Basilica and Royal Sanctuary of Nuestra Señora de la Cabeza
La vieja fábrica gótica de Santa María resultaba insuficiente para el culto, proyectándose un nuevo templo parroquial. Sin embargo, la falta de medios económicos determinó la paralización de las obras y tan solo se fabricó la Capilla Mayor, que quedó unida con el resto de la fábrica gótica en ochavo, y buena parte de la torre de campanas. Tal circunstancia ha generado un perfil del templo ciertamente singular al quedar unidas ambas arquitecturas tan dispares en altura, parcialmente contrarrestado gracias a la esbelta torre de campanas que se yergue a los pies. Documentalmente conocemos la intervención de varios maestros canteros, destacando entre ellos Andrés de Salamanca y Andrés de Vandelvira, director y tracista del nuevo templo renacentista.
El inicio del proceso constructivo de sustitución de la antigua iglesia gótica (siglos XIV-XV), tradicionalmente fijado en torno al año 1573, hay que retrotraerlo a los años 60 del mismo siglo. La primera noticia que conocemos sobre el desarrollo de las obras la aporta el padrón de vecinos de 1564, pues se cita entre los moradores de la calle del Pilar a un maestro de cantería llamado Andrés de Salamanca, del que se dice: en la actualidad trabaja en la obra de la iglesia mayor junto con sus oficiales, todos ellos solteros. Las primeras tareas se centraron en el derribo progresivo de la fábrica gótica, que comenzaron por la cabecera, según se desprende de la carta suscrita por Andrés de Salamanca el 27 de agosto de 1566 por la que se obligó a mudar el retablo viejo de la iglesia para que la obra siga adelante.
En 1568 se dio comienzo a la nueva Capilla Mayor, ya que en este año (16 de octubre) el cantero Fernán Cobo y su fiador Gabriel Jordán se obligan a sacar piedra para la obra de la iglesia mientras durase esta. De 1568 a 1571 las obras se desarrollaron a buen ritmo. El 24 de septiembre de 1571 se publican las condiciones para cubrir la Capilla Mayor, lo que evidencia que esta ya estaba construida; la obra, que consistía en enmaderar el conjunto de la Capilla, fue rematada en el carpintero Ginés de Zamora.
Tradicionalmente se ha especulado con una más que probable intervención en la obra del nuevo templo del arquitecto Andrés de Vandelvira. No ha de extrañarnos tal intervención, ya que por los años en que dio comienzo el arquitecto alcaraceño ya figuraba como maestro mayor de la Catedral de Jaén, cargo que conllevaba el de maestro de obras del Obispado. En buena lógica es fácilmente deducible que un proyecto de la envergadura de Santa María tendría que pasar por las manos de Vandelvira. Nuestras conjeturas pueden quedar avaladas, al margen del propio análisis de la pieza, a través de dos documentos. El primero, publicado por el cronista Sánchez Caballero, deja bien claro que Vandelvira viajó en 1573 a Linares para inspeccionar el nivel de la construcción, ver el modo de tirar pilares viejos y apuntar como ha de seguirse la obra nueva. Con arreglo a este planteamiento, el 2 de octubre de 1574 el cantero Andrés de Salamanca se obligó a llevar a cabo lo dictaminado y trazado por Vandelvira, es decir, a seguir con el derribo de elementos góticos para avanzar con el proyecto renacentista del crucero. En 1579 el visitador del Obispado, Francisco de Huete dispuso sin embargo, que “no pudiéndose continuar el proyecto que había sobre el resto de la iglesia, se liquidase dicha obra”. El proyecto vandelviriano, que entendemos contemplaba la sustitución completa de la estructura gótica, se interrumpió definitivamente. A finales del siglo XVI se remató la torre y en la centuria siguiente se labró la portada con arreglo al diseño del arquitecto catedralicio Juan de Aranda Salazar. La portada gótica, orientada al sur, procede
La Capilla Mayor de Santa María, se muestra al espectador como un organismo independiente, produciéndonos la sensación de un gran espacio centralizado, al estilo de S. Francisco de Baeza o de la iglesia de La Guardia, común según F. Marías a las capillas mayores renacentistas. En Linares este efecto se refuerza al quedar la cubierta gótica muy por debajo de la obra renacentista y además por la ausencia de la proyectada nave única de planta cruciforme con capillas-hornacinas que Vandelvira creemos planteó para esta nueva parroquia.
Como recuerdo del plan vandelviriano quedan los vestigios de las dos primeras capillas que debían abrirse a ambos lados de esta nave, cuyos arranques dan la idea que aquellas serían cubiertas con bóvedas de medio cañón por cruceros. Años atrás Vandelvira ya había ensayado el plan de la iglesia de Linares en la iglesia dominica de La Guardia, aunque en una escala menor. Este espacio centralizado de Santa María está conformado por cuatro arcos torales de medio punto que abren al presbiterio acasetonado, a dos capillas laterales igualmente acasetonadas y en el lado de las naves conecta con el “ochavo”; estos arcos apoyan en pilares de esquina de tradición siloesca con columnas adosadas y traspilastras en las que se alternan el orden dórico y corintio. El crucero se cubría con una bóveda vaída. El ochavo que enlaza el crucero con las naves góticas se materializó haciendo recaer el peso de los tres paños del mismo sobre el arco central apuntado del primer tramo gótico y sobre dos arcos escarzanos en diagonal sustentados entre los primeros pilares góticos y los semipilares de esquina. Las portadas, de haberse llevado a término el proyecto de Andrés de Vandelvira, tendríamos en Linares una importante muestra, ya casi final, de su trayectoria como arquitecto, pero en cualquier caso el conjunto gótico-renacentista es de gran interés.
OTRAS MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS NO ARQUITECTÓNICAS
El patrimonio mueble conservado en esta parroquia es especialmente valioso. Sustituyendo al desaparecido retablo barroco de la capilla mayor, destruido en 1936, se alza en ella un hermoso retablo renacentista con pinturas sobre tabla, obra del Maestro de Ávila, en opinión de la profesora Luz de Ulierte. Procede este retablo del pueblo leonés de Villarrabines, y fue adquirido por D. José Yanguas Messía y su esposa Dª. Rosario Pérez de Herrasti. Antes de ser colocado fue recompuesto por el granadino José Navas Parejo e hijos. A este artista se deben otras piezas: tabernáculo y sagrario (labrados con plata procedente de las minas de Linares), mármoles de la capilla mayor y retablo de la capilla Yanguas, retablos en madera tallada y dorada dedicados a la Virgen del Carmen, San Isidro y la Inmaculada de la Medalla Milagrosa.
Sobresaliente es el conjunto de su imaginería, toda ella posterior a 1939. Destaca el impresionante conjunto de la Santa Cena, obra del escultor Víctor de los Ríos, a quien se deben también el Cristo de las Misericordias (venerado en la capilla enterramiento de Lolo, linarense en proceso de santificación) y un hermoso Ángel. La custodia de asiento del Corpus, aunque recompuesta, es una bella muestra del taller de los Morales (siglo XVI).
Monument declared 02 / 07 / 1974 Linares, a village belonging to the end of Baeza since the 13th century, experienced throughout the 16th century an extraordinary economic and demographic development that led to his emancipation under the reign of Philip II. The proceedings, initiated in 1564, bear fruit on 15 August of the following year, the Council and neighbours being forced to pay the Crown the undespicable sum of 20,000 ducats. The increase in the population of Linares, which rose from 657 neighbours in 1528 to 1,059 in 1586, led to an increase in the number of feligresses.
Location: To the west of the city centre, in the natural park of Sierra Magina.
Distance: 7 km.
Medium: By vehicle tourism and on foot.
Access route: By a lane that leaves directly from the city centre, until you reach a mountain road that access the enclave.
Interesting mountain side that stands out for the presence of white thorn or majolets and cornetals, among other plant formations. The rocky walls next to the Garganton serve as a refuge to a wide variety of birds, such as the royal victor, the black collar or the fences.
They are the archaeological remains of a few baths apparently from the Arab era, although some researchers say they can be Roman, in which we find a series of circular bathrooms with access staircase. These waters are medicinal.
It has a basilica plant and is made of carved local stone silery. The façade presents in the center a cover with staircase and door flanked by Tuscan pilasters on podiums.
Inside are the rooms 3 A and 3 B, of the Archaeological Museum, dedicated to the presentation of the Prehistory, Ibera and Roman culture of the city.
Old Royal Posite, neoclassical, was built by Charles IV in 1798.
With an elegant and proportionate facade, it is typical of the classicism of the 17th century. The facade is divided into two floors, the one below has in the center a cover and on the double sides of the rectangular windows intellized. The superior features a gallery with 11 half-point arches supported on double columns. The open character of the gallery contrasts with the solid and sober underfloor in the style of the Italian palaces of Quatrocento. The building housed the Casas de los Cabildos, which occupied the top, the prison, on the lower right and the Posite on the left, and was completed by 1,642. In 1983 it was declared Good of Cultural Interest.
The City Hall, a building of the 20th century silery, of a classic air, is the president of the Plaza de la Constitución. It has a door flanked by pilassas, intellized and recercated holes and, in the upper part, the shield of the municipality.
Its construction is linked to the repopulation of the southern part of Jaén in the time of Charles V. It preserves the18th century facade. It is fully rebuilt and only maintains its original track, the two-story cover of the 17th century.