Río Guadalimar
Recibe por la derecha a los ríos Onsares, Guadalmena y Guadalén. Por la izquierda a los ríos Cotillas, Arroyo Frío, Carrizas, Morles, Trujala y el arroyo de Peñolite. En su recorrido atraviesa la Sierra de Segura.
En época romana se le llamó río Tago, Tagus o Tugio, al igual que su nacimiento era la Sierra de Tugia. Su nombre en árabe «wad al-ihmar» que significa «río colorado», que es curiosamente como se le llama por la zona, por el color bermejo de sus aguas.
El río Guadalimar es un río del sur de España, un afluente del río Guadalquivir que nace al pie del pico de la Sarga (1770 msnm.), en la sierra de Alcaraz, en la provincia de Albacete, resultado de la confluencia de varios arroyos en los alrededores de Villaverde de Guadalimar. Aporta sus aguas al Guadalquivir en el término municipal de Jabalquinto (provincia de Jaén).
La pista forestal, de 9 km de longitud, es muy agradable de recorrer y no tiene pérdida, ya que solo hay que seguirla derecha, y además está señalizada como GR-7. Discurre siempre junto al río, con muy poco desnivel, salvo en un tramo donde se separa formando varias curvas de elevación.
No es necesario recorrerla entera para gozar de estos parajes, pero si llegas al final encontrarás un mirador con unas inolvidables vistas del Recó del Aguamulas. Se trata del anfiteatro rocoso donde nace este río, en cuya base hay praderas y huertos abandonados.
También verás los cortijos –ya ruinosos- de La Fresnedilla. En ellos vivió el último habitante de estos valles, llamado Máximo Fernández Cruz, apodado “el Cojo de la Fresnedilla”. Este personaje serrano luchó durante treinta años para no abandonar la tierra que le vio nacer, de la que fueron expulsados los cerca de cien vecinos del entorno del Aguamulas que sufrieron la expropiación cuando se creó el Coto Nacional de Caza en 1960. En 1982, Máximo pagó su resistencia con la cárcel.
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En el camping Llanos de Arance (carretera A-319) hay que tomar la pista forestal que cruza el Guadalquivir. A los 3 km, tras vadear el Aguamulas, se toma el cruce a la derecha y se sigue 1 km hasta la barrera que hay en la casa forestal de Los Bonales, donde se puede dejar el coche.
El Aguamulas es un pequeño afluente del Guadalquivir que surca uno de los vallecillos más bellos del Parque, formando numerosos rápidos y pozas. Se disfruta de él caminando por una agradable pista forestal entre pinares, a cuya sombra se desarrolla una tupida vegetación mediterránea con encinas, madroños, lentiscos y cornicabras. Al fondo se van viendo los imponentes paredones del Banderillas, cuya cumbre roza los 2.000 m de altitud.
De apariencia externa similar a la de otros cortijos rurales, en su interior conserva hoy día restos de lo que fue una antigua ermita, denominada ermita de San Ildefonso.
Como en la mayoría de las zonas rurales de Jaén, estos antiguos cortijos de los siglos XVIII y XIX son propiedad de grandes familias y han servido a lo largo de los años como residencia a los trabajadores del campo y recolectores de aceitunas.
La Red está formada por nueve Centros de Interpretación en Almazaras Aceiteras de la Sierra Sur de Jaén destinadas a la promoción de la oleicultura. Cada Centro cuenta con una temática diferente sobre diversos aspectos relacionados con la oleicultura, tales como sistemas de producción del aceite de oliva y evolución a lo largo de la historia, cualidades del aceite de oliva y usos, sistemas de cultivo del olivar, análisis del sector oleícola y sistema de comercialización del aceite de oliva, biología del olivo, variedades de aceituna, subproductos del olivar y sus aprovechamientos, patrimonio oleícola, tradiciones, tipos de aceites de oliva y calidad de los mismo e historia del olivo y el aceite de oliva.
Los Centros de Interpretación disponen de un espacio de unos 85 metros cuadrados dispuestos para uso interpretativo, didáctico y turístico, dotados de equipamiento de última tecnología como pantalla táctil, y multitáctil, para disfrutar de los juegos y de la aplicación multimedia, paneles interpretativos o cañón de proyección en 3D.
Se pretende aprovechar el aceite de oliva y el olivar, recursos muy abundantes en la Comarca, como recursos turísticos, valorizar los recursos ociosos (instalaciones, maquinaria, documentación…etc.) de las almazaras, durante el tiempo que no estén en plena campaña de recogida y producción de aceite, fomentar el conocimiento sobre los diferentes aprovechamientos del olivar y del aceite de oliva, fomentar el conocimiento de la cultura, las tradiciones y las costumbres relacionadas y diversificar la oferta turística Comarcal aprovechando los recursos disponibles como son las almazaras, el olivar y el aceite de oliva.
Se promocionará y difundirá la oleicultura de una forma didáctica, dinámica y atractiva para un amplio abanico de público, desde personal especializado en la temática, profesionales del sector oleícola, pasando por personas en edades escolares o formativas, hasta turistas o público local. Las personas visitantes podrán conectarse intelectual y emocionalmente, a través del guion interpretativo de la Red, al fascinante mundo del patrimonio cultural y etnográfico que el aceite de oliva y el olivar conforman a su alrededor.
La Red Comarcal de Almazaras Ole-turísticas podrá ser visitada a través de la ruta turística que conecta los nueve Centros de Interpretación con los principales atractivos turísticos de los municipios de la Sierra Sur de Jaén:Alcalá la Real, Alcaudete, Castillo de Locubín, Frailes, Fuensanta, Jamilena, Martos, Torredelcampo, Valdepeñas de Jaén y Los Villares podrán ser recorridos bajo los enigmas del oro líquido y el mar de olivos que configuran la orografía de este territorio. Por otro lado, la visita a los Centros se completará con una ruta interna por las instalaciones de las almazaras que integran la Red, adaptada a los recursos, y características particulares de cada una de ellas y del público visitante.
El proyecto está financiado con el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) al 40% en el marco del Plan de Actuación Global, de la Consejería de Agricultura, Pesca y Medioambiente, y en un 60% con cargo a la Iniciativa de Turismo Sostenible- Tierras de Romance y Leyenda, de la Consejería de Turismo y Comercio.
La Red Comarcal de Almazaras Ole-turísticas es un proyecto promovido por la Asociación para el Desarrollo Rural de la Sierra Sur de Jaén (ADSUR). Es una apuesta por la diversificación económica aprovechando el potencial turístico que las almazaras ofrecen como factor de desarrollo sostenible y como elemento de identidad territorial.
En la bajada al Barranco del Guadalentín se extiende uno de los mejores bosques de quejigos del Parque. Entre los quejigos, al otro lado del barranco, se levantan majestuosos los Poyos de la Carilarga. Todo el conjunto, quejigal, río y farallones rocosos hacen de este paseo un verdadero disfrute de nuestra naturaleza.
En otros tiempos, una de las formaciones boscosas más extendidas por las sierras era el quejigal, enclavado en suelos profundos, con abundante materia orgánica y de calidad. En este bosque el árbol dominante es el quejigo (Quercus faginea). En la colonización de la sierra el ser humano ocupó estos suelos ricos y fértiles para su uso, talando el bosque y aprovechando sus despojos como combustible y material para la construcción. Más adelante fue la industria naval la que se abasteció de la madera de los robledales o quejigales serranos. En nuestros días el robledal, como se le nombra en la sierra, sobrevive en zonas poco transitadas, en laderas umbrosas y en el fondo de valles a modo de rodales o bosquetes.
Los quejigos (Quercus faginea) están acompañados por algún pino salgareño (Pinus nigra salzmannii) y algunas encinas (Quercus ilex ballota). En el sotobosque encontramos árboles como cerecinos (Prunus mahaleb) y pespejones (Sorbus torminlis), y arbustos como majuelos (Crataegus monogina), escaramujos (Rosa spp.), laureolas (Daphne laureola), espinos arros (Berberis vulgaris australis). Y tapizando el suelo, encontramos un séquito de herbáceas entre las que destacamos gramíneas como Brachypodium sylvaticum, Brachypodium phoenocoides, Festuca arundinacea, Dactylis glomerata, y Piptaterum meliaceum. Otras especies que encontramos en el quejigal son el botón de oro (Geum sylvaticum), violetas (Viola odorata), primaveras (Primula vulgaris), consueldas (Prunella grandiflora, P. laciniata, P. vulgaris), filipéndulas (Filipendula vulgaris), eléboros (Helleborus foetidus), narcisos (Narcissus triandrus pallidulus) y jacintos silvestres (Scilla paui).
LOCALIZACIÓN
Para acceder seguimos la carretera que va desde Vadillo Castril a la Nava de San Pedro. A la altura de Los Collados se torna en pista de tierra, pero con buen firme. Al superar la Nava de San Pedro iremos pendientes del segundo desvío a nuestra derecha. Se trata de una pista cerrada al tráfico de vehículos que se encuentra a pocos metros de la antigua casa forestal de Fuente Acero, que actualmente está abandonada, pero se mantiene en pie y se ve desde la pista. Al pasar por ella, a unos 200 metros encontramos el desvío, donde aparcamos y vamos andando siguiendo la pista. En seguida empezaremos a adentrarnos en un espléndido bosque de quejigos.
Entorno del Barranco del Guadalentín
Respecto a las especies faunísticas que habitan en el entorno, citar el lobo, el lince, la nutria, el águila imperial, el águila real o el azor.
Emplazamiento: Al nordeste de la localidad, en pleno Parque Natural de Despeñaperros.
Distancia: 16 km.
Medio: Vehículo turismo.
Vía de acceso: Saliendo del pueblo por la autovía de Andalucía en sentido Madrid y tomando, a la derecha y tras recorrer unos 6 km, la carretera J-6.110 en dirección a Aldeaquemada.
Este enclave, que pertenece al Parque Natural de Despeñaperros, destaca por su biodiversidad; así, entre las especies vegetales presentes, figuran quejigos, alcornoques, arces y otras típicas del bosque mediterráneo húmedo.
Desde la torre vigía podremos contemplar unas panorámicas que nos van a ayudar a conocer mejor el entorno. Mirando hacia el sur un gran barranco, que recibe el mismo nombre que el puerto, comunica el collado con el estepárico Valle del Guadiana Menor. El barranco se estrecha al final en un pórtico rocoso, que sirvió para que los árabes construyeran el fortín del Castillo de Peña Negra. Una vez expulsados los musulmanes, los nuevos ocupantes levantaron el Santuario de Tíscar sobre las murallas de la fortaleza. Mirando a poniente, al frente se levanta la Peña de las Carboneras, una de las cumbres de la más pequeña y coqueta unidad orográfica del macizo montañoso: la sierra de Quesada, que alberga numerosas pinturas rupestres de arte levantino, consideradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.
Al norte nuestra vista se pierde en el mar de olivos de la campiña jiennense, que como olas en un temporal, se adentra agresivo en las faldas de la sierra de Cazorla, cuya alineación se ve clara a la derecha del olivar. Al mirar hacia oriente, nuestra vista se para, inevitablemente, en el Picón del Rayal (1.834 m de altitud), primera elevación importante de la Sierra de Cazorla desde el sur e impresionante mole caliza que presenta un cortado vertical en su cara norte. El topónimo Rayal era sinónimo de frontera en la Edad Media y el torreón en el que nos hallamos nos recuerda que este espacio fue frontera con el Reino Nazarí de Granada durante casi tres siglos.
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El Puerto de Tíscar es el punto más alto de la vía A-6206, la serpenteante carretera de montaña que une Quesada con los dos pueblos más meridionales del Parque Natural: Pozo Alcón e Hinojares. Para llegar a este bello collado, si partimos desde Quesada, a la salida seguiremos rectos, obviando a la derecha el desvío a Huesa (hay un indicador hacia el Puerto de Tíscar), hasta culminar la subida, unos 8,5 km más adelante, donde encontramos una señal indicando el paraje y la altitud. Desde Hinojares (a 18 km) y Pozo Alcón (a 23 km) hay que tomar la A-6206 en sentido inverso al anterior, siempre dirección a Quesada en todos los cruces.
El Puerto de Tíscar no solo es el escollo montañoso que hay que salvar para ir al Santuario de Nuestra Señora de Tíscar, patrona histórica del Adelantamiento de Cazorla y ahora de Quesada, y uno de los más emblemáticos símbolos religiosos de estas montañas. Es un paraje agreste, con unas vistas espectaculares, donde es fácil avistar a la cabra montés, un rincón cargado de historia y naturaleza. Dejando el vehículo en las zonas habilitadas de aparcamiento en el mismo puerto, dando un pequeño paseo llegamos a una torre vigía medieval, la Atalaya del Infante Don Enrique (s. XIV), un excelente mirador, con unas vistas a las que por nada en el mundo debemos renunciar si nos encontramos allí.
Arquitectónicamente es un puente de un solo ojo formado por un arco de medio punto, bastante robusto y con pilares y paramentos que obligan a hacer una curva al río Cañamares. La sillería está bien trabajada y es bastante regular en tamaño.
Tradicionalmente se ha dado como cronología cierta para esta construcción los primeros siglos de la era cristiana coincidiendo con la presencia romana en nuestras tierras, y la cercanía de los Almansas, donde existía un importante asentamiento en época.
En Puente de Génave encontramos el Puente Viejo o Puente Romano, sobre el río Guadalimar, de piedra, arco rebajado y un solo ojo, en el que se alternan la mampostería con la sillería. Destacan el entorno y configuración del pueblo, siendo un elemento formador del asentamiento del pueblo alrededor del río y paso imprescindible para conocer la ribera y su implantación en el territorio.