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Castle of Santa Eufemia

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320545
Descripción
Descripción larga

Entre los siglos XI - XII se edificó, dentro del recinto del espolón sur, una esbelta torre, que tendría como objetivo controlar las principales vías de comunicación e incrementar la capacidad defensiva de Cástulo ante el avance de los ejércitos cristianos por el Guadalquivir. Fue construida en tapial de argamasa, disminuyendo el grosor de sus muros en altura, creando un perfil interno escalonado que corresponde a su división en cuatro pisos y uno subterráneo. Cada piso estaba dividido en dos estancias mediante un muro central, sobre el que se apoyaría la escalera que los conectaba. En el primero, una mitad contendría un aljibe, mientras que el resto sería macizo. La puerta de acceso a la torre estaría situada en la segunda planta, y se accedería a ella a través de una rampa ubicada junto a uno de sus laterales.

Tras la conquista cristiana de la zona en 1227, la esbelta torre islámica se convierte en la torre de Homenaje de un pequeño castillo, cuya estructura estaría conformado por un lienzo de mampostería defendido por torres perimetrales de planta cuadrada. La fortaleza quedaría aislada del resto del asentamiento por un foso defensivo, construido en este momento para incrementar su capacidad defensiva por su lado norte, que se acentuaría con edificación de las torres de tapial de piedra. Los materiales encontrados en su entorno definen una fase de ocupación datable entre los siglos XIII y XIV, tras la cual la fortificación es abandonada definitivamente.

En el siglo XV, el yacimiento de Cástulo se usó para la extracción de materiales de construcción, lo que contribuyó a desmantelar gran cantidad de estructuras, acelerando el proceso de deterioro y ruina del castillo. Actualmente, la gran torre de tapial, de la que se conserva tan solo un mitad de la misma, se encuentra restaurada.

La ocupación del lugar se inició 3000 a.n.e., un poblado basado en una economía agraria que en el Bronce Medio que se vinculará a los yacimientos minerales de su entorno. Al final de este período la ciudad se convirtió en un destacado núcleo de población, con una orientación económica mixta, en base a la explotación ganadera, agrícola y minera de la comarca. 

La explotación de las minas de Sierra Morena continuó en el periodo ibérico, convirtiendo a Cástulo en uno de los oppidum más importantes de Andalucía. Capital de la Oretania, acuñó su propia moneda. En el año 228 a.n.e. los cartagineses, bajo las órdenes del general Amílcar Barca conquistaron la ciudad. 

En el año 206 a.n.e. los romanos tomaron la ciudad. El control económico sobre los yacimientos metalíferos de Sierra Morena Oriental, le propició alcanzar una gran prosperidad económica y social, la cual quedó reflejada en la proliferación de edificios públicos, los cuales han sido documentados durante diversas investigaciones arqueológicas.

Esta prosperidad continuó en época visigoda: fue sede episcopal hasta finales del VI cuando iniciara un largo proceso de decadencia, perdiendo importancia en favor de Beatia o Viatia (Baeza), situación que llevó aparejada la pérdida de población, quedando reducida su ocupación a pequeñas áreas de la antigua urbe romana.

Cástulo permanecerá ocupada en época islámica, siendo conocida como el hisn Qastuluna, un pequeño enclave dedicado básicamente a la agricultura y la ganadería, que aún conservaría algunos tramos de su cerca defensiva.

A medida que se consolida el Estado Omeya, surgirán conflictos con los sectores tribales, fundamentalmente beréberes, que defienden su independencia. En el año 784, bajo el gobierno del emir `Abd al-Rahman I, entre los años 785 y 786 se produce el enfrentamiento de las tropas del emir con las bereberes que estaban comandadas por Abu-l-Aswad, luchas que culminarían con la derrota de los ejércitos bereberes en la batalla de Qastuluna. 

También tuvo protagonismo en las luchas acaecidas entre los siglos IX y X, con la la ocupación de Qastuluna por el rebelde muladí Ubay ben Alah ben AI-Shaliya, quien gobernó este ámbito territorial durante aproximadamente veinte años, hasta que Abd al-Rahman III puso fin a su revuelta, recuperando este emplazamiento, quedando Qastuluna integrada dentro del iqlim (distrito) de Bayyasa (Baeza).

Finalmente, la inseguridad generada en el Alto Guadalquivir tras la caída del Califato y la formación de los reinos de Taifas, determinó que muchas alquerías de la zona se fortificaran, proceso que se aceleraría con las algaradas y expediciones llevadas a cabo por estos territorios los ejércitos cristianos, principalmente durante el periodo almohade, lo que determinó la construcción de fortalezas en puntos estratégicos de los principales cursos fluviales del Alto Guadalquivir. A este proceso de fortificación corresponde la construcción de una torre de tapial que conformaría el germen del Castillo de Santa Eufemia.

Tras su conquista de esta zona en 1227, los pobladores cristianos se establecen principalmente en las ciudades y en los recintos fortificados más significativos, abandonándose definitivamente numerosos asentamientos rurales, husun campesinos y otras fortalezas alejadas de las zonas fronterizas. No obstante, dado su carácter estratégico para el control de las vías de comunicación de esta zona, los elementos defensivos de Cástulo serían ampliados con la edificación de un castillo que utilizó la antigua torre islámica como torre de Homenaje. No obstante, en el siglo XIV, dada su lejanía de la nueva línea fronteriza (Cordilleras Béticas), Cástulo es abandonado definitivamente, siendo utilizado como cantera que abastecería de materiales de construcción a las ciudades de Baeza y Linares. Un siglo más tarde se ordena la demolición de las murallas y restos de edificios que quedaban en pie.
 

Breve descripción

The settlement of Catulo is located on a large plateau at about 300 m in height, on the right bank of the Guadalimar River. The castle of Santa Eufemia occupies an independent plateau south of the main, strongly defended by the steep slope of its slopes, which create a 40-meter gap. In it the pillows erected a large tapial tower, which the castellans would become a small castle by surrounding it with a new fence of walls pulled by smaller towers. Its northern flank, less steep, was protected with a pit.
Cástulo was a prominent population centre and one of the most important oppidum in Andalusia, thanks to the exploitation of the mines of Sierra Morena, from which materials were extracted from the Bronze Age until the beginning of its decline in the 5th century, a circumstance that would lead it to lose its protagonism in favor of the neighbouring city of Baeza. The Islamic Catulus became an enclave known as hoss Qastuluna, which would develop an economic activity focused on the agricultural and livestock exploitation of its most immediate environment. According to Islamic textual sources, between the 9th and 10th centuries he participated in the conflicts that faced the Omeya State and the Berber tribal sectors, as well as in the uprisings of the Muladic peasant communities. Finally, the insecurity generated in the Alto Guadalquivir following the disappearance of the Califate of Cordoba, and its fragmentation in the kingdoms of Taifas, together with the advance of the Christian armies, determined the construction of the fortification of Santa Euphemia, in the Almohad period, which the Castellans will complete in the first half of the 13th century. A century later, Catulus and the castle were definitely abandoned.

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Castle of Navas de Tolosa

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Descripción larga

The castle of the Navas de Tolosa is made up of a trapeze-shaped walled enclosure and a hexagonal plant tower located at its northeastern angle. Possibly there was a second external enclosure to which some visible canvas would belong in the surroundings of the castle.

The site of the fortification, very destroyed, was possibly built in a tapial of argamase on a base of masonry, adapts to the rocky plateau on which it sits, using it as a foundation and as part of its defense. Inside it are distinguished some sections of walls that would belong to internal dependencies and a possible aljibe.

Two accesses are kept inside the fortress, the main door was located on its west side, protected by a narrow wall that supports a natural rock skid. On the eastern flank, next to the tower, a narrow posterna is opened partially hidden by a rock that gives it visual protection and creates a narrow corridor to reach it.

The tower, built in a very compact tapial with its high lime content, retains about 14 m from the outside and only two from the inside. In the outer plucido of the tower there are still some lines that would be part of some type of decoration or simulation of large armchairs, a technique known as false parting, especially in the area of the posterna.

Inside there is a rectangular space that occupies much of the stay, leaving a narrow corridor around it. It is possible to be an aljibe to collect and store the rain water, whose cover would hold the ground on the first floor of the tower.

To the north-east of the fortress there are traces of a rectangular building with internal divisions, perhaps the hermitage that was erected shortly after the Christian conquest. Other walls that are distinguished in their surroundings could be evidence of the existence of a small plateau.

The area of Despeñacolos has attracted inhabitants since Prehistory for its steep orography, in which caves and coats proliferate, as well as for its natural sites conducive to sacralization.

But it was its strategic value with respect to the natural steps that pass through Sierra Morena, so fortifications were erected during the Middle Ages, and even in previous periods, with the aim of controlling the communication routes between the Plateau and al- Ándalus.

Although the small plateau could be inhabited already in the Bronze Age and in Roman times, the Castle of Navas de Tolosa, it would be built between the XI- XII centuries by Muslims to control the natural steps of Despeñacolos. Years later, they would strengthen their defensive role in an attempt to stop the progress of Christian troops. This fortress became one of the "doors" of the passage of the Muradal, along with Castro Ferral, which made it a goal to beat. After the battle of the Navas de Tolosa will definitely be in the power of Castile.

The fortress was part of the stage of one of the most prominent milestones in the medieval history of the Peninsular, because of its significance in the advance of the Christian kingdoms over al- Ándalus, the battle of the Saves of Tolosa, fought on July 16, 1212. Conceived as a crusade, it was a contest in which the routes and steps to the Plateau played a fundamental role. A coalition of Christian kings, Alfonso VIII of Castile, Peter II of Aragon and Sancho VII of Navarra, supported by Pope Innocent III, faced against the Almohad Caliph of Muhammad al-Nasir, in whose army fighters from the Maghreb, from sub-Saharan territories and from Turkish contingents were integrated.

On 12 July 1212, troops under the command of Don Diego López de Haro took over the Puerto del Muradal. Two days later, after being blocked in the passage of the Slayer, Christians camp in the place known as the King's Table, from where they went to battle, defeating the Almohad army.

After the victory of the Christian armies, the fortification of the Navas would remain important on the route of the Muradal throughout the 13th century, becoming one of the strategic points for control of the passage of troops during the conquest of Alto Guadalquivir. In 1217 the archbishop of Toledo was awarded the castles of the region, with the consent of Pope Honorio III, who confirmed them as the limits of the Toledo archdiocese.

According to the written sources, this space was repopulated by Spanish contingents throughout the 13th century, and its castle was demolished in 1473 under the mandate of the City of Baeza.

Breve descripción

The castle of Navas de Tolosa is a small fortification in height that takes advantage of the defensive possibilities offered by the rock formation on which it is based, a hoss of a certain magnitude, capable of hosting a small military garrison. It is made up of a walled enclosure and a hexagonal tower, and may have had a second enclosure to protect them. Because of the presence in its surroundings of numerous vestiges of construction it may have been surrounded by a small population that would find refuge among its walls in case of danger.
The castle of the Navas de Tolosa or the Collados or the Eagles was one of the fortresses that were built to protect the Puerto del Muradal, one of the main mountain steps that communicated al- Andalus with the Plateau. The transcendental battle of the Navas de Tolosa marked its history, as it would be taken by the Castilians in the context of the confrontation between the Christian and Muslim sides, in July 1212. During the 13th century, it would have the role of protecting and monitoring the passage of troops and supplies for the campaigns carried out by Christian armies in the conquest of al- Andalus.

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Lopera Castle

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The original construction was a fortified rural church, built in masonry repointed with lime mortar, with an irregular basilica plan and a quadrangular head offset to the left, a characteristic that defines those known as “Crooked” head Churches. It was divided into three naves, the central one being the widest, by arches on pillars and columns, lacking a transept, whose capitals have late Romanesque decoration. On the outside, on its northern side, during the archaeological excavations, part of a “U”-shaped trench excavated in the geological base was located, with an approximate depth of 2 m, and a dry-joined masonry wall that rests directly on the pit, possibly an antemural that delimited a narrow list. The excavations also revealed the existence of numerous burials both inside and outside the temple, most of them in the head and in its surroundings. The bodies rested in trapezoidal or anthropomorphic graves excavated in the rock, some with marked heads, and covered by earthen mounds or, in some cases, stone slabs. A burial covered by part of a large ceramic container stood out. This first building was destroyed and burned by the Nasrid armies of Muhammad V, allies of King Pedro I, around 1368, during the conflicts between the Castilian king and his half-brother Enrique II of Trastámara. After its destruction, a new church was built that maintains its layout, although it incorporates modifications. Two towers are erected, that of San Miguel, at the foot of the church and that of Santa María, which will encompass the head, now with a semicircular shape inside. This new fortification corresponds to the external walled enclosure that is preserved today, with an irregular pentagonal layout and five solid corner towers, built in masonry. It was defended by a rampart or a barbican and a moat. In the parade ground, the new fortified church was rebuilt as a fortress: two large towers joined by two sections of walls that form a wide walkway with loopholes, supported by semicircular arches on buttresses. This building was functionally divided into two environments: the lower one for religious use and the upper one for military use. The worship space was divided into three naves, the central one being the widest. A large terrace was formed above the cult area, which would serve as a parade ground and give access to the defensive elements of the walls and tower of Santa María. At this time the burials will be concentrated in the exterior area, relegated to the head and surrounding areas, with the exception of two tombs that are located inside next to the large arch that gives access to the apse area, the most sacred space of this new church. Between the end of the 15th century and the first half of the 16th century, this fortified church was adapted into a castle-palace. The works consisted of the construction of two large bodies and a small porticoed patio with three carpanel arches with Renaissance capitals, which would serve as the articulating axis of the noble residence, around which various rooms are distributed. The apse area of ​​the church was transformed into an oratory by the Commander of Lopera D. Juan Pacheco in 1535, covered by a barrel vault decorated with Renaissance plasterwork and painted inscriptions, which was also accessed from the exterior patio through a new door made on the north façade, equipped with a portico on columns. On the outside of the building, archaeological excavations brought to light a garden space, with a large patio, with a fountain that was supplied with water extracted by a water wheel and an orchard area, which confirm its use as a residential home. In the 20th century the castle functioned as a residence and winery, a phase from which numerous buried wine cellars are preserved to the west of the San Miguel tower, which caused the destruction of the archaeological levels. In the area around Lopera, sites from the Bronze and Iron Age have been found; settlements of the Lower Roman Empire with continued occupation until the Visigothic period; as well as rural settlements from the Emiral period, which used the Cerro de San Cristóbal as a common place of refuge, including the Lopera farm itself, which we could identify with the population of Bayyara cited in Islamic sources. The archaeological investigations carried out to date in its historic center confirm the existence of this farm that exploited the agricultural resources of the area in the 12th and 13th centuries. After the conquest, Lopera was handed over, in 1240–1241, to the Military Order of Calatrava, creating the Commandery of Lopera, which would reinforce its primitive defenses between the 14th and 15th centuries. The Order managed to form an extensive lordship in the extreme southwest of the current province of Jaén, which included large areas of the Campiña and a good part of the foothills of the Sierras Sur, bordering the Kingdom of Granada, which led it to promote extensive fortification work in its possessions. This network of fortifications played an important border role in the territorial expansion undertaken by the Castilian armies during the 13th and 14th centuries, regaining prominence in the second half of the 15th century, within the framework of the noble struggles during the reign of Henry IV. In the confrontation between the supporters of the Castilian monarch against the followers of a noble coalition headed by D. Pedro Pacheco, Marquis of Villena and D. Pedro Girón, Master of Calatrava, the members of the Order actively participating in the contest. During the conflict, the Lopera fortress was attacked and looted in 1466 by the allies of the Constable of Castile, led by the Mayor of Andújar, Pedro de Escavias. It was declared an independent town by Philip II in 1595. In the 19th century, with the confiscation, the assets of the church were acquired for the most part by bourgeoisie, the ownership of the castle passing into the hands of Alonso de Valenzuela, deputy and mayor of Lopera, in 1856. During the Spanish Civil War, Lopera once again became a prominent scene of a war, since the dividing line between both national and republican sides, popularly known as the Andújar front, was located around the town. Numerous vestiges have remained of this conflict in the area around Lopera: machine gun nests, Republican trenches, an anti-tank fort, basements and caves used as anti-aircraft shelters in the same town. The most notable episode was the Battle of Lopera, fought between December 27 and 29, 1936, in which the rebellious armies conquered Lopera. Finally, in the 20th century the Calatrava fortress was used as a wine cellar, a new use that profoundly transformed the original structure of the defensive complex, conditioned as a temporary residence and wine cellar and introducing irreversible changes to the castle.
Breve descripción
The castillo de Lopera, which is currently made up of two enclosures, offers a configuration resulting from its complex historical evolution, starting from an original fortified church to becoming a castle-palace formed by two large towers joined by two sections of wall, located in the center of a walled enclosure with towers in the corners.  After the Castilian conquest, Lopera was handed over, in 1240–1241, to the Military Order of Calatrava, creating the Commandery of Lopera, which would reinforce its primitive defenses between the 14th and 15th centuries. It played an important role as a border fortress in the advance of the Castilian armies through the Giennese countryside during the 13th and 14th centuries, regaining prominence in the second half of the 15th century, within the framework of the noble struggles that were settled during the reign of Henry IV. It was attacked and looted in 1466 by the allies of the Constable of Castile, led by the Mayor of Andújar, Pedro de Escavias. Finally, in 1595 it was declared an independent town by the monarch Felipe II.
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Castle of la Yedra

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El Castillo de la Yedra, o de las cuatro Esquinas, se encuentra en un espolón lateral del Cerro de Salvatierra, en cuya cima se ubica el Castillo de las Cinco Esquinas, ocupando un elevado emplazamiento sobre el núcleo urbano de Cazorla. Por su parte, el Castillo de la Yedra conforma un conjunto amurallado formado por una serie de recintos escalonados que se adaptan a los distintos niveles del terreno en que se asienta. En la actualidad se pueden distinguir tres recintos diferenciados que ascienden por la ladera noreste del cerro: la albacara, el recinto medio y el alcazarejo, comunicados mediante caminos con rampas y escaleras que salvan una disposición aterrazada. 

De época musulmana es la albacara de tapial, que formaría parte de una primera fortificación que ocuparía los niveles más altos de la actual fortaleza. En su interior, se conservan los restos de un aljibe y una alberca adosados. Este recinto era de tapial calicastrado al que en época cristiana se le añadieron torreones de sillería. El acceso a su interior se localiza en su flanco este, una puerta con arco apuntado sobre el que se dispone otro de medio punto con una función de descarga, fue construida entre los siglos XII y XIII. A su fachada exterior se le añadió con posterioridad el escudo de la familia Bernardo de Sandoval y Rojas y la fecha de 1606.

Prácticamente embutido en la albacara o recinto exterior, que lo rodea casi por completo excepto por el sur, ocupando la zona más escarpada, se encuentra el recinto medio. A este se accedía desde la albacara a través de una especie de bastión que dificultaba el acceso. Tiene una distribución en terrazas conectadas entre ellas a través de caminos con rampas y escaleras. 

En la segunda mitad del siglo XIII los conquistadores cristianos mejoraron estas defensas, para lo cual emplearon mampostería y ladrillos, reforzando elementos ya existentes y construyendo otros nuevos, como el alcazarejo o los torreones de sillería que se añadieron al muro de la albacara. 

El alcazarejo se comunicó con el recinto a través de un acceso estrecho y tortuoso, situado en la zona suroeste, que asciende por una rampa con tramos de escalones. Ocupa el lugar más elevado, delimitado por un recinto amurallado de trazado irregular que rodea la Torre del Homenaje y un patio de armas, y que se adapta a la forma del espolón rocoso en que se asienta. La construcción combina la mampostería y el tapial calicastrado. Al interior de este pequeño recinto se accedía desde el exterior por una entrada en recodo, casi una poterna, que se abre en su lado suroeste. La Torre del Homenaje, de planta cuadrada, con aljibe y tres salas es una de las construcciones más tardías, siendo edificada en el siglo XIV, y en la actualidad acoge el museo de artes y costumbres populares del alto Guadalquivir.

En las inmediaciones de Cazorla se han documentado asentamientos neolíticos en las terrazas inferiores del río Cerezuelo y otros datados entre el Cobre final y el Bronce, en el cerro de la Bola, junto al de Salvatierra.

Posteriormente los romanos se asentaron en esta región, que será conocida como Saltus Tugiensis, llamando a estas sierras Mons Argentarius por las minas de plata que encontraron, habiéndose producido algunos hallazgos arqueológicos de este período dentro del casco urbano de la actual Cazorla.

Las investigaciones arqueológicas realizadas en el Castillo de Salvatierra han identificado los restos de un asentamiento de altura, posiblemente una pequeña aldea que se adapta a la orografía acusada del cerro. Una configuración similar tuvo que tener Cazorla, pero será en durante el periodo de las primeras taifas, pero sobre todo durante el dominio almohade cuando se erijan las primeras estructuras de fortificación en la zona, pequeñas fortificaciones que tenían como función el control del espacio a la vez que actuaban como lugares de refugio para la población campesina de su entorno. Entre los siglos XII-XIII con el establecimiento de la frontera en el Alto Guadalquivir, estos territorios estuvieron sometidos a continuos cambios, convirtiéndose estas fortificaciones, ante la presión de los ejércitos cristianos, en la línea de defensa al sur del río Guadalquivir, teniendo como cometido controlar las vías de comunicación que permitían alcanzar el interior de Andalucía. 

En el año 1231 Fernando III concedió mediante privilegio rodado el señorío de la villa de Quesada, aún por conquistar, a la iglesia de Santa María de Toledo, para que en su nombre la tuviera el arzobispo primado de Toledo, Don Rodrigo Ximénez de Rada. Meses después el arzobispo se lanzó a la conquista de Quesada y de todas las localidades próximas, incluida Cazorla, apoderándose del núcleo central de lo que posteriormente constituirá el señorío del Adelantamiento de Cazorla.

La localidad, a la que don Rodrigo Ximénez de Rada, en su obra De Rebus Hispanae (siglo XIII), se refiere como Castorla, comenzó a tener un papel importante como un lugar estratégico desde el punto de vista militar. A estos momentos pueden corresponder el fortalecimiento del Castillo de la Yedra y la construcción de algunos de los elementos de fortificación del Castillo de Salvatierra o de las Cinco Esquinas. En 1265 figura entre los municipios que integran la hermandad de Andújar. 

A mediados del siglo XIV, durante la guerra civil entre Pedro I y Enrique II Trastámara, Cazorla se mantuvo fiel al rey, mientras que el arzobispo de Toledo apoyaba al bando Trastámara, por lo que, tras el conflicto, el arzobispo concedió el rango de villa a La Iruela que le había sido fiel. Las fortificaciones de Cazorla debieron quedar en muy mal estado y en la primera década del s. XV, se acometieron reformas y se erigió la torre del homenaje del Castillo de la Yedra. Obras que también se llevaron a cabo en la fortificación de Salvatierra en la segunda mitad del siglo XV, especialmente bajo el arzobispado de D. Alfonso Carrillo.

Tras la conquista del reino de Granada a finales del s. XV, el Adelantamiento pierde su función y condición como marca militar, adquiriendo mayor independencia de Toledo.

Durante los siglos XVII y XVIII, los castillos de Cazorla, ya sin función defensiva, vivirán un período de abandono. A principios del siglo XIX con la guerra de la Independencia y ante la invasión francesa, volverán a tomar cierta relevancia, instalándose en el Castillo de la Yedra una guarnición francesa al mando del teniente coronel Navilles. Fue el último conflicto militar en el que participaron las fortalezas de Cazorla, sufriendo a partir de entonces un largo período de deterioro, hasta que entre los años 1973 y 1978 se llevó a cabo la restauración del conjunto del Castillo de la Yedra.

LEYENDAS

Leyenda de La Tragantía. La leyenda cuenta que, ante el inminente ataque de las tropas castellanas, el rey de Cazorla hizo evacuar la ciudad y abandonó el castillo. Conocedor del peligro que entrañaba su retirada y pensando que pronto volvería a retomar Cazorla, decidió que su hija permaneciera en el castillo, oculta en unas cámaras subterráneas cuya antigua existencia sólo él conocía, bien provista de lo necesario para sobrevivir hasta su vuelta. Pero durante la huida, una flecha atravesó el cuello del rey que murió sin poder desvelar el paradero de su hija. Los castellanos tomaron el castillo de Cazorla y sus tierras.

La princesa vagaba por el húmedo subterráneo esperando el regreso de su padre, hasta que comprendió que el mundo se había olvidado de ella. Agotados los víveres se recostó en su lecho acosada por atroces pesadillas. Al despertar notó que sus piernas se habían transformado en una cola de reptil, horrorizada, pasó sus últimos días reptando por el frío sótano mientras su cuerpo fue mudando en serpiente. Así fue como la desdichada princesa se transformó en Tragantía. Desde entonces, en la noche de San Juan la Tragantía canta con una dulce voz:

Yo soy la Tragantía / hija del rey moro, / el que me oiga cantar / no verá la luz del día / ni la noche de San Juan.
Se dice que el monstruo devora a aquellos niños y niñas que, aún levantados, escuchan esta canción.
 

Breve descripción

The Castle of the Yedra or the four Esquinas is one of the two fortified assemblies that are preserved on the hill of Salvatierra, on which the town of Cazorla is located. At the top are the remains of the castle of the Five Esquinas or of Salvatierra, while the one of the Yedra rises on a spur that rises on the north side of the hill. The fortress that currently crowns the town is a construction of the 13th and 14th centuries that rose on a fortification of Muslim origin, of the 11th or 12th century. It is made up of three different enclosures arranged in terraces: albacara, medium and alcazarejo. The highest and most late is the alcazarejo, on which dominates a great Tower of Tribute that hosts the museum of popular arts and customs of the high Guadalquivir.
The Cazorla saw is a natural space located in the north-east of the province of Jaén, one of the largest protected areas in Europe. The south-west edge of the saw is a great natural wall along which a series of strongholds and defensive towers are available in chains among which stand out the castles of Cazorla. The town of Cazorla has its origin in a first Muslim settlement that arose in the vicinity and under the protection of a hyn, or small fortification, which would act as a place of refuge for the peasant populations living in their most immediate environment. After the Christian conquest, its strategic location made it an important military enclave of the Cazorla advance during the lower Middle Ages, under the authority of the archbishopric of Toledo, in which Cazorla acted as the political headquarters of the regators.
In 1972 the city of Cazorla was declared a Historical-Artistic Consemble, whose declaration included its strengths and surroundings.

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Castle of La Guardia de Jaén

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4281182
Descripción
Descripción larga

En el lugar donde hoy se asienta el Castillo, las investigaciones arqueológicas han documentado la existencia de un recinto defensivo o hisn atribuido a los siglos VIII y IX, que aprovecha elementos defensivos erigidos en época ibero-romana. Ubicado en un espolón rocoso en la parte alta del cerro, de este primer periodo, se han documentado algunos lienzos de muralla y una torre de cierta envergadura emplazada en la esquina sureste del recinto defensivo. 

Pero será en épocas almorávide y almohade cuando se amplía y refuerza la cerca muraría que delimitaba el antiguo asentamiento, levantando un nuevo cinturón de murallas que amplía la antigua zona fortificada hasta ocupar casi la totalidad de la meseta. Este recinto es el que se conserva hoy en día, aunque reformado en época cristiana y al que se accedería por su lado este. Al mismo tiempo, en el punto más elevado del cerro, ocupando el extremo occidental de este recinto, se construye un alcázar, reaprovechando elementos defensivos ibero-romanos, y adaptando su planta rectangular a la base geológica, del que tan sólo se conservan algunos restos de muralla, así como parte de un aljibe.

Tras la conquista castellana, Fernando III concede la villa de La Guardia en Señorío a la familia Ruiz de Baeza, que iniciará las obras de refuerzo del antiguo sistema defensivo de la fortaleza, por su proximidad con el reino Nazarí de Granada.

En estos momentos, se mantiene el acceso al interior del recinto en su lado este, transformándolo para conformar un sistema de puerta en codo, insertada dentro de una amplia estructura rectangular, a partir de la cual se accedería al interior del amplio recinto defensivo, de la que apenas quedan restos. Se construirá también un edificio de culto de una sola nave y cabecera absidal, que aprovecha el interior de la única bestorre edificada en el primer recinto defensivo.

Sin embargo, las transformaciones más profundas se acometen en el Alcázar islámico, cambiando por completo su fisonomía original. El primitivo alcázar se transforma en un Castillo de planta rectangular dotado de torres en sus esquinas, configurándose una de ellas como la Torre del Homenaje, de mayores dimensiones que el resto. En el patio de armas se definen dos espacios, una zona dedicada para el aljibe, reutilizándose y ampliándose la capacidad de la cisterna islámica, y otro espacio convertido en el patio de armas que dará acceso a las torres. De los elementos fortificados preexistentes, una torre circular y otra cuadrangular que ocupaban el sector oriental, se las dotarán de nuevas estancias superpuestas, concretamente la circular, presenta vanos enfrentados en la primera estancia para facilitar la comunicación con las otras torres por los adarves.

Tras la Guerra Civil Castellana del siglo XIV, La Guardia pasará a formar parte de las posesiones del linaje de los Mexia y el castillo se convertirá en residencia nobiliaria, lo que supuso una gran reforma del edificio medieval, que se dota de elementos y dependencias palaciegas.

El edificio religioso existente se amplía, conformando la Iglesia de Santa María, un templo de planta rectangular, con tres naves y ábside semicircular, construido con grandes sillares de piedra unidos con mortero de cal y argamasa. Entre el ábside y la puerta de entrada al recinto se construye en el siglo XVI una torre campanario, de tres niveles, con una cubierta de tejas con forma de escamas de pez, de cerámica vidriada de diferente tonalidad (azul, verde, blanco…).

Por otra parte, adosados al lienzo de muralla Este y en dirección Norte-Sur, construyen diferentes edificios, destinados a zona de servicio, con habitaciones sótano utilizadas como bodegas, sobre las cuales se disponen cocinas y almacenes.

La entrada principal de acceso al recinto, se transformará a mediados del siglo XV, creándose una portada de estilo gótico, elaborada con sillarejo y compuesta por dos arquillos escarzanos que confluyen en el centro en una moldura, apoyándose en jambas a modo de medias columnas. Presiden la portada los escudos de armas pertenecientes a la familia de los Messía-Guzmán y al Marqués de Algaba.

El alcázar cristiano también se verá seriamente modificado, convirtiéndose en un área palatina o residencial. Para ello, se utilizará la Torre de Homenaje como área de representación de poder, ampliando y añadiendo vanos de iluminación y acceso. La torre rectangular se convertirá en la sala de cocina, y la cuadrada, será transformada en salón. El patio de armas se reducirá considerablemente y se inutilizará uno de los aljibes. En el lado Norte, por último, se levantará un nuevo edificio con el nivel inferior funcionando como zona de bodega y almacén y el superior como zona de corredor y acceso hacia las torres Cuadrada y del Homenaje. 

Entre los siglos XVII y XIX, aunque aún se producen pequeñas modificaciones, el conjunto defensivo sufrirá un abandono generalizado, lo que provocará un progresivo deterioro de su estado de conservación, que determinará el traslado de la parroquia al antiguo convento dominico en 1860. Desde mediados del siglo XX se está interviniendo activamente en la fortaleza para su puesta en valor, siguiendo criterios más o menos acertados.

La ocupación del entorno de La Guardia se remonta a la Prehistoria, habiéndose encontrado una tumba de túmulo y multitud de restos líticos y cerámicos.

En época Ibérica, La Guardia, se identifica con un oppidum, Mentesa Bastia, cuya importancia se refleja en la necrópolis del Ejido de las Eras de San Sebastián, donde se estudiaron alrededor de 30 tumbas de diferente tipología (fosas excavadas en la roca, cistas y cámaras con urnas de cerámica donde se depositan las cenizas, acompañadas de ajuares).

Tras la romanización, alcanzó su máximo esplendor como Municipio encargado de controlar la circulación tributaria del excedente, ya que será una etapa obligada de paso en la calzada romana que discurría desde Acci (Guadix) a Cástulo y Aurgi (Jaén), y de organizar la ocupación rural. La ciudad desbordó los límites del recinto ibérico, extendiéndose por la vertiente este en dirección al río, ocupación de la que se han encontrado multitud de vestigios en todo el casco urbano. Este hábitat se prorrogará en época visigoda, durante la que fue sede episcopal y perteneció a la provincia Cartaginense. 

De los siglos VIII y IX, en los que Mantisa llegó a ser capital de la Cora de Ŷayyān, han llegado alusiones a la inexpugnabilidad de sus defensas y a su posición estratégica, desde la que se controla gran parte de la campiña giennense y las vías de comunicación que enlazaban el Valle del Guadalquivir con las tierras granadinas. En la localidad se estableció la tribu árabe de los Uqaylíes, a la que pertenecía Husayn ibn al-Dayn al-Uqayli, jefe de los Yund de Qinnasrin que fue nombrado gobernador de la Cora por Abd al-Rahman I. 

La crisis del emirato generó una situación de inseguridad en las zonas rurales, lo que llevó al poder central a reforzar las defensas de muchos lugares, tanto para concentrar y proteger a la población campesina, como para facilitar el control fiscal. Esta pudo ser la causa de la fortificación de La Guardia, cuyas murallas pudieron ser levantadas por Uqaylies para asegurar del cobro de impuestos procedentes de las cosechas.

Almorávides y Almohades serán los encargados de frenar el avance conquistador cristiano reforzando las defensas de las ciudades, entre ellas La Guardia.Las estructuras más significativas se edificarían entre los siglos XI-XII, levantándose un nuevo cinturón de murallas, que amplía la antigua zona fortificada hasta ocupar la mayor parte de la meseta, protegiendo el núcleo de población, y construyendo un alcázar en su extremo occidental.

Tras la conquista castellana de la ciudad en 1244, Fernando III concede la villa de La Guardia en señorío a la familia Ruiz de Baeza iniciando una profunda reforma y reestructuración de la fortaleza dada su proximidad con el reino de Granada, convirtiendo el castillo en guarnición avanzada de Jaén.

Durante el siglo XIV, La Guardia, se forjará como parte de un señorío de la esposa de Fernando III, Juana de Pontheu. En el marco de las guerras civiles entre Enrique II y Pedro I, el señor de La Guardia, D. Lope Díaz de Baena, permaneció fiel al Rey, por lo que, tras la guerra, perdió su posesión, entregándosela a Pedro Ruiz de Torres. El lugar cambiará de manos en varias ocasiones, hasta que en 1374 se le otorgará a Ruy González Messía, cuya familia transformará el castillo en una residencia palatina entre los siglos XV y XVI. 

LEYENDAS

La princesa de La Guardia. Tras ser conquistado por los cristianos, y antes de que pasara a manos del marqués de Messía, el castillo de La Guardia, quedó en manos de un rey que llegó a ser famoso por su autoritarismo y crueldad. El monarca tenía una hija que se enamoró perdidamente de un humilde soldado de la guardia real y con el que se veía en secreto por el camino que llevaba a las huertas, junto a las murallas del castillo. Pero enterado el monarca de la relación mandó ejecutar al joven soldado. La princesa, rota de dolor, se arrojó al vacío desde la torre de la alcazaba.

El rey, por dolor o por despecho, metió en un baúl todas las pertenencias de la princesa y lo enterró cerca del camino que recorrían los jóvenes en sus paseos nocturnos. Se dice que existe un maleficio que impide que los dos amantes se reúnan en el otro mundo mientras el baúl sigua enterrado. Por ello el espectro de la princesa todavía custodia el camino a la espera de que alguien lo encuentre y la libere de su encantamiento.
 

Breve descripción

The castle of La Guardia is located on the hill of San Marcos, from which it controls much of the course of the Guadalbullion River, which runs between the South Sierras and Magina. The fortress is made up of a triangular-floor, furnished with an area of about 9,000 m2, in which the alcázar and the church of Santa Maria stand out. Become a nobility residence of the Mexican family between the 15th and 16th centuries, he receives the visitor with an interesting cover of Gothic style, with the arms shields belonging to the family of Messía- Guzmán and the Marquis de Algaba.
The Guard has its origin in Mentesa Bastia, an Iberian oppidum that reached its highest splendor in Roman times because of its strategic location. Since then, he's been busy all the time. Between the eighth and ninth centuries, Mantisa became the capital of the Jayyān Cora, under the guardianship of the leaders of the Arab tribe of the Uqaylies. In the Middle Ages he acted as a border fortress, in charge of the first defense of Jaén, until the conquest of Granada, when he lost his military importance.

Telecomunicaciones
Sitio web
www.laguardiadejaen.com
Teléfono de contacto
953 327 100 / 697 325 107
Correo electrónico
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23170
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Castle of Jódar

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5857872
Descripción
Descripción larga

El castillo de Jódar se asienta sobre un promontorio rocoso amesetado, a una cota de 665 metros sobre el nivel del mar, dominando los valles de Bedmar y del Jandulilla, junto con el del Guadalquivir.

Ha sido identificada como una alcazaba musulmana, ejecutada en fábrica mixta de mampostería y sillares, transformada por en época cristiana, especialmente las dos torres del homenaje que conserva en su interior. Está conforma por una doble línea defensiva con un recinto de planta de tendencia ovalada, y un alcazarejo que, en este caso, está formado por dos grandes torres independientes situadas en los dos extremos del recinto, flanqueando el patio de armas. 

La torre norte, llamada también Torre Vieja, es de planta cuadrangular, con unas dimensiones de 15,30 x 12,60 metros, construida en el siglo XIII. Presumiblemente, la entrada a la misma se situaría por el lado sur, a la altura del primer piso, dejando la planta baja sin conexión con el resto. En la fachada norte dispone de dos series de saeteras, más largas en la planta segunda que en la primera y parcialmente cegadas.

La torre sur o Torre Nueva, que también es de planta casi cuadrada, tiene unas dimensiones de 13,50 x 12,40 metros, consta de aljibe y muro central y dista 41 metros de la torre norte, dominando la doble puerta de entrada al castillo. El acceso al interior de la torre se efectuaba por la fachada norte. Sus saeteras son similares a las de la torre norte y las cubiertas interiores son bóvedas vaídas del siglo XVI, conservándose restos de estuco mudéjar en su interior. 

Por su parte, el recinto dispone de otros elementos defensivos. En el extremo sur existía una torre albarrana, enmascarada por una vivienda de la plaza del Castillo, que se adosa al muro de la puerta del Aire, sobre el que discurre el adarve que las comunica. En el extremo opuesto, donde se encontraba la antigua entrada a la fortaleza, se observan los restos de unos lienzos de tapial que podrían corresponder a una torre que flanqueara el acceso.

El castillo, aunque integrado dentro de la trama urbana, se encontraba totalmente exento a finales del siglo XIX, sin embargo, en la actualidad está rodeado por viviendas. Sólo se puede contemplar parte de los cerramientos este y norte al estar las viviendas separadas de la muralla, permaneciendo estos lienzos en una zona de patios. En mejor estado se encuentran las dos torres, aunque han perdido parte del muro perimetral. 

El recinto externo, que englobaba el alcázar y la villa vieja, coincide en su lado oeste con el cierre actual del alcázar y en el norte con la calle Alcázar, pero se desconoce la trayectoria de la muralla por el este. Sabemos que en 1905 se autoriza derribar un torreón de la muralla en la calle Isabel la Católica y las fuentes hablan de un segundo situado a unos 150 m, en la misma calle. En el año 1511 la muralla contaba con varias puertas, de las que se ha conservado la Puerta del Aire, junto a la entrada actual a la fortificación.

Las investigaciones arqueológicas han documentado una secuencia de ocupación de este territorio desde época prehistórica, aunque será durante el periodo ibérico cuando parece producirse una mayor concentración de actividad en la zona. Es de sobra conocido el arte rupestre de Sierra Mágina, por las pinturas de La Graja de Jimena, la Cueva de Morrón, o los abrigos de La Golondrina o de la Lancha en Jódar.

Se han localizado también numerosos asentamientos iberoromanos, como el oppidum de la Loma del Perro, muchos de los cuales tuvieron continuidad hasta época romana o medieval, como ocurre en La Coscoja, El Castillejo o La Atalaya. Ya en época imperial destaca la ocupación del cerro del Castillejo, asentamiento o recinto fortificado de 5 ha, entre otros muchos. Muchos de estos yacimientos tendrán continuidad en los siglos posteriores.

La localidad de Jódar, Šawdar en las fuentes árabes, sería una pequeña aldea emiral, (qarya), que fue rodeada y dotada de elementos de fortificación para convertirla en una población amurallada (hisn). Šawdar fue creciendo hasta convertirse en el siglo X en una de las cabeceras del distrito administrativo de la cora de Yayyan (Jaén). Este desarrollo conllevó un plan constructivo que rodeó la ciudad con nuevos lienzos de muralla y erigió elementos urbanísticos tan importantes como una red de canalizaciones o una mezquita.

En el año 1090, será conquistada por los Almorávides y en 1161 pasará a integrarse en el extenso imperio Almohade, fase a la que con toda posibilidad pertenezcan las murallas de tapial del castillo.

La ciudad de Sawdar pasó a manos cristianas entre 1127 y 1229 a través de un pacto firmado por Fernando III y Abu l-`Ala, convirtiéndose en uno de los núcleos más importantes en la frontera con Granada, que a partir de ahora será citado como Xodar. El rey Fernando III concedió la villa a don Sancho Martínez, quien incluyó en su nombre el topónimo Xodar, nombrado segundo Adelantado Mayor de la Frontera (1253-1258), fundando un amplio señorío. Durante unos años fue la sede principal de la Frontera, por lo que Martínez de Xodar reforzó sus defensas y construyó la Torre Vieja.

La lucha por el control del territorio lleva al obispo de Baeza, Fray Domingo, y el arzobispo de Toledo, Rodrigo Ximénez de rada, a disputarse Jódar y Garcíez, hasta que en 1243 Jódar pasa a pertenecer a la sede baezana. La inestabilidad de la zona durará hasta mediados del siglo XIV, por lo que los reyes otorgaron el Fuero de Jódar, en un intento de mantener la población. Durante los años de señorío, la fortaleza de Jódar sufrió una importante labor constructiva. Hostigada constantemente por razzias y algaradas se reconstruyen las partes dañadas de las murallas y el alcázar, además de construirse la Torre Nueva.

Entre los siglos XIV y XV el señorío de Jódar cambió en numerosas ocasiones de titularidad. En el marco del enfrentamiento de los Benavides y Carvajales en Baeza, en el año 1521, don Alonso de la Cueva asaltó la población de Jódar, en poder de la familia Carvajal, incendiando el castillo, que quedó parcialmente dañado. En 1618 Felipe III elevó este señorío a marquesado, encabezado por Don Gonzalo de Carvajal y Messia. En 1646 el marquesado cambiara de linaje pasando a los Frías, quienes 25 años más tarde abandonaron definitivamente el castillo trasladándose al castillo-palacio de la Tobaruela, quedando en el castillo bajo la tutela del alcaide y del administrador. 

A principios del siglo XVIII el castillo se encuentra en muy mal estado, habiéndose derrumbado algunos tramos y en 1732, se traslada la cárcel de la villa a la Torre Nueva abriéndose un nuevo acceso en su cara oeste.

Durante la guerra de la Independencia el castillo parece haber estado ocupado por las tropas francesas, lo que le ocasionó nuevos daños y adaptaciones. En 1837 las guerras Carlistas ocasionaron nuevas reformas para proteger los puntos más débiles, cegando puertas y portillos. En 1885, tras años de abandono, se convirtió en hospital para sanar enfermos de cólera. Finalmente, en el siglo XX sufrió diversas restauraciones.

Actualmente se inscribe en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural, con tipología de Conjunto Histórico. 


HORARIOS DE VISITA: 

Sábado y festivos: 11:00h. - 13:00h. / 18:00h. - 20:00h.

Domingo: 11:00h. - 13:00h.

Breve descripción

The Jódar castle, built in Muslim times and reformed by Christians, consists of a double defensive line composed of an external enclosure, and a alcazarejo made up of two large towers located at the two ends of the enclosure, flanking the courtyard of arms. Since the 17th century, he had suffered a process of abandonment that had significantly deteriorated walls and towers, and had been subject to several restorations in the 20th and 21st century. It currently hosts the reception and interpretation centre of the Sierra Magina Natural Park.
The origin of Jódar Castle is located in a small village dating from the time of emiral, which was fortified, which, according to the documentary sources, specialized in the production and export of oil, experiencing a strong development until it became in the 10th century one of the headquarters of the administrative district of the Chaén Cora. In the year 1090, it will be conquered by the Almoravids and in 1161 it will become integrated into the Almohade empire, a phase to which it is possible that the walls of tapial preserved in the castle belong. In Spanish hands since 1127 / 1229, it became one of the most important nuclei on the border with Granada and the head of the lordship, whose importance caused continued clashes and changes in ownership. At this time the two towers of the alcazar are erected. The Jódar fortress was the scene of other conflicts such as the Carlist or Independence wars, which affected their defenses.

Ubicación
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37.844960
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-3.353770
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C/ Alhorí, 16
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Castle of Hornos de Segura

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Descripción
Descripción larga

Written sources refer to Hornos as Hisn, meaning a fortified place. The enclosure that survives today dates from the Late Medieval Castilian period, although it retains, blended in, some Islamic elements. It has a slightly trapezoidal shape, with a large keep on its widest side and a smaller one, both on the south-eastern wall of the enclosure. Inside the enclosure, between the two towers, stands the main cistern, of Islamic origin.

On its southern side, the rocky configuration of the promontory was put to use, with defensive walls built along the more vulnerable stretches, while the rock itself served as a natural defence elsewhere.

The keep has a square floor plan and is built in masonry, with rounded corners, and is divided internally into three levels.

The lower part has a rocky base housing a cistern, accessed from the first floor. On this floor is the entrance to the tower, several metres above ground level. From this second level, a staircase built into the wall leads up to a third, both floors having rooms covered with barrel vaults. 

This tower and part of the castle enclosure have been restored, but in the unrepaired sections of the walls and in the smaller towers, the original construction can still be seen: irregular, bonded masonry covered with mortar. 

The castle wall extended to form an enclosure surrounding the town centre. Two square-plan towers survive today, one of them incorporated into a present-day building. Also surviving is the so-called Puerta de la Villa, an angled entrance set within a two-storey masonry tower, topped by a continuous parapet pierced with a few arrow slits, which formed part of the enclosure of Almohad origin.

The castle underwent extensive restoration in 1973. The town was declared a Historic-Artistic Site in 1985. The castle now houses the Cosmolarium, an Astronomy interpretation centre and a planetarium for full-dome film screenings.

Some prehistoric settlements have been identified within the Sierra, but between the end of the Bronze Age and the Roman period, settlements are found only in the valleys and more open areas. 

During the Roman period, occupation of these valleys was organised through small, scattered settlements, but between the 2nd and 3rd centuries a process of land concentration seems to have taken place. From the 6th century onwards, peasant populations fled the large estates under pressure from landowners, taking refuge for several centuries in inaccessible spots within the mountains, as must have happened, among others, with the large settlement of Segura La Vieja. 

Between the 8th and 10th centuries, a return to the valleys of Segura probably took place, a region now controlled by muladíes (Muslim converts of Iberian origin). The choice of these sites was driven by their strategic position and by the abundance of water in the surrounding area. Hornos was probably founded in this context, around the 10th century, as was Segura de la Sierra, though it does not appear in Arab sources before the 12th century, or already during the Castilian conquest. Its position above the valley allowed Hornos, together with Segura and Catena (La Espinareda), to exercise complete control over a territory where significant irrigated agriculture developed. Referred to in the sources as Hisn Fornus, it would originally have been a hamlet defended by its steep location and by a walled enclosure, forming part of the territories controlled by the rebel muladí Ibn al-Saliya during the fitna (Civil War) of the late 9th century.

Between the 11th and 13th centuries, very few settlements of note existed in the area, although Segura and Hornos are clearly mentioned in Arab sources. During this period they grew in importance, especially Segura, for which abundant records survive. Hornos is also mentioned repeatedly, but its development and defensive capacity appear to have been more limited.

Shortly after the arrival of the Castilians, it appears deserted, indicating that at that time it must have been a settlement of little significance, although it would later be resettled and gradually develop. Following its conquest in 1239 by Don Pedro Pérez Pelayo Correa, Master of the Order of Santiago, it received the title of villa and was granted by Ferdinand III the Saint to the Order, which would build the castle upon the remains of the Muslim fortress. 
Hornos, together with Segura de la Sierra, was one of the sites where the political ambitions of the Manrique family played out in the 15th century, in conflict with the monarchs John II and Henry IV. The Manriques controlled a large part of the resources of the Order of Santiago, thanks to which Rodrigo Manrique, Commander of Segura, proclaimed himself Grand Master of the Order, resisting and defeating the troops of John II and Don Álvaro de Luna at Hornos. 
It remained part of the Santiaguista lordship of Segura de la Sierra throughout the Early Modern period, belonging to the Kingdom of Murcia between 1507 and 1748.

Breve descripción

The castle of Hornos is located on a 890 m high limestone promontory on the Vega of the Hornos River, in the wide valley that separates the saws of Segura and Las Villas. The fortress we see today was built by the Order of Santiago in the 13th century on a Muslim fortification from which remains of three square-floor turreons and a aljibe are preserved. The Christian castle is made up of a trapezoidal enclosure, with a large tower of tribute on its wider side and a smaller turret. There are also remains of the enclosure surrounding the urban core, including its original door, known as La Puerta de la Villa, a tower built in two-storey masonry that contains access in "L." The castle currently houses the Cosmolarium, an interpretation center of Astronomy.
The foundation of Furnaces probably occurred in the 10th century, as did that of Segura de la Sierra. Its location over the valley would allow it to exercise complete control of the territory next to Segura and Catena (La Espinareda). Known as Hisn Fornus, between the 11th and 13th centuries it must have had a certain development and defensive capacity, being one of the few localities that highlighted in the area. After the Spanish conquest in 1239 it was given by King Fernando III to the Order of Santiago, who will raise the castle on the remains of the Muslim fortress. He obtained the title of a villa in the first half of the 13th century.
 

Ubicación
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38.216450
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-2.718530
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Castle of Giribaile

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573373
Descripción
Descripción larga

La fortaleza medieval de Giribaile se sitúa en el extremo noreste de un alargado cerro amesetado, ocupando un amplio saliente rocoso protegido por acantilados de roca que le sirven de defensas naturales, y por una vaguada en el sur que le separa del resto de la meseta.

Actualmente se extienden por la mayor parte de la planicie los restos de un oppidum ibérico, cuyas estructuras pudieron ser reutilizadas por los habitantes de este asentamiento a lo largo de la Edad Media. 

La fortificación emiral-califal fue construida en mampostería irregular trabada con mortero de cal y arena. Su planta irregular tiene tendencia triangular, adaptándose a la orografía del terreno y aprovechando algunos restos de la antigua fortificación ibérica. Torres y lienzos de muralla se levantan sobre la base rocosa, a modo de muros en cremallera que reproducen los sucesivos entrantes y salientes del espolón.

La puerta principal de acceso al interior de la fortaleza, se emplazó en el lienzo suroeste, estaba protegida por dos torres, mientras que en el lienzo noroeste se abría otra puerta o poterna, a la que se accedía tras ascender por una suave senda que discurría por la ladera del cerro. Se trataba de un complejo acceso en codo formado por tres torres, la primera edificada sobre un pequeño espolón rocoso de la ladera, desde la que partía un lienzo que enlazaba con la más oriental de las otras dos torres, que flanqueaban la puerta.

Entre los siglos XII y XIII, los almohades llevaron a cabo una reestructuración de la fortificación, que afectó principalmente al sector sur, donde se va a levantar una nueva torre de tapial de argamasa, sobre un sólido basamento de grandes sillares de piedra caliza, dividida interiormente en tres estancias.

Estaba rodeada, en tres de sus frentes, por un antemuro, a modo de barrera de corta altura y edificado con la misma técnica constructiva, que dejaba un espacio o liza de 2 m de anchura entre ambos. Este antemuro se extendería de forma paralela a la muralla meridional, reforzando el flanco sur de la fortaleza. En el lienzo suroeste, una de las torres que protegían la puerta principal del castillo fue forrada por tres de sus frentes con un grueso revestimiento de tapial de argamasa levantado sobre un basamento de mampostería regular, a la vez que se rellenó, convirtiéndola en un cubo macizo. 

En la actualidad, aunque se puede distinguir el trazado de la fortificación, solo se conserva el alzado de dos torres cuadradas de tapial y de algunos lienzos de muralla. En el interior del castillo permanecen los restos de un pequeño aljibe rectangular cubierto con bóveda de cañón y de dos dependencias anexas, posiblemente utilizadas como almacenes.

El asentamiento de Giribaile ha sido ocupado a lo largo de la historia, en diferentes periodos de tiempo más o menos duraderos, correspondiendo la ocupación más temprana a un poblado de la Edad del Bronce.

En época ibérica el cerro estuvo ocupado por un oppidum fortificado de 14,56 hectáreas, que formó parte del pago de Cástulo, territorio político que en el siglo IV a.C. alcanzaba las fronteras naturales de las cabeceras de los ríos Guarrizas y Montizón, donde se localizan los santuarios de Collado de los Jardines y Castellar de Santisteban. La desaparición de este asentamiento está vinculada a un episodio de destrucción violenta, con el incendio de la ciudad, que pudo tener lugar en el marco de una acción de castigo desarrollada durante la Segunda Guerra Púnica. 

La posición estratégica de la meseta de Giribaile, junto a la existencia de abundantes manantiales naturales, fueron determinantes para la ocupación prácticamente ininterrumpida desde la Tardoantigüedad hasta la Baja Edad Media. 

Los primeros momentos de esa ocupación podrían remontarse a los siglos VI y VII d.C., momento en que los habitantes del valle lo abandonan, trasladándose al cerro. En la pared rocosa del lado este habilitan una serie de cuevas naturales, que amplían y transforman para constituir un complejo hábitat troglodítico de altura, mientras que por la meseta se expandiría un poblamiento más o menos disperso, protegido aún por los elementos de fortificación edificados en época ibérica.

Este hábitat se mantuvo tras la invasión islámica hasta que, a lo largo de los siglos IX y X, la inestabilidad creada por las sublevaciones de finales de época emiral, empuje a la población a concentrarse en la plataforma norte, convirtiéndose en un hisn (castillo-refugio) que aglutinaría a gran parte de los habitantes de la zona. Es posible que las reparaciones de las antiguas defensas ibéricas y la construcción de una nueva fortaleza en el extremo noreste del cerro, se debiese a ibn al-Sāliya, rebelde muladí que se enfrentó a los emires omeyas.

Una vez consolidada la islamización de al-Ándalus, bajo Abd al-Rahmān III, se abandonan buena parte de los asentamientos defensivos de altura, y los que permanecen se transforman en puntos estratégicos para controlar el territorio. En el entorno de Giribaile la población debió ser obligada a trasladarse a centros en desarrollo como Vilches, Baeza o Santisteban.

Finalmente, los acontecimientos políticos y militares acaecidos en al-Ándalus entre los siglos XII y XIII, que llegaron a convertir el Alto Guadalquivir en un territorio prácticamente independiente durante periodos muy concretos, así como la expansión hacia el sur de los ejércitos cristianos, promovieron un proceso de fortificación, intensificado por los almohades, para controlar la cabecera del Guadalquivir. Las últimas remodelaciones del castillo de Giribaile corresponden a este momento histórico, en el que se refuerza principalmente su flanco sur, más accesible. 

Tras su conquista por los castellanos, en 1227, Giribaile se integró en el territorio de la Comunidad de Villa y Tierra (Concejo de Realengo) de Baeza, perdiendo su importancia militar.

LEYENDAS

Leyenda de la muerte de Gil Baile. Un noble de Baeza, don Gil Baile, señor de las tierras donde se asienta el castillo al que da nombre, mandó grabar en la puerta de su casa, bajo el escudo de su linaje: “Entre río y río todo lo que hay es mío. Esta es la tierra de Gil Baile que no morirá de sed ni de hambre”.
Una mañana salió de caza con otros distinguidos nobles. Descubrió un hermoso venado que el noble siguió al galope por el monte, hasta que se precipitó al abismo de una oscura sima de la que no pudo salir. Era un camino poco transitado y nadie escuchó sus gritos de auxilio, hasta que finalmente falleció, muriendo de frío, de sed y de hambre. 

Breve descripción

Giribola is an archaeological set whose historical-architectural evolution can be read today in the superposition of fortification structures. The plateau of the hill is bound by a line of walls that defended an Iberian oppidum. At the foot of the hill skirting we find an interesting rock habitat with rooms carved in the living rock between the late and the early Middle Ages. Finally, at the north-east end of the plateau, the remains of a medieval fortress, made up of two square towers of tapial, a small aljibe and some masonry wall canvases, a bulwark that played an important role in the political and military conflicts that took place in several periods of al-Ándalus.
The castle of Giribola has a strategic position on a riverbed hill, between the Guadalimar and Guadalén rivers, surrounded by aquifers and springs. It is a fortification that evolved from a simple shelter for rural communities, which takes advantage of the elements of the ancient Iberian fortress and the steep orography of the land, to become a solid fortress of irregular masonry with towers and wall canvases, which would defend a group of Muladic rebels, and then become the first border line in front of the Christian armies. It is one of the Giennese fortresses that maintain, without any modification, its ancient Islamic structure.

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Castle of Castro Ferral

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Descripción
Descripción larga

El castillo de Castro Ferral ha sido considerado tradicionalmente como un mero puesto de control en la entrada a Andalucía desde la Meseta, pero las investigaciones arqueológicas han sacado a la luz los restos de un castillo de un tamaño considerable, con una antigüedad mayor de la esperada, como demuestran las sucesivas reparaciones de las que fue objeto y las tres fases de ocupación que se han detectado en la fortificación. 

A época romana correspondería un primer asentamiento, probablemente fortificado, datado en el período bajo-imperial, al que parece corresponder un muro construido con mampostería irregular, que servirá de cimentación para el lienzo oeste del recinto del castillo. 

Pero serán los almohades, en la Edad Media, quienes construyan la fortificación que vemos hoy en día. Estaría formada por un recinto cuadrangular construido en tapial de tierra y cal, con un aljibe en su interior, que se rodearía con una línea de muralla también de tapial, conformando el perímetro exterior del recinto.

En el lienzo oeste, erigido sobre el zócalo de mampostería mencionado, se abre un vano en el extremo occidental del muro, que pudo corresponder al acceso a una mina para la extracción del mineral de hierro que se encuentra en el interior del castillo, actividad a la que alude su topónimo y cuya explotación continuará durante todo el período islámico. 

El sistema defensivo de Castro Ferral se refuerza probablemente antes de la batalla de las Navas de Tolosa, de 1212, con el levantamiento de un nuevo muro de tapial paralelo al lienzo este del recinto, un antemuro que crea un pasillo o liza de 2,2 m, a la vez que se amplía el recinto en dirección norte. En esos momentos la extracción de hierro se abandona y se ciega su acceso, protegiéndola.

La contienda debió originar cuantiosos daños a la fortificación, ahora en manos cristianas, lo que unido a las ofensivas posteriores de los almohades propició que se llevase a cabo la modificación de algunos de sus elementos defensivos, como el refuerzo con mampostería de muros y la construcción, en el extremo sureste, de una torre de la misma fábrica y planta circular.

La zona de Despeñaperros ha atraído pobladores desde la Prehistoria por distintas razones: 

Su escarpada orografía, ha permitido la conformación y proliferación de cuevas y abrigos como los del Conjunto Rupestre Vacas del Retamoso-Los Órganos, que cuentan con pinturas rupestres, concretamente 400 figuras de estilo esquemático y levantino repartidas por 14 puntos diferentes, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. 

Sus parajes naturales propicios para la sacralización, como el santuario del Collado de los Jardines o Cueva de los Muñecos, un abrigo cobijado bajo un escarpe del cerro cuyo nombre alude a los más de 2.500 exvotos de bronce recuperados del expolio. 

Y, por último, su valor estratégico respecto a los pasos naturales que atraviesan Sierra Morena, por lo que se erigieron fortificaciones durante la Edad Media, e incluso en períodos anteriores, con el objetivo de controlar las vías de comunicación entre la Meseta y al-Ándalus. 

Castro Ferral sería una de las fortificaciones que cubrían el paso de La Losa, lo que le convertía en un objetivo a batir. En 1169 Fernando de Icaza, segundo Maestre de la Orden de Calatrava, conquistó temporalmente la fortaleza, que volvió a manos musulmanas en fecha desconocida, hasta que tras la batalla de las Navas de Tolosa quedara definitivamente en poder de Castilla. 

La fortaleza formó parte del escenario de uno de los hitos más destacados de la historia medieval peninsular, por su trascendencia en el avance de los reinos cristianos sobre al-Ándalus, la batalla de las Navas de Tolosa, librada el 16 de julio de 1212. Concebida como cruzada, fue una contienda en la que las rutas y pasos hacia la Meseta jugaron un papel fundamental. En ella se enfrentaron una coalición de reinos cristianos, comandados por los monarcas Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, apoyados por el papa Inocencio III, contra el califa almohade Muhammad al-Nasir, en cuyo ejército se integraron combatientes procedentes del Magreb, de territorios subsaharianos y de contingentes turcos.

El 12 de julio de 1212, tropas al mando de Don Diego López de Haro tomaron el Puerto del Muradal, con la fortificación de Castro Ferral. Dos días más tarde, tras ser bloqueados en el paso de la Losa, los cristianos acampan en el paraje conocido como Mesa del Rey, desde donde acuden a la batalla que tuvo lugar el día 16 de julio, derrotando al ejército almohade.

En el entorno de la fortaleza, se han documentado los vestigios de su asalto por las tropas de Alfonso VIII, una gran concentración de material armamentístico, básicamente puntas de flecha. Se han registrado también piezas relacionadas con la vida cotidiana en El Ferral y con su función militar.


Tras la victoria de los ejércitos cristianos Castro Ferral mantuvo su importancia en la ruta del Muradal a lo largo del siglo XIII, como uno de los puntos estratégicos a partir de los cuales se acometería la conquista del Alto Guadalquivir. En 1217 el arzobispo de Toledo se adjudicó el castillo y su término junto con otros de la región, entre ellos el de Tolosa, con el consentimiento del papa Honorio III, quien los confirmó como límites de la archidiócesis toledana. En el año 1243, a raíz de las reclamaciones del obispado de Baeza se integró en la jurisdicción baezana.

El traslado de la frontera a las Cordilleras Béticas le restó valor estratégico, lo que marcó el inicio del declive de Castro Ferral. El abandono y la apertura de un cortafuegos que atraviesa las ruinas, supusieron la desaparición de gran parte de las estructuras que conformaban la fortaleza.

El pastor de las Navas de Tolosa. En julio de 1212 las huestes cristianas, en su camino hacia el corazón de al-Andalus debían atravesar Sierra Morena por el paso natural de La Losa, una garganta angosta en el Puerto del Muradal, defendida por la fortaleza de Castro Ferral. Alfonso VIII envió a Don Diego López de Haro a tomar el castillo, pero a pesar de su conquista, el camino seguía fuertemente defendido. 

Al campamento cristiano llegó un hombre del lugar, conocedor de aquellas tierras de frontera, que les mostró un camino alternativo entre las montañas, conduciendo a Don Diego López de Haro y sus tropas a una altiplanicie desde entonces conocida como Mesa del Rey. En ella se instaló el campamento cristiano para lanzar su ofensiva contra el ejército almohade, el día 16 de julio de 1212, un enfrentamiento que abriría la puerta de al-Ándalus a los ejércitos cruzados. El hombre que les mostró el camino se llamaba Martín Halaja, pastor para unos, cazador para otros y para los más piadosos el mismo San Isidro.

Breve descripción

The castle of Castro Ferral is located in the Puerto del Muradal, at more than 900 m of altitude, a strategic place for the control of the Paso de la Losa, via communication between Andalusia and the Plateau, in the heart of Despeñacolos. The Almohad fortification consisted of a quadrangular enclosure and a line of outer wall that defended it, both built in tapial of lime and sand argamase, to which Christians added a circular plant tower of masonry, as well as other reforms in their wall cloth. The name "Ferral" refers to the presence of iron, mineral that was extracted from the castle itself during several historical times.
The significance of the battle of the Navas de Tolosa, in the advance of the Christian kingdoms over al- Ándalus marked the history of the castle of Castro Ferral, as demonstrated by the rapid occupation of the fortress by Christians in the days before the confrontation between the two sides, in July 1212. The importance of this fortified enclave lasted throughout the 13th century, with the function of protecting and monitoring the passage of troops and supplies.

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Castle of Canena

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Descripción
Descripción larga

El actual castillo-palacio de Canena es un edificio compacto, de planta rectangular, construido con mampostería irregular unida con mortero. El flanco sureste, en el que se ubica la entrada, está protegido por dos torreones cilíndricos ubicados en sus ángulos, y por un foso. El lado opuesto reproduce los torreones esquineros, pero más estrechos y de mucha menor altura, quedando al nivel de una terraza que ocupa toda la fachada Oeste, en la que se integran. 

En el interior se alza la torre del Homenaje, de planta cuadrada y rematada por pequeños pináculos, que algunos autores consideran una construcción previa, correspondiente al castillo de los Benavides. Una doble cornisa recorre todo su perímetro, entre el primer y segundo cuerpo, enmarcando los escudos de Francisco de los Cobos y María de Mendoza sostenidos por tenantes.

Entre los heterogéneos vanos que se abren en los muros del castillo destacan las troneras para las armas de artillería, con forma de arco escarzano y abocinadas, abiertas en los torreones circulares de la fachada principal y en el remate de ésta. En el lienzo sur, en el piso superior, se abre una galería de cuatro arcos escarzanos sobre columnas con capiteles compuestos y con balaustrada de piedra.

En el lienzo sureste se encuentra el acceso al interior del edificio, junto a la torre sur. Enmarca la puerta un arco de medio punto de grandes dovelas, bajo un entablamento sobre pilastras que sustenta otro arco de medio punto que tiene en su tímpano el escudo de Don Francisco de los Cobos y Doña María de Mendoza sostenido por tenantes en forma de figuras fantásticas. La portada se remata con tres flameros y sobre ella se pueden ver las ranuras para el mecanismo que levantaba el antiguo puente levadizo sobre el foso, que actualmente es fijo.

Una vez en el interior, las dependencias se articulan en torno a un patio de planta cuadrada y dos alturas. La galería inferior está formada por arcos de medio punto sobre columnas con capiteles jónicos dispuestos a través. Por su parte, la galería superior tiene una estructura adintelada, sustentada por grandes zapatas decoradas que apoyan sobre columnas con capiteles jónicos con una disposición frontal.

El edificio cuenta con estancias en las que destacan frisos con motivos fantásticos, heráldicos y florales.

El territorio de la antigua Baeza, en el que se encontraba Canena, parece haber sido tomado mediante pactos, en los años posteriores a la llegada de los ejércitos musulmanes a la Península Ibérica en 711. 

En el siglo X la mayor parte de la provincia de Jaén constituía la Kurat Yayyan (Cora de Jaén), en la que se integraría la circunscripción de Bayyasa (Baeza), epicentro de un distrito administrativo que se extendía desde el Guadalquivir hasta Sierra Morena, del que formaba parte Canena, un hisn (lugar fortificado) conocido como Kinana. Su nombre pudo deberse a los Banu Kinana, tribu árabe que se asentó en este territorio. La elección de este emplazamiento estaría relacionada con la abundancia de agua en su entorno y su cercanía a los caminos que comunicaban el Alto Guadalquivir con la Meseta.

En 1226 Baeza pasó a manos cristianas y probablemente Canena será tomada también en estos momentos, al igual que el resto de su distrito. Tras la conquista, no hay referencias a la localidad en las fuentes, pero en un primer momento debió permanecer bajo la jurisdicción de Baeza. Parte de Canena fue cedida a la Orden de Santiago antes de 1236, año en que las fuentes mencionan a un comendador santiaguista. Sin embargo, es posible que hasta 1274 parte de la aldea fuese aún propiedad del Concejo de Baeza, hasta que pasó a manos de la Orden de Calatrava, que formó la encomienda de Torres y Canena. En 1279, aparece repartida en dos “barrios” pertenecientes a las Órdenes de Calatrava y Santiago. 

La Orden de Calatrava emprendió una importante labor de fortificación en sus posesiones de Sierra Mágina, la Campiña y La Loma. La fortaleza de Canena, compartida por ambas órdenes militares, probablemente se vería reforzada en estos momentos, siendo causa de numerosos conflictos entre ellas. 

Entre 1302 y 1353 el barrio calatravo estuvo en poder de Baeza, volviendo a la Encomienda, en la que permaneció hasta mediados del siglo XV. La Orden de Santiago, por su parte, añadirá a principios del siglo XIV Bedmar y Albanchez a sus posesiones, formando junto al barrio de Santiago en Canena, la segunda encomienda de esta orden en tierras de Jaén.

En la segunda mitad del siglo XV dos linajes se disputaban el control de Baeza. En 1472, Sancho de Benavides se apodera de la zona calatrava de Canena para contrarrestar la adquisición del señorío y castillo de Tobaruela por los Carvajal, un enclave estratégico para controlar la vecina villa de Jabalquinto, de la familia Benavides. Años más tarde, debido a las obras de fortificación realizadas por Sancho de Benavides en Canena, Baeza elevó una protesta ante los Reyes Católicos, quienes habían prohibido que se levantasen nuevas fortalezas en el territorio para poner fin a las luchas entre los bandos nobiliarios; la fortaleza se describe en 1494 como derribada hasta sus cimientos, aunque puede referirse tan solo a la zona calatrava. Se desconoce si se trataba de una remodelación de la fortaleza existente o de la construcción de una nueva. En la actualidad se ignora la ubicación de ese castillo. 
Las desamortizaciones de bienes de las Órdenes en el siglo XVI dieron lugar a la proliferación de señoríos laicos. Don Francisco de los Cobos, secretario privado y secretario de Estado de Carlos I, adquirió las villas de Sabiote, Torres, Canena, Jimena y el heredamiento de Recena formando un extenso señorío. Tras obtener la villa completa en el año 1539, unificó ambos “barrios” y encargó la construcción de un castillo-palacio a Andrés de Vandelvira, erigiéndose el magnífico edificio renacentista que se conserva hoy en día.

Breve descripción

The Castillo-Palacio de Canena, located in the highest area of the town, is an elegant example of the Renaissance military-palaciega architecture. Rectangular building, compact and sober, alternates military elements such as circular torreons that protect their angles, the pit or thrones that defend their main access, with other purely decorative ones such as the plateresque cover, the gallery that opens on the south side or the Renaissance-style courtyard, symbols that proclaimed the power of Don Francisco de los Cobos, Secretary of Charles I.
In the Islamic period Canena was a small fortified settlement (hisn) belonging to the administrative district of Baeza and located in the vicinity of communication routes between Alto Guadalquivir and the Plateau. A rural enclave where the Banu Kinana settled. Around 1226 this territory would fall into the hands of Castile, producing an extraordinary situation when the village of Canena was divided between the Military Orders of Santiago and Calatrava, divided into two "neighborhoods" with different jurisdiction, which coexisted for more than a century and a half. But Canena continued to be the subject of disputes, being involved in the confrontation between the noble families of the Benavides and the Carvajales during the second half of the 15th century. Finally, in the next century Don Francisco de los Cobos took over the villa and commissioned Andrés de Vandelvira to build a fortified palace, emblem of the town.

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