando VII fue declarada villa en 1822.
Mengíbar está situada al norte de la capital jiennense, entre los ríos Guadalquivir, Guadalbullón y Guadalimar, unas tierras cubiertas de olivos y campos de cereales y frutales. Su ubicación al lado de la Autovía E-902 o A-44 (Bailén-Motril) ha favorecido que mantenga un equilibrio entre la dedicación a la agricultura, a la industria y a los servicios. Al llegar a Mengíbar el Guadalquivir, su caudal se amansa, e inicia un tranquilo curso medio, permitiendo un mejor aprovechamiento de las aguas. Mengíbar fue destacado puerto fluvial, a orillas del Guadalquivir, por su buena situación geográfica, sobre todo por el transporte de madera proveniente de la Sierra de Segura.
El casco urbano, asentado sobre una suave colina de tierras fértiles, tanto de secano como de regadío, conserva en su interior edificios y monumentos de interés, como la Iglesia renacentista dedicada a San Pedro Apóstol, una hermosa y esbelta Torre cristiana, la Casa Consistorial y la Casa Palacio.
En sus inmediaciones se ha descubierto el oppidum ibérico de Iliturgi, situado en Cerro La Muela, y la célebre ciudad romana de Iliturgi, en Cerro Maquiz.
El centro de Mengíbar, de trazado irregular e influencias árabes, se ha expandido en dirección este, oeste y norte, cristalizando en un viario amplio y rectilíneo, con manzanas de considerable tamaño en los ensanches más cercanos al casco antiguo y con manzanas de menores dimensiones en la periferia del núcleo.
Por teléfono: 677 222 285
Por correo electrónico:
Zona turística: Campiña y Jaén
Distancia a la capital (km): 25
Altitud sobre el nivel del mar (m): 315
Extensión (Km²): 62,3
N° de Habitantes: 10.068
Gentilicio: Mengibareños o Mengibeños
Código postal: 23620
Agrícolamente el término municipal de Mengíbar se encuentra repartido entre los cultivos herbáceos y el olivar, siendo prácticamente toda su superficie de regadío, destacando las vegas del Guadalquivir y las del Guadalbullón.
Los cultivos dominantes son: el olivar, girasol, algodón y los cereales (trigo, cebada y maíz). El bello paisaje de la Campiña mengibareña se interrumpe al norte con Sierra Morena, y al sur con Sierra Mágina y Jaén, transcurriendo el resto entre suaves y ondulaciones sin grandes alturas. Completan este hermoso paisaje los bosques de galería a orillas de los tres ríos que cruzan su término: el Guadalquivir y dos de sus afluentes, el Guadalbullón y el Guadalimar. En otoño los árboles de hoja caduca pintan un brochazo de color en el paisaje.
Las tierras de Mengíbar ofrecen al viajero diversos enclaves de interés natural. Entre ellos se encuentra el Cerro Albariza, mirador natural desde el que se obtienen magníficas vistas del valle del Guadalquivir o el delta del Guadalbullón situado junto a la Cañada Real de Torreblascopedro, a unos tres kilómetros del casco urbano. Su abundante vegetación ribereña le confiere interés botánico.
La presa de Mengíbar sobre el río Guadalquivir, inaugurada en 1916 por el rey Alfonso XIII, pone una nota de color al paisaje. El olivar predomina, pero junto al cauce de los ríos encontramos álamos blancos, mimbreras, taráis, álamos negros, así como otras especies de arbustos. La fauna es la propia de la campiña jienense: liebres, conejos, perdices, ciervos, linces, jabalíes, zorros, codornices… También, son fáciles de avistar las cigüeñas y una gran variedad de aves de presa. Sin olvidarnos de avifauna que habita junto al cauce de los ríos y en las proximidades del embalse.
En Mengíbar, como ocurre en los pueblos de Andalucía, la gente espera con ilusión las fiestas populares porque saben que se convertirán en días de alegría y diversión, tanto para los vecinos como para los visitantes. Además de la celebración de Navidad, Carnavales y Semana Santa, en Mengíbar se celebran las siguientes fiestas:
En la cultura culinaria de Mengíbar están presentes dos aspectos, uno es el aceite de oliva, y otro es la utilización de los productos propios de sus huertas que entran a formar parte de los ingredientes de esos platos. De su variada gastronomía, destacaremos los siguientes:
La Historia de Mengíbar comienza a escribirse a orillas del río Guadalquivir, hace aproximadamente 6.000 años, en el Neolítico. Las huellas de este periodo se corresponden al denomiado asentamiento de la Vega Baja. El mayor hito de ocupación ibérica de término municipal de Mengíbar se corresponde con el oppidium de Iliturgi y las distintas necrópolis asociadas este importante núcleo de población.
Hasta hace muy poco se consideraba que este poblado se habría alzado en el paraje conocido con el nombre de Cerro Maquiz o Las Torres, un lugar muy próximo a la confluencia del río Guadalbullón con el Guadalquivir. Recientes excavaciones arqueológicas demuestran la localización exacta de la ciudad íbera en el yacimiento conocido como “Plaza de Armas del Cerro de la Muela”.
Este emplazamiento sería asediado por el general romano Publio Cornelio Escipión, el africano. Tito Livio narró como la ciudad fue atacada, incendiada y masacrada su población. En el siglo II a. C., Roma fundaría una nueva Iliturgi en Cerró Maquiz, un enclave ubicado en la orilla opuesta del Río Guadalbullón, a 700 metros del antiguo oppidum íbero.
Escasos restos se conservan en Mengíbar del periodo almohade. En 1225, Fernando III el Santo conquista Mengíbar, otorgando los terrenos de Maquiz a la Orden de Santiago, quedando el Lugar bajo jurisdicción de Jaén.
La palabra “MENXIBAR” aparece por primera vez en la conquista de Jaén, lo que demuestra que debió existir una fortaleza que fue ocupada por las tropas cristianas. Conquistada Jaén, el rey la anexiona a esta ciudad, de la que dependerá hasta 1574, año en el que Felipe II, mediante el pago de 22.500 ducados, la convierte en Villa.
El 16 de julio de 1808, tiene lugar un hecho glorioso en Mengíbar: la derrota de las tropas francesas, que huyen hacia Bailén, donde días más tarde serían derrotados por el General Castaños.