La Casa del Cura
Adosada a un lado de la iglesia, la casa del cura se encuentra en la actualidad en proceso de restauración tras una época de abandono.
Adosada a un lado de la iglesia, la casa del cura se encuentra en la actualidad en proceso de restauración tras una época de abandono.
Adosada a la iglesia, esta casa ha tenido varias funciones, algunas de ellas son la de Ayuntamiento y actualmente es el hogar del jubilado. Durante muchos años se utilizó como corral de reses bravas durante los periodos festivos.
Construida en mampostería revocada y pintada, su sencilla fachada, de reducidas dimensiones, habla un lenguaje clasicista: una ligera escalinata enfatiza la puerta de acceso, compuesta por un arco de medio punto sobre impostas, flanqueado por pilastras toscanas, que dan paso a un entablamento terminado en un frontón triangular con óculos a cada uno de sus lados. Sobre la cornisa de este primer cuerpo se alza una airosa espadaña, de estructura piramidal en tres niveles, con pinaculillos en los extremos y huecos de medio punto para campanas. La espada subraya su jerarquía convirtiéndola en el edificio más alto de la plaza.
En su interior presenta una sola nave de cajón, cubierta con bóveda de medio cañón y lunetos dobles a los lados. El presbiterio se abre con un arco toral y también se observan hornacinas formadas por columnas toscanas, entablamento y frontón triangular. Este espacio se cubre con bóveda de aristas y se ilumina con dos grandes ventanales en forma de óculos. La cabecera la preside la imagen escultórica de la patrona, Santa Elena, entre columnas dóricas que soportan un entablamento y un frontón curvo.
La Iglesia parroquial de Santa Elena se erigió en 1793 sobre una antigua ermita medieval, levantada para conmemorar la victoria cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa, que tuvo por escenario estos parajes.
Adosadas a ambos lados de la iglesia están dos casas, correspondientes a la antigua casa del cura y del comandante de puesto.
Iglesia de tipo colonial del S. XVIII de una sola nave. Su fachada es de ladrillo y se articula en dos cuerpos, en el primero, de forma rectangular, los únicos elementos diferenciados son una estrecha portada con arco de medio punto y más arriba, dos lunetos que guardan la línea de horizontalidad; en el segundo cuerpo, un cuerpo de espadaña con campanario que culmina en un pequeño frontón.
Desfiladero provocado por la erosión fluvial, que presenta un murallón de calizas de unos 400 metros de altura. Allí mismo existe un sendero didáctico dedicado a la botánica local.
Emplazamiento: En la autovía de Granada, justo en el límite de los términos municipales de Campillo, Cárcheles y Cambil.
Distancia: 7 km.
Medio: Vehículo turismo.
Vía de acceso: Directamente por la Autovía de Granada (A-44).
El Desfiladero de Despeñaperros es una gran formación geológica que hace de frontera entre las llanuras de Castilla la Mancha y el Valle del Guadalquivir, declarado Parque Natural. Muchos habréis podido observar al pasar por la carretera que atraviesa Despeñaperros, la gran boca abierta en la roca provocada por la erosión del cauce del río, sobre el que se construyó el antiguo trazado, que comunica Andalucía con la comunidad vecina.
Este Santuario de la época Ibera, junto con otro situado también en Jaén, en la localidad de Castellar son muy importantes y han proporcionado el mayor número de exvotos de bronce, piezas importantes no solo para conocer el trabajo de este metal en el mundo ibérico, sino para solucionar otros muchos problemas relacionados con los fieles que se acercaron a la divinidad en estos lugares de culto, tales como el tipo de religiosidad, las formas de la indumentaria, las joyas, armas, el tipo de peinado, etc.
Del Collado de los Jardines han salido más de 2.500 exvotos, y de Castellar más de 2.000. La casi totalidad de estos objetos se guardan en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
Los exvotos (muñecos) de este Santuario del Collado de los Jardines son de lo más variado, en ellos están representados fieles de todas clases: mujeres, varones, guerreros, etc.
Las últimas investigaciones se basaron en la documentación de un poblamiento histórico en el “Cerro del Castillo” situado por encima del Santuario, con el consecuente registro de materiales y la documentación de ‘unidades de trabajo’ como una vía romana, una muralla y el entorno del solar que ocupaba la necrópolis ibérica.
La Cueva de los Muñecos está enclavada en el interior del Parque Natural Despeñaperros, término municipal de Santa Elena, dentro de un barranco, empotrado entre colosales bloques de piedra, en los que hay excavadas varias cuevas, la mayor de las cuales, de unos 50 metros de profundidad, formaba probablemente el límite del recinto sagrado. Dentro de esta cueva en la actualidad hay un manantial de agua que probablemente debió existir ya en la antigüedad. En la zona existe hoy por hoy un Centro de Interpretación del Patrimonio Histórico y Cultural del Parque Natural de Despeñaperros, así como un sendero de uso público que conduce al Santuario y a un mirador en el llamado Cerro del Castillo.
Existe en Santa Elena (Jaén) un lugar por todos los vecinos conocido como La Cueva de los Muñecos, llamado así por la cantidad de exvotos (figurillas de bronce) halladas en la zona. Se trata del Santuario Ibérico situado en el Collado de los Jardines localizado en la carretera A-6200 que parte desde la autovía A4 en Despeñaperros hacía la localidad de Aldeaquemada.
Son muchos los rincones que albergan Despeñaperros y La Cimbarra, no obstante en la dotación interpretativa se destacan algunos de los más emblemáticos y nos presenta el entorno humano que rodea a estos espacios naturales, con especial mención a los pueblos de los alrededores que no se pueden dejar de visitar para disfrutar de su gastronomía, sus festividades y del calor de su buena gente.
Llano de las Américas se encuentra atendido por profesionales que, además de ayudar con la interpretación del centro en sí, dan toda la información que el visitante necesite para poder organizar su visita al parque o al paraje natural con las mejores garantías de resultar una experiencia inolvidable.
Este equipamiento se encuentra conectado con el Sendero de uso público Los Estrechos de Miranda, a través del cual el visitante podrá adentrarse a pie en el Parque Natural Despeñaperros. Junto al centro de visitantes se ubica un área recreativa sobre terrenos forestales, en una masa arbolada de pinar y cedros con presencia de encinar, alcornocal y matorral típico mediterráneo.
El Centro de Visitantes Llano de las Américas es un novedoso equipamiento pensado para recibir y orientar a los visitantes que anualmente deciden conocer el Parque Natural Despeñaperros y el Paraje Natural Cascada de la Cimbarra. A través de una amena dotación interpretativa se explican las principales características que resultaron determinantes para que la Administración autonómica decidiera declarar estos espacios como protegidos en el año 1989.
En su área expositiva se realiza un repaso por los diferentes valores naturales y culturales que convierten a estos dos espacios en pequeñas joyas dignas de admiración. Partiendo de su evolución geológica, con la que se explica el porqué de sus formaciones más destacables: Monumento Natural de Los Órganos y Cascada de la Cimbarra; el recorrido continúa repasando su evolución antrópica. Y es que han sido muchas las civilizaciones que han habitado estos enclaves, o simplemente utilizado Despeñaperros como paso natural entre lo que hoy conocemos como Andalucía y el resto de la Península: El hombre prehistórico, los íberos, los romanos, los musulmanes, etc. Y todos ellos han dejado su huella, hoy en día visitable en estos espacios.
Pero quizás lo más destacable de estos parajes son sus diferentes paisajes, obra sobre todo de las diferencias en relieve y exposición al sol que nos encontramos en cortas distancias, y que han desencadenado en que sean numerosísimas las especies tanto animales como vegetales que hayan encontrado su hábitat en Despeñaperros y la Cimbarra. De entre todas, el águila imperial merece una mención especial, por lo que una reproducción a tamaño real nos dará la bienvenida al centro.
Los aprovechamientos sostenibles que se realizan en estos enclaves también encuentran en el centro de visitantes su rincón, explicándose el porqué de su realización y la importancia de los mismos para el correcto funcionamiento de los ecosistemas y su protección frente a plagas o incendios. Por su ancestral vinculación, merece una mención especial el aprovechamiento micológico.
Se encuentra situado en Aldeaquemada, y tiene como finalidad la creación de actividades culturales y de Museo, siendo además la Oficina de Turismo local.
El Centro de Interpretación y Ecomuseo muestra, a través de distintos paneles y de tecnologías audiovisuales, el valioso patrimonio cultural de Arte Rupestre existente en este municipio, declarado “Patrimonio de la “Humanidad” por la Unesco en el año 1998, el patrimonio natural gracias al Paraje Natural de la Cascada de La Cimbarra y otros, y al patrimonio histórico asociado con la colonización de Carlos III en el siglo XVIII.
El Centro de Interpretación Pablo de Olvide, de Aldeaquemada, es un espacio cultural de esta localidad, que fue inaugurado el día 31 de octubre del año 2017.
También cercano al Santuario Ibérico “Cueva de los Muñecos” hasta donde se puede acceder a través de un sendero señalizado que comienza a las puertas del Centro de Interpretación.
El Centro de Interpretación alberga un área expositiva dividida en 6 conjuntos interpretativos:
1.– Los elementos del paisaje
2.– Prehistoria y Edad Antigua
3.– La Edad Media. La Batalla de las Navas de Tolosa
4.– La Edad Moderna. Las nuevas poblaciones
5.– La Edad Contemporánea
6.– Sala Audiovisual. Despeñaperros en el tiempo.
Todos estos conjuntos interpretativos se componen de maquetas, soportes informativos retroiluminados, exposición de elementos reales y replicas en vitrinas, ambientaciones y proyecciones documentales.
Situado en un lugar privilegiado, en el “Collado de Los Jardines” antes de entrar al Centro se puede disfrutar en los alrededores de un auténtico bosque de Quejigos de gran valor ecológico.
El castillo de las Navas de Tolosa está conformado por un recinto amurallado con forma de trapecio y una torre de planta hexagonal situada en su ángulo noreste. Posiblemente existía un segundo recinto externo al que pertenecerían algunos lienzos visibles en el entorno del castillo.
El recinto de la fortificación, muy destruido, posiblemente fue construido en tapial de argamasa sobre un basamento de mampostería, se adapta a la meseta rocosa sobre la que se asienta, utilizándola como cimentación y como parte de su defensa. En su interior se distinguen algunos tramos de muros que pertenecerían a dependencias internas y un posible aljibe.
Se conservan dos accesos al interior de la fortaleza, la puerta principal estaba situada en su lado oeste, protegida por un muro acodado que apoya en un escarpe de roca natural. En el flanco oriental, junto a la torre, se abre una estrecha poterna parcialmente oculta por una roca que le da protección visual y crea un pasillo acodado para llegar hasta ella.
La torre, construida en un tapial muy compacto por su alto contenido de cal, conserva unos 14 m de alzado desde el exterior y tan solo dos desde el interior. En el enlucido exterior de la torre se aprecian aún unas líneas que formarían parte de algún tipo de decoración o simulación de grandes sillares, técnica conocida como falso despiece, sobre todo en la zona de la poterna.
En su interior existe un espacio rectangular que ocupa gran parte de la estancia, dejando un pasillo estrecho que lo rodea. Posiblemente se trate de un aljibe para recoger y almacenar el agua de la lluvia, cuya cubierta sostendría el suelo del primer piso de la torre.
Al noreste de la fortaleza se observan vestigios de un edificio rectangular con divisiones internas, quizá la ermita que se erigió poco después de la conquista cristiana. Otros muros que se distinguen en su entorno podrían evidenciar la existencia de una pequeña alquería.
La zona de Despeñaperros ha atraído pobladores desde la Prehistoria por su escarpada orografía, en la que proliferan cuevas y abrigos, como por sus parajes naturales propicios para la sacralización.
Pero fue su valor estratégico respecto a los pasos naturales que atraviesan Sierra Morena, por lo que se erigieron fortificaciones durante la Edad Media, e incluso en períodos anteriores, con el objetivo de controlar las vías de comunicación entre la Meseta y al-Ándalus.
Aunque la pequeña meseta pudo estar habitada ya en la Edad del Bronce y en época romana, el Castillo de Navas de Tolosa, sería construido entre los siglos XI-XII por los musulmanes para el control de los pasos naturales de Despeñaperros. Años después, estos reforzarían su papel defensivo en un intento de frenar el avance de las tropas cristianas. Esta fortaleza se convirtió en una de las que “puertas” del paso del Muradal, junto con Castro Ferral, lo que le convertía en un objetivo a batir. Tras la batalla de las Navas de Tolosa quedará definitivamente en poder de Castilla.
La fortaleza formó parte del escenario de uno de los hitos más destacados de la historia medieval peninsular, por su trascendencia en el avance de los reinos cristianos sobre al-Ándalus, la batalla de las Navas de Tolosa, librada el 16 de julio de 1212. Concebida como cruzada, fue una contienda en la que las rutas y pasos hacia la Meseta jugaron un papel fundamental. En ella se enfrentaron una coalición de reyes cristianos, Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, apoyados por el papa Inocencio III, contra el califa almohade Muhammad al-Nasir, en cuyo ejército se integraron combatientes procedentes del Magreb, de territorios subsaharianos y de contingentes turcos.
El 12 de julio de 1212, tropas al mando de Don Diego López de Haro tomaron el Puerto del Muradal. Dos días más tarde, tras ser bloqueados en el paso de la Losa, los cristianos acampan en el paraje conocido como Mesa del Rey, desde donde acudieron a la batalla, derrotando al ejército almohade.
Tras la victoria de los ejércitos cristianos, la fortificación de las Navas mantendría su importancia en la ruta del Muradal a lo largo del siglo XIII, convertida en uno de los puntos estratégicos para el control del paso de tropas durante la conquista del Alto Guadalquivir. En 1217 el arzobispo de Toledo se adjudicó los castillos de la región, con el consentimiento del papa Honorio III, quien los confirmó como límites de la archidiócesis toledana.
Según las fuentes escritas este espacio fue repoblado por contingentes castellanos a lo largo del siglo XIII, derribándose su castillo en 1473 por mandato de la Ciudad de Baeza.
El castillo de Navas de Tolosa es una pequeña fortificación en altura que aprovecha las posibilidades defensivas que le ofrece la formación rocosa sobre la que se asienta, un hisn de cierta envergadura, capaz de albergar una pequeña guarnición militar. Está formada por un recinto amurallado y una torre hexagonal, pudiendo haber contado con un segundo recinto que los protegiera. Por la presencia en su entorno de numerosos vestigios de construcciones pudo haber estado rodeado por una pequeña población que encontraría refugio entre sus murallas en caso de peligro.
El castillo de las Navas de Tolosa o de los Collados o de las Águilas fue una de las fortalezas que se construyeron para proteger el Puerto del Muradal, uno de los principales pasos de montaña que comunicaban al-Andalus con la Meseta. La trascendental batalla de las Navas de Tolosa marcó su historia, ya que sería tomado por los castellanos en el marco del enfrentamiento entre los bandos cristiano y musulmán, en julio de 1212. Durante el siglo XIII, tendría la función de proteger y vigilar el paso de tropas y aprovisionamientos para las campañas llevadas a cabo por los ejércitos cristianos en la conquista de al-Andalus.
Visita previa contacto con gestores. Propiedad privada.