Columpio Gigante de Torres – Barranco del Arroyuelo – Portillo de la Zarzadilla
La Guerra Civil afectó de manera desigual a la provincia de Jaén, que permaneció en zona republicana hasta el 28 de marzo de 1939, prácticamente el final de la Guerra. En muchos municipios se habían puesto en práctica colectividades agrarias y algunas iniciativas que se interrumpieron bruscamente tras el final de la guerra. Al igual que sucedió durante la invasión napoleónica, estas sierras facilitaban la aparición de grupos de resistentes armados, los conocidos como maquis. Algunos de sus familiares y amigos intentaron siempre ayudarlos, con el riesgo de sufrir represalias por colaborar con la guerrilla.
En la sierra de Segura destacó Sixto García Espinosa, “el de Marchena”, que lideró un grupo que resistió hasta 1950 en cuevas próximas a la aldea de Marchena, cerca de Santiago de la Espada, del que formaron parte José Antonio Fernández, de la aldea de Miller, Juan Sáez, que fue alcalde del vecino municipio de Nerpio, y Manuel Romero, secretario del mismo ayuntamiento. Todos fueron muertos o apresados por la Guardia Civil.
Otro de los resistentes fue Pablo, el de Motril, aunque en realidad se llamaba Manuel Pérez Rubiño, que centró su actividad hasta 1952 en los términos de Cazorla, Quesada y Pozo Alcón. Otros nombres que han permanecido en la memoria colectiva son los de “Fernandillo” o el “Rojo Terrinches”, que ahora vuelen a ser conocidos gracias a las últimas investigaciones históricas y al intento de recuperar la memoria histórica del periodo inmediatamente posterior a la Guerra Civil.
En 2007 Quesada diseñó 11 itinerarios en el que se interpretaba y daba a conocer la época de los maquis y su presencia en la sierras de Cazorla y Segura recuperando antiguas sendas, cuevas, refugios naturales y cortijos por los que anduvieron los maquis en un intento de recuperar un capítulo de nuestra historia más reciente.
Sendero PR-A 414 Río Velillos (10,4 km).
La singularidad de este recorrido lineal, es que a través del río se comunicaba Alcalá la Real y la Vega granadina, convirtiéndola en una zona estratégica de la Sierra Sur de Jaén, a lo largo de su historia.
El sendero que comienza en la aldea de Ribera Alta, en su mayor parte por caminos y sendas, próximas o por los márgenes del arroyo del Salobral, arroyo Palancares y sobre todo por la ribera del río Velillos, el cual estaremos obligados a cruzar en varias ocasiones. La fuente del Cortijo del Baño nos ayudará a refrescarnos, antes de toma algo de altura para disfrutar de unas estupendas vistas del cauce del río y hacia arriba de Ribera Alta. Frailes y el cerro de la Martina al fondo y mirando hacia abajo la aldea de Ribera baja.
Por el puente junto a la Tahona, llegamos a la Ribera Baja, pequeña pedanía de Alcalá la Real, donde el paisaje lo componen lomas de 800 y 900 metros cubiertas de olivos, y en las partes bajas cultivos de cereal. Es aquí donde el río cruza la localidad de lado a lado, con una magnífica vega y algunas choperas o pequeñas alamedas, que le dan una imagen pintoresca y un clima refrescante.
Con este sendero Homologado por la Federación Nacional de Montaña, descubrirás el patrimonio natural del municipio. Pasea junto al río Velillos y descubre la importancia del agua en una tierra caracterizada por los cultivos de secano. Pasea entre olivos, cereal, alamedas y choperas y adéntrate en un entorno único descubriendo las pedanías de Ribera Alta y de Ribera Baja, en las que el río configuró la distribución de su población desde tiempos romanos.
Nada más dejar Pegalajar se llega a un pequeño puerto de montaña, un portillo conocido como Siete Pilillas, entre la Serrezuela de Pegalajar y el macizo de Sierra Mágina. En este lugar, favorecido por vientos se encuentra la zona de despegue de parapente de igual nombre.
Los escasos 7 km que unen Pegalajar con Manchar Real (Ctra. JA-3203) son los de una pequeña carretera que se cuelga de las faldas de Sierra Mágina, y son un magnífico mirador hacia la campiña y la ciudad de Jaén. Mancha Real se atraviesa por el centro de su casco urbano. Esta localidad industrial y olivarera tiene una preciosa iglesia renacentista, la Iglesia de la Santa Cruz, que bien merece una parada.
El tramo entre Mancha Real y Torres (Ctra. JA-3106) nos muestra una buena panorámica de Sierra Mágina. La llegada a Torres nos ofrece uno de los mejores paisajes del Parque Natural. Un horizonte de alta montaña, que en sus faldas recoge las huertas y plantaciones de cerezos que alcanzan hasta el casco urbano de Torres colgado del monte Aznaitín. El palacio de los Marqueses de Camarasa, la escalada en las Cimbras, alguno de sus restaurantes son motivos suficientes para dedicarle un rato a este pueblo. Muy recomendable el paseo hasta el reloj que corona la población y que en un desconocido mirador enseña lo mejor de estas montañas.
Pero lo mejor está por llegar. La carretera de montaña entre Torres y Albanchez de Mágina (JA-3107) es tan pequeña que estos dos pueblos separados solo por 10 km no disfrutan de línea de autobús..., porque no existe autobús de tamaño comercial que pueda transitar algunos puntos de esta carretera. El principal atractivo es el paisaje, que lleva desde la vertiente norte más húmeda, hasta la este más seca, siempre acompañada de plantaciones de cerezos y olivar.
Albanchez de Mágina, tiene un castillo roquero de obligada visita, así como la necesidad de probar los almendrados, magdalenas y el pan, para muchos los mejores de la provincia de Jaén.
Siete kilómetros (Ctra. JA-3105) más y llegarás a Jimena y a la carretera A-320. En Jimena puedes preguntar por el potaje de trigo, y tienes que visitar la Cueva de la Graja, con interesantes pinturas rupestres neolíticas (el acceso es por una empinada senda que se inicia en la piscina municipal). En el ayuntamiento te facilitarán las instrucciones y la llave para visitar la cueva. Si tu paso por Jimena es a principio del verano busca las mejores brevas de Andalucía que aquí se recogen por la cooperativa local.
En dirección a Jaén-Mancha Real, por la Ctra. A-320, a solo dos kilómetros encontrarás el desvío a la derecha que te llevará hasta la aldea de Garcíez, siempre por una carretera (A-6104) que te sumerge en el olivar durante cinco km.
Garcíez y su palacio renacentista de los Marqueses de Viana son una sorpresa. El palacio no es visitable, pero solo el paseo por el exterior da una idea de importancia del lugar en el siglo XVI.
Siete kilómetros más y estarás en Bedmar. Esta localidad cuenta con restaurantes y bares para la comida, además de un castillo en ruinas colgado sobre el pueblo. En esta localidad se encuentra la sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Aceite Virgen Extra Sierra Mágina, que ordena la producción de unos de los mejores aceites de Jaén.
Esta ruta en coche supone una visita a distintas zonas de Sierra Mágina. Aunque se recomienda para cualquier época del año, el otoño, pero sobre todo la primavera son los mejores momentos para realizar esta visita.
La ruta comienza en Pegalajar, localidad de la vertiente del río Guadalbullón, con diferentes puntos de interés, como su tradicional sistema de huerta medieval o los alojamientos rurales en casas cueva
Distancia: 55 km.
Tiempo aprox.: 1 hora y media (sin incluir paradas).
Una de esas rutas empieza justo encima del Barrio del Almendral, en el cruce de la Carretera de Circunvalación con la subida al Castillo-Parador de Turismo. Hacia la ladera sur del cerro del Castillo de Santa Catalina, junto a la carretera de subida al Castillo-Hospital El Neveral, sale una senda estrecha que sube entre almendros bajo las paredes verticales que sirven de cimientos a las murallas del castillo. El itinerario que aquí se presenta tiene la posibilidad de ampliarse con otras zonas aledañas.
Pasaremos ante un depósito de agua y al rato nos internaremos en el pinar hasta salir a un cruce de la carretera justo al lado de la fuente de Caño Quebrado. Desde la parte trasera de la casa forestal que hay en esta Fuente continúa una senda paralela a la carretera. La seguimos hasta cruzar la pista que hay en junto a la Zona Recreativa de El Neveral. Seguimos por la senda que sube entre el pinar y el olivar, con vistas al Hospital de El Neveral, y pasamos al lado de otro depósito de agua, hasta alcanzar una zona despejada de árboles desde donde veremos en una curva cerrada un cruce y seguimos llaneando y dejando el cruce a la derecha y otro a la izquierda. Conectaremos con una pista que, tras, una pequeña subida que nos coloca a más de 1000 metros de altura, justo debajo del Cerro de los Morteros, desciende hasta la anterior zona recreativa, culminando el tramo circular de este sendero y continuando después por el camino ya recorrido hasta la fuente de Caño Quebrado, en el cruce con el acceso al Castillo.
Justo al lado de este cruce, frente a la Fuente se toma un carril descendente hacia la ladera norte y hacia la ciudad de Jaén, que inmediatamente se convierte en una senda desde la que disfrutaremos de unas preciosas vistas de la ciudad a través de los pinos. Desembocamos en un pequeño olivar y cruzamos la muralla de origen almohade (siglo XI). En esa zona, en dirección a los despeñaderos de la Cruz del Castillo, atravesando la muralla por la puerta allí existente, se encuentran unas escarpaduras que han sido tradicionalmente la escuela de los escaladores jiennenses. Por un tramo final de pista cuesta abajo saldremos a la Carretera de Circunvalación, ya en el barrio de la Magdalena, de nuevo en la ciudad de Jaén.
Recientemente se han señalizado unas rutas de senderismo (PR-A 126 y 127) en los montes inmediatos a la ciudad de Jaén, en concreto en el Parque Periurbano del Neveral y Castillo de Santa Catalina, constituido en su mayor parte por un magnífico bosque de Pinus halepensis y zonas rocosas. Este recorrido es empleado a veces por deportistas de la capital, para practicar senderismo, bicicleta todo terreno, moto trial, carrera de montaña y escalada. Esta es una zona de valor ambiental que ofrece recursos para la práctica de distintas actividades.
Circular.
Longitud: 6 Km.
Dificultad: Baja/media.
Tomamos la pista que parte junto al Aula de la Naturaleza en dirección Llanos de Palomares; a 1 Km aproximadamente nos encontraremos un cruce donde una tablilla indicadora nos señala una ruta en 4x4 hacia el pueblo de Cárchel (mismo inicio que en la ruta de la Cruz de la Chimba). Cogemos la pista de la derecha, cortada con una cadena, y tras recorrer unos 500 metros en una curva cerrada surge hacia la izquierda un sendero que se introduce en una cañada y que termina en el collado del Pocico. Abandonamos la pista y cogemos esa senda. Al poco nos encontraremos con una bifurcación y cogeremos la senda de la izquierda. El camino transcurre entre un denso pinar y después de superar un tramo de pendiente algo escarpada, sale de la zona de bosque. A pocos metros se encuentra la Cresta de Matamulos y el puntal del mismo nombre (1256 m). A partir de ahí la montaña cae casi en picado hacia el Río Quiebrajano. Tenemos unas magníficas vistas del embalse y todas las sierras de la zona. Si cresteamos hacia nuestra derecha llegaremos hasta la Cueva del Montañés, en la misma cumbre del Matamulos. Las vistas del valle y de la Garganta de los Ladrones son impresionantes.
Desde allí regresaremos en sentido contrario hacia los Llanos de Palomares hasta coger la pista que nos bajará de nuevo a la Cañada de las Hazadillas por la cabecera del valle. En caso de duda se recomienda el regreso por el mismo itinerario de ida.
Aproximación en vehículo desde la Carretera del Quiebrajano hasta la Cañada de las Hazadillas. Uno de los senderos para conocer en profundidad el Parque Periurbano Monte de la Sierra.
Circular.
Distancia aproximada: 8,5 Km.
Dificultad: Baja. Media en la cresta.
Cogemos una pista que sube por el barranco de Estoril y después de dejar a nuestra izquierda un enorme abrigo rocoso, en el que existen curiosos grabados prehistóricos con formas geométricas, salimos a un valle dominado por el castillo de Otiñar. Ahí surge una vereda que, tras introducirse en una estrecha garganta, sube con una fuerte pendiente por todo el barranco de la Hoya del Caño. Ignoramos todos los desvíos a izquierda y derecha y pasaremos junto a la fuente del Obispo. Tras una durísima subida en algunos tramos la vereda, que transcurre casi todo el tiempo por la vertiente derecha del barranco en el sentido de la ascensión, nos situamos en los Llanos de las Navas, precioso enclave a más de 1500 m de altura donde se alterna el bosque de frondosos pinos con fresquísimos prados. En invierno no es infrecuente encontrarlos nevados. Para llegar hasta aquí necesitaremos unas tres horas y bastante esfuerzo físico.
Los llanos van tomando pendiente hacia la ladera de la Pandera, que tenemos frente a nosotros. En la zona alta, en su parte este, existe una cueva disimulada por una enorme roca que hay frente a su entrada. Justo en la parte de arriba de esta cueva, que sirve de refugio a pastores y montañeros, se inicia una vereda que, a través de un rocoso terreno de alta montaña nos conducirá en hora y media más a las cumbres de la Pandera. La vereda, que deberá ser localizada tomando como referencia la cueva, está claramente marcada al principio, pues transcurre abriéndose paso entre monte bajo, pero tendremos que prestar atención para no perderla conforme vayamos ganando altura. En días de poca visibilidad o mal tiempo resulta arriesgado aventurarse a subir a la cumbre. Desembocaremos en una vaguada que se forma entre la Peña del Altar (1809 m) a nuestra izquierda, y el alto de La Pandera (1870 m) a nuestra derecha. Junto a esta última cumbre existen unas antiguas instalaciones militares. En la Peña del Altar veremos dos pequeñas construcciones: una caseta de vigilantes de incendios y un pequeño refugio abierto que es utilizado por los montañeros para pernoctar. Las vistas desde la Peña del Altar son espectaculares. Sus acantilados rocosos se desploman hacia el Quiebrajano. Estamos en el punto más alto de toda la Sierra Sur de Jaén. Gran parte de la provincia de Jaén y de la de Granada se divisa desde aquí. La campiña y el Valle del Guadalquivir tras la Sierra de Jabalcuz al norte, los picos de Sierra Mágina y las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas al este y hacia el sur y Oeste todo el sistema montañoso bético, con el telón de fondo de la cordillera de Sierra Nevada.
El descenso habrá que realizarlo volviendo sobre nuestros pasos. En época invernal habrá que tener cuidado con los resbaladizos neveros helados que podemos encontrarnos en esta zona de umbría. Existe la alternativa de que el final del recorrido se haga hacia la carretera de Los Villares a Valdepeñas, en la zona conocida como Arroyo Frío, lo que exigirá la coordinación con un segundo vehículo que se dejaría en esta zona previamente. De cualquier manera es un recorrido que exige práctica en la orientación, puesto que hasta el citado punto aún quedarían por recorrer varios kilómetros de sendas, recomendándose en su caso el uso de cartografía, e incluso los actuales sistemas de orientación con navegador y/o GPS. Este tramo, en sentido inverso, se explica con más detalle en el apartado de la Sierra Sur, clicando en el sendero Puerto de la Hoya.
El comienzo está en el Km 14 de carretera de Jaén al Embalse del Quiebrajano, junto a la llamada Casa del Pintor (caseta con graffiti ecologistas en las paredes), en las inmediaciones del cruce de carretera entre la Cañada de las Azadillas y el Embalse del Quiebrajano.