Jaén – Puente de la Sierra – Otíñar – Carchelejo – La Guardia (C2)
El Guadalquivir labró este cañón estrecho y profundo dejando algunos arroyos –como el de Linarejos- colgados en las alturas. Cuando este arroyo se asoma a la garganta forma la espectacular Cascada de Linarejos, que tras pararse en algunas pozas se une al Guadalquivir para descender hasta el valle.
El sendero mide 1,6 km y en su recorrido circular rodea el “Peñón del Lanchón” para regresar a la carretera en un agradable paseo de unos 45 minutos.
En la parte final del camino –justo antes de volver al asfalto- se llega a un bosque de pino resinero o negral (Pinus pinaster) que fue aprovechado para obtener la resina con la que antiguamente se elaboraba el aguarrás. En estos árboles verás los surcos que los resineros abrían para permitir la salida de esta savia.
Te sugerimos:
El paraje conocido como Cerrada del Utrero-Linarejos es una asombrosa obra natural esculpida por el Guadalquivir en la roca caliza que lo rodea. El sendero se recorre a pie, y te permitirá apreciar las afiladas rocas y oquedades creadas por el agua a lo largo de cientos de miles de años. Es un encantador paseo donde el labiérnago, la cornicabra, y el sauce te acompañan hasta uno de los lugares más fotografiados del Parque: la “cola de caballo” o Cascada de Linarejos.
Nos desviamos del camino, para poder ver, aguas arriba, un espectacular salto de agua, con una gran poza en su base, cuyas aguas lucen un verde esmeralda por el reflejo de la exuberante vegetación que la rodea. Retomamos nuestro camino, para llegar a un pequeño collado, con una silueta muy particular. Es el Paso del Aguardentero, lugar de impresionantes vistas hacia la campiña.
El sendero está acondicionado y baja, con un trazado serpenteante, por una ladera escarpada y rocosa. A nuestra izquierda encontramos una llamativa oquedad, -un cenajo- donde antiguamente los pastores guardaban su ganado. Más abajo llegamos hasta un pequeño mirador, donde se bifurca el sendero. Nosotros seguimos por el de la derecha, hasta llegar de nuevo al cauce para contemplar la majestuosa cascada de la Osera, quizás uno de los saltos de agua más altos y bellos de Andalucía.
Continuamos por el sendero marcado, por el angosto y escarpado barranco, disfrutando de las múltiples pozas del cauce, hasta una pasarela que cruza el río y remonta de nuevo el sendero hasta el mirador de la Osera. Si en este punto continuamos por el camino que va paralelo al cauce, llegaremos a la explanada de La Osera, lugar, donde se dejan los vehículos cuando se accede desde Mogón.
Por estos parajes maravillosos es muy fácil el poder observar el vuelo del buitre leonado. Está presente también el águila real y, si nos fijamos bien, hasta podremos ver la escasa águila perdicera.
Te sugerimos:
La opción más recomendable es la de hacer el sendero en sentido descendente. Desde el embalse de Aguascebas, el recorrido a pie es de 4.5 km, desde el km 18,8 de la carretera JH-7155 (Transversal de las Villas). En este punto, a nuestra izquierda están las casas del embalse y, justo a su espalda, podemos observar una antigua cantera, lugar de donde parte el sendero.
Este sendero te permitirá descubrir uno de los entornos de mayor encanto de la sierra de Las Villas. Discurre a lo largo del cauce natural del río Aguascebas Chico, en el que descubriremos insólitos e inesperados rincones. Siguiendo por él, a nuestra derecha, encontramos terrenos abancalados de antiguos cultivos y un pequeño cortijo medio derruido. Este paraje es conocido como “Las Ramblillas”. En el hondo del valle se ve el río Aguascebas Chico.