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VARIANTE GR 247.2 ETAPA 1: Refugio Campo del Espino - Coto Ríos

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2577928
Breve descripción

Esta larga Etapa del GR 247 es muy especial porque recorre a lo ancho el corazón mismo del Parque Natural, bajando desde la severa e imponente altiplanicie de Los Campos de Hernán Perea, a 1700 metros de altitud, hasta el Valle del Guadalquivir, a 1000 metros menos de altitud. Esto permite disfrutar de fuertes contrastes paisajísticos que son un buen exponente de la diversidad de ambientes de estas sierras.

Comenzaremos la ruta en los desarbolados pastizales de altura de Los Campos, de amplias panorámicas y límpidos cielos. Bajaremos desde allí a la Aldea de La Hoya de La Albardía, despoblada, en una recoleta y bellísima vega rodeada de montañas.

Después tomaremos una senda que baja por un agreste barranco cubierto de pinos hasta otro lugar emblemático del Parque Natural, la cortijada de La Fresnedilla, al pie de los impresionantes farallones del Banderillas, y que fuera escenario de la resistencia del último morador de estos parajes, Máximo Fernández Cruz, apodado “El Cojo de la Fresnedilla”, contra la expulsión forzada de las personas que vivieron en estos valles hasta la década de los 60 del siglo XX.

Más tarde la ruta discurre junto al Río Aguamulas, uno de los primeros afluentes de montaña del Guadalquivir, de aguas limpias y salvajes, donde campea la trucha común y salta el mirlo acuático de roca en roca. Siempre inmersos en el bosque, acompañaremos a este río hasta su desembocadura en el Guadalquivir. Luego caminaremos plácidamente cerca de este último, el gran río de Andalucía, que aquí es aún muy joven, pero de cauce más amplio y aguas más tranquilas que su tributario el Aguamulas.

La Etapa acaba en la Aldea de Coto Ríos, un lugar agradable y tranquilo a orillas del Guadalquivir, situado en un lugar muy estratégico desde el punto de vista turístico y lugar de inicio de la segunda Etapa de esta Variante, que nos llevará a la vertiente opuesta del Valle del Guadalquivir.

Por recorrer parte de los lugares menos habitados y más abruptos del Parque Natural, nuestra ruta es un excelente escenario –si la suerte nos acompaña- para ver de cerca gamos, ciervos, muflones, jabalíes y cabras monteses, además de buitres y diversas aves rapaces, sin olvidar que podemos tener la fortuna de ver volar a algunos de los quebrantahuesos que han sido reintroducidos en el Parque.

Latitud
38.0601
Longitud
-2.6302
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-2.6302 38.0601)
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5 h 55 min

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Media
Refugio Campo del Espino - Coto Ríos
22,5 km
1085m
154m
1182m
2
1
2
3
A pie
Todo el año
Activado
La Etapa discurre por senda entre los kilómetros 2,9 y 8,4, donde se encontrarán algunos tramos con fuerte pendiente, especialmente en los últimos 700 metros.
Refugio Campo del Espino (aljibe), Casa Forestal de Los Bonales, Coto Ríos

En el sendero: Coto Ríos
Cerca del sendero: No hay

En el inicio: Refugio Campo del Espino. En el final: no hay.

Los tornajos: un patrimonio etnográfico y un hábitat para la fauna que se pierde

En esta y otras Etapas del GR 247 el senderista verá viejos tornajos hechos en pino que son muy característicos de estos paisajes serranos, sobre todo en las zonas altas donde abunda el ganado ovino.
Los tornajos son abrevaderos que se hacían ahuecando un pino, que se colocaba junto a una fuente o manantial en pleno monte para retener el agua circulante y facilitar su disponibilidad para el ganado. El pino que se utilizaba era el salgareño, que es como aquí se le llama al pino laricio (Pinus nigra ssp. nigra). Al conjunto de varios tornajos, dispuestos de manera que unos vierten sobre otros, se le llama tornajera.

Lo habitual en otras zonas de España es que estos abrevaderos se construyeran con piedra, pero aquí siempre tuvo más éxito el pino, tanto por su disponibilidad como por su resistencia, ya que, mientras el tornajo tenga agua, sus grietas se cierran por la dilatación de la madera y aguanta décadas.

Poco a poco, los tradicionales tornajos de las Sierras van desapareciendo. Y con ello se pierde cultura, paisaje y biodiversidad. Muchos de ellos han sido sustituidos, primero, por abrevaderos de cemento, y después, por los metálicos, de estética chirriante.

Con cada tornajo que se pierde, se va una porción de la cultura ganadera y sus oficios artesanos. Se va un elemento que da carácter y personalidad al paisaje serrano.

Se va la huella y la memoria de las gentes que han modelado ese paisaje. Incluso se va un poco de nuestro patrimonio natural, porque cada tornajo supone un pequeño ecosistema que saca su mejor partido a ese elemento mágico y siempre escaso que es el agua: estas pequeñas balsas de madera son un paraíso para los anfibios, entre ellos el pequeño sapo partero ibérico (Alytes dickhilleni), una especie exclusiva de las sierras del sureste ibérico cuyos renacuajos prosperan felizmente en los tornajos, pero se cuecen en los abrevaderos de metal.

En definitiva, los tornajos son un pequeño, pero significativo exponente de todo lo bueno que ocurre cuando hay sintonía entre hombre, naturaleza y cultura, en el fondo, tres maneras de decir lo mismo.

Refugio Campo del Espino

Coto Ríos

Coordenadas / Huso 30S
Según Proyección UTM Datum ETRS89
Tramo de asfalto o cemento
0.44%
Tramo de pista o camino forestal
75.11%
Tramo de vía pecuaria
0
Tramo de senda
24.45%

Rutómetro

Km 0

Refugio de Campo del Espino

La Etapa comienza en el refugio de pastores de Campo del Espino, a 1700 metros de altitud, en medio de la imponente altiplanicie de Los Campos de Hernán Perea, el reino de la oveja de raza segureña, un vasto territorio con una elevada altitud y casi desarbolado. Iniciamos la Etapa siguiendo el camino señalizado en dirección noroeste, teniendo a nuestra derecha la cuerda montañosa de Pinar del Risco, de laderas escarpadas cubiertas por pinos laricios, y al que nos vamos aproximando de manera oblicua.

Al cabo de 1,2 kilómetros pasamos una barrera que impide el paso a vehículos. Las vistas son amplísimas.A partir del kilómetro 2,2 caminamos por una cañada, siendo el camino menos panorámico que antes, y apareciendo pinos dispersos y enebros rastreros.

Km 2,9

Hoya del Ortigal

Llegamos a este pequeño llano rodeado de cerros donde hay un importante cruce señalizado de caminos. Hacia el norte, siguiendo el GR 7, iríamos hacia el Nacimiento del Río Segura y Pontones. Una parte de ese camino, desde el fantástico Mirador de Juan León hasta cerca del Nacimiento, está incluido en el GR 247 como Derivación 6. Nuestra ruta, sin embargo, continúa hacia el oeste, coincidiendo con el GR 7 hasta Coto Ríos.

Al atravesar la hoya pasamos otra barrera y el paisaje cambia radicalmente. Comenzamos a internarnos en el bosque, abandonando la severa sobriedad de Los Campos para iniciar un largo descenso que acabará en el Valle del Guadalquivir, a unos 1000 metros menos de altitud. Comenzamos el descenso por una estrecha cañada entre rocas y pinos. Abunda el majuelo y aparecen algunos arces, mientras en el cielo es fácil ver buitres y algunos muflones pueden sorprendernos.

En el kilómetro 3,5 finaliza la cañada y, según el camino vira hacia la derecha, las vistas se hacen mucho más amplias, teniendo en primer plano los picos de la Morra de Las Hormigas y La Molata, ambos de algo más de 1600 metros de altitud, hacia el suroeste los farallones del Banderillas y al oeste, a lo lejos, la Sierra de Las Villas, al otro lado del Guadalquivir.

Abajo, a nuestra izquierda, aparece la aldea despoblada de La Hoya de Albardía, por la que pronto pasaremos. En el kilómetro 3,9 encontramos un hermosísimo tornajo, hecho con varios troncos de pino laricio, grandes y rectos, con los que antiguamente se hacían los abrevaderos para el ganado de manera artesanal.

Es un buen lugar para aprovisionarse de agua. En el kilómetro 4,3 abandonamos el camino que llevamos y giramos bruscamente a la izquierda para bajar a la aldea. Si siguiéramos de frente, en dirección norte, iríamos hacia el Collado de Los Frailes, y más allá se bajaría hasta el excepcional paraje de la aldea de Los Centenares, también despoblada, a través de sendas por las que no conviene aventurarse si no se conocen.

Esta aldea, como las de Los Miravetes y Las Canalejas, todas despobladas, constituyen no solo unos parajes de belleza inenarrable, sino también importantes hitos en la memoria colectiva de la comarca de Segura, ya que su abandono fue forzado por el Estado cuando se creó el Coto Nacional de Caza de Cazorla-Segura en los años 60 del siglo XX.

Esta parte de la Sierra fue deshumanizada de manera coercitiva para dedicarla prioritariamente a la caza mayor, creando un innecesario conflicto de dramáticas consecuencias humanas y sociales en un tiempo en el que los españoles carecían de los derechos democráticos que hoy consideramos elementales.

Siguiendo nuestra ruta, bajamos con rapidez a la aldea de La Hoya de La Albardía caminando a un lado y otro del arroyo cuyas aguas dieron vida a la aldea.

Km 5

La Hoya de La Albardía

Esta aldea, a 1460 metros de altitud, está compuesta por unas cuantas casas, humildes y ya en ruinas, bajo las que se extiende una estrecha y preciosa vega. Es un lugar muy especial en el Sendero GR 247 porque esta aldea está igualmente deshabitada desde la misma época que las que antes citamos.

Conociendo la dramática historia de sus antiguos habitantes, entenderemos mejor el actual paisaje de los lugares que estamos recorriendo, probablemente con un sentimiento agridulce, en el que se mezclan la tristeza por un pasado muy duro y la sensación de plenitud que produce la armonía del paisaje, con sus antiguos bancales de sembradura, los frutales y nogueras, las pequeñas choperas junto al arroyo, todo ello rodeado de montañas cubiertas de bosques.

Atravesamos la nava siguiendo las balizas, ya que el camino no está muy definido, y teniendo el arroyo a la izquierda. Es frecuente la presencia de gamos y muflones en esta veguilla, sobre todo en invierno. Al llegar a una pequeña chopera hay que cruzar el arroyo, fijándonos en las balizas. Cuando acaba la veguilla salimos de ella rodeando la base del cerro que tenemos a la izquierda, en suave ascenso y siempre fijándonos en las balizas. Veremos unos chopos y un cortijo. Atravesamos unos amplios bancales y pasamos junto a la Tiná de Las Hoyas, que está señalizada como tal.

Km 5,9

Senda de Los Horcajillos

Justo al pasar la Tiná, sale de frente una estrecha senda señalada con una baliza, que hemos de tomar. En este punto apreciamos un nuevo y brusco cambio de ambiente. Dejamos atrás el paisaje suave y humanizado de Las Hoyas y descendemos internándonos otra vez en el bosque por una pequeña senda por la que recorreremos un largo barranco, por el paraje conocido como Los Horcajillos.

A menos de cien metros hemos de cruzar al otro lado del mismo, fijándonos bien en las balizas, y a partir de ese momento el arroyo quedará a nuestra derecha. Poco a poco el barranco se va ensanchando y nuestra senda quedando a mayor altura sobre el arroyo, siempre entre pinos. Al frente y a lo lejos, aparecen las rocosas montañas de la Sierra de Las Villas, mientras por la derecha las cresterías de la Morra de Las Hormigas y del Puntal de Las Cabras asoman sobre sus laderas pinariegas.

Según bajamos, los pinos laricios o salgareños se tornan más altos y robustos, siendo acompañados por enebros y sabinas moras.

Km 7,3

Collado

En este punto nuestra senda gira a la izquierda y cambia de vertiente, quedando abajo a la derecha, en el barranco que abandonamos, el Cortijo de Cubero, también despoblado. Las vistas en este collado son impresionantes, pues tenemos a la izquierda, bien cerca, los espectaculares farallones del Banderillas.

La senda baja a partir de aquí con pendiente más acusada y hace continuos quiebros. El pinar de laricio se vuelve más cerrado, por lo que perdemos las vistas hacia el Banderillas. A la derecha tenemos el Castellón de Los Toros, cuya característica plataforma rocosa que lo corona apenas vemos desde aquí, pero que es inconfundible desde lo alto del Banderillas y desde otros muchos puntos. En nuestra senda abundan las sabinas y, cuando llegamos al fondo del barranco, aparece boj junto al arroyo.

Km 8

Cruce al Cortijo de La Fresnedilla

En este punto surge a la izquierda una minúscula senda con una baliza de dirección equivocada. Conviene desviarse por ella unos metros y llegar al pequeño cortijo de La Fresnedilla, abandonado hace ya muchos años. Es un lugar de una extraordinaria belleza en el que merece la pena detenerse con tranquilidad, porque es uno de los puntos más atractivos del GR 247, ya que lo más agreste se combina con los testimonios del poblamiento humano que hubo en el lugar hasta los años 70 del siglo XX.

El último morador de La Fresnedilla fue Máximo Fernández Cruz, apodado “El Cojo de la Fresnedilla”, que resistió hasta el final contra la expulsión forzada de las personas que vivieron en estos valles hasta la década de los 60 del siglo XX y acabó siendo encarcelado.

Contemplaremos viejos bancales, grandes nogales y algunas ruinas, todo ya abandonado, pero lo que más impresiona es la majestuosidad del lugar en que vivieron sus antiguos pobladores, casi al pie de los altos y verticales paredones del Banderillas, una de las montañas más altas del Parque Natural. Rapaces y grandes ungulados, como ciervos, cabras monteses y gamos, son frecuentes de observar.

De los mismos paredones del Banderillas, en la Cueva del Nacimiento, nace el Río Aguamulas, cuyas aguas rompen en algunas ocasiones formando espectaculares cascadas, que no se ven desde nuestra ruta. Volviendo a nuestra senda, cruzamos el arroyo y enseguida llegamos al siguiente hito de nuestra ruta.

Km 8,4

Mirador del Aguamulas

Nuestra senda llega a un gran mirador, que es donde acaba la pista forestal que sube desde el Valle del Guadalquivir y que seguiremos a partir de ahora. Pero antes merece la pena detenerse de nuevo, porque desde el mirador podemos ver el mismo paisaje que desde La Fresnedilla, pero desde el lado contrario, pudiendo apreciar mejor lo imponente del Banderillas y todo su entorno.

Reiniciando nuestra ruta, el ambiente cambia de nuevo. Ahora ya caminamos por pista forestal en suave descenso, en medio de un paisaje cien por cien forestal. El valle, muy estrecho al principio, se va abriendo poco a poco, y abajo a la izquierda oímos siempre las aguas cantarinas del Aguamulas, un río corto, pero limpio y salvaje, al que acompañaremos hasta su desembocadura en el Guadalquivir.

La presencia en este río de trucha común y de mirlo acuático, fácilmente observable, son buenos indicadores del excelente estado de sus aguas. Según bajamos, la vegetación se va haciendo más mediterránea, con lentiscos, enebros y olivillas (Phyllirea angustifolia), además de sabinas, acompañando a los pinos carrascos.

Vemos también algunos arces y quejigos. Mientras, continuamos viendo a la izquierda la cordillera del Banderillas

A partir del kilómetro 10 se abren vistas al frente, de manera intermitente, hacia la Sierra de Las Villas, y un poco más adelante vemos el Majal Alto, cuya cima se identifica por tener una antena. La pista hace una serie de curvas para salvar el desnivel y bajar casi hasta el curso del Aguamulas, mientras el bosque es cada vez más rico, apareciendo bastantes madroños y mucha encina.

En el kilómetro 13,4 vemos con nitidez él río abajo a nuestra izquierda, y al poco nos ponemos ya casi a su lado, disfrutando de la cercanía de sus aguas y de su vegetación de ribera, viendo al fondo, a la izquierda, la inconfundible silueta de la Piedra del Mulón.

Km 14,5

Arroyo del Hombre

En este punto, conocido como Los Caracoles de las Juntas, confluye por la derecha el Arroyo del Hombre, que proviene del antes citado Cortijo de Cubero. Junta al arroyo parte un camino, al lado de una pequeña presa, que nos llevaría hasta el Cortijo del Arroyo del Hombre, también llamado Cortijo del Tío Ratón.

Es interesante desviarse por este camino, ya que, al cabo de poco menos de dos kilómetros, descubriremos un lugar sorprendente, porque las minúsculas y primitivas estancias del citado cortijo están excavadas en la misma roca, constituyendo un ejemplo extremo de adaptación del hombre a las condiciones que le ofrece el medio serrano.

Siguiendo por nuestra ruta, la frondosidad del bosque es cada vez mayor, sobre todo en la orilla opuesta, que está orientada al norte y es conocida como La Asperilla Húmeda.

Km 16,4

Casa de las Tablas

En este paraje, donde el Arroyo de la Campana confluye con el Aguamulas, sale un pequeño camino a la izquierda, a contramano, que baja al río, siendo un buen lugar para desviarse unos metros de la ruta y acercarse cómodamente a sus aguas, disfrutando de una pequeña pradera con fresnos y chopos. Habitualmente hay dispuestos unos troncos que facilitan el cruce del río.

Si los usamos debemos asegurarnos de su buen estado. Una vez en el lado opuesto hay otra agradable pradera. Siguiendo por nuestra ruta, en el kilómetro 17,3, encontramos una estupenda fuente a la derecha, y unos metros más adelante, la Casa Forestal de los Bonales, donde hay una barrera que impide el paso de vehículos por la pista que estamos recorriendo. Nuestra ruta continúa adelante.

Km 18

Pista del Guadalquivir

Este punto es un cruce importante, ya que hemos llegado a la pista forestal que recorre la orilla derecha del Guadalquivir, que se convierte en cola del embalse del Tranco cuando hay mucha agua. Hacia la derecha, esta pista recorre parajes de gran belleza y relevancia ecológica. De hecho, por ella discurre la Ruta Félix Rodríguez de la Fuente, en honor del inolvidable naturalista que grabó aquí algunas secuencias de su serie documental “El Hombre y la Tierra”.

Si recorriéramos esta ruta llegaríamos a dos magníficos miradores, el de Mirabueno, a 2,3 kilómetros, y el de Cabeza de la Viña, a 6,6 kilómetros.

Para seguir nuestra ruta debemos girar en el citado cruce a la izquierda, admirando los hermosos robles (quejigos), y observando que la presencia de chopos y hiedra denotan la frescura del lugar a pesar de su baja altitud (660 metros). A los pocos metros se llega a la piscifactoría del Aguamulas, que suele estar abierta al público, y enseguida cruzamos el río por un puente, ya a pocos metros de su desembocadura en el Guadalquivir.

La ruta continúa después junto al Guadalquivir, que queda a nuestra derecha, bastante más ancho y manso que el Aguamulas. Abundan los grandes quejigos y la vegetación de ribera está dominada por chopos, tarajes y sauces. La pista, cuyos últimos metros están asfaltados, llanea junto a unas praderías, pasando junto a un camping.

Km 20,6

Camino a Coto Ríos

En este punto nos desviamos hacia la izquierda por una pista más estrecha, que asciende, enfilando ya hacia la aldea de Coto Ríos. Dejamos el cementerio a la izquierda y avanzamos por un pinar de pino carrasco con un cerrado sotobosque mediterráneo en el que abundan la encina y el lentisco.

Km 22,5

Coto Ríos

Esta aldea, a orillas del Guadalquivir, marca el final de nuestra larga Etapa. Es una pequeña población que se creó a mediados del siglo XX por el llamado Instituto Nacional de Colonización para acoger a los serranos que fueron expulsados de sus cortijos en la montaña cuando se creó el Coto Nacional de Caza de Cazorla-Segura a la antes nos referimos.

Posteriormente, su privilegiada situación en el Valle del Guadalquivir y la cercanía de varios campings han convertido a esta joven aldea en un lugar estratégico. La presencia del Guadalquivir, de aguas limpias que aún no han sido embalsadas, y las altas montañas que flanquean su valle, hacen de Coto Ríos un lugar realmente encantador.

Sendero Río de la Campana

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Id
2573150
Descripción larga

El sendero tiene su inicio y final en la popular área recreativa La Aliseda (ver en el mapa), a la que se accede por la carretera JA-7.100 que discurre entre Santa Elena y un punto de la autovía E-05 próximo a La Carolina. En el kilómetro 4,3 de esa carretera sale una pista que baja al río de la Campana, que nos lleva hasta La Aliseda en poco más de trescientos metros. Junto a la carretera habremos reparado en las ruinas de un balneario de principios del siglo XX que utilizaba las aguas ferruginosas de un manantial conocido desde antiguo por sus propiedades medicinales.

Nos encontramos en el monte público La Aliseda, donde se encuentra el Centro de cría del lince ibérico La Olivilla, integrado en la estrategia puesta en marcha por las administraciones públicas para recuperar esta especie en grave peligro de extinción. Partimos del área recreativa, una de las más concurridas de la provincia, por el puente de piedra que hay frente al aparcamiento. Veremos el río de la Campana represado y castaños, fresnos y alisos entre otros árboles. Justo de esta zona arbolada salen algunas pistas. Tomaremos la de la izquierda que va paralela al río a cierta distancia del mismo. Desde ella contemplaremos el bosque en galería que se extiende a lo largo de la ribera y, a nuestra derecha, un pinar de repoblación.

Unos trescientos metros más adelante llegamos a un cruce en el que, por nuestra derecha, confluye el viejo camino de La Aliseda a Santa Elena. Seguimos de frente, en dirección norte, paralelos al río. En unos doscientos metros más de camino alcanzamos un llano con pinos piñoneros, característicos por sus grandes copas redondeadas y cedros, ya muy cerca de la carretera que accede a La Aliseda. Si nos acercamos al puente podremos ver de cerca un imponente fresno en la misma orilla. Aquí realizaremos un giro de 180 grados en nuestro rumbo, adentrándonos en el bosque de ribera y volviendo al área recreativa en dirección sur, la misma que siguen las aguas del río.

Los quinientos metros de vuelta los haremos por la vereda que va junto al río, bajo una frondosa masa de árboles. El río de la Campana desemboca diez kilómetros aguas abajo en el río Grande, no muy lejos de La Carolina. Este, a su vez, alimenta al embalse del Rumblar, en las proximidades de Baños de Encina, que fue construido en los años cuarenta del siglo pasado para la creación de una importante zona regable.

La ribera es un espacio que se transforma según las estaciones. Los árboles, beneficiados por una mayor humedad, son de hoja caduca, variando sus volúmenes y colores en cada momento, a la vez que oscilan los caudales, que es lo propio del clima mediterráneo. En otoño, bajo la sinfonía de colores que crean las hojas decadentes, proliferan setas y hongos en el suelo y en troncos caídos. Pasaremos por un pinar, que dejará paso a un bosquecillo de alisos, zarzas, escaramujos..., hasta que de nuevo llegamos a La Aliseda finalizando aquí el sendero

Breve descripción

Este cómodo recorrido por la ribera del río de la Campana nos permitirá conocer uno de los lugares históricos de referencia de Sierra Morena en las inmediaciones de Despeñaperros y su Parque Natural. La Aliseda, efectivamente, atrae desde antiguo la atención de naturalistas y terapeutas por el atractivo de sus paisajes y la calidad de las aguas de sus manantiales, que fueron aprovechadas por un balneario de aires románticos. Ahora el lugar se conserva en su pureza natural, abriéndose al disfrute de las numerosas personas que aprovechan sus instalaciones públicas.

Latitud
38.0303
Longitud
-2.7204
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-2.7204 38.0303)
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Imagen
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16 min

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Baja
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Imagen
314f791f-4a68-5888-a712-f94d8ef1b953?t=1588962465309
Sendero Río de la Campana
14m
14m
2
1
2
1
A pie
Todo el año
Desactivado

Se recomienda llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados. Cerciorarse de la potabilidad de las aguas de las fuentes. Ser precavido con el tráfico rodado. Este sendero se puede realizar durante todo el año. En verano, por las condiciones especiales de altura, la insolación es muy fuerte y requiere de una protección solar importante.

- Manantial de aguas medicinales en La Aliseda.
- Balneario en ruinas de principios del siglo XX.
- Río de la Campana.
- Centro de Cría del Lince Ibérico “La Olivilla”.
- Áreas recreativas acondicionadas

Desde Santa Elena hay que tomar la carretera JA-7.100. A 4,3 Km de la localidad sale una pista que baja hasta el río de la Campana y al área recreativa La Aliseda, lugar donde se inicia el sendero.

VARIANTE GR 247.1 ETAPA 2: Río Madera - Segura de la Sierra

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Id
2573138
Breve descripción

Esta Etapa tiene todos los ingredientes para ser una de las más variadas y amenas del Sendero Bosques del Sur. Recorre bosques que han sido calificados como los mejores pinares de laricio de España; transita por un trecho del relajante Valle del Río Madera; pasa por minúsculas aldeas blancas rodeadas de huertas y frutales, como Arroyo Canales y Moralejos; discurre en algunos de sus tramos por estrechas sendas tradicionales que han sido recuperadas para la práctica del senderismo; permite divisar amplias panorámicas en algunos de sus puntos; facilita conocer el lugar de Segura La Vieja, de interés arqueológico; y termina en el Conjunto Histórico-Artístico de Segura de la Sierra.

¿Se puede pedir más? Sí, la posibilidad que ofrece al caminante de combinar a su gusto diversos recorridos por los distintos caminos señalizados que hay en la zona, elaborando rutas circulares a su medida.

La Etapa es un continuo sube y baja por montañas cubiertas de bosques. Empieza haciendo un bucle que comienza y finaliza en el Valle de Río Madera, que después recorre durante 1,7 kilómetros para abandonarlo subiendo de nuevo pon una ladera con densos pinares y encinares. Tras el Collado Verjaga la ruta se encara hacia la aldea de Moralejos bajando por las bien conservadas laderas de la Dehesa Carnicera, plenas de arbolado.

Los dos barrios de Moralejos, el de Arriba y el de Abajo, cautivarán al caminante porque son la más pura expresión del ambiente rural de las aldeas de montaña segureñas. Más tarde, si se desea, un desvío permite subir a Segura la Vieja, donde quedan restos de un antiguo poblamiento y desde donde se divisan inolvidables panorámicas. Segura de la Sierra es el broche de oro para una ruta como esta, con su castillo, su Baño Árabe y sus blancas callejuelas desde las que una y otra vez nos sorprende el contraste entre los rincones íntimos y familiares y las amplísimas vistas que se contemplan.

Latitud
38.1302
Longitud
-2.5701
Distrito
Ubicación en el mapa
POINT (-2.5701 38.1302)
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5 h 57 min

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Media
Río Madera - Segura de la Sierra
17,6 km
338m
796m
883m
2
1
2
3
A pie
Todo el año
Activado
Gran parte de esta Etapa discurre por sendas. Entre los puntos 1 y 3, así como entre el 4 y el 5 hay tramos con fuertes pendientes y terreno muy irregular. En el kilómetro 12,1 hay unas escaleras.
 
Arroyo Canales, Cortijo de los Espinos, Valle de Río Madera, Moralejos de Abajo, Moralejos de Arriba, La Tejadilla, Segura de la Sierra.

En el sendero: Segura de la Sierra
Cerca del sendero: Orcera

No hay

Montes gobernados por almirantes

Espacio Temático de la Provincia Marítima en Orcera. Los pinos laricios que se ven a lo largo de esta ruta, con sus troncos rectos y altos, han sido una de las claves del devenir histórico de la Sierra de Segura, ya que la excelente aptitud de su madera para la construcción civil y naval los convirtió en un recurso muy codiciado. Hasta el punto de que, por extraño que hoy nos parezca, hubo tiempos en los que todos estos montes pertenecieron a la llamada Provincia Marítima de Segura de la Sierra, cuya declaración en 1748 tuvo una importancia estratégica de primer orden para el Estado, que se aseguraba así el suministro de madera para la construcción de barcos de guerra.
En la referida fecha entraron en vigor unas Ordenanzas de Marina que convirtieron en papel mojado las antiguas Ordenanzas del Común de Segura y su Tierra (que se comentan en la Etapa 1). Hubo una no declarada -pero drástica- expropiación de los montes comunales de los que vivían la mayoría de los serranos y un fuerte trauma social que ocasionó muchos conflictos.

Los vecinos no se beneficiaron del enorme valor de la madera, sufriendo una gestión rígida y represiva por parte de las autoridades de la Marina, que establecieron en Orcera un tribunal especial. Los Concejos, cuyas arcas se nutrieron hasta entonces de la venta de madera, quedaron en la ruina, y la ganadería salió también muy perjudicada por las restricciones que se le impusieron.

El Ministerio de Marina se planteó conservar la riqueza forestal, pero fracasó por la burocracia, la corrupción y los conflictos con el Ministerio de Hacienda, con quien se turnaba en las cortas, causando una fuerte deforestación De esta época se sabe que cambió en gran medida la composición de los bosques, pasando a pinares buena parte de los antiguos encinares, quejigares y melojares de altísimo valor ecológico.

Esta surrealista Provincia marítima duró hasta 1836, aunque el pino de Segura, como se llamaba entonces al pino laricio, siguió aportando un gran porcentaje de la madera con la que se construyeron algunos de los barcos de mayor tonelaje que se fabricaron en la segunda mitad del siglo XIX.

Río Madera

Segura de la Sierra

Coordenadas / Huso 30S
Según Proyección UTM Datum ETRS89
Tramo de asfalto o cemento
18.29%
Tramo de pista o camino forestal
40.74%
Tramo de vía pecuaria
0
Tramo de senda
40.97%

Rutómetro

Km 0

Arroyo Canales (Río Madera)

Esta Etapa comienza en la pequeña aldea de Arroyo Canales, que está a apenas cinco minutos de la de Río Madera. Son muy pocos los habitantes que viven en ellas durante todo el año, pero el paraje no puede ser más seductor, con las pequeñas casitas blancas rodeadas de grandes pinares en el fondo de un fresco y angosto valle.

Encontramos el panel de inicio en la carretera que sube hacia El Campillo, a la derecha. Nuestra ruta, que coincide durante 2,5 kilómetros con el GR 147, se interna en el bosque de grandes pinos laricios por senda poco definida en sus primeros metros, por lo que hay que estar atentos a las balizas. A los 300 m la senda ya aparece perfectamente definida y enseguida ganamos altura, apareciendo grandes vistas.

A los 500 metros alcanzamos un pequeño collado en el que tenemos vistas en todas direcciones, destacando, al frente, el monte de El Yelmo. Pronto la subida es más suave, y bajo los pinos crece un cerrado sotobosque de encinas. De cuando en cuando gozamos de estupendas vistas hacia las elevaciones que flanquean el Valle de Río Madera por la vertiente opuesta, destacando el Cerro del Toril y los Calares de Peña Rubia y los Caracoles.

En el kilómetro 1,6 llegamos a otro collado, en medio de un bosque cada vez más maduro, con bellos pinos laricios de copa aparasolada. Cruzamos un arroyo, normalmente seco, y vamos paralelos a él, siempre entre pinos, encinas y majuelos, por un camino poco definido, pero perfectamente balizado.

Km 2,5

Collado

La ruta llega a un tercer collado, bien señalizado porque es muy importante, ya que en él se cruzan dos Etapas del Sendero Bosques del Sur. Una es la Etapa 2, que nos llevaría por la izquierda al Refugio Casa Forestal de El Campillo en 2,5 km, y de frente a Segura de la Sierra por Trujala en 7,5 kilómetros coincidiendo con el GR 147.

La nuestra se dirige de nuevo al Valle de Río Madera, del que hemos partido, abandonando la coincidencia con el GR 147 y girando bruscamente a la derecha, casi a contramano, para dirigirse a Segura de la Sierra por Moralejos en 15,1 kilómetros. Combinando estos dos caminos, más el de Río Madera a El Campillo por La Huelga de Las Vigas, señalizado por la Confederación Hidrográfica del Segura, y la pequeña carretera de Río Madera, el senderista puede diseñar varios recorridos circulares, a cuál más atractivo.

Llaneamos un trecho bajo las encinas, yendo atentos a las balizas, y 200 metros después llegamos a un agradable raso, donde giramos a la derecha para tomar una clara senda tradicional por la que descendemos hacia el Valle de Río Madera. Este tramo es muy atractivo porque al frente y a la derecha se van abriendo grandes panorámicas hacia el otro lado del valle. En el kilómetro 3,6 llegamos al Cortijo de Los Espinos, donde hay una fuente-lavadero al pie de hermosos nogales. La ruta continúa por pista forestal junto a una encantadora navilla con frutales.

Km 4,3

Valle de Río Madera

La ruta llega a la carretera JF-7038 regresando al fondo del valle de Río Madera, ya que lo que hemos hecho es una especie de semicírculo en el sentido de las agujas del reloj. Si quisiéramos completar un bucle para volver a la aldea, solo tendríamos que recorrer 1,6 kilómetros por la carretera hacia la derecha. Nuestra Etapa, sin embargo, gira a la izquierda y discurre por la carretera a lo largo de 1,7 kilómetros.

Este tramo, a pesar de ir por vía asfaltada, es uno de los más atractivos de la Etapa, ya que el valle, flanqueado por laderas cubiertas de uno de los mejores bosques de pino laricio de España, está además salpicado de choperas, huertas, frutaledas y pequeños cortijos, en un ameno paisaje donde la huella de la actividad humana tradicional se integra con armonía en su entorno montañoso, transmitiendo una sensación especialmente bucólica en primavera y otoño.

Encontraremos a la derecha un cruce por el que es aconsejable desviarse unos metros para conocer la minúscula y encantadora aldea de Prados de la Mesta. De vuelta a nuestra ruta por la carretera, en el kilómetro 5 pasaremos junto a una fuente a nuestra izquierda, y 500 metros más allá llegaremos al Campamento Juvenil de Río Madera. Avanzando otros 400 metros dejamos a la izquierda el Cortijo de Cerrico Montero, y enseguida abandonamos la carretera.

Km 6

Senda al Collado Verjaga

En este punto tomamos una senda que asciende a la izquierda, enfilando hacia el norte. Cambiamos de ambiente, internándonos de nuevo en pleno bosque para salir del valle. Subimos por un impresionante pinar, que más arriba se transforma en un encinar cuyo ambiente umbrío crea un halo mágico como de bosque antiguo.

Llegados al kilómetro 7,2 llaneamos atravesando el Collado Verjaga, para bajar hacia la carretera JF-7016, cambiando de nuevo de ambiente porque hemos abandonado definitivamente el entorno del Valle de Río Madera, apareciendo en algunos momentos ante nuestra vista la inconfundible estampa de Segura de la Sierra con su castillo en lo alto.

Km 7,6

Dehesa Carnicera

Cruzamos la carretera y continuamos por la pista forestal que aparece justo al frente. Entramos en la Dehesa Carnicera, que es un monte de propios del ayuntamiento de Segura de la Sierra, muy bien conservado. Nuestra pista, estrecha y deliciosa, desciende por un bosque más abierto que el del tramo anterior, con grandes ejemplares de pino laricio y encinas, y salpicado por majuelos y algunos pespejones o perales de monte (Sorbus torminalis) que añaden un toque de colorido en otoño. La presencia de junqueras indica un importante grado de humedad en el suelo durante algunos tramos.

Tras recorrer 1,2 kilómetros por esta pista nos encontramos con otra, más ancha, que es importante, porque hacia la derecha conduce al cercano paraje de Navalcaballo, donde está situado el Centro de Defensa Forestal, y a la izquierda se dirige hacia la aldea de El Robledo, próxima a Cortijos Nuevos. La cruzamos y seguimos al frente por un ancho camino que baja con una notable pendiente en algunos tramos. El bosque se torna más umbrío y cerrado, y en algunos trechos se goza de unas magníficas vistas hacia los rojizos cantiles de Los Poyos de Segura la Vieja.

Km 9,6

Moralejos de Abajo

Nuestra ruta alcanza el fondo del valle del recién nacido Río Trujala, que aún es apenas un arroyo, y tras cruzarlo, entramos en la pequeña aldea de Moralejos de Abajo, con sus sencillas casas blancas, su fuente-lavadero y sus tierras de labor. A partir de aquí la señalización de nuestra Etapa tiene franjas amarillas, rojas y blancas porque coincide con el sendero PR-A 198. Es aconsejable desviarse por ella al menos un trecho y disfrutar de sus buenas vistas para luego volver a nuestra Etapa. Continuamos esta por una ancha pista que sale de la aldea hacia la derecha, teniendo al frente el monte Navalperal.

Km 10,2

Moralejos de Arriba

La ruta llega a la carreterita de Moralejos. La aldea de Moralejos de Arriba queda a la derecha, y es imprescindible desviarse unos metros para visitarla. Es algo más grande que Moralejos de Abajo y tiene todos los elementos que hacen tan atractivas a las aldeas de la Sierra de Segura: casas blancas, pequeñas y sencillas, tejados de teja árabe, horno comunitario, lavadero, estrechas callejuelas y hasta una mínima plazuela donde sigue celebrándose la verbena durante las fiestas patronales en verano.

Y todo ello rodeado de un paisaje de ensueño, con la era, las huertas –que se siguen cultivando- y los chopos, los grandes poyos verticales de Segura la Vieja justo encima de la aldea, y a lo lejos las montañas cubiertas de arbolado, como Navalperal y Navalcaballo.

Tras callejear por la aldea volvemos a nuestra ruta, es decir a la carretera, en la que encontraremos una fuente a la derecha. Después de recorrer 400 metros nos desviamos por una senda tradicional que sale a la derecha y se interna en el bosque. Caminamos envueltos de nuevo por el arbolado, viendo el monte de El Yelmo al fondo, y, por tercera vez en esta Etapa, con el placer de recorrer un viejo camino que estaba prácticamente perdido y que se ha recuperado para que siga vivo gracias a la práctica del senderismo.

A los 800 metros aproximadamente de haber iniciado esta senda sale una veredilla no señalizada y poco definida que sube al paraje de Segura la Vieja, cuya visita se recomienda. Para identificar su arranque, debemos estar atentos al pasar junto a unos grandes paredones verticales a la derecha. Unos 200 metros después encontramos dos balizas de continuidad de sendero, y en medio de ambas, una veredilla a la derecha, en la que hay otra baliza de dirección equivocada, ya que la Etapa no sube por ella. También podemos fijarnos en unos montoncitos de piedras que suele haber en el mismo arranque.

Una vez localizada, subimos por ella y es fácil seguirla, ya que está más definida de lo que parece en un principio, y además hay hitos con piedras que jalonan el camino. Según subimos tenemos a la derecha los grandes riscos de los Poyos de Segura la Vieja, y finalmente alcanzamos una plataforma despejada desde la que se contemplan maravillosas panorámicas en todas las direcciones.

Estamos en Segura la Vieja, y si nos fijamos en el suelo veremos piedras ya casi enterradas que marcan el contorno de antiquísimas edificaciones, ya que en el lugar hubo un asentamiento humano. Se consideró durante mucho tiempo que su origen era ibero, pero investigaciones más recientes se inclinan por hablar de un poblado tardo antiguo o alto medieval.

Según los estudios más recientes, la población hispana musulmana que habitaba este poblado lo habría abandonado a finales del siglo IX o comienzos del X, en tiempos de Abd-al Rahman III, para trasladarse a Segura de la Sierra –entonces denominada Saqura- y disfrutar de unas mejores condiciones de vida.

Volviendo a nuestra ruta, la Etapa continúa por la vieja senda con grandiosas vistas en su último tramo hacia los montes de Navalcaballo y El Yelmo. A partir del kilómetro 11,7, tras una cerrada curva a la derecha, empezamos a bajar y se abre otro mundo ante nuestros ojos, divisando a lo lejos, hacia el oeste, la Sierra de Las Villas, las alineaciones exteriores de la Sierra de Segura y el pueblo de Segura de la Sierra, mientras hacia el norte vemos el monte Peñalta y hacia el nordeste las montañas del entorno de Siles.

Finalmente bajamos por unas escaleras hasta la carretera de Moralejos (kilómetro 12,1), que cogemos a la derecha. Unos 300 metros después llegamos a la carretera JV-7032, que cogemos a la izquierda en dirección a Segura de la Sierra. Caminamos por ella durante 800 metros disfrutando de excelentes vistas hacia el norte, viendo abajo la aldea de Linarejos, más allá el Peñalta, al fondo los montes de El Cambrón y el Puntal de Rayuela (llamado también de La Ajedrea y de Siles), y al final las montañas del vecino Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima, en la provincia de Albacete.

Km 13,2

Pista de La Tejadilla

En este punto abandonamos la carretera y tomamos una estrecha pista forestal que encontramos a la derecha, por la que caminamos entre pinos negrales, encinas y enebros. En el kilómetro 14,3 encontramos a la izquierda la fuente de La Tejadilla, y unos metros más allá, bajando a la derecha, un pequeño abrevadero, que es un buen lugar para descansar. Más adelante, según va virando nuestra pista hacia el oeste y el sur, se abren vistas hacia Orcera y el monte Peñalta.

Poco antes de finalizar la pista aparece de repente ante nuestros ojos el castillo de Segura de la Sierra en lo alto, ya muy cerca y desde una perspectiva que no es la que habitualmente se tiene desde las vías asfaltadas.

Km 17,6

Segura de la Sierra

La pista de La Tejadilla finaliza en la carretera de Segura de la Sierra. Al frente tenemos la subida al castillo, que alberga el Espacio Temático del Territorio de Frontera, y a la derecha la piscina municipal, pequeña pero con unas vistas impresionantes, y que en verano es el lugar perfecto para acabar la Etapa con un buen chapuzón. Unos 500 metros más adelante llegamos al casco urbano de Segura de la Sierra, declarado Conjunto Histórico-Artístico y unos de los pueblos más bellos e interesantes del Parque Natural por su patrimonio arquitectónico y su espectacular emplazamiento.

Sendero Molino del Batán

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Id
2569103
Descripción larga

Encontraremos vestigios de instalaciones industriales (batanes o molinos), de origen medieval, movidas por la fuerza de las aguas corrientes, un tipo de energía renovable que en tiempos pasados era de las pocas disponibles, y que hoy en día vuelve a valorarse.

Continuando unos ciento cincuenta metros por la carretera JA-7.102, que nos ha llevado hasta Miranda del Rey desde la autovía E-05, encontraremos un cruce de caminos que es donde iniciamos nuestro sendero (ver en el mapa). Aquí elegiremos la pista que va al frente, dirección oeste, y caminaremos sin complicaciones por una llanura.

Tras recorrer seiscientos metros atravesaremos el arroyo de las Bañas, que confluye muy cerca con el de la Noguera para formar el río Campana. Nos acercaremos a ese segundo arroyo y caminaremos por su margen izquierda unos setecientos metros, dirección noroeste, hasta llegar al cortijo de la Noguera, convertido hoy en escuela de naturaleza. En cuatrocientos metros alcanzamos un collado en el que se encuentran dos cortafuegos que sirven de límite del Parque Natural, donde hay una barrera que deberemos traspasar manteniendo nuestro rumbo. La pista está flanqueada por eucaliptos, que serán sustituidos más adelante por pinos, también de repoblación. Las encinas y otras plantas autóctonas crecen bajo estas masas introducidas artificialmente, como dispuestas a una particular reconquista. El camino hace una uve para atravesar el arroyo de la Noguera, que antes acompañamos, tras la cual se llega a un puerto con algunos alcornoques alrededor. Desde aquí se abren vistas hacia el barranco del arroyo del Batán, al que nos dirigimos, pudiendo avistarse, por tanto, los caminos que tenemos por delante. Caminos, en plural, porque primero bajaremos la ladera en oblicuo hacia nuestra derecha, junto a la acequia del Salto de Padilla, hasta su derivación. El arroyo se encuentra cubierto por un bosque de ribera en el que abundan fresnos y alisos que invitan a detenernos a disfrutar su plácido ambiente y rica naturaleza, de la que forma parte un nacimiento de agua con un curioso anticlinal (plegamiento convexo) coronándolo.

Entre jaras y romeros desandaremos los novecientos metros hasta el cruce del puerto, desde donde volveremos a bajar, pero ahora por el camino principal que queda a nuestra izquierda, en dirección suroeste. Se nos abren buenas vistas de la sierra de los Calderones y del cerro de la Estrella, al norte; y al oeste el valle que forma el barranco de Doña Dama y la cuerda de las Escaleras.

Nuestro camino, tras cruzar de nuevo la acequia, discurre en paralelo al arroyo, en el que podremos ver las ruinas de antiguos molinos, entre ellos el que da nombre al sendero, el Molino del Batán y otro más harinero construido en la misma época. En algo más de un kilómetro de camino, llegaremos a una curva pronunciada,  tras la que arribamos al fondo del barranco donde hay un aljibe que almacena agua para los vehículos de incendios y una fuente, siendo este el final del sendero.

Breve descripción

Si aceptamos la propuesta que se nos hace con este sendero, descubriremos parajes agrestes y paisajes representativos de Despeñaperros, donde el pulso de la naturaleza -flora, fauna, hidrografía, geología…- late aún con fuerza, y la obra humana se percibe más como reto histórico en pos de la convivencia que del dominio.

Latitud
37.7796
Longitud
-3.7849
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-3.7849 37.7796)
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Imagen
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2 h 50 min

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Baja
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Sendero Molino del Batán
20,7 km
980m
980m
1
2
2
2
A pie
Todo el año
Desactivado

Se recomienda llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados. Cerciorarse de la potabilidad de las aguas de las fuentes. Ser precavido con el tráfico rodado. Este sendero se puede realizar durante todo el año. En verano, por las condiciones especiales de altura, la insolación es muy fuerte y requiere de una protección solar importante.

- Restos de molinos y batanes hidráulicos de origen medieval.
- Aldea Miranda del Rey.
- Escuela de Naturaleza Las Nogueras.
- Barranco del arroyo del Batán.

Desde Jaén, por la autovía E-05, hay que tomar la salida 259 a Santa Elena, atravesar la población y dirigirse al Centro de Visitantes Puerta de Andalucía, lugar donde se toma la carretera JA-7.102 hacia Miranda del Rey. Hay que pasar el caserío de la aldea sin dejar la carretera hasta encontrar un cruce a 150 m., punto donde se inicia el sendero.

Sendero de la Cueva de los Muñecos

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Id
2567104
Descripción larga

El sendero comienza en el Centro de Interpretación del Patrimonio Histórico y Cultural del Parque Natural de Despeñaperros (ver en el mapa), al que se llega por la carretera A-6.200 procedente de la autovía E-05, en dirección a Aldeaquemada. El centro se ha edificado sobre un antiguo aprisco al pie del cerro del Castillo. Por el lado contrario de este discurre por el histórico paso de Despeñaperros la autovía del Sur.

Sin embargo, en este lado en el que nos encontramos el intenso tráfico de la vía rápida parece lejano. La visita al centro es desde luego recomendable, ya que en él se ofrece información sobre el patrimonio natural y cultural del entorno y también de este sendero. Alrededor del centro divisamos parajes de gran significación ecológica. En las laderas umbrías, orientadas al norte, veremos formaciones boscosas con árboles de hoja caduca, como el quejigo, y arbustos como durillos o madroños. Por el contrario, en la solana, el monte está dominado por encinares con escaso sotobosque, formado por piruetanos, jaras, romero, etc.

El sendero consta de dos tramos de unos quinientos metros cada uno, partiendo ambos del centro de interpretación. Uno sube al cerro del Castillo  -dirección oeste- y el otro desciende hasta la cueva de Los Muñecos, en dirección suroeste. Aunque el orden de recorrerlos es indiferente, ya que en cualquier caso hay que volver al centro de interpretación, supondremos que primero acometeremos la subida al cerro. La sinuosa senda que tomaremos transcurre por un encinar relativamente frondoso que desaparece alrededor de la cota de los 920 metros. Después, hasta la cumbre del cerro, a 961 m, veremos más roca desnuda que vegetación.

Hay en el alto restos de un posible poblado ibérico y un mirador hacia el desfiladero con vistas sobrecogedoras, con Santa Elena al sur y el puerto del Muradal hacia la Meseta. Enfrente, la impresionante estructura pétrea del cerro Los Órganos y, bajo nosotros, la autovía que sigue el itinerario que con gran dificultad se abrió a finales del siglo XVIII, como alternativa al camino de Las Ventas (por Los Pedroches) y otros itinerarios en uso entre los puertos de Cádiz y Sevilla -puertas de América- y la capital del reino.

Tras desandar el camino hasta el centro de interpretación, nos dirigiremos hacia nuestro segundo destino, la cueva de Los Muñecos. Descenderemos por una suave cuesta por la falda del cerro del Castillo, y en paralelo al tendido eléctrico, hacia la carretera por la que llegamos, Atravesamos la parte baja del mismo encinar que ya conocimos subiendo al cerro, en el que también veremos alcornoques y enebros de gran porte.

En doscientos cincuenta metros llegaremos a un punto muy próximo a la carretera, en el que cambiaremos de rumbo para rodear el tajo que vemos a nuestra derecha, en cuyo entorno podremos distinguir arces de Montpellier y abundantes cornicabras. Hay que tener precaución con algunas pendientes y pozas de las numerosas excavaciones por aquí realizadas, ya que nos encontramos en una rica zona de yacimientos arqueológicos, con la cueva de Los Muñecos como centro de las mismas, donde finaliza el sendero.

Breve descripción

La cultura de los íberos guarda muchos misterios que posiblemente nunca se expliquen. Sus creencias casi se desconocen, pero a nadie extraña que tuvieran en estos parajes uno de sus principales lugares de culto, y más aún que se apropiaran de él los romanos para satisfacer a sus dioses.

Latitud
37.9801
Longitud
-3.0504
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-3.0504 37.9801)
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1 h 42 min

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Sendero de la Cueva de los Muñecos
3,2 km
150m
150m
2
2
2
1
A pie
Todo el año
Desactivado

Se recomienda llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados. Cerciorarse de la potabilidad de las aguas de las fuentes. Este sendero se puede realizar durante todo el año. En verano, por las condiciones especiales de altura, la insolación es muy fuerte y requiere de una protección solar importante. Precaución con las fuertes pendientes del último tramo y las pozas de excavaciones arqueológicas.

- Centro de Interpretación del Patrimonio Histórico y Cultural del Parque Natural de Despeñaperros
- Cueva de los Muñecos, que data en el siglo VI a.C. y se considera una de los santuarios extraurbanos ibéricos más antiguos, y también de los que tuvieron un cierto carácter de control territorial.
- Cerro del Castillo, a 961 m. de altitud, antiguo asentamiento ibérico.
- Los Órganos.

El sendero comienza en el Centro de Interpretación del Patrimonio Histórico y Cultural, al que se llega por la carretera A-6.200 que, procedente de la autovía A-4 (salida en el km 250, en dirección Cádiz), conduce hasta  Aldeaquemada.

Tramo de asfalto o cemento
 
Tramo de pista o camino forestal
 
Tramo de vía pecuaria
 
Tramo de senda
 

Sendero Barranco de Valdeazores

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Id
2557141
Descripción larga

Deberemos situarnos en la casa forestal de Valdeazores, a la que se accede desde la autovía A-4, solo en sentido Madrid-Cádiz, por una pista que sale a la derecha en el km 245,3, doscientos metros después de pasar la señal que indica la entrada en Andalucía y poco antes del mirador del Jardín de Despeñaperros. Subiremos trescientos metros por esta pista hasta llegar a una casa forestal, de cuyo aparcamiento parte el sendero.

Saldremos hacia el norte, pero al poco pondremos rumbo hacia poniente, que es el que mantendremos en la primera mitad del recorrido hacia la cabecera del arroyo de Valdeazores, siguiendo al principio una conducción de agua. Como en gran parte del trayecto, subiremos por una pendiente suave pero continua. Veremos a nuestro alrededor bosques mixtos que son fruto de repoblaciones forestales, en los que abundan pinos en las solanas, y cipreses en las umbrías. La vegetación autóctona va ganando terreno con la altura, manteniéndose también en importantes manchas de la ladera del otro lado del arroyo –umbría- que cuentan con un monte mediterráneo húmedo con encinas, alcornoques, quejigos, robles melojos o acebos. En la ribera hay formaciones en galería de alisos y fresnos, salpicados de sauces, adelfas y tamujos.

Cuando ya llevamos caminados unos dos kilómetros y medio, llegamos a un castañar en el que hay un manantial que abastece a la conducción que nos acompañaba. Es un buen lugar para descansar y disfrutar del bosquete de hojas caducas, tomando fuerzas para seguir con la subida. Un kilómetro más adelante, ya en la cabecera del arroyo, daremos con la pista que baja desde el puerto del Muladar hacia el castillo del Castro Ferral, que se encuentra a kilómetro y medio aproximadamente. Podremos optar por acercarnos a esta fortaleza medieval que protegía el paso de La Losa, arrebatada definitivamente a los almohades por los ejércitos cristianos en el marco de la batalla de las Navas de Tolosa. Está en ruinas porque fue posteriormente abandonado y destruido para evitar su uso por forajidos.

Si descartamos la variante del castillo por la pista haremos solo unos cincuenta metros, y la dejaremos por un camino que de ella sale a la derecha en dirección al Collado de la Aviación, como indican las señales, completando un giro de 180º que nos pondrá rumbo al este, caminando sobre la cresta de la margen derecha del barranco. El monte mediterráneo húmedo que veíamos desde la otra vertiente queda por debajo de nosotros, que ahora de nuevo nos encontramos rodeados por pinos.
 
Caminaremos dos kilómetros y medio más para coronar el cerro de Los Órganos (monumento natural), donde se halla el refugio del Collado de la Aviación, pequeño puesto de vigilancia aérea de la Guerra Civil, utilizado después por pastores y dispositivos contra incendios. Siguiendo por la senda que continúa en la misma dirección que traíamos, atravesaremos un bosquete de pinos, encinas, alcornoques y quejigos, para salir a un roquedo despejado en el que existe un pequeño mirador con magníficas vistas del desfiladero de Despeñaperros, que es donde finaliza el sendero.

Breve descripción

El arroyo de Valdeazores tiene un corto recorrido perpendicular al desfiladero de Despeñaperros, donde desemboca. El sendero bordea toda su cuenca, un barranco de formas regulares cubierto en una parte por un rico y diverso monte mediterráneo, y en otra por coníferas introducidas por repoblaciones forestales. A los considerables valores naturales del lugar se añaden otros de tipo histórico o cultural, relacionados con el carácter estratégico del desfiladero, del que tendremos jugosas vistas desde un mirador situado sobre el mismo.

Latitud
38.0204
Longitud
-2.7802
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-2.7802 38.0204)
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Desactivado
5 h 30 min

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Sendero Barranco de Valdeazores
12,8 km
300m
300m
1
2
2
2
A pie
Todo el año
Desactivado

Se recomienda llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados. Cerciorarse de la potabilidad de las aguas de las fuentes. Este sendero se puede realizar durante todo el año. En verano, por las condiciones especiales de altura, la insolación es muy fuerte y requiere de una protección solar importante.

- Desfiladero y paso de Despeñaperros.
- Arroyo de Valdeazores
- Ruinas del Castillo medieval de Castro Ferral
- Monumento  Natural de Los Órganos

Por la autovía A-4, en sentido hacia Cádiz, tomaremos la pista que sale a la derecha en el km. 245,3, a unos doscientos metros de la señal que indica la entrada en Andalucía, que nos llevará -tras recorrer 300 m.- hasta la casa forestal de Valdeazores, junto a la que se inicia el sendero.

Sendero Mirador del Rey

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Id
2555234
Descripción larga

La Lancha es un poblado que se levantó para la construcción de la presa del Jándula,  iniciada en 1927 y finalizada cuatro años después. Llegaron a habitarlo unas tres mil personas en los momentos de mayor actividad. Se encuentra a unos treinta kilómetros de Andújar en un territorio despoblado y donde, en aquel entonces, la malaria era endémica. Solo hay una carretera sin asfaltar que llega al poblado, la JF-5004, que viene de Los Escoriales por un trayecto también ofertado como sendero señalizado por el Parque Natural.

Ya en La Lancha deberemos continuar por la misma carretera bajando hasta la presa, donde comienza el sendero. Si hemos llegado hasta aquí en coche, lo dejaremos en este lugar para echar primero un vistazo al embalse del Jándula desde la propia presa, y después realizar el corto sendero. Hace ya casi ochenta años que se creó este gran lago artificial donde se remansan las aguas del río Jándula a lo largo de unos veinte kilómetros de su cauce, inundando su encajado valle. El embalse tiene una capacidad de 322 Hm3 con una lámina de agua de 1.231 hectáreas. Una nueva pieza introducida en la geografía de la sierra que, lógicamente, ha tenido un importante impacto en el paisaje, la ecología y la economía local y regional.

La variedad de la avifauna del lugar, que podremos comprobar con cierta facilidad, es un ejemplo claro de tal transformación inducida. Los cormoranes, con sus plumajes negro lustroso y bronce, ya son habituales y no es raro ver patos o garzas. En el agua habitan especies como el black-bass, la carpa o el barbo, y también un pez que solo se encuentra en estas aguas y afluentes del Jándula, denominado bogardilla.

Del lado de la presa al que hemos llegado, emprenderemos el camino que sale hacia el sur por la margen izquierda del encajonado río, cien metros por encima del mismo. Su aspecto nos da pistas sobre los paisajes antes de la construcción de la presa. A medida que nos alejamos de la presa ganamos perspectivas sobre ella, y nos explicamos mejor su consideración como monumento histórico.

A doscientos metros del inicio del camino encontramos un tramo ensanchado por una excavación al pie del poblado, que no es otra cosa que la cantera de granito que se abrió y explotó solo para la construcción de la presa y otras obras relacionadas con ella, caso del poblado. Parte de la imagen de integración de este gran muro en el paisaje se debe a su recubrimiento por piedra del propio lugar. Podremos ver alrededor algún bloque de granito que quedó sin utilizar, y también algunos otros testigos de la agitada actividad durante la construcción de la presa. Un poco más adelante, el camino se estrecha en un punto en el que damos por finalizado nuestra ruta.

Breve descripción

Este es un breve recorrido junto a la presa del Jándula, también conocida como La Lancha, que es en sí misma una construcción monumental de un alto valor patrimonial y, por supuesto, económico y social. Está situada en una zona agreste e históricamente despoblada del interior de Sierra Morena. Al valor del monte mediterráneo que naturalmente domina en ella, se agrega este gran lago artificial que añade diversidad al paisaje. El sendero es continuación de otro de mayor recorrido que llega a la presa desde Los Escoriales.

Latitud
38.0394
Longitud
-4.0511
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-4.0511 38.0394)
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Imagen
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Baja
Imagen
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Imagen
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Sendero Mirador del Rey
1,2 km
14m
14m
2
2
2
1
A pie
Todo el año
Desactivado

Se recomienda llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados. Guarde especial precaución ante posibles caídas. Este sendero se puede realizar durante todo el año. En verano, por las condiciones especiales de altura, la insolación es muy fuerte lo que, unido a la falta de sombras, requiere de una protección solar importante.

- Cerrada granítica.
- Embalse de importantes dimensiones con niveles variables.
- Presa monumental del Jándula, proyectada por el arquitecto modernista Casto Fernández Shaw y poblado asociado.
- Cantera de granito utilizado para la construcción de la presa y el poblado.

Desde Andújar se debe tomar la carretera A-6177, sentido norte, hacia el santuario de la Virgen de la Cabeza. Tras circular unos 15 Km y pasar el Centro de Visitantes del parque, se girará a la derecha por la JH-5002, hacia el embalse de Jándula. Recorridos unos 10 Km llegamos a un cruce donde deberemos desviarnos a la izquierda por la JF-5004. Tras otros 10 Km alcanzaremos la presa desde donde el sendero se inicia a nuestra izquierda

Tramo de asfalto o cemento
 
Tramo de pista o camino forestal
 
Tramo de vía pecuaria
 
Tramo de senda
 

Sendero El Junquillo

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Id
2553127
Descripción larga

Al inicio del sendero se accede por la carretera A-6178 que viene del santuario de la Virgen de la Cabeza, a diecinueve kilómetros del mismo. Encontraremos la señalización del sendero en un cruce de la carretera con una pista que sale a la izquierda hacia Valdelagrana (ver en el mapa) en un paraje conocido como Junquillo. Emprenderemos el camino por la pista hacia un vértice geodésico que veremos muy cerca.

Haremos todo el recorrido por esta pista, casi siempre flanqueada por vallas de fincas dedicadas a la ganadería y a la caza, y de forma secundaría al cultivo de cereales. La vegetación varía entre auténticos bosques de encinas y formaciones adehesadas más o menos densas. Otras muchas plantas propias del monte mediterráneo encuentran aquí su espacio, como el piruétano o peral silvestre, de hojas brillantes y caducas, del que podremos ver algunos ejemplares poco después de iniciar el camino. Pasaremos también en el tramo inicial bajo un tendido de alta tensión que viene desde Puertollano hacia el valle del Guadalquivir al sur, dirección en la que observaremos el prominente Peñón de Rosalejo (805 m.).

Dejaremos algo más adelante el cortijo de Las Losas a nuestra derecha, rodeado de un espacio más aclarado. Medio kilómetro más adelante hallaremos el llamado horno moruno, una pequeña construcción de piedra situada entre encinas al margen izquierdo de la pista.

En algo más de un kilómetro llegaremos a una encrucijada de caminos y cortafuegos. Ya habremos observado la combinación de ambos, que hay caminos por los que transitamos que tienen sus márgenes aclaradas para que sirvan, al mismo tiempo, de cortafuegos. Así se ayuda a la prevención y extinción de incendios, que suponen una importante amenaza, sobre todo para las fincas cinegéticas con monte bajo, que acogen poblaciones de jabalí, ciervo, gamo o muflón, pero también para otros espacios más aclarados, como las dehesas, que tienen un uso predominantemente ganadero. La alta biodiversidad de unos y otros tipos de montes se protege con esas infraestructuras, y también con otras complementarias, como las balsas que abundan en ambos tipos de explotaciones.

Casi un kilómetro después, encontraremos otro cruce de caminos esta vez  pertenecientes a fincas colindantes. Seguiremos hacia delante y unos metros más adelante giraremos hacia el sur, acercándonos de nuevo a una zona más arbolada.

Es un buen lugar para detenernos y contemplar las cadenas montañosas que se alzan en el horizonte por el noroeste. A unos diez kilómetros veremos la sierra Quintana, cuyas cumbres dibujan el límite de las provincias de Jaén y Ciudad Real, y también del Parque Natural. En ella podremos distinguir el Burcio del Pino (1.291 m), el pico más alto de la Sierra Morena andaluza. Más al oeste está sierra Madrona, donde se alcanzan las mayores cotas de toda Sierra Morena. Entre ambas sierras está el principal paso al afamado valle de Alcudia, en el que se localiza Fuencaliente, población ciudadrealeña que podremos divisar más adelante. Ya en el último tramo del sendero pasamos por un nuevo cruce cerca de una gran cortijada. Un kilómetro más adelante el sendero finaliza en una sugestiva dehesa junto a un paso canadiense.

Breve descripción

He aquí un sugestivo y fácil camino que recorre un espacio muy representativo de Sierra Morena y de este Parque Natural. Abundan en él las dehesas en terrenos casi llanos y manchas de monte mediterráneo, poblados ambos por numerosas especies animales, entre ellas diversas aves, fácilmente visibles, o mamíferos, como ciervos, jabalíes, zorros o garduñas, difíciles de avistar, pero cuyos rastros encontraremos con cierta facilidad. Las sierras Madrona y Quintana en el horizonte, tras estas planicies, evocan las múltiples leyendas que estas despobladas tierras han inspirado a lo largo de la historia.

Latitud
37.9601
Longitud
-3.0203
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-3.0203 37.9601)
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Imagen
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2 h 23 min

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Sendero El Junquillo
11,4 km
54m
54m
2
1
1
2
A pie
Todo el año
Desactivado

Se recomienda llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados. Cerciorarse de la potabilidad de las aguas de las fuentes. Ser precavido con el tráfico rodado. Este sendero se puede realizar durante todo el año. En verano, por las condiciones especiales de altura, la insolación es muy fuerte lo que, unido a la falta de sombras, requiere de una protección solar importante. Se recomiendan especialmente los  meses de octubre y noviembre, coincidiendo con la berrea de los ciervos.

- Monte mediterráneo y dehesas de encinas y alcornoques.
- Paraje del Junquillo.
- Antiguo horno moruno.
- Sierra Quintana, con el pico Burcio del Pino (1.291 m.)

Por la carretera A-6178, a unos 19 kilómetros del santuario de la Virgen de la Cabeza, se llega a un cruce con señalización hacia Valdelagrana y Las Tapias, que es donde se inicia el sendero

Sendero El Santuario

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Id
2545140
Descripción larga

Si se viene desde Andújar por la carretera A-6177 en dirección al santuario de la Virgen de la Cabeza, deberemos llegar hasta sus proximidades, recorriendo por tanto unos treinta kilómetros, para situarnos en el punto de inicio del sendero, situado junto a la carretera doscientos metros antes del último cruce con destino al santuario.

Estamos al pie del cerro del Cabezo, el promontorio donde se ubica el santuario que tenemos frente a nosotros, a menos de un kilómetro de distancia en línea recta y a unos cincuenta metros de desnivel. Rodeados por un bosque de pinos negrales, emprendemos el camino hacia el suroeste, justo hasta un cruce -a unos trescientos metros- donde deberemos girar noventa grados a nuestra derecha. Al poco llegamos a un cortijo llamado La Huerta de los Frailes, nombre que hace clara alusión a su uso por parte de religiosos custodios del santuario. Rodearemos el edificio recuperando el rumbo suroeste para mantenerlo solo durante doscientos metros, hasta alcanzar un cruce en el que nos desviaremos por una pista hacia la derecha.

Pasaremos bajo un tendido eléctrico de alta tensión y enseguida cruzaremos el arroyo del Membrillar, desde donde podremos contemplar vistas panorámicas hacia el valle del río Jándula a su paso por Lugar Nuevo, un monte público emblemático por su gran riqueza ecológica y cinegética. Progresivamente nos acercamos a las faldas del cerro del Cabezo y al espacio urbanizado que ocupan allí distintas cofradías e instalaciones ligadas al santuario y a la célebre y multitudinaria romería que se celebra el último domingo de abril.

Avanzando en la misma dirección a pie del cerro, llegaremos a la carretera asfaltada en la que iniciamos nuestro camino, a la que nos incorporaremos por nuestra izquierda para recorrerla poco más de cincuenta metros, siempre con la debida precaución.

Así llegaremos a la empedrada calle del Santuario, que sube al mismo con una considerable pendiente de unos trescientos metros. Arriba del cerro finaliza el sendero, aunque aquí se nos brindan distintas ofertas, como la de visitar el santuario y sus alrededores, o acercarnos al mirador desde donde se cubre una amplia panorámica de Sierra Morena.

Breve descripción

El proverbial despoblamiento de Sierra Morena, y la consecuente preservación de su riqueza natural, tiene aquí, en la sierra de Andújar, una de sus más claras manifestaciones. En un territorio agreste, a treinta kilómetros de Andújar, se alza el santuario de la Virgen de la Cabeza, que encuentra su sentido en tan extraña ubicación. Desde hace siglos atrae a un gran número de peregrinos desde remotos lugares y año a año concentra multitudes en una de las romerías más populares del país. El sendero aúna en su breve recorrido naturaleza e historia, paisajes y tradición.

Latitud
38.0394
Longitud
-4.0511
Distrito
Municipio
Ubicación en el mapa
POINT (-4.0511 38.0394)
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46 min

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Sendero El Santuario
3 km
82m
82m
2
1
1
1
A pie
Todo el año
Desactivado

- Monte mediterráneo y dehesas de encinas y alcornoques.
- Cortijo La Huerta de los Frailes.
- Arroyo del Membrillar.
- Popular santuario sobre el cerro del Cabezo con diversas infraestructuras y equipamientos asociados.

Desde Andújar, se debe tomar la carretera A-6177, sentido nordeste, hacia el santuario de la Virgen de la Cabeza. Tras recorrer unos 30 Km encontraremos el inicio del sendero, situado junto a la carretera doscientos metros antes del último cruce con destino al santuario.

Tramo de asfalto o cemento
 
Tramo de pista o camino forestal
 
Tramo de vía pecuaria
 
Tramo de senda
 

Sendero el Rumblar

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Id
2542176
Descripción larga

Sierra Morena es un gran espacio natural de importancia internacionalmente reconocida. De su vasto territorio procede gran parte de los recursos hídricos que se consumen en la cuenca del Guadalquivir, especialmente para abastecimiento urbano.

El sendero se inicia en uno de sus reservorios de agua y discurre por espacios en los que encontraremos la explicación de su valorada calidad, que no es otra que la de la conservación del monte mediterráneo, de las dehesas y de otros ecosistemas donde habitan numerosos animales, entre ellos el lince ibérico.

Saliendo de la población de Baños de la Encina, que bien merece una visita, nos dirigiremos hacia la presa del embalse del Rumblar por la carretera JH-5044 (5,5 Km). Tras cruzarla, encontraremos el inicio del sendero (ver en el mapa), el cual transcurre en su totalidad por la carretera sin asfaltar JV-5041.

Emprendemos el camino paralelo a la máxima cota del embalse, para alejarnos al poco del mismo por las movidas Lomas del Mesonero en dirección oeste. Nos rodea un monte mediterráneo formado por especies características, entre las que destaca la encina. Un lugar donde campan a sus anchas numerosos animales que se benefician del agua, y también del microclima, del gran lago artificial. Después de dos kilómetros y medio de camino, el relieve y la vegetación cambian radicalmente, internándonos en un llano con olivares y espacios abiertos donde pacen reses bravas. Es un lugar adecuado para avistar ciervos, sobre todo durante la época de la berrea en otoño.

Tras cruzar un arroyo y pasar por otras tierras de labor, rodearemos el imponente conjunto de La Nava de Andújar o Santa Amalia que posee, entre otras construcciones, su propia ermita y escuela, ya que en él habitaban numerosas familias de trabajadores de la finca. Inmediatamente después de la cortijada volvemos a un terreno forestal más accidentado aledaño a la sierra de Mosquila, cuyo cerro más destacado veremos frente a nosotros.

Recorriendo los dos kilómetros de dehesas que separan La Nava de la Casa del Friscalejo tendremos la oportunidad de avistar alguno de los numerosos animales que aquí habitan. No será difícil ver ciervos si vamos atentos y en silencio. Con frecuencia se acercan a los abrevaderos que veremos en el entorno de la casa. Mucho más difícil es ver un lince, pero nos llamará la atención la colaboración entre propietarios y Administración para proteger esta emblemática especie, de la que se informa mediante señales en el camino.

Más adelante, el sendero rodea la Casa del Gorgogil, poniéndonos al pie de la sierra Mosquila donde encontraremos, después de una curva, el nacimiento del arroyo del Gorgogil. Continuamos subiendo por la ladera del Mosquila que, tras un cortafuegos, volvemos a encontrar con una cobertura vegetal más densa y arbolada. A nuestra derecha siguen sucediéndose dehesas en un terreno alomado, en el que encontraremos de nuevo ganadería brava.

Si nos fijamos en los vallados, observaremos el uso de pilotes de granito, el material rocoso que domina en la zona. Pero también descubriremos muestras de otros muchos usos de esta noble piedra, como comederos y todo tipo de obras o edificaciones. Y tratándose de recursos geológicos, nos acercamos a Los Escoriales, donde finaliza el sendero. Se trata de un antiguo enclave minero de donde se extraían distintos tipos de metales. Su nombre deriva de la escoria o residuos procedentes de la explotación y tratamiento de los minerales, que aquí se acumulaban.

Breve descripción

Desde Baños de la Encina se saldrá hacia el sur por la carretera que lleva al pantano del Rumblar. Llegados al cruce, nos desviaremos por la JH-5044 hacia la derecha. Tras recorrer unos 5 Km, se alcanza la presa del Rumblar, que hay que atravesar. Junto al aliviadero se inicia el sendero.

Latitud
38.1706
Longitud
-3.7744
Distrito
Ubicación en el mapa
POINT (-3.7744 38.1706)
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Imagen
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7 h 6 min

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Media
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Sendero el Rumblar
31,8 km
356m
356m
2
1
1
4
A pie
Todo el año
Desactivado

Se recomienda llevar agua potable y vestimenta y calzado adecuados. Cerciorarse de la potabilidad de las aguas de las fuentes. Ser precavido con el tráfico rodado. Este sendero se puede realizar durante todo el año. En verano, por las condiciones especiales de altura, la insolación es muy fuerte lo que, unido a la falta de sombras, requiere de una protección solar importante. Se recomiendan especialmente los meses de octubre y noviembre, coincidiendo con la berrea de los ciervos.

- Monte mediterráneo y dehesas de encinas y alcornoques.
- Presencia del lince ibérico y de ganaderías de reses bravas.
- Presa del Rumblar (1941), de 65 metros de altura y 126 Hm3 de capacidad de embalse.
- Cortijada Nava de Andújar.
- Nacimiento del arroyo Gorgogil.
- Enclave minero de los Escoriales.

Saliendo de la población de Baños de la Encina, que bien merece una visita, nos dirigiremos hacia la presa del embalse del Rumblar por la carretera JH-5044 (5,5 Km). Tras cruzarla, encontraremos el inicio del sendero (ver en el mapa), el cual transcurre en su totalidad por la carretera sin asfaltar JV-5041.

Sendero circular