Centro de Interpretación Castillo de Segura de la Sierra
Cuenta con varias salas en las que podemos contemplar la historia de la localidad de Martos desde sus orígenes hasta la actualidad, haciéndose especial interés en época calatrava, ya que Martos fue capital de la encomienda.
En la terraza de la torre disfrutaremos de unas vistas llenas de historia viva, donde predomina la peculiaridad de su caserío consolidado con su trama medieval, su peña con los restos de la Fortaleza Alta y la cultura del aceite con un paisaje consolidado de olivares centenarios.
En la fortaleza baja de Martos se localiza el Centro de Interpretación Castillo de la Villa, ubicado en su Torre del Homenaje.
Este centro nace de la necesidad de contar con un espacio donde el visitante puede conocer e interpretar la historia de La Iruela, haciendo un recorrido desde sus orígenes hasta la actualidad y podrá disfrutar de forma didáctica y a través de medios tecnológicos del patrimonio histórico, patrimonial, cultural, natural y etnológico del lugar. Está enclavado en el Conjunto Histórico integrado por el Castillo de La Iruela y la Iglesia de Santo Domingo de Silos, símbolos monumentales de la localidad, declarado Conjunto Histórico artístico en 1985.
También cercano al Santuario Ibérico “Cueva de los Muñecos” hasta donde se puede acceder a través de un sendero señalizado que comienza a las puertas del Centro de Interpretación.
El Centro de Interpretación alberga un área expositiva dividida en 6 conjuntos interpretativos:
1.– Los elementos del paisaje
2.– Prehistoria y Edad Antigua
3.– La Edad Media. La Batalla de las Navas de Tolosa
4.– La Edad Moderna. Las nuevas poblaciones
5.– La Edad Contemporánea
6.– Sala Audiovisual. Despeñaperros en el tiempo.
Todos estos conjuntos interpretativos se componen de maquetas, soportes informativos retroiluminados, exposición de elementos reales y replicas en vitrinas, ambientaciones y proyecciones documentales.
Situado en un lugar privilegiado, en el “Collado de Los Jardines” antes de entrar al Centro se puede disfrutar en los alrededores de un auténtico bosque de Quejigos de gran valor ecológico.
Espacios y equipamiento
El diseño y previsión de espacios del observatorio está en función de los distintos servicios que ofrece al visitante, partiendo de una concepción modesta y funcional. Dispone de tres espacios diferenciados:
Sala de usos múltiples. Exposición de audiovisuales de producción propia con el objetivo de introducir al visitante en los temas de mayor interés y actualidad científica. Nos ofrece un espacio en el que llevar a cabo cursos, congresos, charlas y conferencias, desarrollo de talleres, exposiciones, introducción al uso de planisferios, de herramientas Web en el mundo de la astronomía y la astrofísica.
Observatorio principal. Es el corazón del centro, bajo una cúpula de 5 m, se aloja el equipamiento más puntero en el campo de la observación astronómica, entre ellos el telescopio principal de 460 mm de abertura totalmente computarizado y un Dark-Kirkham de 300 mm de excelente calidad óptica dedicado exclusivamente a la fotografía astronómica. El equipamiento se completa con cámaras CCD de alta sensibilidad para captura de imágenes de cielo profundo y planetaria, filtros y rueda portafiltros computarizada, sistemas autoguía y una estación meteorológica automatizada que controla todos los sistemas de forma autónoma…
Este completo equipo nos permite introducir al visitante en la magia de la observación bajo cúpula realizando observaciones en directo o a través de monitor recibiendo en circuito cerrado tanto las imágenes del telescopio como del video o del ordenador. A su vez su programa de control remoto nos permitirá en breve hacer uso de la instalación On-line. Su avanzado equipamiento permite su uso por parte de equipos de investigación y docencia.
Solarium. Situada al aire libre en la terraza, permite realizar sesiones de planetario natural con puntero Láser verde, observaciones con prismáticos de distinto calibre y con telescopios de diferente diseño y función (algunos de ellos de elaboración propia).
Se pretende introducir al visitante en las distintas técnicas y medios de observación en función del objeto a estudiar. Para esto haremos uso de planisferios y cartas estelares. Así mismo disponemos de cinco equipos secundarios con instrumental de iniciación, avanzado y navegación asistida.
Actividades
El observatorio de la Fresnedilla ofrece al usuario experiencias de alta calidad, exclusivas y programadas y supervisadas por profesionales con una dilatada experiencia en docencia y divulgación.
Nuestra entidad viene programando una serie de actividades que con el transcurso de los años se han consolidado, concretándose en nuestro Plan anual de actividades: Jornadas anuales de divulgación, jornadas de puertas abiertas, cursos de formación monitores y de iniciación, cursos de astrofotografía, sesiones de observación, talleres, visitas guiadas, charlas en centros docentes y participación en semanas culturales en los mismos, apoyo a congresos, visitas de profesionales a nuestros centros, exposiciones, cursos de Formación de dinamización y divulgación científica…
La metodología que guía la puesta en escena en cada propuesta permite la manipulación, observación e investigación por parte de los participantes, haciendo uso de instrumentos didácticos variados y de las últimas tecnologías, tanto audiovisuales como de instrumentación. Al mismo tiempo se utilizan canales clásicos y cercanos al visitante, desde murales, guías de trabajo a Cuentacuentos y teatralizaciones. En definitiva apostamos de forma decidida por una metodología activa, variada, original y de calidad.
El completo equipamiento, el entorno natural en el que se encuentra y la calidad del cielo, hace de este espacio divulgativo un referente en nuestra comunidad, ofreciendo al visitante la oportunidad de realizar observaciones y actividades en un observatorio con prestaciones profesionales, aportando una nueva oferta alternativa de ocio y cultural al visitante del Parque Natural e incidiendo en el desarrollo turístico de la zona con una actividad atractiva, de calidad y respetuosa con el medio.
En 2009 abrió sus puertas el Centro de Divulgación Astronómico de la Fresnedilla. Desarrollado en colaboración con el Excelentísimo Ayuntamiento de Villacarrillo, la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía y la colaboración del Consorcio Parque de las Ciencias de Granada, este centro surge de la necesidad de desarrollar actividades específicas de divulgación e investigación astronómica en un cielo oscuro de excelente calidad, disponiendo de una infraestructura estable y permanente de fácil acceso para el público general.
El Observatorio de la Fresnedilla se encuentra en el corazón del Parque Natural más extenso del Sur de Europa, el P.N. de Cazorla, Segura y las Villas, un atractivo natural único, que atrae cada año a más de 200.000 visitantes. En el entorno del observatorio podemos visitar parajes con un encanto especial: Navazalto, cascada de Chorrogil, en torno de Aguascebas, Peñacorba, que se incorporan a la actividad que desarrolla el observatorio a través de rutas didácticas guiadas, senderismo nocturno y técnicas de orientación y sesiones de observación en parajes emblemáticos.
La construcción original fue una iglesia rural fortificada, erigida en mampostería rejuntada con mortero de cal, de planta basilical irregular y cabecera cuadrangular desplazada hacia la izquierda, una característica que define a las conocidas como Iglesias de cabecera “torcida”. Estaba dividida en tres naves, la central de mayor anchura, por arquerías sobre pilares y columnas, careciendo de crucero, cuyos capiteles presentan una decoración tardorománica.
En el exterior, en su lado norte, se localizaron durante las excavaciones arqueológicas parte de un foso excavado en la base geológica en forma de “U”, con una profundidad aproximada de 2 m, y un muro de mampostería unida en seco que apoya directamente sobre el foso, posiblemente un antemural que delimitaba una estrecha liza.
Las excavaciones revelaron también la existencia de numerosas inhumaciones tanto en el interior como en el exterior del templo, la mayoría en la cabecera y en su entorno. Los cuerpos descansaban en fosas trapezoidales o antropomórficas excavadas en la roca, algunas con la cabecera marcada, y cubiertas por túmulos de tierra o, en algunos casos, con losas de piedra. Destacaba un enterramiento cubierto por parte de un gran recipiente cerámico.
Este primer edificio fue destruido e incendiado por los ejércitos nazaríes de Muhammad V, aliados del rey Pedro I, en torno a 1368, durante los conflictos que enfrentaron al rey castellano y su hermanastro Enrique II de Trastámara.
Tras su destrucción se levanta una nueva iglesia que mantiene su trazado, aunque incorpore modificaciones. Se erigen dos torres, la de San Miguel, a los pies de la iglesia y la de Santa María, que englobará la cabecera, ahora con forma semicircular en el interior.
A esta nueva fortificación corresponde el recinto amurallado externo que se conserva hoy, con trazado pentagonal irregular y cinco torres esquineras macizas, construido en mampostería. Estuvo defendido por un antemuro o una barbacana y un foso. En el patio de armas se reconstruyó la nueva iglesia fortificada a modo de alcázar: dos grandes torres unidas por dos lienzos de murallas que forman un amplio adarve con aspilleras, soportado por arcos de medio punto sobre contrafuertes.
Este edificio se dividía funcionalmente en dos ambientes: el inferior de uso religioso y el superior de uso militar. El espacio de culto se dividía en tres naves, siendo la central de mayor anchura. Sobre el área de culto se conformó una amplia terraza, que ejercería la función de patio de armas y daba acceso a los elementos defensivos de las murallas y torre de Santa María. En este momento los enterramientos se concentrarán en la zona exterior, relegándose de la cabecera e inmediaciones, con la excepción de dos sepulturas que se emplazan en el interior junto al gran arco que da acceso a la zona absidal, el espacio más sagrado de esta nueva iglesia.
Entre finales del siglo XV y la primera mitad del XVI se produce la adaptación de esta iglesia fortificada a castillo-palacio. Las obras consistieron en la edificación de dos grandes cuerpos y un pequeño patio porticado con tres arcos carpaneles con capiteles renacentistas, que serviría como eje articulador de la residencia nobiliaria, en torno al cual se distribuyen diversas dependencias.
La zona absidal de la iglesia, fue transformada en oratorio por el Comendador de Lopera D. Juan Pacheco en 1535, cubierto por una bóveda de cañón esquifada y decoración con yeserías renacentistas e inscripciones pintadas, al que también se accedía desde el patio exterior por una nueva puerta practicada en la fachada norte, dotada de pórtico sobre columnas.
En el exterior del edificio, las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz un espacio ajardinado, con un amplio patio, con una fuente que se abastecía con el agua extraída por una noria y una zona de huerto, que confirman su utilización como vivienda residencial.
En el siglo XX el castillo funcionó como residencia y bodega, fase de la que se conservan numerosos trujales enterrados al oeste de la torre de San Miguel, lo que provocó la destrucción de los niveles arqueológicos.
En el entorno de Lopera se han hallado yacimientos de la Edad del Bronce y del Hierro; asentamientos del Bajo Imperio Romano con una ocupación continuada hasta época visigoda; así como asentamientos rurales de época Emiral, que utilizaron como lugar de refugio común al Cerro de San Cristóbal, entre ellos la propia alquería de Lopera, que podríamos identificar con la población de Bayyara que citan las fuentes islámicas. Las investigaciones arqueológicas ejecutadas hasta la fecha en su casco histórico constatan la existencia de esta alquería que explotaba los recursos agrícolas de la zona en los siglos XII y XIII.
Tras la conquista, Lopera fue entregada, en 1240–1241, a la Orden Militar de Calatrava, creando la Encomienda de Lopera, la cual reforzaría sus primitivas defensas entre los siglos XIV y XV. La Orden logró conformar un extenso señorío en el extremo suroeste de la actual provincia de Jaén, que comprendía amplias zonas de la Campiña y buena parte del piedemonte de las Sierras Sur, fronterizo con el Reino de Granada, lo que le llevó a promover una amplia labor de fortificación en sus posesiones.
Esta red de fortificaciones jugó un importante papel fronterizo en la expansión territorial emprendida por los ejércitos castellanos durante los siglos XIII y XIV, recuperando protagonismo en la segunda mitad del siglo XV, en el marco de las luchas nobiliarias durante el reinado de Enrique IV. En el enfrentamiento entre los partidarios del monarca castellano contra los seguidores de una coalición nobiliaria encabezada por D. Pedro Pacheco, Marqués de Villena y D. Pedro Girón, Maestre de Calatrava, participando activamente en la contienda los miembros de la Orden. Durante el conflicto la fortaleza de Lopera fue atacada y saqueada en 1466 por los aliados del Condestable de Castilla, capitaneados por el Alcalde de Andújar, Pedro de Escavias. Fue declarada villa independiente por Felipe II, en 1595.
En el siglo XIX, con la desamortización, los bienes de la iglesia fueron adquiridos en su mayor parte por burgueses, pasando la propiedad del castillo a manos de Alonso de Valenzuela, diputado y alcalde de Lopera, en 1856.
Durante la Guerra Civil española, Lopera se convirtió de nuevo en escenario destacado de un enfrentamiento bélico, ya que la línea divisoria entre ambos bandos nacional y republicano, conocido popularmente como frente de Andújar se situó en los alrededores de la localidad. De esta contienda han quedado numerosos vestigios en el entorno de Lopera: nidos de ametralladoras, trincheras republicanas, un fortín antitanques, sótanos y cuevas utilizados como refugios antiaéreos en la misma localidad. El episodio más destacado fue la Batalla de Lopera, librada entre los días 27 y 29 de diciembre de 1936, por la que los ejércitos sublevados conquistaron Lopera.
Finalmente, en el siglo XX la fortaleza calatrava fue utilizada como bodega de vinos, un nuevo uso que transformó profundamente la estructura original del conjunto defensivo, acondicionado como residencia temporal y bodega e introduciendo cambios irreversibles en el castillo.
El castillo de Lopera, que actualmente está formado por dos recintos, ofrece una configuración fruto de su compleja evolución histórica, partiendo de una iglesia fortificada original hasta convertirse en un castillo-palacio formado por dos grandes torres unidas por dos lienzos de muralla, emplazado en el centro de un recinto amurallado con torres en las esquinas.
Tras la conquista castellana, Lopera fue entregada, en 1240–1241, a la Orden Militar de Calatrava, creando la Encomienda de Lopera, la cual reforzaría sus primitivas defensas entre los siglos XIV y XV. Jugó un importante papel como fortaleza fronteriza en el avance de los ejércitos castellanos por la Campiña giennense durante los siglos XIII y XIV, recuperando protagonismo en la segunda mitad del siglo XV, en el marco de las luchas nobiliarias que se dirimieron durante el reinado de Enrique IV. Fue atacada y saqueada en 1466 por los aliados del Condestable de Castilla, capitaneados por el Alcalde de Andújar, Pedro de Escavias. Finalmente, en 1595 fue declarada villa independiente por el monarca Felipe II.
Martes a viernes: pases a las 10:00 y 12:00. Sábados y domingos: pases a las 10:00, 12:00 y 17:00 (invierno) o 09:00, 11:00 y 13:00 (verano).
Sótano. En este lugar ha sido construida una cripta que recibió el 4 de junio de 2002, los restos mortales de Andrés Segovia, cumpliéndose así su deseo de reposar en Linares, ciudad que le vio nacer.
Planta Baja. Además de los patios interior y exterior, la Sala de Música y el Salón de Actos, también se encuentran en esta planta baja el Despacho de la Presidenta y una sala destinada a Dirección y Oficinas.
Planta Primera. Dispone de salones, destinados a la Biblioteca, Archivo y Museo. En este último se encuentran instalados numerosos muebles, enseres y diversa documentación relacionada con el Maestro Segovia.
Ubicado en el palacio de los Orozco, en este museo monográfico se encuentran instalados numerosos muebles, enseres y diversa documentación relacionada con la vida y obra del Maestro Segovia. Guitarras, objetos personales, vestuario, investiduras de Doctor "Honoris Causa" de diversas Universidades, condecoraciones, títulos, nombramientos, premios, discografía, libros o fotografías. En la cripta, descansan los restos mortales del genial guitarrista.
Edificio del siglo XVIII, rehabilitado y de titularidad privada. Se trata de un edificio de tres plantas, organizado según las peculiaridades arquitectónicas de la época, dentro del cual se puede contemplar antigüedades referentes a la agricultura, cerámica, artesanía popular, costumbres y todo lo relacionado con las tradiciones del pueblo andaluz.
Tras la conquista de la ciudad en 1246 por Fernando III el Santo su uso continuó durante los primeros años de dominio cristiano. Será entre los siglos XIV y XV cuando desaparezca su función como baño al establecer los cristianos en sus salas unas tenerías. Muestra de ello son los restos de sus instalaciones que aún se conservan en las Salas Templada y Caliente.
A finales del Siglo XVI don Fernando de Torres y Portugal, Conde de Villardompardo y Virrey del Perú, edificó su Palacio sobre los Baños, quedando parte de ellos ocultos entre los cimientos y sótanos, permaneciendo de esta forma durante los siglos XVIII y XIX.
A principios del siglo XX, el Palacio pasa a formar parte del patrimonio inmobiliario de la Diputación Provincial de Jaén, institución que, entre 1901 y 1903, libera el espacio de varias casas adyacentes al inmueble con el fin de construir una Capilla para el Hospicio de Mujeres. Estas obras debieron afectar a los restos que aún quedaban de los baños.
En 1913, durante la inspección de la fábrica del Palacio de Villardompardo con motivo de la realización del Catálogo Monumental de Jaén, fue descubierta una pequeña parte de los Baños por don Enrique Romero de Torres.
Apenas cuatro años más tarde, fueron visitados por el Catedrático de Arqueología don Manuel Gómez Moreno, quien, una vez tomados los datos oportunos, propuso el inmueble como Monumento Nacional. Dicha propuesta fue aceptada y en 1931 los restos son declarados Monumento Nacional con el número de Registro General 528.
En 1936 comienzan las obras de restauración bajo la dirección de don Leopoldo Torres Balbás y su compañero, el arquitecto jiennense don Luis Berges Martínez. No obstante, estas obras se verían interrumpidas por el comienzo de la Guerra Civil.
No será hasta 1970 cuando la Dirección General de Bellas Artes encargue el primer proyecto de restauración de los Baños al arquitecto don Luis Berges Roldán, hijo del anterior. A este proyecto inicial se suceden otro seis más en años sucesivos, los dos últimos en 1980 y 1982, en convenio con la Diputación Provincial de Jaén. Gracias a los trabajos fueron descubiertas la mayor parte de las Salas que hoy pueden contemplarse.
Finalizada las obras en 1984, la Asociación Europa Nostra otorgó la Medalla de Honor de ese año a la restauración de los Baños Árabes.
Las Salas que componen los Baños Árabes son:
Vestíbulo (al-bayt al-maslaj)
El vestíbulo de ingreso es una sala transversal de 14 metros de longitud por 3,80 metros de anchura, con alcobas en ambos extremos separadas del resto de la sala por arcos de herradura sobre medias columnas, esquema que se irá repitiendo en todas las demás salas. A ambos lados de la entrada se ubican sendas tacas.
La sala está cubierta por bóveda de medio cañón y cuenta con 18 luceras estrelladas.
El suelo estuvo revestido de mármol blanco y las paredes enlucidas y pintadas con decoración de arquerías en color rojo sobre fondo blanco.
Sala Fría (al-bayt al-barid)
Contigua y muy similar a la anterior aunque de menor tamaño (11,4 m x 3,50 m.), esta sala también está cubierta por bóveda de medio cañón en la que se sitúan 12 luceras. La alcoba situada en el extremo derecho está cubierta con cúpula con 5 luceras.
Sala Templada (al-bayt al-wastani)
Consiste en un gran salón cuadrado de 11,30 m x 11,30 m que, a su vez, encierra otro cuadrado central, este cubierto por una gran cúpula de casquete semiesférico sobre pechinas.
La cúpula no descansa sobre muros macizos sino sobre arcos de herradura soportados por ocho columnas. En las cuatro esquinas del gran salón quedan otras cuatro cúpulas menores, y los espacios restantes se cubren con cuatro bóvedas de medio cañón con 3 luceras en cada una de ellas.
Esta gran sala da paso, mediante dos arcos de herradura, a otra sala de 11,30 m x 2,80 m que preside todo el conjunto y que está cubierta mediante bóveda de medio cañón; teniendo, sendas alcobas en los extremos cubiertas con cúpulas con luceras.
Sala Caliente (al-bayt al-sajum)
Con unas dimensiones de 15,90 m de longitud por 3,30 m de anchura, la sala caliente es muy similar a las salas anteriores. Está cubierta con bóveda de medio cañón con 15 luceras y con sendas alcobas en los extremos con 5 luceras cada una de ellas. Esta sala está situada junto a las calderas donde se calentaba el agua. Sus muros están recorridos por chimeneas ocultas por las que circulaba el aire caliente.
En el centro de la sala, un gran arco abocinado la separa del lugar donde estaba la caldera. A ambos lado de este arco central, dos pequeñas estancias, contienen: una, un baño cuadrado de asiento y la otra, dos tinajas.
Bajo su suelo de piedra, toda la estancia está hueca: numerosos pequeños pilares de ladrillo lo soportan, permitiendo que circule el aire caliente que, por su tendencia natural, sube y se adhiere al suelo, calentándolo.
Juan Eslava Galán hace continua mención a ambos espacios en Los Templarios y la Mesa de Salomón.
(…) En el centro del barrio de la Magdalena, rodeada de los lugares iniciáticos del antiguo santuario matriarcal, frente al palacio de los condes de Villardompardo, vástagos de la familia Torres, en cuyos sótanos pueden visitarse los baños árabes donde murió el rey moro (…)
Los Templarios y la Mesa de Salomón. Capítulo 27.
En el mismo edificio que compone el palacio de Villardompardo también se encuentran el Museo Internacional de Arte Naïf “Manuel Moral”, primero y único de España especializado en este arte; y el Museo de Artes y Costumbres Populares de Jaén.
En la plaza frente al palacio, también existe un elemento que para Juan Eslava Galán tiene mucho interés en sus investigaciones sobre los templarios: la fuente del pato.
(…) en la plaza de Santa Luisa de Marillac (…). En el centro, emergiendo del agua quieta, un pilar octogonal (tan frecuente en la construcción templaria y calatrava) sostiene una semiesfera (la piedra de la Diosa Madre) sobre la que se yergue una oca con sus patas de palmípeda extendidas sobre la piedra. (…). Recordemos que la oca es uno de los símbolos principales de los cultos matriarcales del santuario (…)
Los Templarios y la Mesa de Salomón. Capítulo 26.
Construidos en el siglo XI, los Baños Árabes están ubicados en los sótanos del Palacio de Villardompardo. Cuentan con una extensión de 450 metros cuadrados, lo que los convierte probablemente en los más grandes de cuantos se pueden visitar en España. A juzgar por los restos de decoración almohade que se conservan en algunas de sus Salas, debieron de ser restaurados hacia finales del siglo XII.
Martes a sábado y festivos: 09:00 - 21:00. Domingos: 09:00 - 15:00. Cerrado lunes (excepto 28 de febrero, 2 de mayo, 15 de agosto y 26 de diciembre) y 1 y 6 de enero y 24, 25 y 31 de diciembre. Acceso hasta 1 h antes del cierre.