Yacimiento Íbero de Cerrillo Blanco
La pálida tonalidad de sus rocas da sentido al nombre de este pequeño cerro situado a dos kilómetros y medio del núcleo urbano de Porcuna: Cerrillo Blanco.
Intervenido arqueológicamente durante los años 70 del pasado siglo, se delimita el proceso de utilización humana del yacimiento en tres momentos.
En primer lugar, durante el período tartésico, se distingue una necrópolis de inhumación fechada en torno al siglo VII a.C. En ella aparecen veinticuatro tumbas individuales y una sepultura de cámara doble.
De una segunda época, alrededor del siglo V a.C., es el mayor conjunto escultórico íbero del territorio nacional. Mil trescientos fragmentos entre los que se encuentran más de una treintena de esculturas. Destaca el guerrero de la doble armadura, símbolo por antonomasia del mundo íbero en general.
Por último, la necrópolis siguió utilizándose para tales fines desde el siglo V a.C. hasta el siglo I a.C., cambiando el primigenio rito de inhumación por el rito de incineración.
Anfiteatro Romano de Obulco
El Anfiteatro Romano de Obulco fue uno de los mayores edificios de espectáculos de la Hispania Romana, ejemplo de la enorme magnitud que alcanzó la antigua polis de Ibolca-Obulco. Fue la mayor de las ciudades de la Iberia protohistórica y romana en época de Julio César.
Este anfiteatro muestra la imponente realidad arqueológica del Municipium Pontificiensis Obulconensis en el siglo I a.C., momento en el que fue levantado a unos quinientos metros de las murallas.
Tras la última gran intervención de este anfiteatro colosal, sus monumentales restos, de más de una hectárea de superficie, se han conseguido dimensionar e integrar en armonía con el barrio existente, permitiendo a sus visitantes pasear por un gran tramo de la fachada sur con sus imponentes contrafuertes de sillares almohadillados al estilo helenístico, ver las puertas y vomitorios, las vías de acceso exteriores y los grandes derrumbes de bloques ciclópeos, para después poder entrar a las cáveas o gradas, y bajar desde el muro del podio al espacio de la arena y carcer, donde apreciar las dimensiones y panorama que vieron los antiguos gladiadores que combatieron en los munera o juegos.
Cisterna Romana de La Calderona
La Cisterna Romana de La Calderona es un colosal complejo hidráulico subterráneo del Municipio Pontificiense de Obulco, destinado a almacenar agua, que lleva más de dos milenios en uso y que ha llegado hasta nuestros días en excepcional estado de conservación.
Fue redescubierta accidentalmente por uno de los vecinos de las tres viviendas contemporáneas que se disponen sobre ella y destinada a refugio antiaéreo en la Guerra de España de 1936. En origen fue un gran depósito de agua público con varios caños de recogida de aguas pluviales y tres pozos de captación.
El proyecto se ha completado construyéndose un edificio contemporáneo de acceso mediante rampas al complejo y con la excavación de aproximadamente 500 m² del extenso barrio romano de poniente, donde se han exhumado parte de una calle enlosada transversal, tres casas organizadas en torno a patios, una tienda y un matadero-carnicería, que permiten calificar esta manzana del barrio, como un sector artesanal y comercial de la ciudad.
Torre de Boabdil
En una época de invasiones y conquistas, durante el Medioevo, dos nombres expresan una misma realidad. La musulmana Bulkūna y la cristiana Porcuna conviven y comparten un mismo territorio.
Sobre los restos de un baluarte andalusí, que a su vez se erigía sobre vestigios romanos, se fortifica el Castillo de Porcuna con nuevas defensas para ser convertido en alcázar cristiano.
Diez son las torres que componen el recinto amurallado del castillo y una de ellas, la última en construirse, la que se mantiene hasta nuestros días. La Torre Nueva fue levantada durante la primera mitad del siglo XV por precepto del caballero calatravo don Luis de Guzmán.
Es llamada, también, Torre de Boabdil por lo acaecido en 1483 cuando el último sultándel Reino Nazarí de Granada, Boabdil, es trasladado como prisionero a dicha torre tras ser apresado en la Batalla de Lucena.
La torre es de base octogonal, alcanza los 28 metros de altura y tiene forma ochavada. Su interior, de dos plantas y una terraza, albergará las salas de época medieval del Museo Arqueológico Municipal Obulco.
Iglesia de Santa Ana
Los primeros datos que se poseen de la ermita de Santa Ana son de finales del siglo XV aunque se desconoce su origen exacto, pudiéndose remontar a finales del siglo XIII.
Santa Ana se traza como una ermita de una nave, con varias dependencias anejas como la casa de la santera y algunos corrales. Durante los siglos posteriores seamplia y consolida el conjunto hasta que en el siglo XIX se cierra al culto. En el siglo XX, el inmueble es vendido a la familia Juárez para su uso como horno de pan.
La reciente intervención llevada a cabo por el Ayuntamiento de Porcuna ha supuesto la restauración y recuperación volumétrica del edificio original. Estos trabajos han sacado a la luz importantes hallazgos: unos pavimentos singulares, numerosos enterramientos o pinturas murales en la zona del altar.
Actualmente, la antigua iglesia de Santa Ana se ha convertido en Centro de Recepción de Visitantes.
Carnicerías Reales
Se trata de uno de los edificios, el más modesto, que aparece mencionado ya en el siglo XV junto a la organización de la plaza: las carnicerías de la villa, la Iglesia Mayor y el Cabildo.
Las Carnicerías Reales, denominadas así por el control que tenía la Corona sobre la carne, abastecieron de vacuno y ovino a la población durante más de quinientos años, desde la Edad Media hasta la Segunda República.
A partir de este momento se ubica en el edificio la biblioteca de la ciudad y, además, se realizan allí las funciones de bolsa de trabajo, para ser, antes de su restauración, Juzgado Comarcal.
En 2015 fue inaugurado este espacio tras la rehabilitación y puesta en valor que el Ayuntamiento de Porcuna llevó a cabo, albergándose, allí, los servicios municipales de Archivo Histórico y Oficina de Información Turística.
Pozos íberos, atarjeas romanas, pavimentos de las carnicerías o una de las torres del Castillo de Porcuna, son algunos de los vestigios que pueden apreciarse en el interior del edificio. Merece, además, la atención detenerse a observar su fachada inclinada testimonio del terremoto de Lisboa de 1755.
Pósito Real de Carlos IV. Ayuntamiento
En la plaza de Andalucía fue construido en plena Ilustración por orden del rey Carlos IV en 1798 el Pósito Real, es decir, un almacén público de grano para el consumo y la siembra. Se trata de un edificio funcional de fachada de sillería con hermosa portada clasicista, el cual consta de tres naves, una central principal y dos laterales, separadas por arcadas de piedra sobre las que descansa la cubierta. Al edificio se accede tras ascender por una escalinata, elemento que permite poder generar un nivel inferior o galería de ventilación.
Tras la contienda de la Guerra Civil el edificio quedó arruinado por lo que hubo que realizar una importante reforma. Si bien las obras fueron dirigidas por Ramón Pajares Pardo, el proyecto se debe al arquitecto y Premio Nacional de Arquitectura José Luis Fernández del Amo, siendo este el primer proyecto que firmó.
En la actualidad, el edificio acoge la sede del Ayuntamiento de Porcuna. Destaca especialmente el amplio “patio de cristales”, un espacio luminoso que actúa como distribuidor de toda la planta baja y funciona, además, como sala principal de atención al público.
Galerías del Pósito Real de Carlos IV. Museo Arqueológico Municipal de Porcuna
Se trata de un espacio ubicado bajo el edificio del Pósito Real, actual Ayuntamiento. En su día fueron las galerías de ventilación y evitaban que la humedad alcanzase la cota del almacén de grano. En origen no tenían acceso directo desde el exterior, únicamente una trampilla de registro. Con el tiempo se abrieron varias puertas de entrada, lo que permitió que este lugar adoptara distintos usos, desde almacén de materiales de construcción hasta calabozo o taller de herrería.
Tras la importante reforma llevada a cabo en 2017, el espacio fue restaurado y abierto al público. Durante la intervención salieron a la luz restos arqueológicos de época romana y medieval, hoy integrados en el recorrido. Destaca especialmente el sistema de bóvedas empleado en su construcción.
En 2023 se incorporaron al conjunto dos salas museísticas que enriquecen notablemente la comprensión del pasado de Porcuna: una dedicada al mundo túrdulo y otra al periodo romano. Ambas ofrecen un recorrido claro y accesible por las culturas que dejaron una huella profunda en la antigua Obulco.
Parroquia Ntra. Sra. de la Asunción
La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Porcuna, concluida a comienzos del siglo XX gracias a una suscripción popular, se levanta sobre el solar de la antigua Iglesia de Santa María la Mayor. El edificio, amplio y luminoso, presenta un estilo neorrománico-bizantino y se articula en tres naves cubiertas con bóvedas de crucería. La sacristía, adosada a la cabecera, pertenece al templo del siglo XVII y se conecta con la casa rectoral, que alberga la residencia del párroco, el archivo, el despacho y el salón parroquial.
Tras terminar la construcción del nuevo templo, se encargó a Julio Romero de Torres la pintura de la bóveda del ábside, donde el artista representó la Asunción de la Virgen, rodeada de un coro de ángeles. La obra impresionó tanto que se le solicitaron dos nuevos murales para las capillas del crucero. En una de ellas plasmó La Santa Cena, mostrando a los apóstoles atentos al momento en que Jesús instituye la Eucaristía. En la otra, representó a La Sagrada Familia en un sereno atardecer, con el Niño Jesús en brazos de María y la presencia silenciosa de San José. Además, el templo conserva cinco obras más del pintor: un óleo de San Juan Bautista en oración y cuatro lienzos de los evangelistas situados en las pechinas del crucero.
Casa de la Piedra
Resumen de la artesanía milenaria de la piedra en Porcuna. El cantero y marmolista Antonio Aguilera Ruedas (1896-1980) la construyó a mitad del siglo XX durante 30 años con considerable esfuerzo personal y firme maestría.
Su extravagante y ecléctica combinación de soluciones, técnicas y decoraciones exaltan el trabajo de la piedra. Llaman la atención sus personales e inusuales explicaciones que retratan de manera insólita la compleja trayectoria paralela entre edificio y autor.
En agosto de 2018 fue reinaugurada tras las reformas que el Ayuntamiento de Porcuna realizó. Después de un importante trabajo de limpieza y restauración de la piedra se elige un sofisticado sistema de iluminación para sacar toda la belleza a la artesanía de la piedra. Paralelamente, un extenso juego de rampas, construidas en hormigón de mármol, da acceso a un ascensor de cristal, único elemento disonante pero que permitirá la accesibilidad a la totalidad del inmueble.