Al retirarse los hielos, los acebos emprendieron una migración en sentido contrario, reconquistando hacia el norte el territorio perdido, con lo que podemos afirmar que todos los acebos de Europa son descendientes de los nuestros. Por lo tanto, cuando disfrutemos de este bosque, recordemos que estos acebos están a la espera de la próxima glaciación… para que, después de ella, Europa vuelva a tener acebos.
A este bosque le acompaña a modo de bóveda un dosel de pinos salgareños y un tapiz de helechos (Pterydium aquilinum) y herbáceas (Dactylis glomerata, Poa nemoralis, Festuca nevadensis, Brachypodium sylvaticum, Viola kitaibeliana, Bellis perennis, Sanicula europea) y otras más conocidas como la fresa silvestre (Fragaria vesca), las lágrimas de David o sello de Salomón (Polygonatum odoratum), el té de monte (Acinos alpinum) y el llantén (Platago mayor, P. media).
LOCALIZACIÓN
Tomamos la carretera que sale a un kilómetro de Siles en dirección a las Acebeas. La seguimos hasta llegar a un cruce que sale a nuestra derecha, es amplio y tiene una barrera y un letrero que nos anuncia el sendero de uso público de Navalperal. Solamente es necesario andar medio kilómetro antes de llegar a la casa forestal de las Acebeas. Tanto a nuestra derecha como a nuestra izquierda se extiende un espléndido bosque de acebos acompañados de avellanos.